Sin comunicar en sus obras infructuosas de las tinieblas, antes bien, denunciadlas y reprobadlas (Efesios 5, 11)
jueves, 30 de octubre de 2014
El antipapa Francisco dice que Dios no puede hacer todas las cosas (video en inglés)
sábado, 25 de octubre de 2014
Papa Alejandro VI (Borja) vs. Anti-Papa Francisco (Bergoglio)
En el curso de este video responderemos a una objeción que recibimos muy a menudo. Algunas personas tratan de argumentar haciendo referencia a Rodrigo de Borja, quien fue el Papa Alejandro VI. Alejandro VI fue uno de los papas más notorios en la historia de la Iglesia. Cuando era cardenal, Rodrigo de Borja tuvo hijos. Más tarde cuando fue Papa se involucró en un nepotismo escandaloso, y actuó inmoralmente en varias otras formas. Sin embargo, Alejandro VI nunca fue un hereje público. Así que no hay comparación alguna con el Antipapa Francisco, ya que este Francisco es un hereje manifiesto.
miércoles, 22 de octubre de 2014
La herejía del Vaticano II sobre los judíos
vaticanocatolico.com
Hno. Pedro Dimond
Los Antipapas del Vaticano II participando en el culto judío: Juan Pablo II en la sinagoga de Roma en 1986, Benedicto XVI en la sinagoga de Colonia, Alemania en el 2005, y Francisco en una sinagoga de Buenos Aires, Argentina en 2012
Ver en YouTube: La herejía del Vaticano II sobre los judíos (14 minutos)
En Nostra Aetate #4, el Vaticano II habla sobre los judíos. Téngase cuenta que en este pasaje el Vaticano II se refiere específicamente a los judíos que no son parte de la Iglesia y no aceptan el Evangelio. Respecto a ellos, el Vaticano II declara:
“Y, si bien la Iglesia es el nuevo Pueblo de Dios, no se ha de señalar a los judíos como reprobados de Dios ni malditos, como si esto se dedujera de las Sagradas Escrituras”[1].
El Vaticano II declara que los judíos que no aceptan a Jesucristo y no pertenecen a la Iglesia, no deben ser considerados como reprobados por Dios, como si esto se dedujera de las Escrituras. Eso es totalmente herético. La enseñanza de la Sagrada Escritura, la Tradición católica y el dogma católico es exactamente lo contrario. En el Evangelio Jesús declara que quienes no lo aceptan a Él son, de hecho, reprobados por Dios y no se salvarán.
Mateo 10, 33: “Más a quien me negare delante de los hombres, yo también le negaré [o reprobaré] delante de mi Padre que está en los cielos”.Juan 3, 36: “El que cree en el Hijo tiene la vida eterna; el que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que está sobre él la ira de Dios”.
También véase Juan 8, 24, Juan 14, 6, Marcos 16, 16, 1 Juan 5, 11-12, Hechos 3, 23, Hechos 13, 46 y muchos otros pasajes. Es un dogma católico que debemos creer en Jesucristo y tener la fe católica para la salvación o ser aceptados por Dios. La declaración del Vaticano II constituye un nuevo falso evangelio.
De hecho, cuando el Vaticano II declara que no se ha de señalar a los judíos como reprobados de Dios, en el latín original utiliza la palabra ‘reprobati’. ‘Reprobati’ (que literalmente significa, haber sido rechazado por haberse probado ser indigno) es un participio presente pasivo perfecto del verbo latino reprobo, yo repruebo.
Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Cantate Domino, 1441: “A cuantos, consiguientemente, sienten de modo diverso y contrario, [la Iglesia] los condena, reprueba y anatematiza, y proclama que son ajenos al cuerpo de Cristo, que es la Iglesia”[2].
El Concilio dogmático de Florencia, en la solemne bula Cantate Domino de 1441, utilizó el mismo verbo en latín, reprobo, para enseñar exactamente lo opuesto de lo que el Vaticano II enseña. En Florencia se utilizó ‘reprobat’ (que significa ‘reprueba’) para enseñar solemnemente que la Iglesia Católica de hecho reprueba a todas las personas, incluyendo los judíos, que piensen o sienten de modo diverso y contrario a su enseñanza. La declaración del Concilio de Florencia, de que la Iglesia reprueba a todos quienes sienten de modo diverso y contrario a su enseñanza, viene inmediatamente después de numerosas declaraciones dogmáticas acerca de Jesucristo y la Santísima Trinidad. Por lo tanto, en su contexto, el Concilio de Florencia se estaba refiriendo a los que niegan la verdad católica sobre Jesús y la Santísima Trinidad. El Concilio de Florencia declaró dogmáticamente que la Iglesia los reprueba. Es por lo tanto un dogma que los judíos que no aceptan a Cristo son reprobados por Dios y por la Iglesia. Los judíos necesitan convertirse para ser aceptados por Dios y salvarse.
Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Cantate Domino, 1441, ex cathedra: “La Santa Iglesia Romana firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia Católica, no sólo paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles, a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia, que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia Católica”[3].Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Cantate Domino, 1441, ex cathedra: “La Santa Iglesia Romana Firmemente cree, profesa y enseña que las legalidades del Antiguo Testamento, o sea, de la Ley de Moisés, que se dividen en. ceremonias, objetos sagrados, sacrificios y sacramentos, como quiera que fueron instituidas en gracia de significar algo por venir, aunque en aquella edad eran convenientes para el culto divino, cesaron una vez venido nuestro Señor Jesucristo, quien por ellas fue significado, y empezaron los sacramentos del Nuevo Testamento. Y que mortalmente peca quienquiera ponga en las observancias legales su esperanza después de la pasión, y se someta a ellas, como necesarias a la salvación, como si la fe de Cristo no pudiera salvarnos sin ellas. No niega, sin embargo, que desde la pasión de Cristo hasta la promulgación del Evangelio, no pudiesen guardarse, a condición, sin embargo, de que no se creyesen en modo alguno necesarias para la salvación; pero después de promulgado el Evangelio, afirma que, sin pérdida de la salvación eterna, no pueden guardarse. Denuncia consiguientemente como ajeos a la fe de Cristo a todos los que, después de aquel tiempo, observan la circuncisión y el sábado y guardan las demás prescripciones legales y que en modo alguno pueden ser partícipes de la salvación eterna, a no ser que un día se arrepientan de esos errores”[4].
En la misma bula solemne Cantate Domino, el Concilio de Florencia declaró que todos los que mueren como judíos irán al infierno, y que pecan mortalmente los que practican el judaísmo u observan la Ley de Moisés después de la promulgación del Evangelio. No cabe duda que, según la enseñanza católica, en cuanto los judíos permanezcan sin convertirse a Cristo y a su Iglesia, ellos son reprobados por Dios. Aun así, el Vaticano II enseña exactamente lo contrario, y utiliza el mismo verbo latino que el Concilio de Florencia utilizó para enseñar exactamente lo opuesto. El fuerte contraste entre la enseñanza católica y la enseñanza del Vaticano II es sorprendentemente capturado en esta cita de San Ambrosio. Nótese su uso de la palabra reprobar.
San Ambrosio, Sermón 37, Las dos barcas: “La infidelidad de la Sinagoga es un insulto al Salvador. Por eso Él [Cristo] eligió la barca de Pedro, y abandonó la de Moisés, es decir, Él reprobó a la sinagoga infiel, y adoptó la Iglesia creyente”.
No es un secreto el hecho de que la enseñanza del Vaticano II sobre los judíos sea nueva y revolucionaria. Nostra Aetate #4 ha sido citada innumerables veces por los líderes judíos y por las más altas autoridades en la secta del Vaticano II, como un documento histórico que supuestamente cambió las relaciones de la ‘Iglesia Católica’ hacia los judíos. Siguiendo la promulgación de Nostra Aetate, los antipapas del Vaticano II aprobaron la falsa religión del judaísmo en muchas declaraciones y acciones. De hecho, estas declaraciones y acciones son verdaderamente tan numerosas (hay literalmente cientos) que sólo podemos resumirlas. Nuestro libro y sitio web vaticanocatolico.com contienen abundante documentación sobre este tema, con citas completas y referencias específicas.
Basándose en la nueva enseñanza del Vaticano II sobre los judíos, los antipapas del Vaticano II han enseñado repetidamente la herejía de que el Antiguo Testamento no ha sido revocado por Dios, y que los judíos, a pesar de rechazar a Cristo, tienen una alianza irrevocable con Dios. Véase por ejemplo, el discurso de Juan Pablo II ante los judíos en Mainz, Alemania Occidental[5], el 17 de noviembre de 1980; su mensaje al Rabino Jefe de Roma[6], del 23 de mayo de 2004; y su encuentro de 1997 sobre las “Raíces del Antijudaísmo”, en cual declaró: “Este pueblo persevera a pesar de todo, porque es el pueblo de la alianza...”[7]. Eso es una completa herejía.
Papa Pío XII, Mystici corporis, # 12, 29 de junio de 1943: “… a la Ley Antigua abolida sucedió el Nuevo Testamento… Jesús abolió la Ley con sus decretos (Ef. 2, 15)… Pues, como dice San León Magno, hablando de la Cruz del Señor, ‘de tal manera en aquel momento se realizó un paso tan evidente de la Ley al Evangelio, de la Sinagoga a la Iglesia, de los muchos sacrificios a una sola hostia, que, al exhalar su espíritu el Señor, se rasgó inmediatamente de arriba abajo aquel velo místico que cubría a las miradas el secreto sagrado del templo’. En la Cruz, pues, murió la Ley Vieja, que en breve había de ser enterrada y resultaría mortífera …”.
Para subrayar aún más la enseñanza del Vaticano II que no se ha de señalar a los judíos como reprobados, los antipapas del Vaticano II han expresado su estima por la religión judía en sí misma, aunque ella niega a Cristo y la Trinidad. Eso es apostasía. Ellos han alentado a los rabinos en “su misión”[8]. Les han dedicado un Día al judaísmo con el fin de estimar el judaísmo. Ellos han enseñado repetidamente que los judíos pueden salvarse sin creer en Cristo. Juan Pablo II incluso conmemoró el centenario de la sinagoga judía en Roma. Los antipapas del Vaticano II han nombrado obispos que abiertamente enseñan que la Iglesia Católica no busca convertir a los judíos, y que la Iglesia Católica cambió su enseñanza acerca de los judíos en el Vaticano II.
‘Arzobispo’ Joseph Doré, discurso a la B’nai B’rith, 2003: “En el Vaticano II, la Iglesia Católica finalmente revisó esta enseñanza...”.
Los antipapas han citado repetidamente Nostra Aetate como base para su nueva actitud hacia el judaísmo después del Vaticano II.
Ellos han permitido el culto judío (que la enseñanza católica prohíbe bajo pena de pecado mortal) en el Vaticano y en otras así llamadas ‘iglesias católicas’. En repetidas ocasiones han visitado sinagogas y toman parte activa en el culto judío – que son actos de apostasía. De hecho, en el 2005, cuando Benedicto XVI participó en un servicio judío en una sinagoga de Colonia, Alemania él habló sobre Nostra Aetate y su enseñanza acerca de los judíos[9]. Cuando Juan Pablo II fue a una sinagoga en 1986, él inclinó su cabeza con los judíos mientras ellos rezaban por la venida del ‘Mesías.’ En los años posteriores al Segundo Concilio Vaticano, los antipapas del Vaticano II también aprobaron e incluso publicaron libros que de hecho enseñan que los judíos no tienen que considerar a Jesús como el Mesías profetizado, y que es válida una lectura de las Escrituras que rechace a Jesús como el Mesías e Hijo de Dios[10]. Los ‘obispos’ estadounidenses, siguiendo la iniciativa de los antipapas, emitieron una declaración repudiando la conversión necesaria de los judíos . Los antipapas del Vaticano II también han aprobado las declaraciones de líderes judíos, tal como las de los rabinos David Rosen y Alan Solow, quienes ambos se dirigieron a Benedicto XVI. Ellos declararon, basados en Nostra Aetate, que la Iglesia Católica ya no busca más convertir a los judíos y que la alianza judía con Dios es eterna.
El 30 de octubre de 2008, el rabino David Rosen del Comité Internacional Judío se dirigió a Benedicto XVI. El citó Nostra Aetate y agradeció a Benedicto XVI, a través del ‘cardenal’ Kasper, por las garantías de que la Iglesia ya no intenta convertir a los judíos. La declaración de Rosen a Benedicto XVI fue publicada en el periódico del Vaticano.
El 12 de febrero de 2009, Alan Solow Presidente de la Conferencia de las Mayores Organizaciones Judías de Estados Unidos, afirmó directamente a Benedicto XVI: “... como es confirmado en Nostra Aetate – la alianza entre Dios y el pueblo judío es eterna”[12]. Benedicto XVI le agradeció por sus comentarios de los cuales fueron publicados en el periódico del Vaticano.
En la implementación de la nueva enseñanza del Vaticano II, Juan Pablo II y Benedicto XVI también asignaron al ‘cardenal’ Walter Kasper como presidente de la Comisión para las relaciones religiosas con los judíos. Kasper enseñó abiertamente que los judíos son salvados sin la fe en Cristo y que la declaración del Vaticano II en Nostra Aetate abandonó la enseñanza católica tradicional de que la Nueva Alianza tomó el lugar de la Antigua Alianza.
‘Cardenal’ Walter Kasper, discurso a la Comité Internacional de Enlace Católico-Judío, Nueva York, 1 de mayo de 2001: “... la vieja teoría de la sustitución [esto es, la teoría de la Nueva Alianza sustituyendo la Antigua] ha desaparecido desde el Segundo Concilio Vaticano...”.
El Antipapa Francisco ha cometido un sinnúmero de actos apóstatas con los judíos. Él ha participado en el culto judío muchas veces e incluso ha ayudado a organizarlo. Él ha enseñado que los judíos tienen una alianza válida con Dios y que ellos han sido liberados de “todo mal”[13]. Francisco abierta y repetidamente rechaza convertir a los judíos y a otros no católicos. También le aseguró específicamente a su buen amigo, el rabino Abraham Skorka, que la Iglesia Católica no puede participar en el proselitismo con los judíos[14]. Es por eso que nombró al ‘cardenal’ Kurt Koch como el Presidente de la Comisión para las relaciones religiosas con los judíos. En 2013 Koch repudió abiertamente la idea de que la Iglesia Católica tiene una misión de convertir a los judíos[15].
No hay duda al respecto: la enseñanza de la secta del Vaticano II sobre los judíos, que viene y está contenida en Nostra Aetate #4, es anticristiana. Es indudablemente herética. Es una negación de la enseñanza de Jesucristo y el dogma católico.
De hecho, es interesante considerar que el verbo en latín reprobo, que fue utilizado por el Concilio de Florencia y el Vaticano II para dos diferentes enseñanzas acerca de los judíos, es la fuente de la palabra en español: réprobo. En la estricta enseñanza dogmática un réprobo es alguien ajeno al estado de gracia. Un réprobo es alguien que Dios expulsa. Un réprobo no tiene derecho a la presencia de Dios, a su favor o a la salvación como resultado de creencias o acciones malvadas. Dios ‘reprobat’ (reprueba) a esa persona. Las personas que mueren en un estado de reprobación por supuesto se irán al Infierno, mientras que los réprobos que aún siguen con vida pueden dejar de ser réprobos por una verdadera conversión; sin embargo, ellos están actualmente en un estado de condenación. Así, cuando el Vaticano II declara que los judíos, a pesar de no aceptar a Cristo y su Iglesia, no deben ser señalados como reprobati, eso significa que ellos no son réprobos. Es una declaración formal de que ellos se pueden salvar: que ellos no deben ser considerados en un estado de condenación o reprobación, aunque ellos rechazan el Evangelio. Por supuesto, eso es herejía flagrante. Todos estos hechos demuestran que la enseñanza del Vaticano II sobre los judíos en Nostra Aetate #4 es contraria a la enseñanza de Jesucristo, la Tradición católica, el dogma católico y todos los Papas verdaderos.
Descargar PDF: La herejía del Vaticano II sobre los judíos
Notas:
[1] http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decl_19651028_nostra-aetate_sp.html
[2] Denzinger 704.
[3] Denzinger 714.
[4] Denzinger 712.
[5] http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1980/november/documents/hf_jp_ii_spe_19801117_ebrei-magonza_sp.html
[6] http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/2004/may/documents/hf_jp-ii_spe_20040523_rabbino-segni_sp.html
[7] http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/1997/october/documents/hf_jp-ii_spe_19971031_com-teologica_sp.html
[8] http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2006/january/documents/hf_ben-xvi_spe_20060116_rabbino-roma_sp.html
[9] http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2005/august/documents/hf_ben-xvi_spe_20050819_cologne-synagogue_sp.html
[10] http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/pcb_documents/rc_con_cfaith_doc_20020212_popolo-ebraico_sp.html
[11] http://web.archive.org/web/20021015093402/http://www.nccbuscc.org/comm/archives/2002/02-154.htm
[12] http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/chrstuni/information_service/pdf/information_service_131_en.pdf
[13] http://www.news.va/pt/news/francisco-felicita-pesach-al-rabino-jefe-de-la-c-2
[14] http://www.vaticanocatolico.com/iglesiacatolica/vatican-insider-francisco-y-el-rabino-skorka-hacen-historia-en-el-vaticano/
[15] “... los judíos estarían exentos de la misión evangelizadora de la Iglesia”. – http://www.alfayomega.es/noticias_digital/2013/05/20130513_cardenalKoch.php
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martes, 21 de octubre de 2014
domingo, 19 de octubre de 2014
Los católicos franceses en el siglo XIX - 20
Se dividen los campos
Enviado al Parlamento el proyecto de ley
de enseñanza, Louis Veuillot, que cumplió la promesa hecha a Falloux de
mantenerse en silencio hasta ese momento, pasó a comandar la oposición que
formaba la gran mayoría de los católicos.
Muchos católicos no liberales —como el
gran abad de Solesmes, Dom Guéranger— se sentían inclinados a apoyar el
proyecto, pues éste representaba una cierta mejoría para la situación de la
libre enseñanza, además por ser defendido por el propio jefe del partido católico,
el conde Montalembert. Pero Veuillot esclarecía los espíritus con éxito cada
vez mayor, mostrando que la ley concebida por Falloux chocaba de frente con los
principios hasta entonces defendidos por el Parlamento; y por tanto iría a
causar un profundo mal a Francia.
Montalembert, desesperado, pedía el
auxilio de los católicos de proyección, suplicándoles que defendiesen públicamente
el proyecto. Extrañando el silencio de Dom Guéranger, después de haber
divulgado por la prensa una carta que éste le había enviado, le escribió insistiéndole
para que volviese al asunto. En esa carta Montalembert desviaba completamente
la cuestión, procurando demostrar que el motivo de la oposición de Veuillot no
era la fidelidad a los principios, sino el espíritu de rebelión. Afirmaba que
los errores del mundo moderno y el virus revolucionario habían penetrado en el
seno de la Iglesia y eran la causa de toda la polémica, porque los católicos ya
no querían reconocer el principio de autoridad, y que éste, y no la ley de
enseñanza, era lo que estaba en juego. Acusaba a Veuillot de ser el responsable
de la situación, promoviendo la rebelión contra los antiguos jefes del partido católico
y los obispos que apoyaban la ley. Y alegaba que Dom Guéranger no podía ahora
retirar la aprobación que había dado al proyecto, puesto que su ejemplo había contribuido
para llevar a Montalembert a aprobarlo también.
En respuesta, Dom Guéranger comenzó defendiéndose,
definiendo muy bien su posición:
“Ahora,
conversemos sobre la ley de enseñanza. No os aconsejé atacarla; solamente
afirmé, si mal no recuerdo, que ella tenía aspectos que vos no podíais defender.
Me acusáis de haber cambiado; si me hubiese engañado cuando aprobé la ley, no estaría
por eso obligado a disculparme delante de vos, pues felizmente mis cartas no
tuvieron influencia en la aprobación de estas el proyecto: ellas son
posteriores.
“He aquí,
una vez más mi pensamiento. Si se aprueba la ley, como no colaboré en ella, consideraré
un bien, porque mejora la situación abriendo camino para las escuelas católicas,
y porque es tal vez la única ley posible, a pesar de sus deplorables
restricciones. Pero decir que ella es buena, que yo gustaría defenderla en
todos sus detalles, seguramente no. Vos mismo declarasteis que es una transacción; luego, debe contener
puntos poco agradables a ambas partes. Ahora, tomar la defensa directa de esos
puntos, yo no lo haría, y lamento ver que lo hacéis. No puedo ni concebir la
idea de veros consagrar para siempre la Universidad. Mi buen amigo, la
Universidad es el mal, es la revolución, es la incredulidad; vos mismo nos lo
demostrasteis elocuentemente.
“Cuando
apareció el proyecto de ley, quise ver de inmediato el extracto donde estaba
formulada la libertad de las escuelas católicas; y esperaba menos de lo que
encontré. Quedé tan contento, que ni pensé en profundizar el resto. Veía muy
bien que la Universidad continuaba de pie. No era insensato al punto de esperar
que eso no aconteciese. Me resigné de buena voluntad, y poco después os
escribí. Releyendo mis cartas no encontrareis nada que consagre el conjunto del
proyecto, con sus ‘consejos’, sus ‘aprobaciones’, etc. La carta que fue
publicada insiste solamente sobre el bien real de que caían las barreras que
hasta entonces habían impedido a la Iglesia de gozar del derecho de educar a
sus hijos, sobre la ceguera que habría en pretender tener todas las facilidades
para hacer el bien, sobre el tiempo perdido en luchas inútiles por una libertad
abstracta. Continuo pensando de ese modo, y lamento que el “Univers”, a pesar
de mis esfuerzos, no haya modificado su línea de conducta en ese sentido.
“En
mi viaje a París, sin renunciar a mi primer punto de vista, comprendí
finalmente la ley y medí los sacrificios necesarios para gozar de sus
beneficios. Eso me causó una gran pena, porque os vi comprometido. Para nosotros,
católicos que no somos periodistas ni diputados; una cosa es aceptar lo que hay
de bueno en la ley cuando ella hubiere sido aprobada; otra es, para un hombre
influyente como vos, tener que defender todo el proyecto de ley, que tiene
tanto de mal cuanto de bien”.
Más adelante el abad de Solemnes tomó la
defensa de Louis Veuillot, mostrando que realmente la actitud del redactor jefe
del Univers era la más perfecta:
“Mi
bien amigo, o no sois justo o estáis sumergido en una grave ilusión, cuando
decís que fui a París como monje y volví como periodista; que la atmosfera de
Veuillot y Du Lac causó en mí esa transformación. Sabed de una vez por todas
que esos dos hombres excelentes no tienen principios diferentes de los vuestros
y de los míos a respecto de la autoridad y del espíritu revolucionario, de la oposición
y de los peligros del espíritu moderno. Ellos son católicos, por tanto deben
ser amigos de la autoridad. Soy más viejo, sacerdote, religioso, y más teólogo que
ellos, y no tengo miedo de dejarme envolver por su influencia. Al contrario,
tal vez haya sido útil a ellos. Y si estuve en París cuando fue publicada la
miserable carta del presidente a Edgard Ney, considero que el artículo de
Veuillot sobre ella habría sido otro”.
“Pero,
querido amigo, no vamos a acusar de espíritu revolucionario a personas
honestas, sólo porque no piensan como nosotros en una materia tan delicada como
la ley de enseñanza. Decid antes que ellos permanecen hombres del pasado, que
la aversión que tienen por la Universidad y sus amalgamas testifica una
persistencia honrosa en los principios que en el fondo son más seguros, y cuyo
abandono, incluso para un buen fin, nos será funesto más temprano o más tarde.
Vos encontráis a esos hombres tales como los formasteis, no en vuestros cuartos
de hora de liberalismo, sino en vuestros más admirables momentos de celo e
impopularidad. Aun cuando considere que ellos van demasiado lejos, los amo en
esa actitud. Ellos conservan las antiguas máximas, tienen tradiciones; y “L’Ami
de la Religion”, quieto y contento con la ley, no las tienen”.
Dom Guéranger, como se ve, hizo
concesiones y estaba dispuesto a aceptar la ley, pero no a defenderla. Muchos otros
católicos adoptaron la misma línea de conducta; por ejemplo, Mons. Parisis,
obispo de Langres, que fue el jefe eclesiástico del partido católico. Todo ellos,
entre tanto, si no apoyaban en toda la línea la campaña de Veuillot contra la
ley, desaprueban radicalmente la actitud de Mons. Dupanloup, del conde de
Falloux y principalmente la de Montelembert. El rompimiento completo entre los
dos grupos se iniciaría, y la ley de enseñanza puede ser considerada la
divisora de aguas entre los católicos ultramontanos y los liberales.
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Católicos franceses del siglo XIX
sábado, 18 de octubre de 2014
Almas delicadas sin debilidad, y fuertes sin brutalidad

Si en la era del romanticismo la opinión pública se inclinaba para las almas delicadas, sutiles, frágiles, exageradamente delicadas, exageradamente sutiles, diríamos exageradamente frágiles si la fragilidad ya no fuese en sí misma un defecto y una exageración, en nuestros días, cuando la lucha por la vida del alma y del cuerpo imponen un esfuerzo incesante, la admiración se vuelve más frecuentemente para las almas poderosas, fuertes, realizadoras, enérgicas. Y, como todo cuanto es humano está sujeto a la exageración, somos propensos no raras veces a glorificar las fuerza física de los boxeadores y atletas, o la fuerza casi hipnótica de ciertos dictadores, como valores absolutos y supremos.
En esto, como en todo, un sano equilibrio se impone. Y de este equilibrio la Iglesia Católica es maestra, fuente de toda virtud.
Entre la fuerza y la delicadeza de alma no hay incompatibilidad, desde que una como la otra sean entendidas rectamente. Y un alma puede al mismo tiempo ser delicadísima sin ninguna flaqueza y fuertísima sin ninguna brutalidad.
A bien decir, no hay en Brasil persona piadosa que no haya leído "El Alma de todo Apostolado", de Dom Chautard, el famoso abad trapista que vivió algún tiempo en nuestro país, donde intentó -en vano, infelizmente- fundar un monasterio de su orden en Tremembé, Estado de São
Paulo. Es imposible leer las páginas admirables de ese libro que tiene una unción que recuerda a veces la "Imitación de Cristo", sin sentir los tesoros de delicadeza que su gran alma encerraba. Dom Chautard fue, entre tanto, también un gran luchador. Contemplativo por vocación, las circunstancias permitidas por la Providencia exigieron que entrase en muchas luchas. Enfrentó con éxito a Clemanceau, el célebre ministro anticlerical de Francia que pasó para la historia con el apodo de "el tigre", y que durante la primera guerra mundial como que personificó todo el coraje y la capacidad de resistencia del pueblo francés. Y de tal manera su gran alma se impuso a la de Clemanceau, que éste prestaba a Dom Chautard un respeto que conservó hasta sus últimos días. La fuerza del hombre se ve en su poderosa personalidad, impregnada de toda la calma de un contemplativo, de toda la decisión de una voluntad de hierro, y de toda la majestad de un espíritu robusto, profundo, enteramente penetrado de las cosas de Dios. La mirada como que sintetiza todas estas cualidades. Mirada noble y dominante, con que Dom Chautard hacía proezas. Durante un viaje por el Oriente, encontró un león enjaulado, lo miró atentamente, e hipnotizó a la fiera...
* * *
Dom Chautard, trapista emérito, modelo de vida contemplativa,
Dom Vital, capuchino experto, modelo de vida activa, ambos obras primas de
equilíbrio entre la fuerza y la delicadeza del alma, bien muestran cuánto la fe puede vivificar con energías invencibles a los hombres, en este siglo de luchas de todos los momentos y todos los aspectos.
Plinio Corrêa de Oliveira
Catolicismo Nº 52 - Abril de 1955
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Ambientes y Costumbres,
Plinio Correa de Oliveira
miércoles, 15 de octubre de 2014
Algunas de las herejías del Antipapa Francisco desde octubre a diciembre de 2013
Hno. Miguel Dimond
Mensaje de Francisco del 4 de octubre de 2013 al Concejo mundial de Iglesias:El Antipapa Francisco promueve el no católico “Consejo mundial de Iglesias”. Él dice que tiene un “gran interés pastoral por las deliberaciones de la [herética] Asamblea”. En seguida declara que la Iglesia Católica tiene una “larga colaboración con el Consejo mundial de Iglesias”. Sólo una secta no católica tendría una “larga colaboración” con una secta herética no católica. A continuación indica que los miembros del herético “Consejo mundial de Iglesias” son “seguidores de Cristo”. Él concluye su mensaje pidiendo al herético “Consejo mundial de Iglesias” que garantice “el ejercicio incondicional de la libertad religiosa”. La herética idea de la libertad religiosa ha sido condenada específicamente por numerosos Papas. No obstante, Francisco quiere que las personas tengan un derecho “incondicional” en promover las herejías y falsas religiones. Incondicional significa “sin restricción” (http://lema.rae.es/drae/?val=incondicional).
“Con ocasión de la X Asamblea general del Consejo mundial de Iglesias, le pido que transmita mi cordial saludo y buenos deseos a todos los que se han reunido en Busan, y en especial al secretario general, doctor Olav Fykse Tveit, y a los representantes de las comunidades cristianas presentes. Os aseguro mi gran interés pastoral por las deliberaciones de la Asamblea y ratifico de buen grado el compromiso de la Iglesia católica a proseguir su larga colaboración con el Consejo mundial de Iglesias… Por esta razón, confío que la presente Asamblea ayudará a consolidar el compromiso de todos los seguidores de Cristo a favor de una oración y una colaboración más intensas al servicio del Evangelio… aseguran una educación sólida e integral de los jóvenes y garantizan a todos el ejercicio incondicional de la libertad religiosa… Sobre todos los que se han reunido en Busan invoco las abundantes bendiciones de Dios omnipotente, fuente de toda vida y de todo don espiritual”[1].
Mensaje de Francisco del 11 de octubre de 2013 sobre el 70º aniversario de la deportación de los judíos de RomaFrancisco considera ser “estimados” a los seguidores de la falsa religión del “judaísmo”. A continuación afirma su “cercanía espiritual” con aquellos que niegan a Jesucristo. Él termina diciendo que no debemos olvidarnos de las almas de los que murieron en el rechazo de Jesús, y por lo tanto se condenaron. Él dice que debemos “mantenerlos vivos, en nuestro recuerdo y en nuestra oración”, aun cuando Jesús reveló que tales personas no tienen la vida (Juan 3, 36: “El que cree en el Hijo tiene la vida eterna; el que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que está sobre él la ira de Dios”).
“Ilustre rabino jefe, estimados miembros de la Comunidad judía de Roma:
“Deseo unirme, con la cercanía espiritual y la oración, a la conmemoración del septuagésimo aniversario de la deportación de los judíos de Roma. Mientras volvemos con la memoria a aquellas trágicas horas de octubre de 1943, es nuestro deber tener presente ante nuestros ojos el destino de aquellos deportados, percibir su miedo, su dolor, su desesperación, para no olvidarlos, para mantenerlos vivos, en nuestro recuerdo y en nuestra oración, junto a sus familias, a sus parientes y amigos, que lloraron su pérdida…”[2].
El Antipapa Francisco se siente “cercano” de la comunidad judía que rechaza a Cristo. Él dice que camina “junto” con los judíos. Según él, tenemos que conocer más de “la vida misma de la comunidad judía”. Él cree que debemos aprender más de la vida de quienes rechazan la Vida – Jesucristo.Discurso de Francisco del 11 de octubre de 2013 a los representantes de la comunidad judía de Roma:“Queridos amigos de la Comunidad judía de Roma, ¡Shalom!
“Estoy contento de acogeros y de tener así la posibilidad de profundizar y ampliar el primer encuentro celebrado con algunos de vuestros representantes el pasado 20 de marzo. Saludo a todos con afecto, en particular al rabino jefe, doctor Riccardo Di Segni… Como Obispo de Roma, siento particularmente cercana la vida de la Comunidad judía de la Urbe: sé que ella, con más de dos mil años de presencia ininterrumpida, puede enorgullecerse de ser la más antigua de Europa occidental. Desde hace muchos siglos, por lo tanto, la Comunidad judía y la Iglesia de Roma conviven en esta ciudad nuestra... Paradójicamente, la tragedia común de la guerra nos enseñó a caminar juntos… En su gran mayoría no estaban ciertamente al corriente de la necesidad de actualizar la comprensión cristiana del judaísmo o tal vez conocían poco la vida misma de la comunidad judía… También aquí, como frecuentemente me gusta subrayar, el Pueblo de Dios tiene un olfato propio e intuye el sendero que Dios le pide recorrer. En este caso el sendero de la amistad, de la cercanía, de la fraternidad. Espero contribuir aquí, en Roma, como Obispo, a esta cercanía y amistad, igual que tuve la gracia —porque ha sido una gracia— de hacer con la comunidad judía de Buenos Aires. Entre las muchas cosas que nos pueden reunir, está el testimonio de la verdad de las diez palabras [los diez mandamientos], del Decálogo… Queridos amigos, os doy las gracias por vuestra visita e invoco con vosotros la protección y la bendición del Altísimo para este camino nuestro común de amistad y de confianza. Que Él, en su benevolencia, conceda a nuestros días su paz. Gracias”[3].
El Antipapa Francisco se refiere enseguida a los judíos como “el Pueblo de Dios”. Él dice que los judíos “intuyen el sendero que Dios les pide recorrer”, aun cuando, en realidad, lo rechazan (1 Juan 2, 23: “Todo el que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre”). Enseguida expresa su “cercanía” con quienes rechazan a Jesucristo. El Antipapa Francisco declara más de una vez que es una “gracia” tener trato o cercanía con aquellos que rechazan a Jesús. Francisco dice que los judíos dan “testimonio de la verdad de las diez palabras [los diez mandamientos]”. Los judíos rechazan a Jesucristo, por tanto niegan el primer mandamiento de Dios. Siendo que ellos rechazan al Hijo, no tienen al Padre, y por ende, no pueden dar testimonio de la verdad de los Diez Mandamientos. Francisco termina su mensaje de apostasía pidiendo bendiciones para el “camino común” que él sigue con las almas que rechazan a Jesucristo y la fe católica.
¡Francisco promueve el ecumenismo y una positiva “conmemoración del quinto centenario de la Reforma”! La mal llamada “Reforma” fue uno de los mayores males de la historia. Ella ha hecho que innumerables almas abracen la herejía del protestantismo y se pierdan por toda la eternidad. El Antipapa Francisco expresa la “comunión” que él sostiene con los luteranos. La Iglesia católica, en cambio, ha declarado que “no hay comunión” con quienes rechazan la doctrina católica.Discurso de Francisco del 21 de octubre de 2013 a la Federación Luterana Mundial:“Queridos hermanos y hermanas luteranos, y queridos hermanos católicos:
“De buen grado os doy la bienvenida a todos vosotros, delegación de la Federación luterana mundial y representantes de la Comisión para la unidad luterano-católica. Este encuentro es una respuesta al encuentro, muy cordial y agradable, que mantuve con usted, estimado obispo Younan, y con el secretario de la Federación luterana mundial, reverendo Junge, con ocasión de la celebración de inicio de mi ministerio como Obispo de Roma. Contemplo con sentido de profunda gratitud al Señor Jesucristo los numerosos pasos que las relaciones entre luteranos y católicos han dado en las últimas décadas, y no sólo a través del diálogo teológico, sino también mediante la colaboración fraterna en múltiples ámbitos pastorales y, sobre todo, en el compromiso de avanzar en el ecumenismo espiritual… Este año, como resultado del diálogo teológico, que ya cumple cincuenta años, y en vista de la conmemoración del quinto centenario de la Reforma, se publicó el texto de la Comisión para la unidad luterano-católica, con el significativo título: «Del conflicto a la comunión. La interpretación luterano-católica de la Reforma en 2017». Me parece realmente importante para todos el esfuerzo de confrontarse en diálogo sobre la realidad histórica de la Reforma, sobre sus consecuencias y las respuestas que a ella se dieron… A la luz del camino de estos decenios, y de los numerosos ejemplos de comunión fraterna entre luteranos y católicos, de lo cual somos testigos, confortados por la fe en la gracia que se nos da en el Señor Jesucristo, estoy seguro de que sabremos llevar adelante nuestro camino de diálogo y de comunión…”[4].
Papa San León Magno, sermón 129: “Dondequiera que sea, ya que fuera de la Iglesia Católica existe nada perfecto, nada puro… Nos no somos de ningún modo comparados con los que se separan de la unidad del cuerpo de Cristo; no estamos en comunión”.Francisco enseña que si las personas que promueven “convicciones religiosas” malvadas son “marginalizadas”, ¡que “está en peligro el bien de toda una sociedad”! Esta es una completa apostasía promovida por el Antipapa Francisco. Luego les habla a los judíos que rechazan a Cristo como si fueran misioneros de Dios en el mundo y guías sólidos para las almas. Este personaje es un hereje abominable.
Discurso de Francisco del 24 de octubre de 2013 a la delegación del Centro Simon Wiesentahl, una organización internacional judía:
“Queridos amigos:
“Doy la bienvenida a la delegación del Simon Wiesenthal Center, organización internacional judía para la defensa de los derechos humanos. Sé que esta cita había sido acordada hace ya tiempo por mi amado Predecesor Benedicto XVI, a quien habíais pedido visitarle y a quien se dirige siempre nuestro afectuoso recuerdo y nuestra oración… Hoy desearía destacar cómo el problema de la intolerancia debe ser afrontado en su conjunto: allí donde se persigue y se margina a una minoría por causa de sus convicciones religiosas o étnicas está en peligro el bien de toda una sociedad y todos debemos sentirnos implicados… sobre todo debemos ser capaces de transmitir la pasión por el encuentro y el conocimiento del otro, promoviendo una implicación activa y responsable de nuestros jóvenes. En esto, es de gran importancia el compromiso compartido al servicio de la sociedad y de los más débiles. Os aliento a seguir transmitiendo a los jóvenes el valor del esfuerzo común para rechazar los muros y construir puentes entre nuestras culturas y tradiciones de fe. Sigamos adelante con confianza, valor y esperanza. Shalom!”[5].
Apelo de Francisco a la Audiencia General del 30 de octubre de 2013:
“Al final de la audiencia saludaré a una Delegación de Superintendencias iraquíes, con representantes de los diversos grupos religiosos, que constituyen la riqueza del país, acompañada por el cardenal Tauran, Presidente del Consejo pontificio para el Diálogo Interreligioso”[6].
Carta de Francisco del 25 de noviembre de 2013 al “Patriarca ecuménico” sobre la fiesta de San Andrés:Francisco declara nuevamente que el líder (y los seguidores) de una iglesia herética y cismática es “santo”. Francisco incentiva el pecado mortal al decirle a los “católicos” que se unan en oración con los cismáticos. Él celebra la existencia de “vínculos” con los cismáticos. Él dice que se considera miembro “de la misma familia”. Eso claramente significa que los cismáticos están en la Iglesia de Cristo. Esto es completamente herético. Él dice que el Señor guía a la iglesia cismática. El Antipapa Francisco dice que los cismáticos son cristianos y que son “fortalecidos” por el “Espíritu”. Puesto que Dios sólo conduce a la gente a la verdad —la verdad católica que los cismáticos rechazan—, la declaración de Francisco es un insulto a Dios.
“A Su Santidad Bartolomé I
“Arzobispo de Constantinopla, Patriarca ecuménico
“A los hermanos, paz, amor y fe de parte de Dios Padre y del Señor Jesucristo (Ef 6, 23).
“Después de recibir con alegría a la delegación que Usted, Santidad, envió a Roma para la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, es con la misma alegría que transmito, a través de este mensaje confiado al cardenal Kurt Koch, presidente del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, mi cercanía espiritual en la fiesta de San Andrés, hermano de Pedro y santo patrono del Patriarcado ecuménico. Con el profundo afecto reservado a los hermanos amados, presento mis mejores deseos orantes a Usted, Santidad, a los miembros del Santo Sínodo, al clero, a los monjes y a todos los fieles y —junto a mis hermanos y hermanos [sic] católicos— me uno a vuestra oración en esta ocasión de fiesta. Santidad, amado hermano en Cristo, ésta es la primera vez que me dirijo a Usted con ocasión de la fiesta del apóstol Andrés, el primero de los llamados. Aprovecho la ocasión para asegurarle mi intención de perseguir relaciones fraternas entre la Iglesia de Roma y el Patriarcado ecuménico. Es para mí fuente de gran aliento reflexionar acerca de la profundidad y la autenticidad de los vínculos existentes entre nosotros, fruto de un camino colmado de gracia a lo largo del cual el Señor ha guiado a nuestras Iglesias desde el histórico encuentro en Jerusalén entre el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras, del cual en breve celebraremos el quincuagésimo aniversario. Dios, fuente de toda paz y amor, en estos años nos ha enseñado a considerarnos los unos a los otros como miembros de la misma familia… Unidos en Cristo, por lo tanto, experimentamos ya la alegría de ser hermanos auténticos en Cristo… Hoy, como entonces, los cristianos de Oriente y de Occidente deben dar un testimonio común, de modo que, fortalecidos por el Espíritu del Cristo resucitado, puedan difundir el mensaje de salvación en todo el mundo… Con sentimientos de profunda estima y de cordial amistad en Cristo invoco abundantes bendiciones sobre Usted, Santidad, y sobre todos los fieles del Patriarcado ecuménico, pidiendo la intercesión de la Virgen Madre de Dios y de los santos apóstolos y mártires Pedro y Andrés”[7].
Contrariamente a lo que Francisco enseña, la Iglesia católica enseña que los herejes y cismáticos no son cristianos.
Francisco luego proclama que él y el cismático están “unidos”, y que el líder cismático difunde “el mensaje de salvación en todo el mundo”. El Antipapa Francisco es un cismático.
Discurso de Francisco del 28 de noviembre de 2013 en la reunión con los participantes de la “Plenaria del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso”:Francisco nuevamente promueve el “respeto” por las falsas religiones que llevan las almas a la condenación eterna. Una vez más, también promueve la herejía condenada de la libertad religiosa. Francisco dice que “el magisterio” ha expresado la libertad religiosa “con gran solicitud”. Sin embargo, el verdadero magisterio católico ha condenado exactamente la misma herejía que el Antipapa Francisco afirma es la enseñanza del magisterio. Francisco termina su herético discurso declarando que la paz del mundo viene del reconocimiento del “derecho” a promover las falsas creencias sobre Dios.
“La Iglesia católica es consciente del valor que reviste la promoción de la amistad y del respeto entre los hombres y las mujeres de diversas tradiciones religiosas… es de particular actualidad el tema elegido para su reunión: «Miembros de diferentes tradiciones religiosas en la sociedad»… Hemos visto largamente en la historia, la tragedia de los pensamientos únicos. Por eso, es imprescindible el reconocimiento del derecho fundamental a la libertad religiosa, en todas sus dimensiones. Sobre esto, el magisterio de la Iglesia se ha expresado con gran solicitud en los últimos decenios. Estamos convencidos de que por este camino se llega a la construcción de la paz del mundo”[8].
Discurso de Francisco del 30 de noviembre de 2013 a la comunidad greco-melquita:Francisco exhorta el respeto por las “confesiones religiosas” no católicas. Él dice que la Iglesia católica necesita vivir en “fraternidad” con las “otras religiones”. Él luego identifica las iglesias heréticas y cismáticas como “iglesias hermanas”. El Antipapa Francisco proclama: “Oramos al Señor” para “proseguir el camino ecuménico” y cultivar “la sensibilidad ecuménica e interreligiosa”. ¡Qué apóstata!
“En particular, exhorto al respeto recíproco entre las diversas confesiones religiosas, para asegurar a todos un futuro basado en los derechos inalienables de la persona, incluida la libertad religiosa. Vuestra Iglesia desde hace siglos ha sabido convivir pacíficamente con otras religiones y está llamada a desempeñar un papel de fraternidad en Oriente Medio… En esta fiesta de san Andrés apóstol, hermano de san Pedro, mi pensamiento se dirige a Su Santidad Bartolomé, Patriarca de Constantinopla, y a las Iglesias ortodoxas, tantas Iglesias hermanas. Oramos al Señor para que nos ayude a proseguir el camino ecuménico, en la fidelidad a los principios del Concilio Ecuménico Vaticano II. Que os ayude a ser siempre cooperadores de la evangelización, cultivando la sensibilidad ecuménica e interreligiosa”[9].
Telegrama de Francisco del 6 de diciembre 2013 al enterarse de la muerte de Nelson Mandela:Francisco reza por el fallecido no católico y comunista Nelson Mandela. El Antipapa Francisco reza para que el “ejemplo” del comunista “inspire a las generaciones”.
“Ha sido con tristeza que he sabido de la muerte del expresidente Nelson Mandela. Envío mis condolencias y oraciones a toda la familia Mandela, a los miembros del gobierno y a toda la gente de Sudáfrica. Al encomendar el alma del fallecido a la infinita misericordia de Dios Todopoderoso, pido al Señor que consuele y fortalezca a todos los que lloran su pérdida... rezo para que el ejemplo del fallecido presidente inspire a las generaciones de sudafricanos...”[10].
Mensaje de Navidad Urbi et Orbi de Francisco del 25 de diciembre de 2013:Francisco le alegra que las personas que rechazan el verdadero Dios estén unidas en oración. Según Francisco, las oraciones ofrecidas por los seguidores de las falsas religiones tienen “fuerza”. Eso es lo que él proclama a la ciudad y al mundo. El Antipapa Francisco es un apóstata.
“Hemos podido comprobar la fuerza de la oración. Y me alegra que hoy se unan a nuestra oración por la paz en Siria creyentes de diversas confesiones religiosas. No perdamos nunca la fuerza de la oración”[11].
Artículo en inglés: http://www.mostholyfamilymonastery.com/catholicchurch/anti-pope-francis-heresies-october-december-2013/
Notas:
[1] L’ Osservatore Romano, 1 de noviembre de 2013, ed. ing., p. 3. – http://m2.vatican.va/content/francescomobile/es/messages/pont-messages/2013/documents/papa-francesco_20131004_world-council-churches.html
[2] L’ Osservatore Romano, 18 de octubre de 2013, ed. ing., p. 7. – http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/pont-messages/2013/documents/papa-francesco_20131011_70-deportazione-ebrei-roma.html
[3] L’ Osservatore Romano, 18 de octubre de 2013, ed. ing., p. 7. – http://mobile.vatican.va/content/francescomobile/es/speeches/2013/october/documents/papa-francesco_20131011_comunita-ebraica-roma.html
[4] L’ Osservatore Romano, 25 de octubre de 2013, ed. ing., p. 5. – http://mobile.vatican.va/content/francescomobile/es/speeches/2013/october/documents/papa-francesco_20131021_delegazione-luterana.html
[5] L’ Osservatore Romano, 1 de noviembre de 2013, ed. ing., p. 6. – http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2013/october/documents/papa-francesco_20131024_delegazione-simon-wiesenthal-center.html
[6] L’ Osservatore Romano, 1 de noviembre de 2013, ed. ing., p. 3. – http://es.radiovaticana.va/news/2013/10/30/reconciliaci%C3%B3n,_paz,_unidad_y_estabilidad_para_la_querida_naci%C3%B3n_de/spa-741987 o ver video en YouTube de la audiencia “Francisco: Recen por Irak, siempre afectado por la violencia”http://www.youtube.com/watch?v=nfjuQ8326XI
[7] L’ Osservatore Romano, 6 de diciembre de 2013, ed. ing., p. 6. – http://m2.vatican.va/content/francescomobile/es/messages/pont-messages/2013/documents/papa-francesco_20131125_messaggio-bartolomeo.html
[8] L’ Osservatore Romano, 6 de diciembre de 2013, ed. ing., p. 16. – http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2013/november/documents/papa-francesco_20131128_pc-dialogo-interreligioso.html
[9] L’ Osservatore Romano, 6 de diciembre de 2013, ed. ing., p. 5. – http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2013/november/documents/papa-francesco_20131130_greco-melchiti.html
[10] L’ Osservatore Romano, 13 de diciembre de 2013, ed. ing., p. 4. – https://www.aciprensa.com/noticias/pesame-del-papa-francisco-por-muerte-de-nelson-mandela-85822/
[11] L’ Osservatore Romano, 3 de enero de 2013, ed. ing., p. 8. – http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/urbi/documents/papa-francesco_20131225_urbi-et-orbi-natale.html
martes, 14 de octubre de 2014
jueves, 9 de octubre de 2014
Quinto mito falso contra la Edad Media:
La Edad
Media fue la “noche de mil años”, en que la cultura desapareció
Refutación:
La Edad
Media fue una época de gran progreso cultural.
Las grandes
sumas, y las obras de arte que aún permanecen insuperadas, lo testifican
Documentación
1. – Progreso general
“En el segundo tercio del siglo XI comenzó un
progreso acelerado. Fue una fermentación de todo; florecimiento un tanto
desordenado, audacia creadora, tal fue el tono del siglo XII. De un siglo XII
que a mi juicio comienza en 1070 y termina por cerca de 1180, y del cual sería
umbral la iglesia abacial de la Trinidad de Caen, y por fin el coro de Notre
Dame de París, piedras milenarias admirables. De un siglo que formó la versión
del autor de Roland, para concluir con la muerte de Chrétien de Troyes, con el
nacimiento de Francisco de Asís. Del siglo de Abelardo y de San Bernardo de
Claraval. Del gran siglo XII, el más fecundo de la Edad Media” (Georges Duby,
op. cit., p. 63).
2. – Florecimiento de las escuelas y
universidades
“En su corte de Aix-la-Chapelle, Carlomagno fundó la
“Scholla Palatina”, y él mismo participó de la aulas como alumno. En el año
787, dispuso que se instalasen escuelas en todos los monasterios y municipios.
Posteriormente tal disposición fue ampliada” (Friedrich Heer, op. cit., p.
117).
“Las escuelas
monásticas medievales son la base y el origen de todas las escuelas de
occidente, principalmente la universidad y las escuelas superiores”. Y el autor
cita las principales universidades del tiempo, su fecha de fundación y su
especialidad: la Sorbona, de París (1256, teología), Bolonia (siglo XI,
jurisprudencia), Salerno (medicina). (Gerd Betz, “Historia de la Civilización
Occidental”, Ed. Labor, Barcelona, 1966, pp. 153, 154).
Con Carlomagno
y sus sucesores, los monasterios habían alcanzado una posición única de
predominio intelectual, espiritual y artístico. Eran los únicos que
proporcionaban maestros, escribas y diplomáticos; era los únicos que
alimentaban la erudición, conservando intactos no sólo los textos de la Biblia
y de los primeros Padres, sino también gran parte de la cultura del mundo
clásico” (George Zarnecki, professor de História da Arte na Universidade de
Londres, “La Apostación de las Ordenes”, in “La Baja Edad Media”, Ed. Labor,
Barcelona, 1968, p. 63). Más sobre lasuniversidades
3. – En la Edad Media surgieron los
primeros hospitales
La Edad Media se caracterizó, entre otras cosas, por
“… la aparición de los hospitales, que adquirieron su función actual con la
fundación de la Orden de San Juan de Jerusalén (hoy Orden de Malta) en 1099” (Friedrich
Heer, “Wachau”, in “Historia de la Cultura Occidental”, ed. Labor, 1966, p.
193). Leamás sobre los hospitales
4. – El
desarrollo de la música
“El Papa San Gregorio Magno dio a los cantos
eclesiásticos romanos su forma y ordenación definitivas (cerca del año 600). En
el siglo VIII el anglosajón Bonifacio (672-674) y Pepino II (714-768)
introdujeron el canto coral gregoriano en los conventos; su continuidad fue
asegurada con la “Schola Cantorum” de Metz” (Friedrich Heer, op. cit., p. 123).
Los instrumentos de la época
carolingia son: órgano portátil, flautas, gaitas, trompetas y clarines, la
lira, la cítara y el harpa, los címbalos, platos y timbales. A partir de 860 se
introdujo también un instrumento de cuerda pequeño llamado la viella” (Friedrich
Heer, op. cit., p. 123).
Continuará…
Para que Él reine - II Parte, Cap. 2 continuación
LA REVOLUCIÓN PROVOCA
LA CORRUPCIÓN MORAL…
Y no solamente
corrupción que emana necesariamente de la irreligión revolucionaria, sino
corrupción voluntaria y cuasi-sistemática, reconociéndose como tal en múltiples
declaraciones.
“Peca fuertemente y
cree más aún”. No pretendemos entablar una discusión con Lutero por este dicho.
Sin embargo, fue la señal de las perversiones que mancillaron los comienzos del
protestantismo. Lo que tal fórmula autorizaba, el jansenismo, a su vez (es un
hecho), lo provocará. Y el jansenismo es casi la Revolución. Alianza de los
peores libertinos con los herejes, más aparentemente austeros; era precisa esta
coalición para quebrantar lo que se quería derruir.
Apología
incondicional del placer y repulsa de toda moral, tal será la lección muy
explícita de los Enciclopeditas. Nadie ignora, además, que bajo la pluma de los
pretendidos “filósofos” franceses o ingleses del siglo XVIII pulularán las
máximas de la inmortalidad más provocativa.
El ideal del “buen
salvaje”, incesantemente propuesto, ideal imaginario, más preocupado de la
propaganda por las ideas nuevas que de una exacta observación de los pueblos
calificados de “salvajes”, este ideal[1]
ofrecía, se estará de acuerdo, numerosos recursos a los partidarios de eso que
todavía no se llamaba “unión libre”. Sabiendo es hasta dónde habían de llegar
las cosas, bajo la Revolución, después de la autorización del divorcio.
Corrupción moral
característica[2],
podemos decir, y para algunos, propuesta sistemáticamente, como lo prueban
ciertos documentos comunicados por el Vaticano a Cretineau-Joly, quien los
publicó a petición de Gregorio XVI[3] y
de Pío IX.
“Para propagar la luz
—escribe Piccolo-Tigre en una carta del 18 de enero de 1822 a una Venta (68
bis) del Piamonte— se ha juzgado bueno y útil dar impulso a todo lo que
aspira a revolverse. Lo esencial es aislar al hombre de su familia y hacerle
perder la moral familiar.
“Por inclinación de
su carácter está bastante dispuesto a huir de los cuidados de la casa, a correr
tras placeres fáciles y gozos prohibidos. Le gustan las largas charlas de café,
la ociosidad de los espectáculos. Animadle, sostenedle, dadle cierta
importancia, enseñadle directamente a aburrirse en sus trabajos cotidianos; y
gracias a este artificio, después de haberle separado de su mujer y de sus
hijos, y de haberle hecho ver lo penosos que son todos los deberes, le
inculcáis el deseo de otra existencia. Una vez que hayáis insinuado en algunas
almas la repugnancia a la familia y a la religión (una va casi siempre a
continuación de otra), deslizad algunas palabras que provocarán el deseo de
estar afiliado a la logia más próxima. Esta vanidad del ciudadano o del burgués
de enfeudarse en la francmasonería es tan universal que estoy siempre en
éxtasis ante la estupidez humana”.
En el segundo volumen
de su obra “L’Eglise romaine en face de
la Revolution” Crétineau-Joly publica otra carta de un miembro de la alta
Venta[4]:
“Ni el catolicismo ni las monarquías —se lee— temen ya a los puñales mejor
afilados; pero estas dos bases del orden social pueden derrumbarse bajo la
corrupción: por tanto, no nos cansemos nunca de corromper. Tertuliano decía,
con razón, que la sangre de los mártires engendraba cristianos. Está decidido en
nuestros consejos que no queremos más cristianos; por tanto, no hagamos
mártires, pero popularicemos el vicio en las multitudes. Que lo respiren por
los cinco sentidos, que lo beban, que se saturen del vicio; y esta tierra,
donde el Aretino ha sembrado, está siempre dispuesta a recibir lúbricas
enseñanzas. Haced corazones viciosos y no tendréis más católicos. Alejad al
sacerdote del trabajo del altar y de la virtud; buscad hábilmente a ocupar en
otra parte sus pensamientos y sus horas; tornadle ocioso, glotón y patriota: se
volverá ambicioso, intrigante y perverso. De esta forma habréis cumplido mil
veces mejor vuestro deber que si hubieseis despuntado vuestros puñales sobre
los huesos de algún pobre diablo…
“Hemos emprendido la
corrupción en gran escala, la corrupción del pueblo por el clero y la del clero
por nosotros, la corrupción que debe conducirnos a llevar un día a la Iglesia a
la tumba. Oí tiempo atrás a uno de nuestros amigos reírse filosóficamente de
nuestros proyectos y decirnos: “Para aniquilar el catolicismo hay que empezar
por suprimir a la mujer”. La frase es cierta en un sentido, pero puesto que no
podemos suprimir a la mujer, corrompámosla con la Iglesia Corruptio optimi pessima. El objetivo es bastante atrayente para
tentar a hombres como nosotros. No nos apartemos del mismo por algunas
miserables satisfacciones de venganza personal. El mejor puñal para herir a la
Iglesia es la corrupción”.
¿Cómo no estar
abrumado por tanta perfidia? Quizá alguna sospecha asalte a nuestro espíritu.
Ciertamente ésta sería legítima si no fuera porque contamos con garantías
seguras[5].
Aún más: la historia lo ha confirmado.
Desde que estos
textos fueron publicados por vez primera la empresa o campaña de corrupción se
ha desarrollado implacablemente, y para descubrirla no es preciso acudir al
texto de documentos extraídos de archivos secretos, ya que se exhibe,
victoriosa, a la vista de todos. ¿Por qué poner en duda el criminal proyecto
cuando el crimen es manifiesto? Las pruebas, por añadidura, no faltan. En la imposibilidad
en que nos encontramos de mencionarlas todas nos contentaremos con algunas.
Corrupción de la
mujer, se acaba de decir. Ahora bien, en el periódico “L’Emeute”, de Lyon (del 7-XII-1883), se podía leer: “Ya es hora de
reforzar nuestros batallones con todos los elementos que compartan nuestros
odios… Las mujeres públicas serán poderosos auxiliares; irán a buscar hasta los
regazos de sus madres a los hijos de familia para empujarles al vicio, incluso
al crimen; se podrán al servicio de las hijas de los burgueses para poder
inculcarles pasiones vergonzosas… Esta podrá ser la obra de las mujeres unidas
a la Revolución”.
El primer autor de la
ley que creó los liceos de señoritas, Camille Sée, ha declarado que la obra de
descristianización de Francia no triunfaría plenamente sino cuando todas las
mujeres hubieran recibido la educación laica. “Mientras que la educación de las
mujeres —dijo en su informe en la Cámara de 1880— termine con la instrucción
primaria, será casi imposible vencer los prejuicios, la superstición, la
rutina” (entiéndase: las tradiciones católicas, el dogma, la moral).
En enero de 1906 el
renegado Charbonnel tuvo una entrevista con el ministro de Instrucción Pública.
El H\ Bienvenu
Martin. “La Raison” dio cuenta de
ello: “Viajo mucho —dijo el ministro— por una causa que siento profundamente,
la educación de las jóvenes. He ido a inaugurar numerosos liceos y colegios
para ellas. Arrancaremos a la mujer del convento y de la Iglesia. El hombre
hace la ley, la mujer hace las costumbres. Al oír estas palabras —dijo
Charbonnel— salté de júbilo”.
Ahora bien: en este
caso la iniciativa había sido tomada por las logias.
El 6 de septiembre de
1900 el Convento del Gran Oriente de Francia sometió “al estudio de las logias
la búsqueda de los medios más eficaces para instaurar la influencia de las
ideas masónicas sobre las mujeres, intentar sustraerlas a la influencia de los
sacerdotes y crear, en consecuencia, instituciones aptas para alcanzar esta
finalidad”[6].
Para ejecutar esta
resolución y otras semejantes el consejo de la Orden dirigió a todas las logias
una circular (núm. 13), de fecha 15 de diciembre de 1902, diciéndoles: “El
poder del clericalismo ha sido desarrollado y consolidado gracias a la mujer y
es también gracias a ella que esta potencia malhechora se mantiene y se ejerce.
Es, pues, preciso oponer a la mujer alimentada de ideas falsas y de
supersticiones ridículas, la mujer fuerte, la mujer masónica”[7].
Sabemos lo que esto
significa.
Ya se trate de la
apología de la unión libre, de la introducción y del desarrollo del neomaltusianismo en
Francia[8] y
en el mundo, del desarrollo de las modas contrarias a la modestia, de la
invasión de la literatura pornográfica, de la pretendida educación sexual,
etc., sabemos cuál fue la acción determinante si no la complicidad de las
logias. ¡Sí! Obra sistemática y continua de corrupción moral. Del ideal
propuesto por Helvetius[9] a
la obra reeditada por León Blum en el momento en que, en una hora típicamente
revolucionaria, era el jefe del gobierno francés, es imposible no observar una
voluntad de corrupción verdaderamente demasiado estable para que no se la pueda
llamar “esencial” a la Revolución[10].
Hasta ahora hemos
renunciado a hacer la menor referencia al comunismo. La materia sería demasiado
abundante. Conozcamos, al menos, la repulsa de Lenin hacia la moral que pudiera
recordar, de cerca o de lejos, al Decálogo[11]. De
hecho, y a despecho de la oposición que él y los suyos pretenden levantar
contra los vicios de la sociedad burguesa, en ellos se descubren las mismas
infamias que la moral cristiana prohíbe tanto al burgués como a los
proletarios; la santidad y la virtud no han sido nunca consideradas por la
Iglesia como el monopolio de una clase[12].
No vemos nada que prohíba
suscribir lo que un secretario de Mazzini, Scipion Pertrucci, tuvo la franqueza
de decir a Paul Ripari el 2 de abril de 1849: “Somos un gran partido de
puercos. Esto, en familia se puede decir”.
Vea los capítulos publicados haciendo clic aquí: Paraque Él reine
[1] No recomendaremos nunca
demasiado la lectura de la obra maestra de Paul Hazard “La crise de la conscience européenne” (Boivin, edit.) Cf. p. 13:
“Como los cartógrafos antiguos dibujaban, sobre los continentes, plantas,
animales y hombres, sobre el mapa intelectual del mundo (en esta época:
1680-1715) señalemos el lugar y la importancia del Buen Salvaje. No es que el
personaje sea nuevo, pero en este tiempo que estudiaremos, entre uno y otro
siglo, toma definitivamente su forma y se vuelve agresivo…”. Se haría mal en
menospreciar la influencia de esta manía. Pero, como ha podido escribirlo Blanc
de S. Bonnet: “Tomar al salvaje por el hombre primitivo, en consecuencia,
imaginarse que el estado salvaje es para el hombre un estado natural o un principio
y no un derecho de civilización y más tarde concluir que los pueblos se han
elevado por sí mismos al estado social, tales son los yerros de este siglo…” (“Préliminaires du libre de la chute”).
Sin ninguna duda, era promover una jerarquía de valores tendentes a trastocar
el mismo orden de las cosas y proponer la decadencia moral como ideal. “No
multiplicaremos los textos para comprobarlo. En veinte, quizás en cien lugares
de sus obras, Rousseau prefiere el estado de los pueblos salvajes al de las naciones
civilizadas, porque está más conforme con el estado de naturaleza. Weishaupt
proclama varias veces que los salvajes son, en el más alto grado, los más
esclarecidos de los hombres y quizás también los únicos libres”. Kropotkin
declara que los “principios de la verdadera moral no se encuentran más que en
las tribus “apartadas” los confines del mundo civilizado… La mayor parte de los
autores francmasones exaltan a los salvajes con elogios singulares, aunque la
mayoría que las califican así, respetaban, al menos la ley natural, pero la
distancia y la imaginación permiten “realizar” entre “salvajes”, a veces
teóricos, la peor licencia de costumbres que ellos sueñan. Entre todos, los
nómadas gustan especialmente a los sectarios. Pero los más admirados son los
que se distinguen por una gran libertad de costumbres: “En Malabar y en
Madagascar, si todas las mujeres son verdaderamente mujeres (?), es porque
satisfacen sin escandalo sus fantasías y tienen mil galanteadores. En el reino
de Baltimera, toda mujer, fuere cual fuere su condición está incluso obligada
por la ley, y bajo pena de muerte, a ceder al amor de cualquiera que la desee.
Una negativa es para ella una condena de muerte”. (Helvetius, “De l’esprit”, Disc. II). La tribu de los
Moïs ha conservado, sin duda, más plenamente la libertad de la naturaleza. “En
ciertas tribus —decía un periódico masónico, “La pensé nouvelle” (29-12-1867)— la familia no es sino un círculo
sumamente elástico del que el marido y la mujer salen cuando quieren. El método
matrimonial de los Moïs, tribus de Conchinchina, es perfectamente sencillo y
conforme a la naturaleza; difiere poco de la conducta ordinaria de los
animales…”. ¡Los animales propuestos como ideal al hombre! Por inaudito que un
tal exceso parezca, no nos faltan las citas con que poderlo ilustrar. “Los
animales tienen, naturalmente, respecto de nosotros —ha dicho Voltaire—, la
ventaja de la independencia”. “En ese estado natural del que gozan todos los
cuadrúpedos sin domesticar, los pájaros y los reptiles —prosigue— el hombre
sería tan dichoso como ellos”. Y Brisot, en sus “Recherches sur la droit de proprieté et sur le vol”: “El animal es
tu semejante, ¡oh hombre! Quizá sea tu superior: lo es, si es verdad que los
dichosos son los cuerdos”. (Cf. “La cité
antichrétiene”, de Dom Paul Benoit, II parte, t. I, pp. 88 a 94). Nadie
podrá encontrar excesivo, después de esto, el juicio de Taine sobre la
Revolución: “El trastrocamiento es completo —escribe—: sometida Francia el
gobierno revolucionario, se asemeja a una criatura humana a quien se obligara a
caminar sobre la cabeza y a pensar con los pies”. (“La Revolution”, t. III, p. 460). Asimismo los pedagogos se
mezclarán también, como parece probarlo el título de una obra recomendada por “Le Moniteur” del 17 de noviembre de 1794,
para la educación de la infancia y de la juventud: “Instrucciones sacadas de
ejemplos de los animales sobre los deberes de la juventud, para uso de las
escuelas primarias, seguidas de observaciones sobre las ventajas de la
república”.
[2] Verdad es que la inmoralidad
no fue solo patrimonio de los revolucionarios, pues, desgraciadamente,
demasiados católicos dieron y siguen dando buen número de tristes ejemplos.
Pero éste no es un acertado planteamiento del problema. No se debe comparar más
que lo comparable. Es absurdo, en consecuencia, poner en parangón tal católico
malo con un revolucionario, bonachón y simpático. No autoriza formar juicio
tomar lo malo de uno y lo mejor del otro. Si se ha de juzgar acertadamente, hay
que hacer resaltar en ambas partes lo comparable: los hombres que se
representan, de una parte y de otra, como personajes representativos, los
mejores, los héroes, los grandes hombres. Del lado de la Iglesia, sabemos
cuáles son. Son los santos; héroes cristianos por excelencia y que la Iglesia
reconoce oficialmente como tales. Del lado de la Revolución, la duda es todavía
menos posible. Las placas de nuestras calles están a menudo mancilladas de
nombres cuyo recuerdo merece muy poco el ser perturbado. Basta con comparar.
Ahora bien, no es posible para un espíritu, relativamente imparcial, vacilar
sobre la equivalencia eventual y el análogo valor moral de un Stalin y de un
San Luis, de un Lenin y de un San Ignacio, de un Robespierre y de un San
Vicente de Paul, de un Ferdinand Buisson y de un San Pío X, de un Mazzini y de
un Pío IX, etc. ¡Y qué decir de tantos otros que no dejan de estar ofrecidos,
sin embargo, a la admiración popular al título de “grandes antepasados”!
Mirabeau vendió a la corte su influencia por una pensión de 40.000 libras por
semana y un ministerio o una embajada de su elección. Danton contrató
compromisos semejantes por 100.000 escudos. Un mes antes de la muerte de Luis
XVI, prometía trabajar para salvar al príncipe si le daban un millón. Brissot
pedía doce millones en metálico, en papel en el extranjero, con un pasaporte,
para impedir la insurrección del 10 de agosto. Sieyès ofreció dos veces sus
servicios a la corte, la primera vez por una abadía de 12.000 libras de renta,
la segunda por una abadía de 24.000. Isnard, Vergniaud, Guadet, Fouché,
consentían en 1791, vender sus votos y su influencia, cada uno de ellos por una
pensión de 6.000 libras al mes. La Revolución, según testimonio de Taine (“La Revolution”, t. III, p. 397), “se
apoderó de los tres quintos de los bienes raíces de Francia, arrancó a las
comunidades y a los particulares de diez a doce mil millones de valores
mobiliarios, llevó la deuda pública, que no llegaba a cuatro mil millones en
1789, a más de cincuenta mil millones” (Cf. Dom Paul Benoit, opus cit., II parte, t. II, p. 33)
[3] Cf. monseñor Delassus, opus cit., p. 325: “Casi al final de su
pontificado, el Papa Gregorio XVI, asustado al observar cómo se redoblaba la
actividad en las sociedades secretas, quiso, pocos días antes de su muerte,
desenmascararlas ante toda Europa. Para eso puso sus ojos en Crétineau-Joly. El
20 de mayo de 1846 le escribió a través del cardenal Lambruschini pidiéndole
que fuera a Roma… Le entregó, para este trabajo, por medio del cardenal
Berneti, antiguo secretario de Estado, los documentos que poseía sobre la
materia y lo acreditó junto a las cortes de Viena y de Nápoles para que le
facilitasen copias de otros documentos depositados en sus archivos secretos”.
Mil presiones se ejercieron en seguida sobre Crétineau-Joly para forzarle al
silencio. El mismo Pío IX, asustado por los peligros que atravesaba el
historiador, se lo aconsejó. Y solamente en 1849, mientras el Papa estaba en
Gaeta, el cardenal Fornari, nuncio en París, invitó al historiador a
reemprender su trabajo. Después de muchas vicisitudes, la mayor parte de los
documentos aparecieron en la “Histoire du
Sonderbund” y en “L’Eglise romaine en
fase de la Revolution”.
(68
bis) Venta:
organización secreta contra la Iglesia.
[4] Vindice a Nubius (dos
seudónimos), Castellamare, 9 de agosto de 1838. Cf. Crétineau-Joly, opus cit., t. II, p. 148.
[5] Algunos han querido poner en
duda, en efecto, la autenticidad de las cartas publicadas por Crétineau-Joly,
pero podemos contestar con monseñor Delassus (opus cit., p. 328) que “la declaración del secretario de “Cartas latinas” y el breve de Pío IX,
impresos en el encabezamiento de la obra, en pleno reinado del santo pontífice,
son para nosotros una garantía de la completa fidelidad de los documentos
insertados. No sin razón, pues, Claudio-Jannet ha dicho, en su introducción a
la obra del P. Deschamp, “Les sociétés
secrètes el la Societé”: “Ningún documento histórico ofrece más garantía de
autenticidad”. Si hiciese falta nueva prueba de sinceridad, se encontraría en
el empleo que la Civilta cattolica
hizo de estos documentos antes los ojos del Papa, en 1879. Se puede añadir que
L. Blanc (¡incluso!) hizo entrar en su “Histoire
des dix ans” cartas de uno de los miembros de la Alta Venta, Menotti,
cartas dirigidas, el 29 de diciembre de 1830 y el 12 de julio de 1831, a uno de
los hermanos en conjuración, Misley, y publicadas por Crétineau-Joly
[6] Memoria de la “tenida” de
1900, p. 166.
[7] Citado por Mons. Delassus, “La Conjuration Anti-Chrétienne”, p. 399.
Cf.: “Para matar a la Iglesia, no hay más que coger al niño y corromper a la
mujer” (Heine). – “El que tiene a la mujer lo tiene todo, primeramente porque
manda en el niño, y después, igualmente en el marido” (Jules Ferry). – “Los
comunistas desean que la mujer se libere lo más pronto posible de su hogar, que
no se produzca en ella la maternidad más que de una forma consciente y
razonada”. (P. Semard, “L’Humanité”
del 8-11-24). En el congreso masónico-feminista de 1900 se pudo oír: “Nos hace
falta la coeducación de los sexos. Queremos la unión libre en el amor joven y
sano. El matrimonio podrá ser suprimido sin inconveniente. Libertad absoluta de
aborto…, etc.” – “Hay que destruir (en la mujer) el sentimiento instintivo y
egoísta del amor materno… La mujer no es más que una perra, una hembra, si quiere
hijos” (Congreso comunista del 16-11-22). Ver también “La fémme et l’enfant dans la Franc-maçonnerie”, por M. de la Rive
(1895).
[8] Los fascículos del 1 y 16 de
abril de 1909 de la “Reforme Sociale” publicaron una memoria de Pierret,
titulada “L’Oeuvre maçonnique de la dépopulation
en France”, en la que quedaba establecido de forma perentoria que el
movimiento neomaltusiano era querido por la masonería. “Pierre prueba —escribe
monseñor Delassus— que bajo la gran protección de ésta, con la colaboración declarada
de los personajes más eminente del partido masónico, se han fundado
asociaciones que tienden a esta finalidad. El H\ Robin está encuadrado por todo un grupo de políticos
cuyos nombres son tristemente conocidos: Aulard, Henri Berenger, Seailles,
Lucipia, Merlon, Fernand Gregh, Trouillot, Jaurès, etc. Y Pierret explica cómo
tomó contacto con este movimiento en una reunión de “Juventud laica” presidida
por Havet, del Instituto, y cuyos principales oradores eran nada menos que
Anatole France, de la Academia Francesa, el diputado Sembat y el no menos
diputado Ferdinand Buisson, que ha presidido durante mucho tiempo los destinos
de nuestra enseñanza oficial”. (Opus. cit.,
pp. 394, 395).
[9] Cf. supra, nota 66.
[10] Quizás se nos haga observar
que un tal cinismo inmoralista no es unánime en todos los partidarios de la
corriente revolucionaria. Esto es evidente. No es tampoco cuestión, aquí, de
dejar entender que todos los revolucionarios han sido corrompidos y corruptores
hasta este grado. Nos hemos limitado solamente a señalar algunas “constantes”
en la enseñanza y la acción de maestros indiscutibles. Y lo mismo que se puede
decir que la Iglesia es Santa (lo que no significa en absoluto que todos los católicos
sean), no tememos afirmar lo mismo que la Revolución es corruptora (lo que no
significa en absoluto que todos los revolucionarios lo sean en ese último grado
de corrupción que implica la lógica del sistema). Pero si todos no tienen el máximo
grado de corrupción, no se puede, sin embargo, negar que ésta es la enseñanza
de los maestros y de los jefes de la Revolución.
[11] “¿En qué sentido negamos
nosotros la moral, la ética? En el sentido que predica la burguesía, que deduce
la moralidad de los Mandamientos de Dios. Decimos que no creemos en Dios, y
sabemos muy bien que el clero, los hacendados, la burguesía invocan a la
Divinidad para defender sus intereses de explotadores. O bien, en lugar de
deducir la moralidad de los Mandamientos de la ética, de los Mandamientos de
Dios, la deducen de las frases idealistas, o semiidealistas, que, en fin de
cuentas, tienen igualmente el más gran parecido con los Mandamientos de Dios. Decimos
que nuestra moralidad está enteramente subordinada a los intereses de la lucha
de clases del proletariado”. En una palabra: la mentira no es ya un pecado. Lo es
si amenaza a los intereses de la lucha de clases del proletariado. Es virtuosa,
al contrario, si sirve a esos intereses. Está bien,
desde entonces, lo que sirve a la Revolución; está mal lo que se opone a ella o la obstaculiza… Y nosotros
decimos que una moral semejante es la negación misma de la moral y la peor corrupción.
[12] Otro ejemplo que señala bien
la permanencia del mismo ideal desde Hevetius hasta los actuales comunistas, es
el de ese profesor de filosofía de los Altos Pirineos denunciado, hace algunos
años, por monseñor Theas en el “Boletín
Religioso de la diócesis de Tarbes y Lourdes”. “El lunes, 24 de octubre,
leemos en él, un profesor de filosofía de los Altos Pirineos describía ante sus
alumnos los atractivos del régimen soviético, del que hay que prever el
advenimiento en Francia. Será la igualdad perfecta: para todos la misma
vivienda, la misma alimentación, el mismo traje, la misma cultura. El maestro
prosigue: Las mujeres serán comunes. Se le dirá a un hombre: “Esta noche te
acostarás con Adelaida”, y así lo hará. – “¿Y si el hombre no quiere?”, objeta
un alumno. “¡Si no quiere se le fusila!” Y monseñor Theas hace observar un poco
más lejos: “En la escuela está prohibido mantener un lenguaje cristiano, pero
está permitido dar una enseñanza positivamente atea. En la escuela no se pueden
vivificar las almas, pero se tiene el derecho de matarlas”. Tal es exactamente
la obra revolucionaria: esencialmente corruptora.
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