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lunes, 27 de junio de 2016

27 de junio, fiesta de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

Plinio Corrêa de Oliveira

La devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro nació en la isla de Creta. Esto explica la influencia bizantina que se nota en la imagen. Las personas representadas en esta imagen pueden impactar la sensibilidad moderna acostumbrada a los santos representados con caras de muñecas. Esta imagen fue hecha en tiempos diferentes y es muy expresiva.

La devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue difundida en la Iglesia por los padres redentoristas. Es una muy bella invocación puesto que expresa la invariable misericordia de la Virgen para con nosotros. Perpetuo Socorro significa una asistencia, un acto de misericordia, un acto de piedad ininterrumpida hacia nosotros que nunca cesa. La palabra nunca significa que esta asistencia no cesará en ningún lugar, en ningún momento o por ninguna razón. Es decir, incluso si una persona se encuentra en la peor situación posible, Nuestra Señora siempre ayudará si uno le reza a ella.

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
La imagen, como los Sres. ven, tiene un fondo de oro. Estos fondos de oro sin adornos se usaban característicamente en las pinturas del antiguo Imperio Romano de Oriente y durante parte de la Edad Media. Los ángeles músicos de Fray Angélico, por ejemplo, tienen un fondo de oro. El fondo de oro se utilizaba cuando se pintaban personajes muy importantes. El arte occidental normalmente coloca un gran dignatario en una silla ornamentada, en una elegante sala, o de pie junto a una ventana graciosamente cubierta con cortinas o en un hermoso escenario al aire libre. La mentalidad oriental prefiere colocarlos fuera del tiempo, inmersos en esplendor, es decir, con un fondo de oro.

El oro, por lo tanto, representa la gloria de la Virgen como Reina de los Cielos. Ella tiene una aureola alrededor de su cabeza, que también es de oro, al igual que el Divino Infante. Sobre la aureola hay una corona de oro con incrustaciones de piedras preciosas. Las coronas de la Virgen y del Niño Jesús tienen una forma similar. La base de cada una se cierra alrededor de la cabeza, tiene un borde fino, y está cubierta con fabulosos diseños ornamentales. En el borde hay rubíes incrustados, en la capa media arcos ornamentados con zafiros, y en el nivel superior una fila de esmeraldas y diamantes. Yo no consigo distinguir con precisión en esta reproducción en particular. La corona del Niño sigue exactamente el mismo patrón.

Nuestra Señora lleva un manto azul profundo que le cubre los hombros y la cabeza. Por debajo de la corona y sobre la frente hay una estrella refulgente de piedras preciosas; a su izquierda hay un diseño de oro que se parece una estrella o una cruz.

Si los Sres. observan con cuidado, verán que la Virgen lleva una túnica roja bajo su manto azul. El rojo aparece en el cuello y en los extremos de las mangas. Esta túnica roja se cierra en su cuello con una exquisita banda de diamantes.

El Niño Jesús está sentado en el brazo izquierdo de la Virgen. Él descansa cómodamente en sus brazos, como un niño que está muy acostumbrado a estar cerca de su madre y que le gusta estar allí. Él está, sin embargo, distraído con otra cosa a donde dirige su mirada. En mi opinión el artista cometió un error al representar al Niño. Se parece más a un niño de siete u ocho años de edad, en lugar de un bebé que debe ser llevado en los brazos de su madre. Por cierto, esta imagen no es considerada una obra de arte. Es considerada como una excelente obra de piedad con algunos muy buenos puntos artísticos y algunos defectos.

El niño tiene una cinta rosa con una túnica verde. Él también tiene un manto que cae naturalmente cerca de la mano izquierda de la Virgen haciendo numerosos pliegues bien doblados. Casi todos los pliegues de la imagen me parecen muy bien situados y naturales.

Hay dos ángeles presentándole al Niño los instrumentos de la Pasión; a la izquierda un ángel con una túnica roja y un manto verde le muestra la lanza y la esponja con hiel, a la derecha, un ángel vestido con una túnica roja le muestra una cruz de tres brazos y los clavos.

¿Qué se puede decir de todo esto?

Los rasgos de la Virgen son muy
expresivos
Los rasgos de la Virgen son muy expresivos. La imagen la muestra en una actitud muy maternal. Ella es una madre que sostiene a su Hijo con una extraordinaria intimidad y un notable cariño. Esto demuestra la familiaridad de la Virgen con el Dios-Hombre. Al mismo tiempo, ella tiene una mirada de profundo recogimiento que transmite el respeto y la veneración que ella siente por él. Ella le está orando mientras lo sostiene. Ella está segura de que está sosteniendo al mismo Dios encarnado en sus brazos.

Partes de la cara de nuestra Señora no están bien pintadas. El cuello parece algo demasiado rígido. La boca es delicada, pero la nariz es tal vez un poco demasiado larga. Estos son varios puntos que no permiten que la imagen sea considerada como una obra de arte perfecta. Pero son defectos secundarios, porque un arte auténtico está presente en la recogida expresión de su fisonomía, en su noble postura, y en el afecto que la pose revela.

La posición de las manos simbolizan
su dependencia a Ella
La imagen es rica en simbolismo. El manto azul oscuro representa la maternidad, mientras que la túnica roja simboliza la virginidad. Por lo tanto, representarla usando el rojo y el azul muestra que ella es a la vez Madre y Virgen. Es una manera delicada de insinuar el milagro de su virginidad de antes, durante y después del parto.

Para mí, el simbolismo más conmovedor es el gesto del niño que sostiene la mano de la Virgen. Su mano derecha está detrás de su pulgar y su mano izquierda dentro de la mano de una manera que permite controlar la mano de la Virgen sobre las manos del Divino Infante. Simbólicamente, quien sostiene las manos de otro lo sostiene enteramente. Por lo tanto, esta forma de presentación de las manos del Infante expresa que ella puede hacer todo lo que quiera con él; todo lo que ella le pide, Él lo acepta; ello expresa el poder de su oración. Con gran facilidad el artista representa la dependencia del Niño-Dios sobre nuestra Señora.

Una característica de este icono bizantino es que mientras que el simbolismo es muy rico, éste no dice lo mismo a todos. Los símbolos están ahí para ser descubiertos por quienes pasan un tiempo analizándolos y contemplándolos.

Un ícono plateado de Nuestra Señora
del Perpetuo Socorro
Los dos ángeles representan la Pasión que el Niño habrá de sufrir. Ellos le están profetizando su Pasión. Es decir, se nos invita a ver en Él al Redentor de la humanidad, el que era esperado por los Profetas para salvar a la humanidad.

También hay un detalle muy pintoresco: es la sandalia colgando del pie izquierdo del Niño por una sola cuerda. Ello simboliza al pecador que todavía está vinculado a Nuestro Señor por una última cuerda: la devoción a la Virgen.

Las iniciales griegas en la parte superior de cada lado de la corona la Virgen significan “Madre de Dios”. Las iniciales sobre el ángel en la parte superior izquierda dicen “San Miguel Arcángel”, el de la derecha, “San Gabriel Arcángel”. Debajo del ángel de la derecha están las iniciales griegas para “Jesucristo”.

La estrella en el velo de la Virgen indica que ella es la estrella del mar, la guía en esta vida para llevar a todos los que quieren llegar al puerto de los cielos.


Pidámosle siempre a nuestra Señora que nos proteja con su perpetuo socorro y misericordia.

viernes, 13 de mayo de 2016

Hace 99 años, la Virgen Santísima descendió del cielo y se apareció en Fátima para entregar un mensaje para la humanidad

Jacinta y Francisco:
una obra prima de
Nuestra Señora de Fátima
Plinio Correa de Oliveira
Extractos de una conferencia del 13 de octubre de 1971
“La verdadera directora espiritual de Jacinta, Francisco y Lucía fue esencialmente la Virgen”, escribe el P. Demarchi. La benévola Señora de la Cova da Iria asume el encargo de realizar esta obra prima y, como no podría dejar de serlo, la llevó a cabo con total éxito. De sus manos surgieron tres ángeles revestidos de carne que, al mismo tiempo, eran tres auténticos héroes.
De la izquierda a la derecha: Lucia, Francisco y Jacinta
La materia prima era de una plasticidad admirable, ¿y qué decir de la artista? En su escuela los tres pequeños pastores dieron en poco tiempo pasos de gigante en el camino de la perfección. En ellos se realizaron textualmente las palabras de un gran devoto de María, San Luis María Grignion de Montfort. Este afirma que en la escuela de la Virgen el alma progresa más en una semana que en el curso de un año fuera de ella.
De hecho, la pedagogía de la Madre de Dios no tiene paralelo. En dos años la Virgen Santísima consiguió elevar a los dos hermanos – Francisco y Jacinta – a las más altas cimas de la santidad cristiana. El retrato de Jacinta diseñado por mano de Lucía es revelador. “Jacinta tenía siempre un porte serio, modesto y amable, que parecía trasmitir la presencia de Dios en todos sus actos, lo que es propio de las personas de edad avanzada y de gran virtud. No volví a ver en ella aquella excesiva ligereza y entusiasmo de los niños por los juegos infantiles”.
“No diré que los niños se acercaran a ella, como lo hacían conmigo, sobre todo porque la seriedad de su actitud era muy superior a su edad. Si un niño o un adulto decía o hacía cualquier cosa menos conveniente en su presencia, ella le reprendía diciendo: “No lo haga porque ofende a Dios Nuestro Señor, quien ya está siendo demasiado ofendido” (Del libro del P. Demarchi, “Era una Señora más brillante que el sol…”).
Comenta el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira:
Este trecho ilustra una gracia extraordinaria, en la que se señalan diversos aspectos mayores y menores de la obra de la Virgen en relación con estos niños.
Sin embargo, debemos considerar el valor simbólico de la obra de la Virgen sobre los niños. Se engañan quienes imaginan que una obra como esta se destina sólo a los tres niños: es una obra que transformó suavemente a esos pequeños, de un momento a otro, con el simple hecho de las apariciones de la Santísima Virgen…
Aquí encontramos algo semejante al Secreto de María [enunciado por San Luis María Grignion de Montfort], es decir, una de esas acciones profundas de la gracia sobre el alma, que se desarrollan sin que la persona se de cuenta, sintiéndose cada vez más libre, más ágil en la práctica del bien, mientras que los defectos que la enredaban y ligaban al mal se disuelven paulatinamente.
Y la persona crece en el amor de Dios, en el deseo de empeñarse, en la oposición al mal. Pero, todo esto ocurre de modo maravilloso en el interior del alma, de manera que ella no emprende las grandes y metódicas batallas de la admirable ascensión al Cielo, a la virtud, a la santidad como los que combaten según el sistema clásico de la vida espiritual, sino que la Virgen los transforma de un momento a otro.
Y si la obra de la Virgen de Fátima, especialmente con esos niños llamados al Cielo, fue una obra de ese género, podemos preguntarnos si no existe en ello un valor simbólico que indica cuál será la acción de María Santísima sobre la humanidad cuando Ella cumpla las promesas hechas en Fátima…
Y, pues, si no debemos ver en esto un comienzo del Reino de María, es decir, del triunfo del Corazón Inmaculado sobre dos almas que anuncian la gran revelación de Nuestra Señora y que ayudarán mucho a las almas a acoger el mensaje de Fátima, con su sacrificio y oraciones en la Tierra y después con sus súplicas en el Cielo. Y que continúan haciéndolo.
Creo que esta observación primera conduce directamente a una deducción: si esto es así, Francisco y Jacinta son los intercesores naturales para pedir y obtener de la Santísima Virgen que inicie cuanto antes el Reino de María en nosotros, mediante esta misteriosa transformación que es el Secreto de María.
[…] Con relación a esto, sería muy importante decir una palabra sobre la relación del Mensaje de Fátima y nuestra situación. Hemos repetido con frecuencia que nuestra vida espiritual crece en la medida en que tomamos en serio que el mundo actual se encuentra en una deplorable decadencia y que se aproxima a su ruina. Además, que esta ruina significa el castigo previsto por Nuestra Señora en Fátima y que, en consecuencia, mientras más nos colocamos en esta perspectiva, tanto más nuestra vida espiritual se enfervoriza. Y que, por el contrario, cuanto más nos alejamos de esta visión, tanto más nuestra vida espiritual decae...
De modo que, por intercesión de Francisco y Jacinta, podamos decir a la Virgen: Venga a nosotros vuestro Reino, Oh Señora, pero que este vuestro Reino venga con urgencia.
Traducido por Acción Familia (Santiago de Chile). Sin revisión del autor.

domingo, 31 de mayo de 2015

La realeza de Nuestra Señora – 31 de mayo

Plinio Corrêa de Oliveira

La realeza de Nuestra Señora es sobrenatural en su carácter porque ella es la primera y la más perfecta de las criaturas de Dios. Ella no es la primera en el orden de la naturaleza, porque los ángeles son superiores a ella. Un ángel es un espíritu puro y, por lo tanto, es superior a cualquier criatura humana. Sin embargo, ella es la primera criatura en el orden de la gracia. Es decir, ella recibió incomparablemente más gracias que los ángeles. Las gracias que los ángeles recibieron están subordinadas a las gracias que Nuestra Señora recibió.
La Sma. Virgen coronada Reina del cielo
El Lucero de la Grada, Monasterio del Carmen,
Cuenca de los Andes, Ecuador
Ella es también la primera de todas las mujeres. El primero de todos los hombres es Nuestro Señor Jesucristo; la primera de las mujeres es la Santísima Virgen. Esto sería suficiente por sí solo para darle el derecho a su reinado. Porque el reinado es un estado de derecho que se deriva de una situación de hecho. Quien es el primero tiene el derecho de mandar y ser servido, y sobre todo cuando su reinado está vinculado a esa realeza eterna que nunca terminará. Esto define la realeza de ella.
Nuestra Señora es la primera de las criaturas porque ella es la Madre de Dios. Nadie ha tenido ni puede tener una unión con la Santísima Trinidad tan cercana como la de ella. Ella es la hija predilecta del Padre Eterno, la madre admirable del Verbo, y la esposa fidelísima del Espíritu Santo.
Además, ella es reina porque Dios puso el gobierno de todas las cosas en sus manos. Dios no hace nada sobrenatural sobre la tierra que no pase a través de ella. Todas las oraciones que se elevan de la tierra al cielo pasan a través de ella; todas las gracias que provienen de Dios a la tierra son a petición de ella. Si todo el cielo implorara algo sin su intercesión, ello no se alcanzaría; y si ella sola, entre los ciudadanos del cielo, pidiera por algo, obtendría por sí misma todo lo que pidió. Esto la hace Reina en toda la extensión del término.
Ahora bien, estos conceptos que corresponden a su reinado celestial, que es su título más alto, deben corresponder también a su reinado terrenal. ¿Qué es este reinado terrenal de la Virgen? Toda la sociedad humana debería estar organizada de tal manera que todo esté de acuerdo con su voluntad por el hecho de que ella es la Reina. Todos los que gobiernan deberían seguir su voluntad. San Luis de Francia solía llamarse a sí mismo “le sergent de Dieu en France” que libremente traducido significa “el capitán de Dios en Francia”.
Todas las gracias nos llegan por mediación
de la Virgen
Virgen de la Merced, Museo del Banco Central, Cuenca, Ecuador
Él se consideraba simplemente un ejecutor de la voluntad de Dios, a pesar de haber sido uno de los más poderosos monarcas de su época. Él entendió bien cuál era su misión, porque en realidad esto es lo que debería ser todo rey. Lo mismo se puede aplicar a Nuestra Señora. Los reyes y los gobernantes deberían ser sus capitanes.
Ahora, ¿cuál es la voluntad de la Sma. Virgen? Ya que ella no se nos aparece en formas místicas para comunicarse con nosotros, ¿cómo podemos saber su voluntad? Por encima de todas las otras cosas, la voluntad de la Virgen se encuentra en la doctrina católica y en la obediencia a la Iglesia Católica como ella siempre lo hizo. En esencia, esta es la voluntad de Nuestra Señora, porque se coincide con la voluntad de Dios. La obediencia a la Iglesia católica es, por lo tanto, el componente más claro y más indiscutible de la voluntad de Nuestra Señora.
Pero hay otro factor, que es la voz de la gracia en nosotros. La gracia le indica a cada persona el camino a seguir a fin de lograr el plan de Dios para la persona. Esto es lo que comúnmente se llama la vocación de una persona. La vocación es el llamado de Dios, el llamado de la Virgen, para cumplir el plan preestablecido que Ellos tienen para cada uno de nosotros. Por lo tanto, corresponder a la vocación de uno es realizar también la voluntad de la Sma. Virgen.
¿Cómo debería uno corresponder a su vocación? Es hacer todo lo que uno puede hacer para conservar el depósito de la doctrina católica como siempre fue enseñado por la Santa Madre Iglesia. Ahora bien, desde el Concilio Vaticano II este depósito de la fe, la moral, la liturgia y el derecho canónico han sido atacados sistemáticamente por los enemigos de la Iglesia que se infiltraron dentro de ella y su doctrina reemplazada con nuevas enseñanzas muy diferentes. Entonces, la obediencia a la vocación implica defender este depósito de los enemigos que lo atacan. Por lo tanto, para ser fieles al llamado de la Virgen, debemos luchar para destruir a sus enemigos en nuestros días.
Hay otro punto que todavía debe ser abordado. Si cumplir la voluntad de la Virgen es seguir la voluntad de la Iglesia, uno debería afirmar que la Edad Media ya fue el Reino de María. ¿Por qué esperamos un futuro Reino de María?
Los fieles católicos prestan tributo al reinado de la Virgen
ofreciéndole su oro y joyas preciosas
La Virgen de Mayo, Monasterio del Carmen, Cuenca, Ecuador
Yo creo que si la Edad Media no se hubiere deteriorado, se habría convertido en el Reino de María. Podemos ver que la devoción a la Virgen fue creciendo durante la Edad Media. Luego, comenzó a declinar. El plan de Dios se interrumpió.
Muchas de las verdades acerca de Nuestra Señora aún no se habían dilucidado; muchos de los grandes doctores de Nuestra Señora no habían llevado la mariología a los niveles más altos que alcanzó más tarde. Por ejemplo, la gran voz de San Luis Grignon de Montfort aún no se había oído; la esclavitud a la Virgen —definido por él como la verdadera devoción a María— no había sido explicada. Por encima de todo, la verdad de la mediación universal de la Virgen no se había enseñado. Estas verdades deberían haber sido descubiertas y enseñadas a todos los católicos, si la Edad Media no hubiese caído.
Pero esto no fue lo que ocurrió. La Edad Media cayó. Por lo tanto, estas verdades salieron a la luz de una manera diferente, sin ser reflejadas adecuadamente en el ámbito social. No se aplicaron a toda la sociedad como debería haber sido. Para la mayor gloria de Dios en la tierra, es necesario que su plan sea plenamente ejecutado aquí. Es decir, que el reinado de la Sma. Virgen sea establecido en la tierra sobre la base de estas verdades y otras más, es la razón por la que podemos concluir que su Reino vendrá.

Estos son los principios que explican el significado de la realeza de Nuestra Señora, cuya fiesta es hoy.
Tomado de TIA

jueves, 28 de mayo de 2015

La verdadera devoción a Nuestra Señora: roldana que conduce al cielo

Plinio Corrêa de Oliveira
Extracto de una conferencia - 24 de mayo de 1995


Imagen de Nuestra Señora Auxiliadora en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en Sao Paulo, Brasil

La idea de auxilio evoca la idea de necesidad, pues sólo pide auxilio aquel que está en situación de necesidad; el hombre que no está en necesidad no necesita de auxilio.
Sólo es auxiliadora Aquella que tiene como función normal, como misión propia, como trazo característico de su personalidad, el hecho de ser auxiliadora. Y Nuestra Señora es, por excelencia, auxiliadora, es Aquella que auxilia a todos, de todos los modos, en todas las circunstancias y en todos los lugares. Para eso, Ella tiene que estar dotada de una riqueza que es simplemente fabulosa, y de una bondad aún más extraordinaria que su propia riqueza.

Auxiliadora incluso de los hijos ingratos

De manera que jamás Ella se cansa de dar, jamás se cansa de perdonar; y el perdón es uno de sus dones tan inmensamente preciosos, que, después de haber perdonado mucho, aún tiene para aquel que la ofendió una sonrisa de piedad, cuando él la invoca y pide misericordia.

De ese modo el hijo comienza a venerar a Nuestra Señora en cuanto Auxiliadora y queda vinculado a Ella la vida entera, porque tal Madre siempre lo auxilia más y le da fuerzas para pedir aún más auxilio. Es una especie de polea que conduce hasta el cielo, mediante la cual como que por una cuerda misteriosa, Nuestra Señora va tirando a la persona para el paraíso celestial. Es preciso, simplemente, que la persona quiera agarrarse a la cuerda que fue lanzada por Nuestra Señora, la Auxiliadora de los cristianos.

miércoles, 25 de marzo de 2015

La Anunciación de Nuestra Señora – 25 de marzo

Él es Rey por derecho, y también por conquista

Plinio Corrêa de Oliveira

Vamos a comentar sobre este pasaje tomado de San Lucas:
En el sexto mes fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y presentándose a ella, le dijo: “Salve, llena de gracia, el Señor es contigo”. Ella se turbó al oír estas palabras y discurría qué podría significar aquella salutación. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre, y reinará en la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin”.
Dijo María al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón? El ángel le contestó y dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, y por eso el hijo engendrado será santo, será llamado Hijo de Dios. E Isabel, tu parienta, también ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el sexto mes de la que era estéril, porque nada hay imposible para Dios”. Dijo María: “He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Y se fue de ella el ángel.

*             *             *

 Por lo que yo recuerdo, la única cosa que sabemos de San Gabriel, el arcángel se encuentra en este episodio. Él fue enviado por Dios para entregar este magnífico mensaje a Nuestra Señora. Podemos tener una idea de lo que es este arcángel si consideramos la naturaleza de la tarea que se le dio. Existe una correlación entre el ángel y su virtud, por una parte, y la misión que recibe de Dios, por la otra. A través de una, podemos hacer conjeturas sobre la otra.
La Virgen y San Gabriel en el pórtico de la catedral de Reims
Por lo tanto, ¿cuál fue el mensaje de San Gabriel, que significa “fuerza de Dios”, llevó a la Virgen? Es un mensaje que afirma la encarnación del Verbo y, por lo tanto, es el mayor acto de poder y de dominación que Dios pudiera ejercer sobre el mundo. Con la Encarnación del Verbo, Dios estaba preparando el rescate del mundo. Al hacer esto, Él, que es el rey del mundo por derecho, también se convirtió en rey por conquista. Por lo tanto, Él —la segunda Persona de la Santísima Trinidad— entró en la tierra para conquistarla en la cruz; de esta manera especial, Él estableció su reinado sobre el mundo.
San Gabriel debe considerarse, por lo tanto, como el anuncio de la entrada victoriosa de Nuestro Señor Jesucristo en la humanidad. Él fue como un heraldo que va delante de un rey victorioso superando todos los obstáculos en su camino y anunciando: “¡He aquí el rey ha llegado! Él va a reinar!” Esta es una primera consideración que tenemos de este arcángel.
San Gabriel arcángel, detalle de Fray Angelico
Otra consideración que debemos tener es la del devoto de María por excelencia. Él fue quien pronunció el primer Avemaría, él fue el que dio a la Virgen un mensaje que le reveló quién era ella. Hasta ese momento, de acuerdo con todas las interpretaciones que he leído, ella no sabía que iba a ser la Madre de Dios. Ella oró para que el Mesías viniera pronto a la tierra y también para que ella pudiera convertirse en la sierva de su Madre para prestarle algunos pequeños servicios. Esa era su gran ambición.
Cuando vino el arcángel Gabriel y le anunció que ella misma iba a ser la madre del Mesías, él le hizo, por decirlo así, entender quién era ella. Su mensaje le explicó por qué ella había recibido de forma continua un inmenso río de gracias en toda su vida. Ella entendió la profundidad de la santidad para la que fue llamada. El anuncio del ángel le hizo comprender su propia misión.
Por lo tanto, cuando hizo esta revelación a María, él le hacía este servicio excepcional, que era un acto de suprema nobleza ordenado por Dios. Como resultado de ello, este hecho estableció un vínculo muy especial entre San Gabriel y la Virgen. En este sentido, él fue una especie de profeta que manifiesta a la Virgen lo que ella sería toda su vida y lo que sería su misión. Por lo tanto, otro aspecto de la personalidad de este arcángel es una gran unión con la Virgen y una gran devoción a ella.
La Anunciación por Fray Angélico en el convento de San Marcos, Florencia
Finalmente, podemos considerar otro lado, que es la manera en que él dio su mensaje. Estaba impregnado con una gran pureza. Ningún mensaje es más casto que este, que anunció la maternidad virginal. Este mensaje muestra cuánto amor tiene Dios por la pureza, por lo que, con el fin de salvaguardar la castidad virginal de Nuestra Señora, Él decidió una manera de concebir a Nuestro Señor Jesucristo que no implicaba ninguna obra humana: ella sería la Esposa del Espíritu Santo.
En la Anunciación, el arcángel es especialmente protector de su pureza y castidad. Si pudiéramos verlo, él nos inspiraría un millar de deseos y actos de admiración y anhelo de poseer la pureza en un grado eminente.
De aquí, podemos sacar algunas aplicaciones para las oraciones que podemos dirigirle hoy. San Gabriel anunció la venida y el triunfo del Mesías a la Virgen y por lo tanto a todos los hombres. Podríamos pedirle que ahora anuncie la recuperación de la realeza efectiva de Dios sobre la tierra a través de la venida del cumplimiento del mensaje de Fátima.
Hoy nos encontramos en una situación que es aún peor que la del mundo antiguo antes de Nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, podemos pedir que Nuestro Señor Jesucristo reine una vez más, que Él establezca su reino en la tierra en María y por María, y que este período de oscuridad en la que nos encontramos llegue a su fin. Él ha hecho una cosa, que haga la otra. Él tuvo la llave para cerrar la era de la antigüedad, y por lo tanto abrió una nueva época. Que Él cierre esta época y abra la del Reino de María.
Segundo: debemos pedir a San Gabriel una enorme, sobreabundante devoción a la Virgen y que esta devoción crezca cada instante hasta el final de nuestras vidas.
Tercero: debemos pedirle un amor más ardiente, intransigente, vigilante y, por tanto, más militante por la pureza, y tener toda forma de repulsión y desprecio por la impureza de todas las formas y grados. Esto es lo que deberíamos pedirle. Que él nos proteja y nos haga más cercanos a la Virgen.

Fuente: Nobility.org

San Gabriel: alto sentido jerárquico y castidad, dos pilares de la Contra-Revolución

Plinio Correa de Oliveira
Reunión del santo del día del 24 de marzo de 1965

De San Gabriel, dice el martirologio que fue enviado por Dios para anunciar el misterio de la Encarnación del Verbo divino. Protector de la Orden del Carmen. Al mismo tiempo, novena de la Anunciación de Nuestra Señora.
La Anunciación de Fray Angélico
Sobre San Gabriel, podemos tener cierta noción sobre quién él es exactamente por la naturaleza de su misión. Como los ángeles son seres de una naturaleza mucho más elevada que la nuestra, la tarea que hacen es una tarea relacionada con la naturaleza [de los ángeles], y no se puede encomendar [a un ángel] una tarea tan arbitrariamente como se hace entre los hombres.
Hay algunos ángeles que por naturaleza hacen eso, otros que por naturaleza hacen aquello otro, en cuanto no podemos decir que alguien es dactilógrafo por naturaleza, que nadie es embajador por naturaleza. En la hora de dificultades, un embajador es dactilógrafo y también, en la hora de la urgencia [de la realización de una tarea] un dactilógrafo – con grandes intereses personales – acaba siendo buen embajador.
Entonces, entre nosotros es más confuso, en cuanto en la naturaleza angélica es más preciso. No se trata ahí de tareas exactamente como la de la Anunciación. Se trata de tareas de otro género, de la posición, de la función del ángel en el cielo en relación a Dios.
Pero hay una razón poderosa de conveniencia del porqué la misión dada a ese arcángel de la Anunciación corresponde a la naturaleza de él. Y podemos, por lo tanto, deducir alguna cosa de la gloria, de las virtudes, del esplendor de ese príncipe celestial, a través de la naturaleza de la misión que le fue entregada.

POR LA GRANDEZA DE LA MISIÓN DE SAN GABRIEL, PODEMOS DEDUCIR LA ALTA CATEGORÍA DE ESTE ÁNGEL

De esa misión, ¿qué podemos decir? Antes que nada, que es una misión elevadísima; es la misión clave en toda la historia de la humanidad, porque aquel ángel que le fue dada la orden de decirle a Nuestra Señora que la plenitud de los tiempos había llegado, que el reino del demonio iba a terminar, que el reino del mal iba a ser pisado con los pies, que la humanidad iba a ser redimida, que las puertas del cielo se abrirían para la humanidad, el ángel encargado de pedirle a Nuestra Señora su consentimiento para ese hecho, el ángel encargado de anunciar el misterio de la Maternidad Virginal, ese ángel llevó el más alto mensaje que pueda haberse llevado en toda la historia de la humanidad. ¡Es una cosa de una importancia enorme!
Imaginen lo siguiente: ustedes saben que, según Santo Tomás, los astros son movidos por los ángeles para la gloria de Dios. Imaginemos qué grandeza tiene un ángel que mueva, por ejemplo, toda la Vía Láctea: ¿qué importancia, qué función, qué espíritu debe tener un ángel de esos?
Ahora, ¿qué es mover una miríada de estrellas como la Vía Láctea, qué es eso en comparación con mover el alma de Nuestra Señora, con actuar sobre el alma de Nuestra Señora, con ser el transportador de ese mensaje y obtener su consentimiento?
Se comprende que no hay ninguna comparación con cosa alguna. Por ahí se comprende la excelsitud de la misión de ese ángel.
De otro lado, se puede medir la importancia del mensajero, no sólo por la naturaleza del mensaje, sino por la importancia de quien mandó y por la importancia de aquel a quien se le manda. Un rey, que teniendo que mandar un mensaje muy importante, lo manda por medio de un hidalgo de su corte. Un mensaje de poca importancia, para mandar para una persona cualquiera, se manda a un empleado cualquiera con una notificación judicial. Ahora. Nuestra Señora es la Reina del cielo y de la tierra, la obra prima de Dios, destinada para ser la Madre de Él.
Se comprende que sólo aquel que es un ángel altísimo es quien sería escogido para esa misión. Entonces, podemos ver a través de eso lo que es la grandeza que existe dentro de ese ángel.

DOS PILARES DE LA CONTRA-REVOLUCIÓN EN LA PSICOLOGÍA DE SAN GABRIEL: ALTO SENTIDO JERÁRQUICO Y CASTIDAD

Podríamos deducir algo de la “psicología” del ángel en eso, con dos notas muy importantes, y que en los cuadros de Fray Angélico sobre la Anunciación están muy presentes: en primer lugar, un sentido de jerarquía muy curioso.
Cuando el ángel fue a hablar con Nuestra Señora, ella aún no era la Madre de Dios. Pasó a serlo a partir del momento en que ella aceptó la comunicación y el Espíritu Santo actuó en ella. Y San Gabriel, por naturaleza, era superior a Nuestra Señora. De manera que cuando hablaba, era para una persona que le era inferior, que él estaba convidando para ser su Reina.
Por otro lado, le llevaba un mensaje de una predilección tal de Dios sobre Nuestra Señora en relación a él, que la colocaba fuera de cualquier paralelo con él.
Entonces, Fray Angélico pinta al ángel con un tal respeto, con una tal veneración ante Nuestra Señora, como quien toma la superioridad de su naturaleza y la pone debajo por causa de la grandeza de la misión de Nuestra Señora, ¡que es una cosa extraordinaria!
En cuanto Nuestra Señora también habla con el ángel, ella se inclina con todo respeto, porque ella estaba recibiendo un mensaje de Dios y porque, como persona, es inferior al ángel. Ustedes pueden notar las superioridades reciprocas, en las cuales, naturalmente, Nuestra Señora acaba siendo mayor que el ángel.
También, en la escena, un mundo de respeto mutuo de ella por él y de él por ella, que indica bien el sentido de jerarquía que estaba incluido en ese acto. Sentido de jerarquía que es lo opuesto del non serviam [no serviré] de Satanás.
Muchos dicen que el demonio rechazó servir porque no quería reconocer al Verbo encarnado como objeto de su adoración y no quería reconocer una mera criatura humana como su Reina. Eso parece haber sido un punto que polarizó todo un movimiento que él tenía contra Dios por causa del orgullo.
San Gabriel hizo lo contrario. Fue a llevar ese mensaje lleno de adoración y amor. Mensaje que colocaba – bajo cierto punto de vista – al reino angélico por debajo del reino humano, algo que elevaba por encima de él a alguien que le era inferior. Colocado delante de su nueva Reina, tan inferior a él por naturaleza, él se inclinó como el más respetuoso y venerador de los cortesanos delante de su Reina. Podemos percibir el alto sentido de disciplina, el alto sentido de jerarquía que se ve ahí y, por tanto, un sentido de contra-revolución muy marcado.
A eso podemos acrecentar otro aspecto. Quien va a dirigirse a la Virgen de las vírgenes para decirle que ella va a ser Madre y continuar siendo Virgen, hace una tal glorificación de la virginidad, que es una especie de obra prima de pureza mostrar que, delante de ese hecho tan inmenso de la Encarnación, Nuestro Señor resolvió violar todas las reglas de la naturaleza para salvar la virginidad perfecta de Nuestra Señora, y dar una nueva gloria para el género humano, haciendo de ella la Esposa del divino Espíritu Santo, para que ella tuviese un Hijo que no fuese hijo [engendrado por el] hombre.
¡Es un mensaje que es una de las mayores glorificaciones de la castidad! Y podemos comprender cuál relación especial con la pureza necesita tener un ángel así.
Por otro lado, son los dos pilares de la Contra-Revolución: la humildad y el amor a la pureza.
El orgullo y el amor a la sensualidad, al contrario, son los pilares de la Revolución. Podemos comprender cómo la vieja serpiente orgullosa y sensual fue pisada en ese acto, y cómo de esa manera San Gabriel nos aparece pisando al demonio, no menos como cuando San Miguel arcángel expulsó al demonio del cielo. Un pintor que en esa hora pintase a San Gabriel arrodillado delante de Nuestra Señora y pisando la cabeza del demonio, pintaría una cosa profundamente real.

DEBEMOS PEDIR ESPECIALMENTE A SAN GABRIEL EL AMOR A LA JERARQUÍA Y A LA PUREZA

Y de ahí comprendemos cuántos motivos tenemos para pedirle a San Gabriel que nos de esas dos gracias: 1) la del sentido de la jerarquía, del amor a la superioridad, del gusto de tener a quien sea más que nosotros – aunque ese “más que nosotros” sea inferior a nosotros por varios lados –; 2) y ese gusto pulcro por la pureza, de la pureza en cuanto principio, en cuanto valor moral y no apenas como una cosa física, ese gusto pulcro que, necesariamente, tiene algo con los trazos de santidad especifica de ese arcángel.
Los santos y los ángeles son llamados a dar a la humanidad aquello por donde ellos más glorifican a Dios. San Francisco nos da el espíritu de pobreza; San Ignacio nos da aquella lógica soberana, inflexible e incomparable de los Ejercicios Espirituales; San Benito nos da el gusto por la verdadera liturgia y por la verdadera contemplación. Los que más tuvieron más, más ellos dan.
San Gabriel irradia esas virtudes en tan alto grado, que es hecho para obtenernos esas virtudes. Vamos a pedirle, por lo tanto, esas virtudes en la noche de hoy.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Nuestra Señora de Lourdes - 11 de febrero

Plinio Corrêa de Oliveira


     La historia de Lourdes, donde la Virgen se apareció a Santa Bernardita Soubirous, es rica en lecciones para nosotros. Una lección es sobre el sufrimiento. Vemos en Lourdes dos actitudes de la Divina Providencia en lo que respecta al sufrimiento humano que pueden parecer contradictorias.
     Por un lado, lo que más llama la atención es que en Lourdes, Nuestra Señora tiene piedad de los hombres, escucha sus peticiones, y hace maravillas para liberarlos del dolor y las enfermedades que padecen. Además, Nuestra Señora tiene piedad de las almas, y para demostrar que la fe católica es la única religión verdadera, a menudo hace milagros espirituales de conversiones. Al hacer milagros, tanto físicos como espirituales, Ella demuestra que es nuestra Madre que nos ama y nos quiere liberar del sufrimiento aquí y en la eternidad.
     Por otro lado, vemos algo más en Lourdes. Un gran número de enfermos van a Lourdes y vuelven sin ser curados. ¿Por qué la Virgen cura a algunas personas y a otras no? De hecho, hay una importante lección para nosotros en las curaciones que Ella no da, y tal vez el más grande milagro de Lourdes se encuentra precisamente en esto.
     Para la gran mayoría de las personas, el sufrimiento es indispensable para su propia santificación. Por lo tanto, las enfermedades y los problemas que sufren son necesarios. Es a través de las enfermedades y tribulaciones espirituales que se santificarán. Aquel que no entiende el papel del sufrimiento y el dolor en provocar el desapego, la conversión, y el amor de Dios, no entiende lo que es en realidad la vida espiritual.
     San Francisco de Sales afirma que el sufrimiento es el octavo sacramento. Es tan indispensable que él creía que nadie podía salvarse sin él. El cardenal Pedro Segura, quien fue arzobispo de Toledo y primado de España y era un admirable católico español, me habló una vez acerca de una conversación que tuvo con el Papa Pío XI.
     Pío XI se jactó ante él diciéndole que nunca había estado enfermo. El cardenal le dijo: “Así que, Su Santidad no tiene el signo del alma elegida”. El Papa se sorprendió, pero el cardenal Segura fue firme: “No hay un alma predestinada que no sufra profundamente de enfermedad al menos una vez en su tiempo de vida. Si Su Santidad nunca ha tenido ningún problema de salud, usted no tiene el signo de los elegidos”. Algunos días más tarde, Pío XI tuvo un fuerte ataque al corazón. Desde su cama, escribió un mensaje al cardenal Segura, diciéndole: “Eminencia, ahora también yo tengo el signo de los elegidos”.
     Estoy de acuerdo con el cardenal Segura de que el sufrimiento ya sea físico o moral es el signo del alma elegida.
     Ahora bien, la Virgen obraría en contra de la salvación de las almas si quisiera curar todas las enfermedades. A veces lo hace, porque es para el bien último de esa persona que es aliviada del sufrimiento. Pero normalmente no es oportuno. Esta es la razón de por qué la Virgen, que es la Madre de la Misericordia, permite el sufrimiento para algunas almas, porque es indispensable.
     Pero Nuestra Señora también hace otra cosa que es muy hermosa. A los enfermos que ella no cura, les da una profunda conformidad con la voluntad de Dios y la aceptación de sus sufrimientos. Nunca he oído hablar de una persona que hubiese estado en Lourdes y que no fue curada que se haya enojado y rebelado contra Dios. Por el contrario, las personas que van allí regresan con una resignación enorme, feliz de haber estado en Lourdes y visto a otras personas que se curan.
     Además, hay numerosos casos de personas que viajan largas distancias, llegan a Lourdes, y son testigos de otras personas que están sufriendo mucho más que ellas y tienen más necesidad de ser curadas. Al ver esto, ellos piden a la Virgen que curen a esas personas en lugar de ellos mismos. Es decir, una persona que voluntariamente acepta su sufrimiento en beneficio de otro. En mi opinión, esto también es un milagro. Es la renuncia a su amor propio por el amor a Dios y al prójimo. Porque el que una persona renuncie al egoísmo humano es tal vez un milagro más grande que la cura de las enfermedades y las conversiones.
     En Lourdes, hay un convento de carmelitas contemplativas que ofrecen sus vidas para ganar gracias por la curación del cuerpo y del alma de los peregrinos que van allí. Estas monjas nunca piden alguna cura para sí mismas, y aceptan todas las enfermedades, a cambio de la cura de los demás. Sufren enormemente, y a veces mueren antes de tiempo, con el único objetivo de su vida de hacer el bien a los demás.
     Cuando miramos a nuestro alrededor a los demás hombres, en la naturaleza humana corrompida por el pecado original, entendemos cómo este tipo de abnegación  entra violentamente en conflicto con los intereses humanos normales. Este tipo de sacrificio provoca horror a nuestro egoísmo humano. Entonces pensemos en ello, tomemos en cuenta de la existencia misma de esas monjas y peregrinos que aceptan el sufrimiento por los demás es, en sí mismo, un milagro. Un milagro que es mayor que las curaciones que se realizan en Lourdes. Es este el tipo de milagro de generosidad el que gana el cielo para las personas que se curan.
     El objetivo principal del amor de Nuestra Señora, que vela por nosotros en cuerpo y alma, es llevarnos a Dios y al cielo. Esto es lo que Ella más desea para nosotros.
     La lección más grande de Lourdes, entonces, es la aceptación del sufrimiento, ya sea una enfermedad física o una pena moral, si es necesario para nuestra salvación. Es muy difícil llevar la cruz del sufrimiento con resignación. Sí, realmente lo es. Pero en tales casos, tenemos el ejemplo divino de Nuestro Señor en el Huerto de los Olivos que oró diciendo: “Padre, si quieres, has que pase este cáliz de mí; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22, 42). Esta es la posición que debemos tener ante nuestros sufrimientos particulares. Si no es posible retirar el cáliz, “que no se haga mi voluntad, sino la de Él”. Una gracia vendrá para consolarnos, como el ángel que vino a consolar y dar fortaleza a Nuestro Señor.
     Debemos comprender lo que es el sufrimiento, tener el coraje, la resolución y la energía que se necesita para enfrentarlo, e incluso la alegría de recibirlo. Debemos recordar que el sufrimiento es una señal de las almas elegidas.
     Que Nuestra Señora nos ayude a enfrentar nuestros sufrimientos, al igual como ella ayuda a quienes solicitan su asistencia en Lourdes.

lunes, 2 de febrero de 2015

Nuestra Señora del Buen Suceso y la Purificación - 2 de febrero


Plinio Correa de Oliveira
Santo del Día[i]

¡Nuestra Señora del Buen Suceso! ¡Nuestra Señora de la Purificación! ¿Qué se puede decir acerca de estas dos invocaciones? ¿En qué sentido el día de la fiesta del Buen Suceso se relaciona a la Fiesta de la Purificación? ¿Y cómo pueden estas invocaciones ser entendidas en relación con nuestra lucha en los tiempos actuales?

De acuerdo con el precepto del Antiguo Testamento, una madre después de 40 días del nacimiento de su hijo, tenía que ir al templo a presentarse para ser purificada y llevar a su niño para ofrecerlo a Dios. Este era un precepto que observaba toda buena madre israelita. Era, además, una hermosa ley que reflejaba la santidad de Dios.

La Presentación en el Templo
Un niño nace en medio de los peligros que acompañan a cada gestación. Pero, finalmente, nacía. ¡Oh, que dichoso suceso! Tan pronto como la madre se recupera lo suficiente como para viajar, ella tomaba al niño e iba al Templo. Ella iba y presentaba su hijo a Dios porque Él fue quien lo creó de manera que podía ser ofrecido a Dios y vivir para él. La Ley Antigua hizo que esta presentación fuese obligatoria.

Debido a que Ella no tenía pecado original, la Virgen estaba por encima de la Ley Antigua. Del mismo modo, el Señor, que es Dios, no estaba sujeto a la ley que Él mismo había promulgado. El legislador es superior a la ley. Así que, en principio, Él no estaba obligado a ir, y la Virgen no estaba obligada a llevarlo al Templo de Jerusalén. Pero Ella quiso hacerlo. Ella quiso hacer esto por respeto a la ley, por respeto a la tradición. Ella, porque amaba la tradición y animada por su intenso amor por Dios, tomó a su Hijo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, y lo llevó al Templo de Jerusalén.

Además, tenemos la historia de los Evangelios sobre ese episodio en el Templo. Es Dios encarnado que entra en el templo construido a adorarlo. Incluso si el Templo hubiese sido mucho más espléndido de lo que fue el Templo de Jerusalén, aún así no habría sido suficiente para que el Dios encarnado entrarse. Esa fue la mayor hora, la hora bendita, la hora perfecta. Nunca antes en su historia [la historia del Templo], la presencia de Dios fue tan intensa y completa en que el Templo como lo fue en esa hora. Se puede decir que en ese momento, los ángeles llenaron el Templo y comenzaron a cantar para celebrar el solemne momento. Nuestra Señora entró sosteniendo en sus brazos a nuestro Señor. Sin embargo, casi nadie se dio cuenta de la magnitud del evento.

La decadencia religiosa del pueblo elegido era grande en esa época. Los fieles estaban divididos en dos corrientes principales: Unos querían adaptarse a la influencia greco-romana que dominaba el mundo temporal. Eran los Saduceos, en muchos puntos análogos a los progresistas de los días presentes. La otra corriente pretendía seguir el influyente partido de los Macabeos y mantener las antiguas tradiciones de Israel. Pero, por desgracia, esta buena intención inicial se había desviado, y la mayoría de este grupo estaba simplemente practicando una religión de fórmulas y ritos, vacía de toda alma. Ellos eran los fariseos, en muchos puntos, similares a algunos falsos tradicionalistas de nuestros días. Treinta años más tarde, los jefes de los fariseos que se rebelaron en contra de la doctrina de nuestro Señor, fueron los que dirigieron el complot para crucificarle.

En la época en que nació nuestro Señor, ambas corrientes estaban muy lejos del camino de Dios. El templo estaba lleno de puestos de personas que hacían negocios de todo tipo. Casi todo estaba en ruinas, era una verdadera decadencia moral.

El profeta Simeón recibió al Niño y lo
reconoció como el Mesías
Entonces, Aquel que es el Autor de todas las cosas entró en esas ruinas espirituales. Y esos hombres de ruina no percibieron quién era Él. Él fue a cumplir el ritual de la presentación, y un profeta, Simeón, que fue el profeta elegido por Dios para este acto de recibir al Hijo de Dios en el Templo, salió a su encuentro. Al recibir al Divino Niño en sus brazos, pronunció las palabras de aquel cántico: Nunc dimittis servum tuum Domine...

“Ahora, podéis despedir a vuestro siervo en paz, oh Señor, conforme a tu palabra.
 Porque mis ojos han visto mi salvación,
 que habéis preparado ante todos los pueblos,
 una luz de la revelación para los gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel”.

Nuestra Señora, llena de júbilo, escuchó estas palabras de aquel anciano, que parecía llevar una vida amarga por una promesa que aún no se había realizado. La promesa de Dios era que él iba a ver al Mesías antes de morir. Entonces, cuando él ve al Mesías llegar, exclamó: “Ahora, Señor, puedo morir en paz, porque mis ojos han visto al Salvador.

Él los bendijo, y le habló a la madre acerca del futuro del niño. Él profetizó la Gloria y la Cruz. Él dijo: “He aquí que éste está puesto para la ruina y resurrección de muchos en Israel, y como un signo de contradicción”.

La profetisa Ana también cantó las glorias del Niño. Por inspiración divina, Simeón y Ana dieron a conocer lo que hasta entonces sólo San José y María y algunos pocos sabían: que Él era el Hijo de Dios.

Nuestra Señora del Buen Suceso
¿Cuál es la relación de este evento con Nuestra Señora del Buen Suceso? ¿De qué se trata este buen suceso? Se trata de un acontecimiento digno de mención, algo que exige atención, sacrificio y dedicación, y que da un buen resultado. Cuando este resultado es bueno, se dice que es un buen suceso. Hubo mucho buen suceso en el nacimiento de Nuestro Señor: la gestación de la Virgen fue perfecta, fue seguida por un parto bendito y feliz, y el niño era sano y perfecto. Por lo tanto, para conmemorar tal buen suceso y cumplir con el precepto de la purificación, la Virgen que lo llevó al templo.

En el más amplio sentido de la palabra, un buen suceso se aplica también a todos aquellos que llevan a cabo una labor ardua, que asumen una gran responsabilidad, que desean hacer cosas difíciles para alcanzar el resultado por el que están luchando. Cuando sus esfuerzos se llevan a cabo con el buen resultado deseado, tienen un buen suceso. La Virgen es la patrona de todos los que buscan un buen suceso en el servicio de su causa.

Los Sres. puede ver cómo ello es apropiado para nuestros días, cómo aquellos que trabajan y se esfuerzan en la oscuridad de la noche del neopaganismo de nuestros días para ver el sol del Reino de María, legítimamente podrán llamar al resultado, un buen suceso. ¿Acaso no se puede decir que la Virgen del Buen Suceso será la patrona tan felizmente elegida de la hora en que el Reino de María por fin nazca sobre la Tierra?

Véase también: Preguntas básicas sobre Nuestra Señora del Buen Suceso



[i] Los Santos del Día eran unas breves reuniones en las que el Prof. Plinio ofrecía una breve reflexión o comentario relacionado con el santo o la fiesta religiosa que se celebrara en aquel día.

martes, 20 de enero de 2015

Nuestra Señora del Milagro – 20 de enero

(Madonna del Miracolo)

Plinio Corrêa de Oliveira

      En 1842, un hombre judío francés de 28 años de edad llamado Alfonso Ratisbonne estaba de visita en Roma. Él era el hijo menor de una importante familia de banqueros de Estrasburgo con una estrecha relación con los Rothschild. Como sucede a menudo con los judíos de Europa, una familia toma el nombre de una ciudad. El francés Ratisbonne viene de Ratisbona, el nombre latino de Regensburg, una famosa ciudad alemana cercana a Munich. Alfonso era un judío por raza y religión, virulentamente anticatólico y libertino en sus costumbres.
      Alfonso Ratisbonne estaba haciendo una gira por Europa y Oriente antes de decidirse a casarse con su prima Flore y asumir una alianza con el banco de su tío. Por coincidencia terminó en Roma en lugar de Palermo como lo había previsto siendo bien recibido por el círculo diplomático francés que residía allí. A regañadientes tuvo que reunirse con el barón Theodore de Bussières, un ferviente católico. A pesar de que el judío parecía bastante lejos de cualquier conversión, el barón, sin dejarse desalentar por su sarcasmo y blasfemia, vio en él a un futuro católico y lo animó en sus visitas.
     
Alfonso Ratisbonne se convirtió en sacerdote
jesuita, tomó el nombre de Alfonso María, y
más tarde fue cofundador de la Orden de Sion
para convertir a los judíos
Una tarde, durante una animada conversación en la que Ratisbonne ridiculizaba las supersticiones de la religión católica, el barón desafió a Ratisbonne a someterse a una simple prueba de ponerse la Medalla Milagrosa. Sorprendido, pero con ganas de demostrar la ineficacia de tales adornos religiosos, Ratisbonne consintió y permitió que la joven hija del barón le pusiera la medalla alrededor de su cuello. El barón de Bussières también insistió en que Ratisbonne recitase la oración del Acordaos una vez al día. Ratisbonne prometió diciendo: “Si no me hace un bien, al menos no me hará ningún daño”.

      El barón y un cercano círculo de aristocráticos amigos aumentaron sus oraciones por el escéptico judío. Es notable destacar que entre ellos había un devoto católico que estaba gravemente enfermo, el conde Laferronays, que ofreció su vida por la conversión del “joven judío”. En el mismo día Laferronays entró en una iglesia y rezó más de 20 Memorares por esta intención, sufrió una ataque al corazón, recibió los últimos sacramentos, y murió.
     
La Medalla Milagrosa que Ratisbonne llevaba
cuando la Virgen se le apareció
Al día siguiente, su amigo el barón de Bussières iba en camino para organizar el funeral del conde en la Basílica de San Andrea delle Fratte y se encontró con Ratisbonne. Él le pidió que lo acompañara y que lo esperase en la iglesia mientras organizaba algunos asuntos con el sacerdote en la sacristía.

      Ratisbonne no acompañó a su amigo a la sacristía. Deambuló por la iglesia admirando los bellos mármoles y diversas obras de arte. Mientras estaba de pie ante un altar lateral dedicado a San Miguel Arcángel, Nuestra Señora de repente se le apareció. Era 20 de enero 1842.
      De pie sobre el altar, la Virgen se le apareció con una corona y una sencilla túnica larga blanca con un cinturón enjoyado alrededor de su cintura y un manto azul-verde que le cubría el hombro izquierdo. Ella lo miró afablemente; sus manos estaban abiertas y de ellas salían rayos de gracias. Su porte era muy real, no sólo por la corona que llevaba. Su altura y elegancia daban la impresión de una gran dama, plenamente consciente de su propia dignidad. Ella transmitió su grandeza y misericordia en un ambiente de gran paz. Ella tenía algunas de las características de Nuestra Señora de las Gracias. Alfonso Ratisbonne vio esta figura y comprendió que él estaba delante de una aparición de la Madre de Dios. Se arrodilló ante ella y se convirtió.
      Al regresar de la sacristía, el barón se sorprendió al ver al judío orando fervientemente de rodillas delante del altar de San Miguel Arcángel. Se acercó a su amigo y Ratisbonne le pidió inmediatamente que fueran donde un confesor para que pudiera recibir el bautismo. Once días después, el 31 de enero recibió el bautismo, la confirmación y la primera comunión de manos del cardenal Patrizi, el vicario del papa.
      Su conversión tuvo enormes repercusiones en toda la cristiandad. Todo el mundo católico se dio cuenta de ello y quedó impresionado. Después, Ratisbonne se convirtió en sacerdote jesuita. Diez años más tarde, él y su hermano Teodoro, quien también se convirtió del judaísmo, fundaron una congregación religiosa —la Congregación de Sion— dedicada a la conversión de los judíos.

LA IMPORTANCIA DEL MILAGRO

     
Nuestra Señora del Milagro se apareció sobre un
altar lateral
Poco después de la aparición, en base a la descripción del P. Ratisbonne, se pintó un cuadro que representaba a la Virgen como se le había aparecido ese día en San Andrea delle Fratte. Cuando se completó el cuadro, él lo vio y dijo que representaba vagamente la belleza de la aparición que había visto. Esto no es difícil de creer puesto que la belleza real de Nuestra Señora debe superar cualquier mera representación. La imagen fue colocada en el lugar exacto donde se le había aparecido, y se hizo conocida como la Madonna del Miracolo, la Virgen del Milagro, en referencia al doble milagro, su aparición y la conversión instantánea de Alfonso Ratisbonne.

     
La iglesia de San Andrea delle Frattre
en Roma donde la Virgen se
apareció
Obviamente, esa aparición representó un gran beneficio para el alma de Ratisbonne. También representó un beneficio para la Iglesia Católica con la fundación de la Congregación de Sion, con su misión especial para trabajar por la conversión de los judíos. Esta congregación expresa bien la posición de la Iglesia hacia los judíos. Su posición no es odiar a los judíos, sino defenderse de sus ataques. En la medida en que atacan a la Iglesia, ella se defiende. Pero por encima de todo, ella desea su conversión, la erradicación del judaísmo como religión, y la entrada de los judíos en la Iglesia Católica, que es la verdadera continuación de la nación escogida.

      Pero en el contexto doctrinal y psicológico de aquellos tiempos, el milagro con Ratisbonne tuvo un significado más profundo. En el siglo XIX, la Revolución estaba promoviendo fuertemente el racionalismo, una escuela de pensamiento que hoy se ha vuelto obsoleta. En aquel entonces, la Revolución enfatizaba el siguiente punto: el hombre racional, el hombre que trata de determinar todo de acuerdo a la razón, no puede encontrar los apoyos necesarios en la razón para creer que Dios existe, que la Iglesia Católica es la religión verdadera, y que fue fundada por Jesucristo. Por lo tanto, la Revolución concluyó que todo el edificio de la doctrina católica no puede ser aceptado por la razón humana.
      Estas afirmaciones revolucionarias eran sólo mitos, como la mitología romana o las leyendas de los pueblos indígenas y africanos. La mayoría de los argumentos racionalistas eran argucias o sofismas, con sólo unos pocos procedimientos sacados de argumentos capciosos. Pero debido a que la Revolución insistió sin descanso en esos puntos y presentó un torrente de objeciones a la doctrina católica, muchas personas de ese tiempo perdieron su fe.
      Para contrarrestar esta ola incesante de ataques contra la fe católica, la Virgen se apareció e hizo milagros en varios lugares.
      El milagro de la conversión de Ratisbonne  que ocurrió en Roma impactó en toda la cristiandad. En aquellos tiempos no existía este ecumenismo maldito que estamos presenciando hoy. En ese tiempo, la separación de las religiones era mucho más profunda y, por lo tanto, era también el abismo que separa la verdad del error, y el bien del mal. Un judío rico e influyente, con absolutamente ninguna razón para favorecer a la Iglesia Católica, de repente se convirtió porque vio a la Virgen. Él dio prueba de su sinceridad al renunciar a sus posiciones en el mundo y romper con sus ventajosos compromisos. Abrazó la vida religiosa y fundó una congregación religiosa para convertir a los otros judíos y luchar contra el judaísmo. Es imposible imaginar una prueba más objetiva de la verdad de la aparición. Este episodio tuvo un enorme impacto en toda Italia y Francia, y luego en todo el mundo católico.
      Ello fue evidentemente un milagro, un milagro que cayó del cielo como una gota de agua sobre una humanidad sedienta que estaba siendo influenciada por los mitos racionalistas de la Revolución.
     
En Lourdes, la Virgen se apareció y obró
milagros para contrarrestar el
racionalismo de la época
La divina Providencia había hecho algo muy similar ya en 1830 con las apariciones en Rue du Bac (París) a Santa Catalina Labouré. Allí, entre otras cosas, la Virgen le dio al mundo la Medalla Milagrosa, abriendo un torrente de gracias y milagros para la humanidad. Nuestra Señora también se apareció en la gruta de Lourdes en 1858, y poco después hubo informes de muchos milagros de curaciones para los que se bañaban en sus aguas. Los milagros de Lourdes constituyen la serie más larga de milagros que se hayan producido en la historia de la Iglesia. Insertado en esta secuencia general, está la aparición de la Madonna del Miracolo a Alfonso Ratisbonne.

      Esta serie de apariciones y milagros fue el golpe que Nuestra Señora eligió para darle a la Revolución en ese momento. Ella contraatacó con una estrategia hábil, muy bien calculada. Fue su manera de aplastar la cabeza de la serpiente. La misma cabeza del judaísmo fue aplastada por el testimonio público de un importante judío que afirmó que la Iglesia Católica es verdadera.
      Debemos, por lo tanto, analizar los milagros que la divina Providencia da, para buscar la norma más alta que los rige. Los milagros se hacen más frecuentes en las épocas cuando son más necesarios.

EL MILAGRO QUE ES NECESARIO PARA HOY

      Hoy hemos llegado a la situación en la que la acción del diablo es cada vez más evidente con cada día que pasa. Me refiero no sólo a la aparición de los OVNIS y la revolución hippy. Está claro, en mi opinión, que estos fenómenos están vinculados a una invasión preternatural del demonio.
      Me refiero también a la muerte de la racionalidad en la opinión pública. Los hombres de hoy efectivamente detuvieron la manera del uso de su razón —como lo hicieron en los años 80 y 90— y actúan solamente por impulsos temperamentales, lo que es algo que no puede explicarse sino por una acción especial del diablo. Él está haciendo un enorme esfuerzo para mantener la Revolución en marcha, a pesar de su incapacidad para convencer a la opinión pública. Ya que no podemos explicar esta acción preternatural, también es difícil combatirla de manera eficiente. Esta acción demoníaca continúa creciendo y está alcanzando un ápice de tal manera que a mí me parece que es necesario un milagro asombroso.
      ¿Qué clase de milagro será? ¿Cuál sería el milagro que podría mover al hombre contemporáneo a volver a la fe católica? Los misteriosos designios de Dios van más allá del conocimiento del hombre. Pero esto no nos impide especular sobre la base de lo que Él ha hecho en el pasado.
      El hombre contemporáneo ha alcanzado una dureza tal de corazón que ya no es tocado por los milagros como el que ocurrió con Ratisbonne, ni con la serie de milagros en Lourdes.
      En mi opinión, son necesarios dos milagros:
      Primero, necesitamos de un milagro que mueva a los buenos católicos a no tener miedo a estar en desacuerdo con la opinión prevaleciente en el medio revolucionario que los rodea. Deben ser indiferentes ante esa opinión. Además, deben tomar la ofensiva en contra de ella. Esta es la primera parte de lo que es necesario. Eso fue lo que sucedió en Pentecostés. Lenguas de fuego aparecieron sobre los Apóstoles, y ellos dejaron el Cenáculo con el coraje de enfrentar a todos. Antes de esto, eran cobardes, pero con ese milagro se convirtieron en combatientes invencibles.
      ¿Fue algo interior o exterior lo que tuvo lugar allí? No lo sé. Toda la ciudad de Jerusalén escuchó una enorme explosión de sonido que venía del Cenáculo. Por lo tanto, parece que no fue sólo una acción interior dentro de sus almas, sino que estuvo precedida o seguida por algún milagro exterior. Lo que realmente sucedió allí no lo sabemos. Pero dado que hoy se conmemora a la Madonna del Miracolo, deberíamos pedirle a la Virgen que nos dé un milagro similar para transformarnos en los apóstoles de los Últimos Tiempos predicho por San Luis Grignon de Montfort.
      Segundo, esta intervención divina debería ser un castigo que callera sobre el mundo por su aceptación y sus concesiones con la Revolución, y en especial por el pecado cometido dentro de la Iglesia Católica. Para ser más claro, por haber aceptado el progresismo dentro de la Iglesia, incluso en sus más altas cumbres.
      Me estoy refiriendo al castigo que Nuestra Señora predijo en Fátima en el que muchas naciones desaparecerán. El milagro del sol que dejó su órbita y se precipitó sobre la tierra parece prefigurar un castigo cósmico donde el equilibrio del sol puede ser modificado en obediencia a un mandato de la Virgen. ¿Cuáles serían las consecuencias en nuestro sistema solar si el sol se sacudiera y cambiara su curso por un corto período de tiempo? Tal desequilibrio cósmico podría producir todo tipo de catástrofes meteorológicas sobre la faz de la tierra, la destrucción de un sinnúmero de cosas y personas.
      Incluso después de eso, muchas de las personas que sobrevivieren a esas catástrofes todavía necesitarían el milagro de la conversión como el que experimentó Ratisbonne.
      Ambas perspectivas apuntan a grandiosos milagros necesarios para hacer que los hombres contemporáneos vuelvan al camino correcto y hagan posible el Reino de María, como Nuestra Señora predijo en Fátima.
      Con el fin de estar preparados para ese tipo de milagros, yo les aconsejaría rezar el Acordaos, la oración que rezó Ratisbonne antes de su conversión. Debemos orar a menudo, pidiéndole a la Virgen del Milagro que nos de estos dos milagros y obtenga la victoria de la Santa Iglesia sobre la Revolución.
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