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martes, 3 de marzo de 2015

La Sainte Chapelle: fruto glorioso de la edad media (video en inglés)

La Saint Chapelle fue mandada a construir por el rey San Luis IX de Francia para guardar la reliquia de la corona de espinas de Nuestro Señor Jesucristo. Quienes no puedan entender la narración en inglés, igual podrán disfrutar de las bellísimas imágenes que aparecen en este hermoso video elaborado por la TFP norteamericana. El video está en HD por lo que se puede apreciar mejor en todos sus detalles viéndolo en pantalla completa.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Derecho consuetudinario – V

Continuación del artículo anterior Derecho consuetudinario IV

La diversidad de riqueza de la legislación medieval
Plinio Corrêa de Oliveira

Si dejásemos que los hombres modernos hicieran sus propias costumbres para gobernarse a sí mismos, ¿se llevarían al caos? Supongamos que les dijésemos a los habitantes de cada barrio de São Paulo que son libres de expresar sus propias costumbres y organizarse a sí mismos de la manera que quieran. No es difícil ver que el resultado sería un gran tumulto.
El duque local, oye y juzga un caso de su territorio
La primera cosa a tener en cuenta es que no podemos construir una fortaleza con piedras desmoronadas. En una época de gran decadencia moral como es la nuestra, cuando le damos a la gente este tipo de libertad, el resultado normal es el desorden. ¿La respuesta entonces sería ponerlos a todos en prisión? No, porque en ese caso tendríamos una tiranía. Por lo tanto, o tendríamos la pretensión de una democracia, que en realidad es gobernada por demagogos y ladrones o tendríamos la tiranía de un dictador.
La verdadera solución es inculcar la moral en la sociedad. El derecho consuetudinario supone evidentemente un nivel mínimo de moralidad para que funcione; éste supone un orden cristiano.
Yo no sería favorable a una aplicación pura y simple de un sistema de derecho consuetudinario en el Brasil actual. Sin embargo, añado lo siguiente: Si las funciones habituales fuesen entregadas a las autoridades sociales auténticas en cada área, creo que esto podría ser un buen comienzo para el restablecimiento de un orden natural. Porque, a través de una especie de sentido innato de la realidad, las auténticas élites sociales son capaces de resolver acertadamente los problemas locales. En cambio, la autoridad política como es concebida, está muy lejos de la vida social real de un área, es artificial y no resuelve nada.
Entonces, ¿por qué toda la sociedad en la Edad Media no cayó en el desorden? Parte de la respuesta radica en el papel del juez de entonces. El juez no tenía el derecho de hacer las costumbres, sino más bien tenía la obligación de hacer juicios basados en ellas. Las costumbres fueron hechas por la sociedad a través de un período de tiempo. El juez, entonces, ordenaba que esas costumbres fuesen codificadas para que él pudiera tomar buenas decisiones. Cuando él no sabía acerca de algunas costumbres locales, que iba a hacer averiguaciones de manera que su juicio tuviera sentido.
Él hacía esto simplemente hablando con la gente. Él iría a hablar con las mujeres que llenaban sus recipientes con agua en el pozo del pueblo; iría a la posada a beber una copa de vino y conversar con algunas docenas de lugareños que conocían las costumbres y, a continuación, juzgaría de acuerdo con ellos. Él juzgaría un caso que le fuese presentado a él no en un foro, porque esos pequeños pueblos no tienen foros, sino en una especie de sesión pública que se parecía a una reunión de la familia, que descansa sobre su propia autoridad patriarcal.
En este sentido, las sentencias del rey San Luis de Francia sentado debajo de la encina de Vincennes, en las afueras de París se volvieron legendarias. Él se sentaba ahí y escuchaba los casos presentados por la gente y les daba soluciones justas. Innumerables jueces de toda Europa hicieron lo mismo.

El rey, el protector de las costumbres

Incluso si un juez no estaba personalmente de acuerdo con una costumbre local, él no tenía el derecho de revocarla. Este derecho sólo le pertenecía al rey, y el rey ejercía este privilegio sólo en tres casos: esto es, cuando una costumbre era contraria a la Ley Natural, a la moral católica o al bien común de la sociedad. Entonces, el rey podía intervenir y abolir la costumbre. Pero, el rey no podía cambiar las otras costumbres. No podía decirles a los toneleros: “Yo sé mejor que ustedes de cómo hacer frente a sus negocios, de manera que impongo esta ley en relación con la manera de cómo hacer que sus barriles”.
San Luis escuchando casos en Vincennes, situaciones parecidas
se repitieron en todo el mundo medieval
San Luis IX fue el gran protector de las costumbres. Él no sólo protegió las buenas costumbres, sino que luchó fuertemente contra las malas costumbres en París. A medida que el rol del rey se desarrolló en el siglo XIII, él comenzó a pasar la función de mantener las buenas costumbres y extirpar las malas al Parlamento de París.
El derecho consuetudinario regula una amplia variedad de situaciones directamente relacionadas con la vida cotidiana concreta. En Inglaterra algunas de esas costumbres se encuentran todavía en uso hoy en día. En Francia, el proceso fue diferente. Sucedió que muchos de los grandes feudos tenían costumbres comunes, lo que constituyó el derecho consuetudinario de regiones enteras como Normandía, Champagne, Auvernia, etc.
Entonces, el rey formó un sistema de derecho para esas grandes regiones sin violar los derechos consuetudinarios y costumbres locales de las regiones más pequeñas. Entre las costumbres locales aún había costumbres diferentes para las distintas clases sociales o las de diferentes situaciones, como por ejemplo las personas que vivían en el bosque local o alrededor de ese lago en particular o en las orillas de ese río. De este modo podemos ver la inmensa diversificación del derecho medieval.
¿Cuál era la importancia de esas costumbres a las que nos referimos? Tienen importancia más o menos en todo. Por ejemplo, en la parte superior de la sociedad, la sucesión a la corona estaba regulada por las costumbres, al igual que los matrimonios entre los nobles, el homenaje de vasallo a su señor feudal. Todas estaban reguladas por costumbres y tradiciones particulares.
Descendiendo en la escala social, las costumbres tratan de todos los aspectos de la vida y del trabajo: directrices para los comerciantes, reglas para los gremios, protocolos para la vigilancia de los bosques y los ríos, leyes para el comercio marítimo, procedimientos para llevar los casos ante los tribunales, códigos de pesos y medidas, que en un principio fueron determinados por el rey, pero más tarde fueron regulados por las costumbres locales en diferentes maneras.
La codificación de las leyes consuetudinarias se hizo común en el
siglo XIII
El derecho consuetudinario fue establecido en todo el territorio europeo. Muchas veces esas costumbres dieron a luz a las cartas, que eran concesiones especiales realizadas con respecto a las costumbres. En los siglos X y XI esas cartas ya eran numerosas. El siglo XII vio el surgimiento de los estatutos municipales para gobernar algunas ciudades, todo ello con el consentimiento del rey y los señores feudales. Esos estatutos fueron simplemente codificaciones de las costumbres locales existentes.
Posteriormente, los libros de costumbres que aparecieron fueron escritos por juristas que los utilizaron para discutir los casos y juzgarlos de acuerdo a las costumbres locales. Cuando estos libros estaban bien escritos, su uso se hizo tan generalizado que adquirieron, por decirlo así, la fuerza de la ley.
El siglo XII también vio compilaciones de las decisiones tomadas por los jueces en base a las costumbres locales. Éstas constituyeron una especie de complemento al derecho consuetudinario y se desarrollaron notablemente en el siglo XIII.
Como esta serie llega a su fin, tenemos para nuestra lectura una visión general de lo que fue el derecho consuetudinario, la forma en que se creó y cómo mantuvo un orden fuerte.
Os dejo un problema a resolver más adelante: En este grupo masivo de diferentes organismos y leyes sociales, ¿cómo, en principio, fueron el orden y la medida establecidos? En esta orquesta de miles de instrumentos, ¿cómo se tocó la gran sinfonía de la cristiandad?
Dejo esta cuestión para otra oportunidad.


Vea los 4 anteriores post de esta serie haciendo clic en I, II, III y IV

jueves, 9 de octubre de 2014

Quinto mito falso contra la Edad Media:

La Edad Media fue la “noche de mil años”, en que la cultura desapareció

Refutación:
La Edad Media fue una época de gran progreso cultural.
Las grandes sumas, y las obras de arte que aún permanecen insuperadas, lo testifican

Documentación

1. – Progreso general

“En el segundo tercio del siglo XI comenzó un progreso acelerado. Fue una fermentación de todo; florecimiento un tanto desordenado, audacia creadora, tal fue el tono del siglo XII. De un siglo XII que a mi juicio comienza en 1070 y termina por cerca de 1180, y del cual sería umbral la iglesia abacial de la Trinidad de Caen, y por fin el coro de Notre Dame de París, piedras milenarias admirables. De un siglo que formó la versión del autor de Roland, para concluir con la muerte de Chrétien de Troyes, con el nacimiento de Francisco de Asís. Del siglo de Abelardo y de San Bernardo de Claraval. Del gran siglo XII, el más fecundo de la Edad Media” (Georges Duby, op. cit., p. 63).

2. – Florecimiento de las escuelas y universidades

“En su corte de Aix-la-Chapelle, Carlomagno fundó la “Scholla Palatina”, y él mismo participó de la aulas como alumno. En el año 787, dispuso que se instalasen escuelas en todos los monasterios y municipios. Posteriormente tal disposición fue ampliada” (Friedrich Heer, op. cit., p. 117).
“Las escuelas monásticas medievales son la base y el origen de todas las escuelas de occidente, principalmente la universidad y las escuelas superiores”. Y el autor cita las principales universidades del tiempo, su fecha de fundación y su especialidad: la Sorbona, de París (1256, teología), Bolonia (siglo XI, jurisprudencia), Salerno (medicina). (Gerd Betz, “Historia de la Civilización Occidental”, Ed. Labor, Barcelona, 1966, pp. 153, 154).
Con Carlomagno y sus sucesores, los monasterios habían alcanzado una posición única de predominio intelectual, espiritual y artístico. Eran los únicos que proporcionaban maestros, escribas y diplomáticos; era los únicos que alimentaban la erudición, conservando intactos no sólo los textos de la Biblia y de los primeros Padres, sino también gran parte de la cultura del mundo clásico” (George Zarnecki, professor de História da Arte na Universidade de Londres, “La Apostación de las Ordenes”, in “La Baja Edad Media”, Ed. Labor, Barcelona, 1968, p. 63). Más sobre lasuniversidades

3. – En la Edad Media surgieron los primeros hospitales

La Edad Media se caracterizó, entre otras cosas, por “… la aparición de los hospitales, que adquirieron su función actual con la fundación de la Orden de San Juan de Jerusalén (hoy Orden de Malta) en 1099” (Friedrich Heer, “Wachau”, in “Historia de la Cultura Occidental”, ed. Labor, 1966, p. 193). Leamás sobre los hospitales

4. – El desarrollo de la música

“El Papa San Gregorio Magno dio a los cantos eclesiásticos romanos su forma y ordenación definitivas (cerca del año 600). En el siglo VIII el anglosajón Bonifacio (672-674) y Pepino II (714-768) introdujeron el canto coral gregoriano en los conventos; su continuidad fue asegurada con la “Schola Cantorum” de Metz” (Friedrich Heer, op. cit., p. 123).
Los instrumentos de la época carolingia son: órgano portátil, flautas, gaitas, trompetas y clarines, la lira, la cítara y el harpa, los címbalos, platos y timbales. A partir de 860 se introdujo también un instrumento de cuerda pequeño llamado la viella” (Friedrich Heer, op. cit., p. 123).

Continuará…
Vea los post publicados de esta serie haciendo clic en I, II, III y IV


sábado, 27 de septiembre de 2014

Los hospitales: frutos de caridad desconocidos antes de la Edad Media

Las órdenes militares, fundadas durante las cruzadas, crearon hospitales por toda Europa.
Hospital de Beaune, Francia
La Orden de los caballeros de San Juan (u hospitalarios, que dio origen a la Orden de Malta) creó un hospital en Jerusalén por cerca del año 1113.
João de Würzburg, sacerdote alemán, quedó pasmado con lo que vio ahí.
“La casa —escribió él— alimenta tantos individuos fuera de ella cuanto dentro, y da un tan gran número de limosnas a los pobres, sea a los que llegan hasta la puerta, sea a los que quedan del lado de fuera, que ciertamente el total de los gastos no puede ser contado, ni siquiera por los administradores y dispensarios de la casa”.
Hospital para peregrinos, León, Castilla, España
Teodorico de Würzburg, otro peregrino alemán, se maravilló porque “yendo a través del palacio, no nos podemos de manera alguna hacer una idea del número de personas que allí se recuperan. Vimos un millar de camas. Ningún rey, o ningún tirano, sería suficientemente poderoso para mantener diariamente el gran número de personas alimentadas en esa casa”.
Raymond du Puy, prior de los caballeros hospitalarios, incitó a los monjes guerreros a hacer sacrificios heroicos por “nuestros señores, los pobres”.
“Cuando los pobres llegan —dice el artículo 16 del decreto de du Puy— así deben ser acogidos: que reciban el Santo Sacramento, después de haber confesado primero sus pecados al sacerdote, y después sean llevados a la cama, como si fuese un Señor”.
El decreto de du Puy se convirtió en un marco en el desarrollo de los hospitales.
El hospital de Jerusalén inspiró una red de hospitales similares en Europa.
En el siglo XII se parecían más a los hospitales modernos que con los antiguos hospicios.
El de San Juan de Jerusalén impresionaba por el profesionalismo, organización y disciplina. Cada día el enfermo debía ser visitado dos veces por los médicos, ser lavado y tomar sus comidas.
Hospital para los peregrinos hoy Parador Nacional de San Marcos,
León, España.
Los responsables no podían comer antes que los pacientes. Un equipo de mujeres cumplía otras tareas y proporcionaban vestimentas y ropa de cama limpias.
El protestante Enrique VIII cerró los monasterios y confiscó sus propiedades en Inglaterra bajo la falsa acusación de que eran fuente de escándalo e inmoralidad.
Desapareció entonces la caridad para con los necesitados.
La redistribución de las tierras de las abadías trajo “la ruina para incontables millares de los más pobres de los campesinos; la quiebra de pequeñas comunidades, que eran su mundo, y la verdadera miseria pasó a ser su futuro”. La desesperación popular avivó los motines populares de 1536.
Idéntico o peor mal hizo la Revolución francesa. En 1789, el gobierno revolucionario confiscó las propiedades de la Iglesia. En 1847, más de medio siglo después, Francia tenía 47% menos de hospitales de que el año de la confiscación.

Fuente: Gloria de la Edad Media

martes, 16 de septiembre de 2014

Creación de las universidades en la época medieval

Muchos aún repiten el viejo “cliché” de que la Edad Media fue una época de tinieblas, ignorancia, superstición y represión intelectual.
Pero no es preciso ir muy lejos para verificar lo contrario.
Basta considerar una de las máximas realizaciones medievales: las universidades.
Además, fue un aporte exclusivo a la historia. Ni Grecia o Roma conocieron algo parecido.
La Cátedra de Pedro fue la mayor y más decidida protectora de las universidades. El diploma de maestro, otorgado por universidades como las de Bolonia, Oxford y París, daba derecho a enseñar en todo el mundo.

Gregorio IX

La primera que obtuvo este poder fue la universidad de Toulouse, en Francia, de las manos del papa Gregorio IX, en 1233.
La Iglesia protegió a los universitarios con los beneficios del clero. Los estudiantes de la Sorbona disponían de un tribunal especial para oír sus causas.
En la bula Parens Scientiarum, Gregorio IX confirmó a la Universidad de París el derecho a un gobierno autónomo y a fijar sus propias reglas, cursos y estudios.
También la emancipó de la tutela de los obispos y ratificó el derecho a la cessatio —huelga de las aulas— si sus miembros fuesen objeto de abusos, como alquileres exorbitantes, injurias, mutilación y prisión ilegal.
Los papas intervinieron con fuerza, a fin de que los profesores fuesen pagados dignamente.
Completados los estudios, el nuevo maestro era oficialmente investido. En París, eso ocurría en la iglesia de Santa Genoveva, patrona de la ciudad. El nuevo maestro se arrodillaba delante del vice-canciller de la Universidad, que pronunciaba esta bella fórmula:

“Yo, por la autoridad con que fui revestido por los apóstoles Pedro y Pablo, os concedo la licencia de enseñar, comentar, disputar, determinar y ejercer otros actos magisteriales sea en la Facultad de Artes de París, sea en cualquier otra parte, en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”.


sábado, 13 de septiembre de 2014

Cuarto mito falso contra la Edad Media:

En la Edad Media había régimen de la esclavitud

Refutación:
Antes de la Edad Media, todos los pueblos admitían la esclavitud completa. La Edad Media, bajo el signo del Cristianismo, fue atenuando cada vez más la idea de esclavitud del Derecho Romano, y al final del período prácticamente no había más ninguna forma de esclavitud.

Documentación

1. – Significado del término “siervo”

“’Siervo’, en la Edad Media, no tiene el significado que el lenguaje corriente de a la palabra en nuestros días. ‘Servir’ o, como también se decía, ‘ayudar’, ‘proteger’; es en estos términos muy simples que los más antiguos textos resumían las obligaciones reciprocas del vasallo y su jefe. El vínculo jamás fue tan fuerte cuanto en el tiempo en que los efectos eran expresados de manera más vaga, y, en consecuencia, la más comprensiva” (Marc Bloch, op. cit., p. 309).
“El término ‘siervo’ siguió siendo corriente, pero designaba otra cosa: siervo era el ‘hombre’ de alguien, es decir, el vasallo” (Georges Duby, op. cit., p 43).
“Los esclavos, los siervos, como les llamaban los dialectos vulgares, son sólo una minoría entre los campesinos, por cerca del año 1000” (Georges Duby, op. cit., p. 16).
“Con frecuencia un campesino libre se colocaba voluntariamente en manos de un señor… con el único fin de obtener de él una protección jurídica y económica, y gozar de este modo de una mayor seguridad. Este proceso continuó en los siglos siguientes” (Gerd Betz, profesor en Brunswick, en “Historia de la Civilización Occidental”, Ed. Labor, Barcelona, 1966, p. 147).
“La omnipotencia aparente del señor feudal tenía un límite: la costumbre, esto es, el conjunto de los usos antiguos guardados en la memoria colectiva. Era un derecho fluido, porque no era fijado por un texto escrito; era conocido interrogándose a los más viejos del pueblo, a pesar de eso se imponía a todos una legislación intocable” (Georges Duby, “Histoire de la Civilization Française”, p. 41). Más sobre el Derecho.

2. – La Iglesia eliminó en la cristiandad medieval la esclavitud pagana

Iniciemos con una interesante distinción de Paul Allard. Existían dos tipos de esclavitud: la de las personas y la del trabajo. Según este autor, la abolición de la esclavitud de las personas ya era una obra “casi enteramente terminado, o por lo menos enteramente preparada, antes de la segunda mitad del siglo VI, o sea, en el inicio de la Edad Media.
“De la esclavitud no quedó sino una cosa: la obligación de trabajar para otros. Pero poco a poco también esta obligación se transformó en una regla fija: el siervo se convirtió en señor de su trabajo, con la condición de ceder una parte de lo ganado en beneficio de su señor. Esta transformación no se consumó de modo uniforme: en algunos lugares vino rápidamente, y parece ya estar establecida desde el siglo V; en otros, no se puede señalar con certeza antes del siglo XI o XII… Se puede aun constatar (en Italia y en España) la presencia de algunos esclavos después del siglo XIV; pero son hechos excepcionales, aislados, que no contradicen los resultados generales que hemos expuesto” (Paul Allard, “Gli Schiavi Cristiani”, Libreria Editrice Fiorentina, 1916).
Por su libro, Paul Allard recibió de Mons. Nocelle la siguiente carta, escrita por orden de Pío IX: “Entre los numerosos beneficios que las sociedades humanas recibieron de la religión católica, es justo citar las transformaciones que trajo a la desventurada condición de los esclavos, que por su influencia fue enteramente mitigada, y después poco a poco destruida y abolida. Y es por eso que S.S. Pío IX vio con placer que usted, en su libro los “Esclavos Cristianos” puso a la luz ese gran hecho, y tributó a la Iglesia las alabanzas que le son debidas en este punto”.
“Después del año mil, la Francia medieval —salvo en sus fronteras meridionales, en contacto con el islam, donde existía por toda la Edad Media un comercio de esclavos alimentado por la piratería— ya no conocía la servidumbre a la manera antigua, que rebajaba a los hombres a la condición de animales” (Georges Duby, op. cit., p. 42).
“Es indiscutible que la difusión de las concepciones cristianas… hizo con que se reconociesen los derechos familiares de los siervos” (Georges Duby, op. cit., p. 16).
“El cuidado por la salvación, particularmente agudo en las proximidades de la muerte, inclinaba (a los señores) a oír la voz de la Iglesia, que, si no se levantaban contra la propia servidumbre, hacía de la liberación del esclavo cristiano una obra de piedad por excelencia” (Marc Bloch, “La Société Féodale”, p. 360).

3. – El trabajo manual fue altamente dignificado

“Por otro lado, se concede al trabajo manual mucho más valor, debido a la orientación religiosa determinada por el cristianismo. Desde San Benito de Nursia el trabajo manual es un elemento esencial de las reglas monásticas” (Friedrich Heer, in “Historia de la Cultura Occidental”, p. 114).

Dignificación del trabajo manual

Se diseminó la idea de que las escuelas socialistas del siglo XIX recuperaron la dignidad del trabajo manual
Nada más falso.
En el paganismo, los bárbaros vivían de la caza y del saqueo; el trabajo manual era propio de los esclavos.
Cuando el Imperio Romano se desmoronó, se tornaron indispensables las actividades de sobrevivencia, siempre menospreciadas.
Y he aquí que los monjes aparecieron, ante las multitudes miserables, como semidioses que habitaban en admirables abadías dedicadas al esplendor del culto.
Después de un simple toque de campana, descienden a los pantanos, desiertos o florestas para abrir rocas con sus brazos.
Cuando los monjes dejaron sus celdas para cavar zanjas y arar los campos, “el efecto fue magnífico. Los hombres se volcaron para una tarea que los nobles despreciaban”.
San Gregorio Magno (590-604) se refiere al abad Equitius, del siglo VI, famoso por su elocuencia.
Un enviado papal fue a buscarlo y se presentó en el scriptorium donde imaginaba encontrarlo entre los copistas.
Los calígrafos simplemente le dijeron: “Él está allá abajo en el valle, cortando la cerca”.


Continuará…
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jueves, 11 de septiembre de 2014

Tercer mito falso contra la Edad Media:

La Iglesia es el opio del pueblo. Ella mantuvo el régimen feudal para disfrutar de ventajas mezquinas.

Refutación:
Totila, rey bárbaro se arrodilla delante de San Benito
La Iglesia convirtió a los bárbaros y, por la acción de la gracia, fue infundiendo en ellos los principios sobrenaturales que mandan a cada cual ocupar el lugar que le es debido en la jerarquía social. Juntamente con eso, predicó a los poderosos la caridad, y a los humildes la sumisión.

Documentación

1. – El vasallaje medieval tenía el beneplácito de la Iglesia, siendo considerado altamente virtuoso

“Tomando el lugar de la antigua actitud de manos extendidas de los orantes, los gestos de manos juntas imitado de la commedise (la ceremonia en que el vasallo prestaba juramento de fidelidad u “homenaje” a su soberano) se tornó por excelencia el gesto de la oración, en toda la catolicidad” (Macr. Bloch, op. cit. P. 328).
“El lenguaje usual acabó por denominar corrientemente al ‘vasallaje’ como la más bella de las virtudes que una sociedad perpetuamente en armas puede reconocer, esto es, el valor (Macr. Bloch, op. cit. P. 231).

2 – La Iglesia eliminó gradualmente los gestos de barbarie, que daban a los medievales un carácter altamente belicoso

“Los dirigentes de la Iglesia quisieron hacer reinar en la tierra la paz de Dios. El movimiento iniciado a comienzos del siglo XI, tenía como meta circunscribir la violencia”.
“Para eliminar las guerras fratricidas entre los cristianos, fueron colocados bajo la protección de las iglesias y los terrenos que las circundaban; después, algunos días de la semana consagrados a la oración o a la penitencia, a las fechas litúrgicas, a la cuaresma; los clérigos,  todos los que eran inofensivos y vulnerables; los comerciantes y la multitud de campesinos
“Por la incitación de los obispos, los caballeros juraban sobre las reliquias respetar la codificación de la guerra privada hecha por la Iglesia, y a negar su amistad y perseguir a quien no la respetase” (Georges Duby, op. cit., p. 57).

3. – El noble, para ser reconocido, debería ser capaz de grandes virtudes

“El príncipe concede y da anillos a sus súbditos; el noble debe ser clemente, es decir, amigo de las donaciones (Friedrich Herr, professor em Viena, in “Historia de la Civilización Occidental”, Ed. Labor, Barcelona, 1966, p. 112).
“En aquella época, dar presentes era un gesto esencial; noble es aquél que da a sus amigos (Georges Duby, op. cit., p. 16).

Continuará…
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lunes, 8 de septiembre de 2014

Segundo mito falso contra la Edad Media:

En la Edad Media el régimen era de opresión.
Dice también este mito falso: el señor extorsionaba al vasallo, que a su vez extorsionaba a los que le eran inferiores. La base de esa opresión era el vínculo feudal. Los inferiores sólo obedecían por miedo. Por lo tanto, era un orden de cosas odiable, una cascada de opresión y de desprecio.

Refutación:
La Edad Media fue una época de armonía social, porque los hombres establecieron sus relaciones en el vínculo protección-servicio. Era una gradación de mucho respeto y estima. Por lo tanto, un orden de cosas justo y deseable.

Documentación

1. – Documentos medievales mostrando la armonía entre señor y vasallo

POEMA DE “EL CID” (de aproximadamente 1300, en el texto establecido por Ramón Menéndez Pidal, edición 1969):

El Cid piensa dormir en cierto lugar, y habla a los vasallos: “Díjoles a todo como ha pensado trasnochar; y todos, buenos vasallos, lo aceptan de voluntad; Pues lo que manda el señor, dispuestos a hacer están”.
“Mio Cid Rodrigo Díaz a Alcácer tiene vendido; Y así pagó a sus vasallos que en la lucha le han seguido. Lo mismo a los caballeros que a los peones, hizo ricos; Ya no queda ni uno pobre de cuantos le hacen servicio. Aquel que a buen señor sirve, siempre vive en paraíso”.

El Cid expone a sus caballeros el plan de batalla para defender Valencia: “Oídme, mis caballeros: … Cerca del amanecer, armados estad; El obispo don Jerónimo la absolución nos dará: Y después de oír su Misa, dispuestos a cabalgar, a atacarlos nos iremos, de otro modo no será; En el nombre de Santiago y del Señor celestial. Más vale que lo venzamos que ellos nos cojan el pan; Entonces dijeron todos: ‘Con amor y voluntad’”.

CHANSON DE ROLAND (el más famoso poema épico medieval, surgido entre 1090 y 1180):

En la batalla de Ronceveaux, Roland incentiva a sus guerreros a la lucha: “Por su señor cada uno debe sufrir grandes males, soportar los grandes fríos y los grandes calores, y debe perder la sangre y la carne. Golpea cada uno con su lanza y yo con Durendal, mi buena espada que el rey me dio. Si yo aquí muero, que el futuro pueda decir que ella fue de un noble vasallo”.
El arzobispo Turpin, par de Carlomagno: “Del otro lado está el arzobispo Turpin. Él espolea su caballo y sube una elevación. Llama a los franceses y les hace un sermón: ‘Señores barones, Carlos nos colocó aquí. Debemos morir bien por nuestro rey’”.
Cuando un sarraceno ofende a Carlomagno, diciendo que no es un buen señor, Roland le replica antes de darle muerte: “¡Vil pagano, mentiste! Carlos, mi señor, nos protege siempre”.
Llanto de Carlomagno al encontrar a Roland, su predilecto, muerto en el campo de batalla: “Amigo Roland, Dios te llevó… Nunca se vio sobre la tierra un caballero tan luchador. Mi honra está profundamente abatida. Amigo Roland, ¡Dios ponga tu alma en las flores del paraíso, entre los gloriosos! Jamás tendré más el sustento de mi honra: no creo más tener sobre la tierra un solo amigo; si tengo parientes, ninguno es tan bravo… ¿Quién guiará mis ejércitos tan vigorosamente, cuando está muerto aquel que siempre fue su jefe? ¡Oh Francia, como quedaste desierta! Mi luto es tan pesado, que yo querría no existir más. Roland, quien te mató devastó Francia… Tengo un luto tan grande por los caballeros que por mi murieron, que desearía no vivir más”.
Carlomagno convoca a los francos a la venganza del derecho ultrajado: “Barones, yo os amo y tengo fe en vosotros. Por mí hicisteis tantas batallas, tantas conquistas de reinos y destronamiento de reyes. Sé que os debo agradecer de mi persona, en tierras, en riquezas. Vengad a vuestros hijos, vuestros hermanos y vuestros herederos, que en aquella noche perecieron en Roncevaux. Vosotros bien sabéis que contra los paganos el derecho es por mí”.

2. – Autores modernos

“La imagen medieval de pobreza, la realeza y la voluntad divina están ilustradas en una ‘Vida de Eduardo el Confesor’, del siglo XIII. Esta historia narra que Gilla Michael, un paralitico inglés, fue a Roma en busca de remedio, pero (el sucesor de) San Pedro le dijo que quedaría curado si el rey Eduardo de Inglaterra lo llevase a sus espaldas desde Westminster Hall hasta la abadía de Westminster. El virtuoso monarca consintió. Por el camino el paralítico sintió que ‘se le aflojaban los nervios y se le estiraban las piernas’. La sangre de sus llagas corría por las vestiduras reales, pero el rey lo llevó hasta el altar de la abadía. Allí quedó curado, comenzó a andar y colgó sus muletas, como recuerdo del milagro” (Chr. Brooke, profesor de Historia Medieval en la Universidad de Liverpool, en “La Baja Edad Media”, Ed. Labor, Barcelona, 1968, p. 32).
“Y como las nociones de flaqueza y de poder son siempre relativas, se ve, en muchos casos, el mismo hombre hacerse simultáneamente dependiente de uno más fuerte y protector de los más humildes. Así se comienza a construir un vasto sistema
de relaciones personales, cuyos hilos entrecruzados corrían de un nivel a otro del edificio social” (Marc Bloch, profesor en la Universidad de la Sorbona, en “La Société Féodale”, Ed. Albin Michel, París, 1970, p. 213).
“El prestigio real es muy vivo. En el fondo de los bosques más distantes, el último de los campesinos sabe que existe el rey… ungido con oleos santos, consagrado… y que está encargado de mantener en todo el territorio del reino la paz y la justicia” (Georges Duby, gran historiador moderno, en “Histoire de la Civilisation Française”, trad. castellana, Fondo de Cultura Económica, México, 1958, p. 213).
“¿Un hombre, proscrito, entre 925 y 935, en Inglaterra, no tenía señor? Si se constata esa situación negra, sujeta a sanciones legales, su familia deberá designarle un señor. ¿Ella no quiere o no puede? Entonces él será considerado fuera de la ley, y quien lo encontrare podrá matarlo, como un bandido” (Marc Bloch, op. cit., p. 259)

Continuará…

domingo, 7 de septiembre de 2014

Primer mito falso contra la Edad Media:

Una sociedad concebida según los principios católicos es utopía

Refutación:
La civilización cristiana existió. Lo testifican los documentos pontificios, los documentos medievales y los acreditados estudios de autores contemporáneos, además de los legados culturales indestructibles, de los cuales hasta hoy recibimos la saludable influencia.

Documentación

León XIII
Sobre la Edad Media, a pesar de esta o aquella falla, el papa León XIII escribió con elocuencia: “Hubo un tiempo en que la filosofía del Evangelio gobernaba los Estados. En esa época la influencia de la sabiduría cristiana y su virtud divina penetraban las leyes, las instituciones, las costumbres de los pueblos, todas las categorías y todas las relaciones de la sociedad civil. Entonces la religión instituida por Jesucristo, sólidamente establecida en el grado de dignidad que le es debido, era floreciente en todas partes gracias al favor de los príncipes y a la protección legítima de los magistrados. Entonces el Sacerdocio y el Imperio estaban ligados entre sí por una feliz concordia y por la permuta amistosa de buenos oficios. Organizada así, la sociedad civil dio frutos superiores a toda expectativa, cuya memoria subsiste y subsistirá, consignada como está en innumerables documentos que ningún artificio de los adversarios podrá corromper u obscurecer” (encíclica Inmortale Dei, de 1 de noviembre de 1885).
San Pío X
Por lo tanto, la civilización cristiana no es una utopía. Es algo realizable, y que en determinada época se realizó efectivamente. Algo que duró, de cierto modo, incluso después de la Edad Media, a tal punto que el papa San Pío X pudo escribir: “… no, la civilización no está por inventar ni la “ciudad” nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la “ciudad católica”. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad” (carta apostólica Notre Charge Apostolique, de 23 de septiembre de 1910).

Esta serie sobre la refutación de los mitos sobre la Edad Media dará la documentación medieval y la de los autores contemporáneos que testifican claramente que la Edad Media fue la “era cristiana” de que hablan los pontífices.

Continuará…

Fuente: Gloria de la Edad Media
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