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domingo, 31 de mayo de 2015

La realeza de Nuestra Señora – 31 de mayo

Plinio Corrêa de Oliveira

La realeza de Nuestra Señora es sobrenatural en su carácter porque ella es la primera y la más perfecta de las criaturas de Dios. Ella no es la primera en el orden de la naturaleza, porque los ángeles son superiores a ella. Un ángel es un espíritu puro y, por lo tanto, es superior a cualquier criatura humana. Sin embargo, ella es la primera criatura en el orden de la gracia. Es decir, ella recibió incomparablemente más gracias que los ángeles. Las gracias que los ángeles recibieron están subordinadas a las gracias que Nuestra Señora recibió.
La Sma. Virgen coronada Reina del cielo
El Lucero de la Grada, Monasterio del Carmen,
Cuenca de los Andes, Ecuador
Ella es también la primera de todas las mujeres. El primero de todos los hombres es Nuestro Señor Jesucristo; la primera de las mujeres es la Santísima Virgen. Esto sería suficiente por sí solo para darle el derecho a su reinado. Porque el reinado es un estado de derecho que se deriva de una situación de hecho. Quien es el primero tiene el derecho de mandar y ser servido, y sobre todo cuando su reinado está vinculado a esa realeza eterna que nunca terminará. Esto define la realeza de ella.
Nuestra Señora es la primera de las criaturas porque ella es la Madre de Dios. Nadie ha tenido ni puede tener una unión con la Santísima Trinidad tan cercana como la de ella. Ella es la hija predilecta del Padre Eterno, la madre admirable del Verbo, y la esposa fidelísima del Espíritu Santo.
Además, ella es reina porque Dios puso el gobierno de todas las cosas en sus manos. Dios no hace nada sobrenatural sobre la tierra que no pase a través de ella. Todas las oraciones que se elevan de la tierra al cielo pasan a través de ella; todas las gracias que provienen de Dios a la tierra son a petición de ella. Si todo el cielo implorara algo sin su intercesión, ello no se alcanzaría; y si ella sola, entre los ciudadanos del cielo, pidiera por algo, obtendría por sí misma todo lo que pidió. Esto la hace Reina en toda la extensión del término.
Ahora bien, estos conceptos que corresponden a su reinado celestial, que es su título más alto, deben corresponder también a su reinado terrenal. ¿Qué es este reinado terrenal de la Virgen? Toda la sociedad humana debería estar organizada de tal manera que todo esté de acuerdo con su voluntad por el hecho de que ella es la Reina. Todos los que gobiernan deberían seguir su voluntad. San Luis de Francia solía llamarse a sí mismo “le sergent de Dieu en France” que libremente traducido significa “el capitán de Dios en Francia”.
Todas las gracias nos llegan por mediación
de la Virgen
Virgen de la Merced, Museo del Banco Central, Cuenca, Ecuador
Él se consideraba simplemente un ejecutor de la voluntad de Dios, a pesar de haber sido uno de los más poderosos monarcas de su época. Él entendió bien cuál era su misión, porque en realidad esto es lo que debería ser todo rey. Lo mismo se puede aplicar a Nuestra Señora. Los reyes y los gobernantes deberían ser sus capitanes.
Ahora, ¿cuál es la voluntad de la Sma. Virgen? Ya que ella no se nos aparece en formas místicas para comunicarse con nosotros, ¿cómo podemos saber su voluntad? Por encima de todas las otras cosas, la voluntad de la Virgen se encuentra en la doctrina católica y en la obediencia a la Iglesia Católica como ella siempre lo hizo. En esencia, esta es la voluntad de Nuestra Señora, porque se coincide con la voluntad de Dios. La obediencia a la Iglesia católica es, por lo tanto, el componente más claro y más indiscutible de la voluntad de Nuestra Señora.
Pero hay otro factor, que es la voz de la gracia en nosotros. La gracia le indica a cada persona el camino a seguir a fin de lograr el plan de Dios para la persona. Esto es lo que comúnmente se llama la vocación de una persona. La vocación es el llamado de Dios, el llamado de la Virgen, para cumplir el plan preestablecido que Ellos tienen para cada uno de nosotros. Por lo tanto, corresponder a la vocación de uno es realizar también la voluntad de la Sma. Virgen.
¿Cómo debería uno corresponder a su vocación? Es hacer todo lo que uno puede hacer para conservar el depósito de la doctrina católica como siempre fue enseñado por la Santa Madre Iglesia. Ahora bien, desde el Concilio Vaticano II este depósito de la fe, la moral, la liturgia y el derecho canónico han sido atacados sistemáticamente por los enemigos de la Iglesia que se infiltraron dentro de ella y su doctrina reemplazada con nuevas enseñanzas muy diferentes. Entonces, la obediencia a la vocación implica defender este depósito de los enemigos que lo atacan. Por lo tanto, para ser fieles al llamado de la Virgen, debemos luchar para destruir a sus enemigos en nuestros días.
Hay otro punto que todavía debe ser abordado. Si cumplir la voluntad de la Virgen es seguir la voluntad de la Iglesia, uno debería afirmar que la Edad Media ya fue el Reino de María. ¿Por qué esperamos un futuro Reino de María?
Los fieles católicos prestan tributo al reinado de la Virgen
ofreciéndole su oro y joyas preciosas
La Virgen de Mayo, Monasterio del Carmen, Cuenca, Ecuador
Yo creo que si la Edad Media no se hubiere deteriorado, se habría convertido en el Reino de María. Podemos ver que la devoción a la Virgen fue creciendo durante la Edad Media. Luego, comenzó a declinar. El plan de Dios se interrumpió.
Muchas de las verdades acerca de Nuestra Señora aún no se habían dilucidado; muchos de los grandes doctores de Nuestra Señora no habían llevado la mariología a los niveles más altos que alcanzó más tarde. Por ejemplo, la gran voz de San Luis Grignon de Montfort aún no se había oído; la esclavitud a la Virgen —definido por él como la verdadera devoción a María— no había sido explicada. Por encima de todo, la verdad de la mediación universal de la Virgen no se había enseñado. Estas verdades deberían haber sido descubiertas y enseñadas a todos los católicos, si la Edad Media no hubiese caído.
Pero esto no fue lo que ocurrió. La Edad Media cayó. Por lo tanto, estas verdades salieron a la luz de una manera diferente, sin ser reflejadas adecuadamente en el ámbito social. No se aplicaron a toda la sociedad como debería haber sido. Para la mayor gloria de Dios en la tierra, es necesario que su plan sea plenamente ejecutado aquí. Es decir, que el reinado de la Sma. Virgen sea establecido en la tierra sobre la base de estas verdades y otras más, es la razón por la que podemos concluir que su Reino vendrá.

Estos son los principios que explican el significado de la realeza de Nuestra Señora, cuya fiesta es hoy.
Tomado de TIA

viernes, 29 de mayo de 2015

San Fernando de Castilla: modelo de caridad, sacrificio, astucia y celo por la fe

Plinio Corrêa de Oliveira
Santo del día[1] del 29 de mayo de 1964
Vamos a comentar hoy un extracto de la vida de San Fernando de Castilla (1199-1252). Se trata de algunos consejos que dio a su hijo, Alfonso X:
“Huye de los necios y de todos aquellos que no son discretos, porque peor que el traidor es el necio, y más demorado en enmendarse”.
El arzobispo de São Paulo, Dom Duarte Leopoldo e Silva decía que prefería tener un enemigo inteligente, que un aliado necio. Con un enemigo inteligente, la gente prevé lo que él va a hacer y se defiende. Pero con un aliado cretino, ¿qué defensa hay?...
“Cuando viereis crecer el daño no esperes el tiempo de la venganza. No esperes hacerte amigo de aquel que se hace tu enemigo sin causa y por mala voluntad, ni esperes enmienda de aquel que yerra muchas veces”.
Estatua de San Fernando III, catedral de Sevilla
Cada uno de esos consejos es anti-“herejía blanca”… (herejía blanca: expresión utilizada por el Prof. Plinio en el sentido de esa “actitud sentimental que se manifiesta sobre todo en cierto tipo de piedad azucarada y una posición doctrinaria relativista que procura justificarse bajo el pretexto de una pretendida “caridad” para con el prójimo (cfr. “O Cruzado do século XX – Plinio Corrêa de Oliveira”, Roberto de Mattei, Ed. Civilização, Porto, 1998, tópico 7, véase también:  Almas delicadas sin debilidad, y fuertes sin brutalidad y La verdadera santidad es fuerza de alma y no debilidad sentimental y ¿El ángel de la guarda es menos inteligente que el demonio?).
Según la “herejía blanca”, se debería decir: “Hijo mío, huid del traidor, ten pena del necio, porque el traidor es peor que el necio”. Consejo de San Fernando: “Hijo mío, huye del necio y de todos aquellos que son tontos, cretinos, porque el necio es peor que el traidor y es más difícil que se enmiende”.
Aquí hay una observación curiosa: ¡que un bobo se enmiende es de las cosas más difíciles del mundo! Y es la razón por la cual las conversiones son tan raras en la corriente de opinión que corresponde al estado psicológico de la bobería institucionalizada e intencional, de una bobería optimista y que no ve las cosas. Una persona con tal mentalidad es más difícil de convertir que un comunista.
Aquí viene de la mano la sugerencia que no creamos en la inocencia de la bobería cundo se trata de materia católica, porque todo el mundo recibe la gracia de Dios para no ser bobo. Y hay una forma de pecado de espíritu y de endurecimiento de la bobería, que es una de las cosas más difíciles de enmienda. Hay un dicho que dice “el bobo es el caballo del diablo”…
“Cuando viereis crecer el daño, no esperes el tiempo de la venganza”.
Mucha gente diría lo contario: cuando el mal es pequeño, no intervengas, porque aún puede haber remedio de por sí. Sólo intervenga cuando el mal sea grande. Se debe decir lo contrario: cuando el mal es pequeño, intervenga corriendo y extíngalo luego, porque si no, se vuelve grande. Todo mal tiene la tendencia a volverse enorme. Por eso, debe ser aplastado cuando es pequeño. Y es tan cierto que nuestros enemigos así lo entienden, que cuando se trata de nosotros ellos actúan así. ¡No pierden un minuto contra nosotros! Esa mentalidad no es boba, nadie [inteligente] comete esos errores. Tales errores sólo son cometidos por los “centristas” cuando se trata de la izquierda; cuando se trata de la derecha, la técnica de ellos es bien diferente… Esto prueba la culpabilidad abominable de esa bobería que comentaba antes.
“No esperes hacerte amigo de aquel que se hace tu enemigo sin causa y por mala voluntad”.
La expresión es muy fina. Cuando alguien se hace mi enemigo por una voluntad ordenada, por una causa justa, yo debo procurar hacer de él mi amigo, porque debo penitenciarme, debo arrepentirme de lo que hice, debo reparar el mal hecho y debo agradecer si él tuviere la condescendencia de hacerse mi amigo. Esa amista yo debo desearla.
Pero cuando alguien, sin razón alguna, se hace mi enemigo, buscar hacerlo mi amigo con concesiones, con retrocesos, con pruebas de confianza, es un verdadero sin sentido.
En cierta ocasión, conversé con una persona con una mentalidad de esas (descrita arriba, o sea culpablemente cretina) y que me decía: “Plinio, usted no emplea ciertos métodos de una psicología más fina en el modo de tratar las cuestiones católicas. Usted actúa por principios generales y va aplicando tales principios sin discernimiento. Usted, por ejemplo, no sería capaz de hacer lo que yo hice… En mi empresa, hace algún tiempo descubrí a un contador que estaba robando. Cuando vi esto, pensé largamente: “tengo dos maneras de actuar contra él; el primero es echarlo de la empresa; el segundo es ir donde él y decirle: Fulano, estoy muy molesto con usted, porque he descubierto que me está robando. Pero quiero darle una prueba de confianza para rehabilitarlo. Voy a poner en su mano algo más de dinero. Así usted tiene mi confianza y se rehabilita…”.
Yo le dije: “Pero esto es una actitud entre mil, por un caso psicológico muy singular que usted enfrentó. ¿O usted halla que esa norma de conducta puede ser frecuente? Porque si fuere una actitud entre mil, yo comprendo que una persona que aún no esté tan corrompida, se conmueva con una prueba de confianza. Y entonces un hombre con mucho sentido psicológico, reconociendo que se trata concretamente de una situación así, comprendo que haga una cosa de esas. Pero no comprendo que ese procedimiento sea hecho con frecuencia, por el común de las personas, sin sentido psicológico”.
Él replicó que yo restringía tanto su acto de generosidad, que este se convertía en un caso rarísimo, y que él gustaría que la vida fuese como él la imaginaba. No discutí con él, y también nunca más lo vi.
Me acuerdo que en una ocasión, conversando (a mediados de la década de los 40) con una persona, le dije que la Acción Católica estaba siendo infiltrada de toda especie de gente ruin. Pensé que él quedaría espantado con esa afirmación, pero me dijo: “Es bien verdad, Dr. Plinio”. Le pregunté si no temía las consecuencias de eso. Me respondió: “Es así que la gente hace: atrae a todos los ruines para el mismo buque y después los convierte…”. El resultado es el que estamos viendo. Brasil está a punto de hundirse… Pero él me lo dijo con una especie de pena por mí, como si yo fuese un bruto que no entendía la finura de su actitud. También no discutí con él. Cuando el espíritu humano llega a ese punto, no se discute más…
El estado de espíritu de la “herejía blanca” está lleno de concepciones de ese género. Es como si un sujeto me preguntase: “Dr. Plinio, ¿quiere evitar quebrarse una pierna?”. Yo respondo que sí, entre otras cosas… Él me dice: “Entonces, ¡tírese de un tren a alta velocidad!”…
Se debe combatir ese estado de espíritu con el ejemplo de los santos. Podríamos hacer en un día de su fiesta, una antología de pensamientos de San Fernando, levantando la siguiente pregunta: en tal caso, ¿qué respondería San Fernando? Y veríamos lo que él dice a ese respecto.
*        *        *
Santo del día 29 de mayo de 1968
San Fernando de Castilla, Índice de los privilegios reales, catedral de Santiago de Compostela
Hoy es la fiesta de San Fernando de Castilla. La biografía está sacada de La Vie des Saints, por Edouard Daras:
“Él fue hijo de Alfonso, rey de León y de Berenguela de Castilla. Nació a finales del siglo XII. Subió al trono a los 18 años, convirtiéndose en uno de los grandes soberanos cristianos.
”A los 27 años, se alzó en armas contra los moros, que mantenía parte de España bajo su yugo; y sólo las depuso cuando murió. Fue un notable batallador. En el día de San Pedro del año 1236 entró en Córdoba, que los infieles dominaban hace cinco siglos. Consagró la gran mezquita de la ciudad a la Santísima Virgen e hizo que los mahometanos transportasen sobre sus hombros las campañas de Compostela”.
¡Es, innegablemente, una belleza!...
“Marchó sobre Sevilla y la conquistó con fuerzas tan inferiores a las del enemigo, que el general que entró entregó la ciudad, mirándola con lágrimas en los ojos comentó: ‘Solamente un santo podría, con tales tropas, apoderarse de una plaza tan fuerte y populosa’.
”Su espada sólo la usó al servicio de Cristo. ‘Señor, decía’, vos que escudriñáis los corazones, sabéis que busco vuestra gloria y no la mía. No me propongo conquistar reinos perecibles, sino difundir el conocimiento de vuestro Nombre’.
¡Qué linda oración contra el defecto de la pretensión! Poder decir que en todas las acciones de apostolado, se busca exclusivamente la gloria de Dios y no la propia. No nos proponemos conquistar para nosotros un prestigio perecible, sino que queremos difundir el conocimiento de la verdad de Nuestro Señor Jesucristo, o sea, la doctrina de la Santa Iglesia católica, apostólica, romana.
“Su ejército era un ejército cristiano. La Santísima Virgen era su patrona y su imagen era transportada como símbolo de protección y victoria. El rey era el ejemplo. Ayunaba, usando un cilicio en forma de cruz y pasaba en oración las noches que antecedían las batallas. Esas guerras continuas nunca lo indujeron a cargar con impuestos a su pueblo. Confiaba en el auxilio de la Providencia y afirmaba temer más las maldiciones de una pobre mujer que las de un ejército de moros”.
¡Que vengan a hablar que en la Edad Media no había sentido de preocupación por los pobres, que no había preocupación con el derecho de los pequeños…! Ustedes están viendo aquí a un hombre que tiene más miedo de cometer un pecado lanzando contra una pobre mujer un impuesto injusto de que enfrentar un ejército de moros.
“Este gran príncipe murió cuando se preparaba para una expedición en África, contra los últimos enemigos de su país. Al llevarle el Santísimo Sacramento, se lanzó de rodillas rodeando su cuello con una cuerda en señal de sujeción el Rey de reyes”.
Es la doctrina de la sagrada esclavitud a nuestro Señor Jesucristo o a nuestra Señora.
“San Fernando también amó y protegió la cultura, habiendo fundado la célebre Universidad de Salamanca”.
Un tan gran santo no podía amar la cultura en abstracto como si ese extracto induce a pensar. Él amaba la cultura como un reflejo de la gloria de Dios y un instrumento para la difusión del Reino de Dios.
Urna con el cuerpo de San Fernando, en la catedral de Sevilla
“Después de más de cuatro siglos, su cuerpo fue encontrado incorrupto, cuando Clemente XI lo canonizó en 1671”.
Valió haber leído, aunque no comentado, tan gran vida de tan gran santo.
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El presente texto es una adaptación resumida de la transcripción de la grabación de una conferencia del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, no ha sido revisada por el autor.
Si el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira estuviese vivo, ciertamente pediría que se colocase explícita mención de su filial disposición a rectificar cualquier discrepancia en relación al magisterio de la Iglesia. Es lo que referimos aquí, con sus propias palabras:
“Católico apostólico romano, el autor de este texto se somete con filial celo a la enseñanza tradicional de la Santa Iglesia. Si, por lapso, ocurra que algo no está conforme a aquella enseñanza, desde ya la rechaza categóricamente”.
Las palabras “Revolución” y “Contra-Revolución”, son aquí empleadas en el sentido que les da el Prof. Plínio Corrêa de Oliveira en su libro “Revolución y Contra-Revolución”, cuya primera edición fue publicada en el Nº 100 de "Catolicismo", en abril de 1959.



[1] Los Santos del Día eran unas breves reuniones en las que el Prof. Plinio ofrecía una reflexión o comentario relacionado con el santo o fiesta religiosa que se celebraba aquel día.

miércoles, 25 de marzo de 2015

La Anunciación de Nuestra Señora – 25 de marzo

Él es Rey por derecho, y también por conquista

Plinio Corrêa de Oliveira

Vamos a comentar sobre este pasaje tomado de San Lucas:
En el sexto mes fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y presentándose a ella, le dijo: “Salve, llena de gracia, el Señor es contigo”. Ella se turbó al oír estas palabras y discurría qué podría significar aquella salutación. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre, y reinará en la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin”.
Dijo María al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón? El ángel le contestó y dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, y por eso el hijo engendrado será santo, será llamado Hijo de Dios. E Isabel, tu parienta, también ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el sexto mes de la que era estéril, porque nada hay imposible para Dios”. Dijo María: “He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Y se fue de ella el ángel.

*             *             *

 Por lo que yo recuerdo, la única cosa que sabemos de San Gabriel, el arcángel se encuentra en este episodio. Él fue enviado por Dios para entregar este magnífico mensaje a Nuestra Señora. Podemos tener una idea de lo que es este arcángel si consideramos la naturaleza de la tarea que se le dio. Existe una correlación entre el ángel y su virtud, por una parte, y la misión que recibe de Dios, por la otra. A través de una, podemos hacer conjeturas sobre la otra.
La Virgen y San Gabriel en el pórtico de la catedral de Reims
Por lo tanto, ¿cuál fue el mensaje de San Gabriel, que significa “fuerza de Dios”, llevó a la Virgen? Es un mensaje que afirma la encarnación del Verbo y, por lo tanto, es el mayor acto de poder y de dominación que Dios pudiera ejercer sobre el mundo. Con la Encarnación del Verbo, Dios estaba preparando el rescate del mundo. Al hacer esto, Él, que es el rey del mundo por derecho, también se convirtió en rey por conquista. Por lo tanto, Él —la segunda Persona de la Santísima Trinidad— entró en la tierra para conquistarla en la cruz; de esta manera especial, Él estableció su reinado sobre el mundo.
San Gabriel debe considerarse, por lo tanto, como el anuncio de la entrada victoriosa de Nuestro Señor Jesucristo en la humanidad. Él fue como un heraldo que va delante de un rey victorioso superando todos los obstáculos en su camino y anunciando: “¡He aquí el rey ha llegado! Él va a reinar!” Esta es una primera consideración que tenemos de este arcángel.
San Gabriel arcángel, detalle de Fray Angelico
Otra consideración que debemos tener es la del devoto de María por excelencia. Él fue quien pronunció el primer Avemaría, él fue el que dio a la Virgen un mensaje que le reveló quién era ella. Hasta ese momento, de acuerdo con todas las interpretaciones que he leído, ella no sabía que iba a ser la Madre de Dios. Ella oró para que el Mesías viniera pronto a la tierra y también para que ella pudiera convertirse en la sierva de su Madre para prestarle algunos pequeños servicios. Esa era su gran ambición.
Cuando vino el arcángel Gabriel y le anunció que ella misma iba a ser la madre del Mesías, él le hizo, por decirlo así, entender quién era ella. Su mensaje le explicó por qué ella había recibido de forma continua un inmenso río de gracias en toda su vida. Ella entendió la profundidad de la santidad para la que fue llamada. El anuncio del ángel le hizo comprender su propia misión.
Por lo tanto, cuando hizo esta revelación a María, él le hacía este servicio excepcional, que era un acto de suprema nobleza ordenado por Dios. Como resultado de ello, este hecho estableció un vínculo muy especial entre San Gabriel y la Virgen. En este sentido, él fue una especie de profeta que manifiesta a la Virgen lo que ella sería toda su vida y lo que sería su misión. Por lo tanto, otro aspecto de la personalidad de este arcángel es una gran unión con la Virgen y una gran devoción a ella.
La Anunciación por Fray Angélico en el convento de San Marcos, Florencia
Finalmente, podemos considerar otro lado, que es la manera en que él dio su mensaje. Estaba impregnado con una gran pureza. Ningún mensaje es más casto que este, que anunció la maternidad virginal. Este mensaje muestra cuánto amor tiene Dios por la pureza, por lo que, con el fin de salvaguardar la castidad virginal de Nuestra Señora, Él decidió una manera de concebir a Nuestro Señor Jesucristo que no implicaba ninguna obra humana: ella sería la Esposa del Espíritu Santo.
En la Anunciación, el arcángel es especialmente protector de su pureza y castidad. Si pudiéramos verlo, él nos inspiraría un millar de deseos y actos de admiración y anhelo de poseer la pureza en un grado eminente.
De aquí, podemos sacar algunas aplicaciones para las oraciones que podemos dirigirle hoy. San Gabriel anunció la venida y el triunfo del Mesías a la Virgen y por lo tanto a todos los hombres. Podríamos pedirle que ahora anuncie la recuperación de la realeza efectiva de Dios sobre la tierra a través de la venida del cumplimiento del mensaje de Fátima.
Hoy nos encontramos en una situación que es aún peor que la del mundo antiguo antes de Nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, podemos pedir que Nuestro Señor Jesucristo reine una vez más, que Él establezca su reino en la tierra en María y por María, y que este período de oscuridad en la que nos encontramos llegue a su fin. Él ha hecho una cosa, que haga la otra. Él tuvo la llave para cerrar la era de la antigüedad, y por lo tanto abrió una nueva época. Que Él cierre esta época y abra la del Reino de María.
Segundo: debemos pedir a San Gabriel una enorme, sobreabundante devoción a la Virgen y que esta devoción crezca cada instante hasta el final de nuestras vidas.
Tercero: debemos pedirle un amor más ardiente, intransigente, vigilante y, por tanto, más militante por la pureza, y tener toda forma de repulsión y desprecio por la impureza de todas las formas y grados. Esto es lo que deberíamos pedirle. Que él nos proteja y nos haga más cercanos a la Virgen.

Fuente: Nobility.org

San Gabriel: alto sentido jerárquico y castidad, dos pilares de la Contra-Revolución

Plinio Correa de Oliveira
Reunión del santo del día del 24 de marzo de 1965

De San Gabriel, dice el martirologio que fue enviado por Dios para anunciar el misterio de la Encarnación del Verbo divino. Protector de la Orden del Carmen. Al mismo tiempo, novena de la Anunciación de Nuestra Señora.
La Anunciación de Fray Angélico
Sobre San Gabriel, podemos tener cierta noción sobre quién él es exactamente por la naturaleza de su misión. Como los ángeles son seres de una naturaleza mucho más elevada que la nuestra, la tarea que hacen es una tarea relacionada con la naturaleza [de los ángeles], y no se puede encomendar [a un ángel] una tarea tan arbitrariamente como se hace entre los hombres.
Hay algunos ángeles que por naturaleza hacen eso, otros que por naturaleza hacen aquello otro, en cuanto no podemos decir que alguien es dactilógrafo por naturaleza, que nadie es embajador por naturaleza. En la hora de dificultades, un embajador es dactilógrafo y también, en la hora de la urgencia [de la realización de una tarea] un dactilógrafo – con grandes intereses personales – acaba siendo buen embajador.
Entonces, entre nosotros es más confuso, en cuanto en la naturaleza angélica es más preciso. No se trata ahí de tareas exactamente como la de la Anunciación. Se trata de tareas de otro género, de la posición, de la función del ángel en el cielo en relación a Dios.
Pero hay una razón poderosa de conveniencia del porqué la misión dada a ese arcángel de la Anunciación corresponde a la naturaleza de él. Y podemos, por lo tanto, deducir alguna cosa de la gloria, de las virtudes, del esplendor de ese príncipe celestial, a través de la naturaleza de la misión que le fue entregada.

POR LA GRANDEZA DE LA MISIÓN DE SAN GABRIEL, PODEMOS DEDUCIR LA ALTA CATEGORÍA DE ESTE ÁNGEL

De esa misión, ¿qué podemos decir? Antes que nada, que es una misión elevadísima; es la misión clave en toda la historia de la humanidad, porque aquel ángel que le fue dada la orden de decirle a Nuestra Señora que la plenitud de los tiempos había llegado, que el reino del demonio iba a terminar, que el reino del mal iba a ser pisado con los pies, que la humanidad iba a ser redimida, que las puertas del cielo se abrirían para la humanidad, el ángel encargado de pedirle a Nuestra Señora su consentimiento para ese hecho, el ángel encargado de anunciar el misterio de la Maternidad Virginal, ese ángel llevó el más alto mensaje que pueda haberse llevado en toda la historia de la humanidad. ¡Es una cosa de una importancia enorme!
Imaginen lo siguiente: ustedes saben que, según Santo Tomás, los astros son movidos por los ángeles para la gloria de Dios. Imaginemos qué grandeza tiene un ángel que mueva, por ejemplo, toda la Vía Láctea: ¿qué importancia, qué función, qué espíritu debe tener un ángel de esos?
Ahora, ¿qué es mover una miríada de estrellas como la Vía Láctea, qué es eso en comparación con mover el alma de Nuestra Señora, con actuar sobre el alma de Nuestra Señora, con ser el transportador de ese mensaje y obtener su consentimiento?
Se comprende que no hay ninguna comparación con cosa alguna. Por ahí se comprende la excelsitud de la misión de ese ángel.
De otro lado, se puede medir la importancia del mensajero, no sólo por la naturaleza del mensaje, sino por la importancia de quien mandó y por la importancia de aquel a quien se le manda. Un rey, que teniendo que mandar un mensaje muy importante, lo manda por medio de un hidalgo de su corte. Un mensaje de poca importancia, para mandar para una persona cualquiera, se manda a un empleado cualquiera con una notificación judicial. Ahora. Nuestra Señora es la Reina del cielo y de la tierra, la obra prima de Dios, destinada para ser la Madre de Él.
Se comprende que sólo aquel que es un ángel altísimo es quien sería escogido para esa misión. Entonces, podemos ver a través de eso lo que es la grandeza que existe dentro de ese ángel.

DOS PILARES DE LA CONTRA-REVOLUCIÓN EN LA PSICOLOGÍA DE SAN GABRIEL: ALTO SENTIDO JERÁRQUICO Y CASTIDAD

Podríamos deducir algo de la “psicología” del ángel en eso, con dos notas muy importantes, y que en los cuadros de Fray Angélico sobre la Anunciación están muy presentes: en primer lugar, un sentido de jerarquía muy curioso.
Cuando el ángel fue a hablar con Nuestra Señora, ella aún no era la Madre de Dios. Pasó a serlo a partir del momento en que ella aceptó la comunicación y el Espíritu Santo actuó en ella. Y San Gabriel, por naturaleza, era superior a Nuestra Señora. De manera que cuando hablaba, era para una persona que le era inferior, que él estaba convidando para ser su Reina.
Por otro lado, le llevaba un mensaje de una predilección tal de Dios sobre Nuestra Señora en relación a él, que la colocaba fuera de cualquier paralelo con él.
Entonces, Fray Angélico pinta al ángel con un tal respeto, con una tal veneración ante Nuestra Señora, como quien toma la superioridad de su naturaleza y la pone debajo por causa de la grandeza de la misión de Nuestra Señora, ¡que es una cosa extraordinaria!
En cuanto Nuestra Señora también habla con el ángel, ella se inclina con todo respeto, porque ella estaba recibiendo un mensaje de Dios y porque, como persona, es inferior al ángel. Ustedes pueden notar las superioridades reciprocas, en las cuales, naturalmente, Nuestra Señora acaba siendo mayor que el ángel.
También, en la escena, un mundo de respeto mutuo de ella por él y de él por ella, que indica bien el sentido de jerarquía que estaba incluido en ese acto. Sentido de jerarquía que es lo opuesto del non serviam [no serviré] de Satanás.
Muchos dicen que el demonio rechazó servir porque no quería reconocer al Verbo encarnado como objeto de su adoración y no quería reconocer una mera criatura humana como su Reina. Eso parece haber sido un punto que polarizó todo un movimiento que él tenía contra Dios por causa del orgullo.
San Gabriel hizo lo contrario. Fue a llevar ese mensaje lleno de adoración y amor. Mensaje que colocaba – bajo cierto punto de vista – al reino angélico por debajo del reino humano, algo que elevaba por encima de él a alguien que le era inferior. Colocado delante de su nueva Reina, tan inferior a él por naturaleza, él se inclinó como el más respetuoso y venerador de los cortesanos delante de su Reina. Podemos percibir el alto sentido de disciplina, el alto sentido de jerarquía que se ve ahí y, por tanto, un sentido de contra-revolución muy marcado.
A eso podemos acrecentar otro aspecto. Quien va a dirigirse a la Virgen de las vírgenes para decirle que ella va a ser Madre y continuar siendo Virgen, hace una tal glorificación de la virginidad, que es una especie de obra prima de pureza mostrar que, delante de ese hecho tan inmenso de la Encarnación, Nuestro Señor resolvió violar todas las reglas de la naturaleza para salvar la virginidad perfecta de Nuestra Señora, y dar una nueva gloria para el género humano, haciendo de ella la Esposa del divino Espíritu Santo, para que ella tuviese un Hijo que no fuese hijo [engendrado por el] hombre.
¡Es un mensaje que es una de las mayores glorificaciones de la castidad! Y podemos comprender cuál relación especial con la pureza necesita tener un ángel así.
Por otro lado, son los dos pilares de la Contra-Revolución: la humildad y el amor a la pureza.
El orgullo y el amor a la sensualidad, al contrario, son los pilares de la Revolución. Podemos comprender cómo la vieja serpiente orgullosa y sensual fue pisada en ese acto, y cómo de esa manera San Gabriel nos aparece pisando al demonio, no menos como cuando San Miguel arcángel expulsó al demonio del cielo. Un pintor que en esa hora pintase a San Gabriel arrodillado delante de Nuestra Señora y pisando la cabeza del demonio, pintaría una cosa profundamente real.

DEBEMOS PEDIR ESPECIALMENTE A SAN GABRIEL EL AMOR A LA JERARQUÍA Y A LA PUREZA

Y de ahí comprendemos cuántos motivos tenemos para pedirle a San Gabriel que nos de esas dos gracias: 1) la del sentido de la jerarquía, del amor a la superioridad, del gusto de tener a quien sea más que nosotros – aunque ese “más que nosotros” sea inferior a nosotros por varios lados –; 2) y ese gusto pulcro por la pureza, de la pureza en cuanto principio, en cuanto valor moral y no apenas como una cosa física, ese gusto pulcro que, necesariamente, tiene algo con los trazos de santidad especifica de ese arcángel.
Los santos y los ángeles son llamados a dar a la humanidad aquello por donde ellos más glorifican a Dios. San Francisco nos da el espíritu de pobreza; San Ignacio nos da aquella lógica soberana, inflexible e incomparable de los Ejercicios Espirituales; San Benito nos da el gusto por la verdadera liturgia y por la verdadera contemplación. Los que más tuvieron más, más ellos dan.
San Gabriel irradia esas virtudes en tan alto grado, que es hecho para obtenernos esas virtudes. Vamos a pedirle, por lo tanto, esas virtudes en la noche de hoy.

lunes, 23 de marzo de 2015

Santo Toribio de Mogrovejo, un santo de la Contrarreforma – 23 de marzo

Plinio Corrêa de Oliveira
Reunión del 22 marzo 1966

Reseña biográfica:
Santo Toribio de Mogrovejo, su fiesta se conmemora
en Perú el 27 de abril
“Santo Toribio nació en 1538, en Mayorga, España, de una noble familia. Desde la infancia reveló gusto por la virtud y un extremo horror al pecado, al lado de una gran devoción a la Santísima Virgen. Cada día recitaba su Oficio y el Rosario, y los sábados ayunaba en su honor.
“Con inclinación para los estudios, los hizo en Valladolid y Salamanca. Felipe II pudo conocerlo, y notándole las cualidades, lo nombró primer Magistrado de Granada y Presidente del Tribunal de la Inquisición de esa ciudad, cargo que ejerció de forma excepcional durante cinco años. Habiendo vacado la sede episcopal de Lima, en el Perú, el soberano lo llamó para el cargo a pesar de sus vehementes protestas. Fue ordenado sacerdote y obispo y asumió su puesto a los 43 años de edad.
“Su diócesis era inmensa y las costumbres de los españoles y otros conquistadores, incluso del clero, dejaban mucho que desear.
“Los salvajes, a su vez, estaban abandonados o eran perseguidos. Santo Toribio no se dejó desanimar. Resolvió aplicar las decisiones del Concilio de Trento para reformar la región.
“Dotado de excepcional prudencia y celo activo y vigoroso, comenzó por la reforma del clero, tornándose inflexible con cualquier escándalo que de allí viniese. Se tornó el azote de los pecadores públicos y el protector de los oprimidos. Fue duramente perseguido por ello.
“Como algunos cristianos diesen a la ley de Dios una interpretación que favorecía las inclinaciones desarregladas de la naturaleza, les mostró que Cristo era la Verdad y no una costumbre, y que en su Tribunal todos nuestros actos serían pesados, no por la falsa balanza del mundo, mas por la balanza del Santuario”.
“Consiguió nuestro santo lo que quería, y se volvió a la práctica de las máximas evangélicas con enorme fervor, principalmente con la llegada del virtuoso Virrey Don Francisco de Toledo.
“Infatigable por la salvación de la menor de las almas de su rebaño, no ahorraba ningún trabajo. Protegió a los indios, llegando a aprender, en edad avanzada, varios de sus dialectos para poder enseñarles el catecismo. Toda esa actividad era iluminada por intensa piedad: Misa, larga meditación diaria, largas horas de oración y severas penitencias. Su oración era continua, pues la gloria de Dios era el fin de todas sus palabras y acciones.
“Santo Toribio cayó enfermo en Zaña, ciudad distante de Lima. Previó su muerte, y distribuyó sus bienes a sus criados y a los pobres. Repitiendo sin cesar las palabras de San Pablo, “Deseo ser libertado de los lazos de mi cuerpo para unirme a Cristo”, murió diciendo con el Profeta: “Señor, en tus manos entrego mi espíritu”. Era el 23 de marzo de 1606 cuando expiró el gran apóstol del Perú”.

Comentario del Prof. Plinio:
"Milagro de Santo Toribio",
del pintor italiano Sebastiano Conca
Es una tan bonita biografía que casi no provoca comentarla.
En todo caso, vamos a considerar algunos aspectos. El primero de ellos, naturalmente, es la excepcional devoción de Santo Toribio a la Santísima Virgen. Todos nosotros sabemos bien que sin devoción a Ella no hay santidad y que la santidad está, de algún modo, en la medida de la devoción a Nuestra Señora.
Pero después, pasemos un poco para la consideración de cosas del tiempo.
Este hombre tan piadoso es “notado” por el rey Felipe II; y tan pronto el rey lo nota, lo convoca para el poder judicial.
Imaginen ustedes que alguien les contase una cosa así: “El presidente X, de tal país, estuvo en tal lugar, y oyó hablar de un hombre muy religioso, que ayunaba, que todos los sábados hacía tal penitencia así, rezaba el Oficio Parvo [de la Santísima Virgen]. Cuando el presidente oyó hablar de él, exclamó: «¡Oh, aquí está el magistrado que busco!». ¿Ustedes lo creerían?
Si eso fuese publicado nadie lo creería, porque todo el mundo sabe que ningún jefe de Estado contemporáneo selecciona los hombres verdaderamente piadosos, verdaderamente religiosos.
Ahora, ¡maravilla de las maravillas! Él [Felipe II] encontró un hombre piadoso, pero que no era para nada blando, sentimental, de cuello torcido... El rey Felipe II, que era bien lo contrario de ese sentimentalismo —cualidad que no le puede ser negada en ningún caso—, viendo ese hombre tan bueno, lo llamó para el ramo especial de la judicatura, que era la Inquisición “contra la perfidia de los herejes” que se hacían pasar por católicos. Y he aquí entonces a nuestro hombre transformado en perseguidor de los herejes. Y este hombre sale de las sombras, del santuario, de las dulzuras de su piedad, para ser el azote de los herejes, y ejerce tan bien su cargo que es nombrado después obispo del Perú.
Felipe II
Ustedes están viendo cómo esto significa, al fin de cuentas, toda una atmósfera, toda una época en que la virtud era procurada, era galardonada, era considerada como un instrumento para la buena marcha del gobierno de un reino. Y ustedes ven el acierto de Felipe II mandando para el Perú a un hombre de estos.
Es decir, comprendiendo muy bien toda la corrupción a que estaba sujeta una nación del imperio español, con la permanencia de la élite en España, o en Portugal, y la venida de la “borra” para América del Sur. Entonces, su preocupación fue tomar un hombre eminente de esos para implantar el reino de Cristo en el Perú; para consolidar los fundamentos del reino de Cristo en el Perú. Ustedes, entonces, pueden percibir mejor cómo había verdadero celo de parte de Felipe II en la propagación de la fe.
Hay por ahí unos agitadores que dicen que España y Portugal, cuando hicieron el descubrimiento, sólo se interesaban por dinero. ¿Qué ganaba en términos monetarios Felipe II en implantar, en mandar a un hombre de ese valor para el Perú, para hacer reformas de carácter espiritual? ¡Nada!
Ese hombre comienza a actuar, ese hombre se transforma allí en el azote del mal, porque él es un santo auténtico, que sabe azotar. Él se transforma en el azote de los malos sacerdotes, reforma el clero, etc., pero su acción es prestigiada por otro hombre de altas virtudes, que Felipe II manda para el cargo de Virrey del Perú y que es Don Francisco de Toledo.
Ustedes están viendo un rey al que Santa Teresa llamaba “nuestro gran Rey”, “nuestro santo Rey Felipe”. Están viendo un santo obispo Inquisidor, un santo Virrey. ¿Quién es que oye hablar de cosas de esas en los días de hoy?
¡Cómo hemos bajado! ¡Cómo caímos! ¡Cómo hemos llegado a un estado de cosas tan tremendo, que nuestra tentación es hasta de considerarlo natural! A veces se habla [en el Brasil] de ciertos campesinos degradados que viven en el litoral marítimo, que son tan decadentes que hasta encuentran natural la vida que llevan. Nosotros, los hombres del siglo XX, espiritualmente somos así. Estamos en una tal decadencia, que nos parece natural que haya ciertos entes de pesadilla por ahí, gobernando, mandando, hablando, dirigiendo, etc. No comprendemos el fondo del abismo en que estamos, porque lo normal es eso: normal es que un obispo sea un Santo Toribio de Mogrovejo, y no que sea (...) ¡Eso es lo normal! Normal es que el poder político esté entregado a un rey o a un virrey virtuoso; no a ciertos hombres que nosotros vemos por ahí.
Pero nosotros hasta ya perdimos la noción de normalidad: los padrones de normalidad se arruinaron.
Entonces, ¿qué debemos pedirle en su fiesta a Santo Toribio de Mogrovejo?
Debemos pedirle que nos obtenga la gracia de luchar activamente para que cese este estado de impiedad en que la normalidad parece un cuento de hadas; parece un cuento chino, y es ese horror que se ve por ahí lo que parece “normalidad”.
Es la derrota del “orden” revolucionario de cosas y el triunfo de la Contra-Revolución, lo que debemos pedir a ese Santo inquisidor, que habría luchado por la Contra-Revolución, y que tanto luchó como inquisidor por la Contra-Revolución. De lo alto de los cielos, ciertamente, él oirá con benignidad y con alegría nuestra súplica.

Fuente: PlinioCorreadeOliveria.info

miércoles, 11 de febrero de 2015

Nuestra Señora de Lourdes - 11 de febrero

Plinio Corrêa de Oliveira


     La historia de Lourdes, donde la Virgen se apareció a Santa Bernardita Soubirous, es rica en lecciones para nosotros. Una lección es sobre el sufrimiento. Vemos en Lourdes dos actitudes de la Divina Providencia en lo que respecta al sufrimiento humano que pueden parecer contradictorias.
     Por un lado, lo que más llama la atención es que en Lourdes, Nuestra Señora tiene piedad de los hombres, escucha sus peticiones, y hace maravillas para liberarlos del dolor y las enfermedades que padecen. Además, Nuestra Señora tiene piedad de las almas, y para demostrar que la fe católica es la única religión verdadera, a menudo hace milagros espirituales de conversiones. Al hacer milagros, tanto físicos como espirituales, Ella demuestra que es nuestra Madre que nos ama y nos quiere liberar del sufrimiento aquí y en la eternidad.
     Por otro lado, vemos algo más en Lourdes. Un gran número de enfermos van a Lourdes y vuelven sin ser curados. ¿Por qué la Virgen cura a algunas personas y a otras no? De hecho, hay una importante lección para nosotros en las curaciones que Ella no da, y tal vez el más grande milagro de Lourdes se encuentra precisamente en esto.
     Para la gran mayoría de las personas, el sufrimiento es indispensable para su propia santificación. Por lo tanto, las enfermedades y los problemas que sufren son necesarios. Es a través de las enfermedades y tribulaciones espirituales que se santificarán. Aquel que no entiende el papel del sufrimiento y el dolor en provocar el desapego, la conversión, y el amor de Dios, no entiende lo que es en realidad la vida espiritual.
     San Francisco de Sales afirma que el sufrimiento es el octavo sacramento. Es tan indispensable que él creía que nadie podía salvarse sin él. El cardenal Pedro Segura, quien fue arzobispo de Toledo y primado de España y era un admirable católico español, me habló una vez acerca de una conversación que tuvo con el Papa Pío XI.
     Pío XI se jactó ante él diciéndole que nunca había estado enfermo. El cardenal le dijo: “Así que, Su Santidad no tiene el signo del alma elegida”. El Papa se sorprendió, pero el cardenal Segura fue firme: “No hay un alma predestinada que no sufra profundamente de enfermedad al menos una vez en su tiempo de vida. Si Su Santidad nunca ha tenido ningún problema de salud, usted no tiene el signo de los elegidos”. Algunos días más tarde, Pío XI tuvo un fuerte ataque al corazón. Desde su cama, escribió un mensaje al cardenal Segura, diciéndole: “Eminencia, ahora también yo tengo el signo de los elegidos”.
     Estoy de acuerdo con el cardenal Segura de que el sufrimiento ya sea físico o moral es el signo del alma elegida.
     Ahora bien, la Virgen obraría en contra de la salvación de las almas si quisiera curar todas las enfermedades. A veces lo hace, porque es para el bien último de esa persona que es aliviada del sufrimiento. Pero normalmente no es oportuno. Esta es la razón de por qué la Virgen, que es la Madre de la Misericordia, permite el sufrimiento para algunas almas, porque es indispensable.
     Pero Nuestra Señora también hace otra cosa que es muy hermosa. A los enfermos que ella no cura, les da una profunda conformidad con la voluntad de Dios y la aceptación de sus sufrimientos. Nunca he oído hablar de una persona que hubiese estado en Lourdes y que no fue curada que se haya enojado y rebelado contra Dios. Por el contrario, las personas que van allí regresan con una resignación enorme, feliz de haber estado en Lourdes y visto a otras personas que se curan.
     Además, hay numerosos casos de personas que viajan largas distancias, llegan a Lourdes, y son testigos de otras personas que están sufriendo mucho más que ellas y tienen más necesidad de ser curadas. Al ver esto, ellos piden a la Virgen que curen a esas personas en lugar de ellos mismos. Es decir, una persona que voluntariamente acepta su sufrimiento en beneficio de otro. En mi opinión, esto también es un milagro. Es la renuncia a su amor propio por el amor a Dios y al prójimo. Porque el que una persona renuncie al egoísmo humano es tal vez un milagro más grande que la cura de las enfermedades y las conversiones.
     En Lourdes, hay un convento de carmelitas contemplativas que ofrecen sus vidas para ganar gracias por la curación del cuerpo y del alma de los peregrinos que van allí. Estas monjas nunca piden alguna cura para sí mismas, y aceptan todas las enfermedades, a cambio de la cura de los demás. Sufren enormemente, y a veces mueren antes de tiempo, con el único objetivo de su vida de hacer el bien a los demás.
     Cuando miramos a nuestro alrededor a los demás hombres, en la naturaleza humana corrompida por el pecado original, entendemos cómo este tipo de abnegación  entra violentamente en conflicto con los intereses humanos normales. Este tipo de sacrificio provoca horror a nuestro egoísmo humano. Entonces pensemos en ello, tomemos en cuenta de la existencia misma de esas monjas y peregrinos que aceptan el sufrimiento por los demás es, en sí mismo, un milagro. Un milagro que es mayor que las curaciones que se realizan en Lourdes. Es este el tipo de milagro de generosidad el que gana el cielo para las personas que se curan.
     El objetivo principal del amor de Nuestra Señora, que vela por nosotros en cuerpo y alma, es llevarnos a Dios y al cielo. Esto es lo que Ella más desea para nosotros.
     La lección más grande de Lourdes, entonces, es la aceptación del sufrimiento, ya sea una enfermedad física o una pena moral, si es necesario para nuestra salvación. Es muy difícil llevar la cruz del sufrimiento con resignación. Sí, realmente lo es. Pero en tales casos, tenemos el ejemplo divino de Nuestro Señor en el Huerto de los Olivos que oró diciendo: “Padre, si quieres, has que pase este cáliz de mí; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22, 42). Esta es la posición que debemos tener ante nuestros sufrimientos particulares. Si no es posible retirar el cáliz, “que no se haga mi voluntad, sino la de Él”. Una gracia vendrá para consolarnos, como el ángel que vino a consolar y dar fortaleza a Nuestro Señor.
     Debemos comprender lo que es el sufrimiento, tener el coraje, la resolución y la energía que se necesita para enfrentarlo, e incluso la alegría de recibirlo. Debemos recordar que el sufrimiento es una señal de las almas elegidas.
     Que Nuestra Señora nos ayude a enfrentar nuestros sufrimientos, al igual como ella ayuda a quienes solicitan su asistencia en Lourdes.

lunes, 2 de febrero de 2015

Nuestra Señora del Buen Suceso y la Purificación - 2 de febrero


Plinio Correa de Oliveira
Santo del Día[i]

¡Nuestra Señora del Buen Suceso! ¡Nuestra Señora de la Purificación! ¿Qué se puede decir acerca de estas dos invocaciones? ¿En qué sentido el día de la fiesta del Buen Suceso se relaciona a la Fiesta de la Purificación? ¿Y cómo pueden estas invocaciones ser entendidas en relación con nuestra lucha en los tiempos actuales?

De acuerdo con el precepto del Antiguo Testamento, una madre después de 40 días del nacimiento de su hijo, tenía que ir al templo a presentarse para ser purificada y llevar a su niño para ofrecerlo a Dios. Este era un precepto que observaba toda buena madre israelita. Era, además, una hermosa ley que reflejaba la santidad de Dios.

La Presentación en el Templo
Un niño nace en medio de los peligros que acompañan a cada gestación. Pero, finalmente, nacía. ¡Oh, que dichoso suceso! Tan pronto como la madre se recupera lo suficiente como para viajar, ella tomaba al niño e iba al Templo. Ella iba y presentaba su hijo a Dios porque Él fue quien lo creó de manera que podía ser ofrecido a Dios y vivir para él. La Ley Antigua hizo que esta presentación fuese obligatoria.

Debido a que Ella no tenía pecado original, la Virgen estaba por encima de la Ley Antigua. Del mismo modo, el Señor, que es Dios, no estaba sujeto a la ley que Él mismo había promulgado. El legislador es superior a la ley. Así que, en principio, Él no estaba obligado a ir, y la Virgen no estaba obligada a llevarlo al Templo de Jerusalén. Pero Ella quiso hacerlo. Ella quiso hacer esto por respeto a la ley, por respeto a la tradición. Ella, porque amaba la tradición y animada por su intenso amor por Dios, tomó a su Hijo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, y lo llevó al Templo de Jerusalén.

Además, tenemos la historia de los Evangelios sobre ese episodio en el Templo. Es Dios encarnado que entra en el templo construido a adorarlo. Incluso si el Templo hubiese sido mucho más espléndido de lo que fue el Templo de Jerusalén, aún así no habría sido suficiente para que el Dios encarnado entrarse. Esa fue la mayor hora, la hora bendita, la hora perfecta. Nunca antes en su historia [la historia del Templo], la presencia de Dios fue tan intensa y completa en que el Templo como lo fue en esa hora. Se puede decir que en ese momento, los ángeles llenaron el Templo y comenzaron a cantar para celebrar el solemne momento. Nuestra Señora entró sosteniendo en sus brazos a nuestro Señor. Sin embargo, casi nadie se dio cuenta de la magnitud del evento.

La decadencia religiosa del pueblo elegido era grande en esa época. Los fieles estaban divididos en dos corrientes principales: Unos querían adaptarse a la influencia greco-romana que dominaba el mundo temporal. Eran los Saduceos, en muchos puntos análogos a los progresistas de los días presentes. La otra corriente pretendía seguir el influyente partido de los Macabeos y mantener las antiguas tradiciones de Israel. Pero, por desgracia, esta buena intención inicial se había desviado, y la mayoría de este grupo estaba simplemente practicando una religión de fórmulas y ritos, vacía de toda alma. Ellos eran los fariseos, en muchos puntos, similares a algunos falsos tradicionalistas de nuestros días. Treinta años más tarde, los jefes de los fariseos que se rebelaron en contra de la doctrina de nuestro Señor, fueron los que dirigieron el complot para crucificarle.

En la época en que nació nuestro Señor, ambas corrientes estaban muy lejos del camino de Dios. El templo estaba lleno de puestos de personas que hacían negocios de todo tipo. Casi todo estaba en ruinas, era una verdadera decadencia moral.

El profeta Simeón recibió al Niño y lo
reconoció como el Mesías
Entonces, Aquel que es el Autor de todas las cosas entró en esas ruinas espirituales. Y esos hombres de ruina no percibieron quién era Él. Él fue a cumplir el ritual de la presentación, y un profeta, Simeón, que fue el profeta elegido por Dios para este acto de recibir al Hijo de Dios en el Templo, salió a su encuentro. Al recibir al Divino Niño en sus brazos, pronunció las palabras de aquel cántico: Nunc dimittis servum tuum Domine...

“Ahora, podéis despedir a vuestro siervo en paz, oh Señor, conforme a tu palabra.
 Porque mis ojos han visto mi salvación,
 que habéis preparado ante todos los pueblos,
 una luz de la revelación para los gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel”.

Nuestra Señora, llena de júbilo, escuchó estas palabras de aquel anciano, que parecía llevar una vida amarga por una promesa que aún no se había realizado. La promesa de Dios era que él iba a ver al Mesías antes de morir. Entonces, cuando él ve al Mesías llegar, exclamó: “Ahora, Señor, puedo morir en paz, porque mis ojos han visto al Salvador.

Él los bendijo, y le habló a la madre acerca del futuro del niño. Él profetizó la Gloria y la Cruz. Él dijo: “He aquí que éste está puesto para la ruina y resurrección de muchos en Israel, y como un signo de contradicción”.

La profetisa Ana también cantó las glorias del Niño. Por inspiración divina, Simeón y Ana dieron a conocer lo que hasta entonces sólo San José y María y algunos pocos sabían: que Él era el Hijo de Dios.

Nuestra Señora del Buen Suceso
¿Cuál es la relación de este evento con Nuestra Señora del Buen Suceso? ¿De qué se trata este buen suceso? Se trata de un acontecimiento digno de mención, algo que exige atención, sacrificio y dedicación, y que da un buen resultado. Cuando este resultado es bueno, se dice que es un buen suceso. Hubo mucho buen suceso en el nacimiento de Nuestro Señor: la gestación de la Virgen fue perfecta, fue seguida por un parto bendito y feliz, y el niño era sano y perfecto. Por lo tanto, para conmemorar tal buen suceso y cumplir con el precepto de la purificación, la Virgen que lo llevó al templo.

En el más amplio sentido de la palabra, un buen suceso se aplica también a todos aquellos que llevan a cabo una labor ardua, que asumen una gran responsabilidad, que desean hacer cosas difíciles para alcanzar el resultado por el que están luchando. Cuando sus esfuerzos se llevan a cabo con el buen resultado deseado, tienen un buen suceso. La Virgen es la patrona de todos los que buscan un buen suceso en el servicio de su causa.

Los Sres. puede ver cómo ello es apropiado para nuestros días, cómo aquellos que trabajan y se esfuerzan en la oscuridad de la noche del neopaganismo de nuestros días para ver el sol del Reino de María, legítimamente podrán llamar al resultado, un buen suceso. ¿Acaso no se puede decir que la Virgen del Buen Suceso será la patrona tan felizmente elegida de la hora en que el Reino de María por fin nazca sobre la Tierra?

Véase también: Preguntas básicas sobre Nuestra Señora del Buen Suceso



[i] Los Santos del Día eran unas breves reuniones en las que el Prof. Plinio ofrecía una breve reflexión o comentario relacionado con el santo o la fiesta religiosa que se celebrara en aquel día.
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