sábado, 9 de junio de 2012

MONARQUÍA, ARISTOCRACIA Y DEMOCRACIA – I


Monarquía, Aristocracia y Democracia – I
Definiciones, ejemplos & matices

Plinio Corrêa de Oliveira

Para nuestra formación y para prepararnos contra los ataques de nuestros adversarios, considero que es útil explicar algunos conceptos básicos sobre las diferentes formas de gobierno.
Sabemos que nuestro apostolado tiene un carácter cívico. Está enfocado para la reorganización de la sociedad bajo la inspiración de la doctrina católica. Cuando hablo de sociedad, esto incluye al Estado, que es una expresión de la sociedad. Estar orientado hacia la correcta organización de la sociedad significa luchar para que todos los aspectos de la vida temporal, sea el arte, las leyes, las costumbres, etc., estén inspirados en la doctrina católica. Esto incluye también proporcionar los medios para la formación espiritual y moral de la sociedad, que son absolutamente necesarios para un orden temporal bien organizado.
Nuestra premisa es que el punto de partida para la construcción de una civilización cristiana es la doctrina católica y el amor de Dios. Por lo tanto, el fundamento para cualquier obra social, política, cultural o incluso económica es la religión católica. Por lo tanto, nuestros esfuerzos se ven profundamente perjudicados por las corrientes ideológicas (o doctrinarias) que, o bien presentan una religión deformada o promueven a una sociedad y un Estado no católicos.
Por lo tanto, tenemos dos frentes de batalla:
* Luchamos para restaurar la integridad de la religión, y chocamos con el progresismo que quiere falsificar la Iglesia católica;
* Luchamos para restaurar la integridad de la civilización cristiana, y chocamos con aquellos que defienden una civilización anticristiana.
Estas son nuestras dos líneas de acción y nuestros dos adversarios principales.
Vamos a comenzar hoy con el análisis del ámbito temporal y de las tres formas de gobierno que puede tener una sociedad. Mi objetivo aquí no es hacer un análisis exhaustivo de este tema, sino más bien es una invitación para que lo estudien más a fondo.
Pero en primer lugar, quiero tratar de una acusación que con frecuencia hacen contra nosotros: que somos irrestrictamente favorables a la monarquía y que trabajamos por la restauración de la monarquía en el Brasil y en otros países.
Esta es una acusación sin fundamento. No luchamos por la restauración de la monarquía ni tampoco la consideramos aplicable a nuestros países en el contexto histórico de hoy. Creemos que no sería una buena solución para nuestros países.
Puesto que he señalado esta acusación y acabo de reafirmar que no queremos restaurar la monarquía, veamos primero qué es la monarquía y también las otras formas de gobierno.
La monarquía es el gobierno de uno solo. Mono significa uno, arquía significa gobierno, poder, autoridad. En una monarquía sólo uno tiene la autoridad. La aristocracia es el gobierno de un grupo. La democracia es gobierno del pueblo. Estas son las tres formas.
Ahora bien, en teoría existen las tres formas de gobierno, en su forma pura. También hay formas mixtas de gobierno. Un país puede ser monárquico y aristocrático cuando el poder de gobernar se distribuye entre una persona y un grupo. Puede ser aristocrático y democrático cuando existe un pequeño grupo que ejerce una parte de la autoridad y el pueblo asume la otra parte. Puede ser monárquico, aristocrático y democrático cuando las diferentes partes de poder pertenecen a uno, a un grupo y al pueblo, respectivamente. En la práctica, estas tres formas puras de gobierno pueden mezclarse y combinarse como mejor convenga a cada país.
Ejemplos de cada tipo

El emperador chino Qianlong (1711-1799),
 un ejemplo de monarquía absoluta
Ejemplos característicos de monarquías puras son la monarquía de China o la monarquía de Turquía en tiempos relativamente recientes o las monarquías paganas de la antigüedad. Estas eran monarquías absolutas, donde sólo uno tenía todo el poder. Debajo del gobernante supremo había diferentes clases sociales, pero el emperador, el rey o el faraón tenía el mando absoluto sobre todos y podía hacer lo que quisiera, de la manera que quisiera.
La República de Venecia, hasta fines del siglo XVIII, fue un ejemplo de una aristocracia casi pura. La ciudad de Venecia, un territorio pequeño, era una nación soberana independiente gobernada por una aristocracia, por un conjunto de familias nobles. Los miembros de su Gran Consejo elegían a uno de sus miembros como su presidente mediante un intrincado procedimiento. El elegido tenía el título de Doge, que es el equivalente de duque, pero diferente, puesto que era un título vitalicio que no era hereditario.
La democracia pura todavía existe en algunas localidades de Suiza. Por ejemplo, no hace mucho tiempo, un pueblo (cantón) votó sobre si dar el derecho a voto a las mujeres. Se convocó una asamblea oficial: Todos los hombres del pueblo se reunieron en la plaza pública para discutir los pros y los contras del voto de las mujeres y llegaron a una decisión. Ellos rechazaron el derecho de voto de las mujeres por razones sintetizadas en esta pintoresca fórmula: Kirche, kind &  küche (iglesia, niños y cocina). Es decir, las mujeres no debían preocuparse de los asuntos públicos, sino más bien ir a la iglesia y quedarse en casa para cuidar a los hijos y cocinar. Esta forma de determinar el destino de su pueblo es un ejemplo de lo que significa una democracia pura o directa.
La democracia norteamericana pretende ser una democracia perfecta, pero no lo es. Tal pretensión es una ficción. Su sistema político está controlado por detrás de escena por poderosas oligarquías religiosas, culturales y económicas que obligan a los políticos a seguir sus orientaciones.
Un ejemplo de una forma mixta de gobierno es la monarquía inglesa. El poder de la reina es muy pequeño; la Cámara de los Lores, compuesta de nobles, también tiene una pequeña porción de poder; la Cámara de los Comunes, que es elegida por el pueblo, tiene casi todo el poder. Esta era la realidad inglesa hace unos 100 años. Hoy en día, el poder de la reina es meramente simbólico; el poder de los lores, prácticamente no existe, tiende a desaparecer.
Matices en las formas de gobierno
¿Podemos decir que la definición de monarquía como el gobierno de uno solo es del todo objetiva? En tesis, sí, podemos. En la práctica, sin embargo, vemos que cada una de las monarquías era en realidad el gobierno de una familia. Según los diferentes orígenes históricos, se podría resumir de la siguiente manera: Una persona recibe el poder de un país, que él transfiere a su hijo, el que a su vez lo transfiere a su propio hijo. Su familia, a través de la herencia de, se convierte en la fuente de nuevos monarcas, y la familia reinante se transforma en una dinastía. En la práctica, por lo tanto, la monarquía es el gobierno de una familia.

Reunión anual en la ciudad de Appenzell, Suiza, 
donde el pueblo decide directamente sobre los asuntos públicos
¿Es la aristocracia realmente el gobierno de unos pocos? En realidad, la aristocracia es el gobierno de quienes son más capaces para gobernar, las personas con horizontes amplios y fuerte voluntad que desde la juventud han recibido una formación que los prepara para gobernar.
Napoleón decía que la formación de un niño comenzaba 100 años antes de nacer. Yo creo que él podría haber extendido ese tiempo mucho más allá. En nuestra formación recibimos de una manera indistinta la influencia de nuestros ancestros de muchas generaciones pasadas. Por esta razón, hay individuos que están mejor formados para gobernar que otros. Pero la aristocracia no es sólo el gobierno de un grupo de individuos, sino de un grupo de familias que son más capaces de gobernar.
La democracia, según la máxima de la Revolución Francesa es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. ¿Qué es el gobierno del pueblo? El gobierno directo del pueblo es el ejemplificado por ese pueblo suizo que mencioné. Otros pueblos pequeños pueden tener formas similares de aplicar la democracia directa.
Otra forma de ejercer la democracia directa es el referéndum o plebiscito, a veces usado en las democracias indirectas. Si no me equivoco, los suizos también quienes establecieron el modelo para el referéndum. En el referéndum las personas se dirigen directamente para decidir si quieren tal o cual ley. La ley sólo entra en vigor si es aprobada por el pueblo.
En la Edad Media había una manera de ejercer la democracia que prácticamente ha desaparecido hoy en día, el llamado derecho consuetudinario. Consuetudo en latín significa costumbre, hábito. Por lo tanto, el derecho consuetudinario es el que nacía de las costumbres del pueblo en un área en particular. Una costumbre establecida automáticamente se convertiría en ley.
Por ejemplo, hoy en día las leyes laborales son normalmente elaboradas ya sea por el gobierno o una cámara de representantes, y tanto los empleadores como los empleados tienen que obedecerlas. En los gremios medievales las leyes nacían de las costumbres del día a día de los trabajadores. Cuando una costumbre estaba bien establecida y aceptada por todos y se había convertido en una tradición, ella automáticamente se convertía en ley. Era un tipo de democracia que no necesitaba representantes o senadores para aprobar las leyes.
La corrupción de estas formas

Las tres generaciones de la familia real de Windsor
 le dan estabilidad a la corona inglesa
Cuando una monarquía es corrupta, cuando el rey gobierna contra el bien común del pueblo, se convierte en una tiranía.
Cuando un grupo de gobierno transgrede el interés del bien común, se convierte en una oligarquía.
Cuando el pueblo gobierna en contra su propio interés común, se convierte en una demagogia. Hay dos tipos de demagogos. Uno es un individuo que incita a las pasiones de la multitud que conduce a la destrucción del Estado. Por ejemplo, Salvador Allende en Chile era un demagogo. Él incitó a las clases pobres para robar el dinero de la clase rica, En primer lugar, esto era una violación del derecho de propiedad de los ricos; en segundo lugar, instigaba lucha de clases que llevaba a la miseria tanto a los ricos como a los pobres.
Otra forma de la demagogia es cuando los peores elementos del pueblo, usurpan el poder del gobierno. Por ejemplo, Robespierre, Danton y Marat fueron infames personajes que llegaron al poder por la corrupción de la parte revolucionaria de la población francesa. Este es un ejemplo de demagogia.
Vea las siguientes tres publicaciones de esta serie haciendo clic en: II en III y en IV
Fuente: TIA
Continuará… El siguiente artículo de esta serie se titula: Las posiciones prácticas y teóricas de la Iglesia. Lo publicaremos dentro de la próxima semana.

Adrian Salbuchi, Bilderberg 2012: "El poder está privatizado"


Fuente: VerdadAhora

viernes, 8 de junio de 2012

Pobreza y esplendor: extremos armónicos en el firmamento de la Iglesia

Plinio Corrêa de Oliveira
Catolicismo Nº 96 - diciembre de 1958
Un aspecto de la  Santa Iglesia. En una celda llena de penumbra, ante un crucifijo que recuerda la muerte más dolorosa que jamás hubo, un monje cartujo ojea un devocionario. Revestido de un simple y pobre hábito, con una larga barba, ese religioso parece la personificación de todos los elementos que impregnan el ambiente que lo rodea: gravedad extrema, resolución varonil de vivir sólo para lo que es profundo, verdadero, eterno, noble simplicidad, espíritu de renuncia a todo cuanto hay de la tierra, pobreza material iluminada por los reflejos sobrenaturales de la más alta riqueza espiritual.

*   *   *

Otro aspecto de la Santa Iglesia.
En la inmensa nave central de la Basílica de San Pedro, avanza majestuoso el cortejo papal. En la fotografía, se percibe apenas una parte de él, esto es, algunos cardenales y los dignatarios eclesiásticos y legos que preceden inmediatamente la silla gestatoria. En ella, el sumo pontífice, acompañado de los famosos “flabelli” y seguido de la guardia noble. Al fondo, se levanta el Altar de la Confesión, con sus elegantísimas columnas y su espléndido dosel.  Y bien más atrás la célebre “Gloria” de Bernini. Las altas paredes recubiertas de mármoles admirables y adornados de relieves, los arcos a un tiempo leves e intensos, las luces que resplandecen como si fuesen estrellas o relucientes brillantes, todo se reviste de una grandeza que es bien el supra-sumo de lo que la tierra presentar de más bello. Es la mayor pompa de que el hombre sea capaz, realzada por la magnificencia del arte y por el esplendor de los recursos naturales de la piedra.
*   *   *
Lo que en un cuadro es gravedad recogida, en el otro es gloria irradiante. Lo que en uno es pobreza, en el otro es fastuosidad. Lo que en uno es simplicidad, en el otro es refinamiento. Lo que en uno es renuncia a las criaturas, en el otro es la superabundancia  de las más espléndidas de entre ellas.
¿Contradicción? Es lo que muchos dirían: ¿se puede amar al mismo tiempo la riqueza y la pobreza, la simplicidad y la pompa, la ostentación y el recogimiento? ¿Se puede al mismo tiempo elogiar el abandono de todas las cosas de la tierra, y la reunión de todas ellas para la constitución de un cuadro en que relucen los más altos valores terrenos?
No, entre uno y otro orden de valores no existe contradicción, sino en la mente de los igualitarios, siervos de la Revolución. Por el contrario, la Iglesia se muestra santa, precisamente porque con igual perfección, con la misma sobrenatural genialidad, sabe organizar y estimular la práctica de las virtudes que brillan en la vida obscura del monje, y de las que refulgen en el ceremonial sublime del papado. Más aún. Una cosa se equilibra con la otra. Casi podríamos decir que un extremo (en el sentido bueno de la palabra) compensa al otro y con él se concilia.
El fondo doctrinario en el cual estos dos santos extremos se encuentran y se armonizan es muy claro. Dios nuestro Señor nos dio las criaturas, a fin de que estas nos sirvan para que lleguemos a Él. Así, cumple que la cultura y el arte, inspirados por la fe, pongan en evidencia todas las bellezas de la creación irracional y los esplendores del talento y virtud del alma humana. Es lo que se llama cultura cristiana. Con esto, los hombres se forman en la verdad y en la belleza, en el amor por la sublimidad, la jerarquía y el orden que en el universo reflejan la perfección de Aquel que lo hizo. Y así las criaturas sirven, de hecho, para nuestra salvación y la gloria divina. Pero de otro lado, ellas son contingentes, pasajeras, sólo Dios es absoluto y eterno. Y por eso es bueno apartarse de los seres creados, para que en el desprecio de todos ellos, se piense sólo en el Señor. Del primer modo, considerando todo lo que las criaturas son, se sube hasta Dios; y del otro modo, se va hasta Él considerando lo que ellas no son. La Iglesia convida a sus hijos a ir por una y otra vía simultáneamente; por el espectáculo sublime de sus pompas, y por la consideración de las admirables renuncias que sólo Ella sabe inspirar y hacer realizar efectivamente.

El Gran Proyecto Secreto partes I y II

miércoles, 6 de junio de 2012

¡Lutero se consideraba divino!


Presentamos aquí un artículo del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira escrito en 1983, que reúne otras horribles blasfemias el monje apóstata que sirven para completar el artículo anterior publicado bajo el título “Las blasfemias de Lutero”. Los subrayados son nuestros.

Plinio Corrêa de Oliveira
Folha de S. Paulo, 10 de enero de 1984.

No comprendo cómo ciertos eclesiásti­cos contemporáneos, incluso de los más cultos, doctos e ilustres, pueden hacer de Lutero, el heresiarca, una figura mítica, con el empeño de favorecer una aproxi­mación ecuménica. Esta aproximación se­ría en primer término con el protestantis­mo e indirectamente con todas las religio­nes, escuelas filosóficas, etc. ¿Discernirán estos hombres el peligro que a todos nos acecha al final de ese camino? Me refiero a la formación a escala mundial de un siniestro supermercado de religiones, filo­sofías y sistemas de todo tipo, en el que la verdad y el error se presentarán frac­cionados, mezclados y puestos en bullicio. Sólo quedaría ausente del mundo —si es que se pudiera llegar hasta allá— la verdad total; o sea, la fe católica, apostó­lica, romana, pura y sin mancha.
A propósito de Lutero —a quien le co­rrespondería bajo cierto aspecto el papel de punto de partida en esta marcha hacia el desorden total— publico hoy algunos tópicos más que muestran bien el olor que su figura rebelde exhalaría en ese supermercado o, mejor, en esa necrópolis de religiones, de filosofías y del mismo pensamiento humano.
Tal como lo prometiera en el artículo anterior, los obtengo de la magnífica obra del reverendo padre Leonel Franca, S. J., La Iglesia, la reforma y la civilización (Editora Civilização Brasileira, Río de Ja­neiro, 3.a ed., 1934, 558 págs.).
La doctrina de la justificación indepen­diente de las obras es un elemento carac­terístico de la enseñanza de Lutero. En términos llanos quiere decir que los méri­tos superabundantes de Nuestro Señor Jesucristo aseguran al hombre por sí so­los la salvación eterna. De manera que se puede llevar en esta tierra una vida de pecado sin remordimiento de conciencia ni temor de la justicia de Dios.
¡Para él la conciencia no era la voz de la gracia, sino la del demonio!
1. Por eso le escribió a un amigo que el hombre vejado por el demonio de cuando en cuando “debe beber con más abundancia, jugar, divertirse y aun come­ter algún pecado por odio y para molestar al demonio, para no darle pie a que per­turbe la conciencia con niñerías. (...) Todo el decálogo (de la ley de Dios) se debe borrar de nuestros ojos y nuestra alma, de nosotros, tan perseguidos y molestados por el diablo” (M. Luther, “Briefe, Sendschreiben und Bedenken”, ed. De Wet­te, Berlín, 1825-1828; cfr. op. cit., págs. 199-200).
2. En este sentido también escribió Lutero: “Dios sólo te obliga a creer y a confesar. En todas las otras cosas te deja libre y dueño de hacer lo que quieres, sin peligro alguno de conciencia; más bien es cierto que a Él no le importa incluso que dejes a tu mujer, huyas de tu señor y no seas fiel a ningún vínculo. ¿Y qué más le da (a Dios) que hagas o dejes de hacer semejantes cosas?” (“Werke”, ed. de Wei­mar, XII, págs. 131 y sigs.; cfr. op. cit., pág. 446).
3. Tal vez más tajante es esta incita­ción al pecado en carta a Melanchton del 1 de agosto de 1521: “Sé pecador y peca de veras (esto peccátor et peca fórtier), pero con aún mayor firmeza cree y alégra­te en Cristo, vencedor del pecado, de la muerte y del mundo. Durante la vida pre­sente debemos pecar. Basta que por la misericordia de Dios conozcamos al Cordero que quita los pecados del mundo. De Él no nos ha de separar el pecado aunque cometamos mil homicidios y mil adulterios por día” (“Briefe, Sendschreiben und Bedenken”, ed. De Wette, II, pág. 27; cfr. op. cit., pág. 439).
4. Esta doctrina es tan descabellada que el propio Lutero a duras penas conse­guía creer en ella: “No hay ninguna reli­gión en toda la tierra que enseñe esta doctrina de la justificación; yo mismo, aunque la enseñe públicamente, creo en ella con gran dificultad” (“Werke”, ed. de Weimar, XXV, pág. 330; cfr. op. cit., pág. 158).
5. Pero el mismo Lutero reconocía los efectos de su predicación confesada­mente insincera: “El Evangelio encuentra hoy en día adherentes que se persuaden de que ésta no es sino una doctrina que sirve para llenar el vientre y dar rienda suelta a todos los caprichos” (“Werke”, ed. de Weimar, XXXIII, pág. 2; cfr. op. cit., pág. 212).
Y acerca de sus secuaces evangélicos Lutero agregaba que “son siete veces peores que antes. Después de la predica­ción de nuestra doctrina los hombres se entregaron al robo, a la mentira, a la impostura, a la crápula, a la embriaguez y a toda especie de vicios. Expulsamos un demonio (el Papado) y vinieron siete peo­res” (“Werke”, ed. de Weimar, XXVIII, pág. 763; cfr. op. cit., pág. 440).
“Después que comprendimos que las buenas obras no son necesarias para la justificación, quedamos mucho más remi­sos y fríos en la práctica del bien. (...) Y si hoy se pudiese volver a la antigua situa­ción, si de nuevo reviviese la doctrina que afirma la necesidad del recto proceder para ser santo, otro sería nuestro entu­siasmo y disposición en el ejercicio del bien” (“Werke”, ed. de Weimar, XXVII, pág. 443; cfr. op. cit., pág. 441).
6. Todos esos desvaríos explican que Lutero haya llegado al frenesí del orgullo satánico, diciendo de sí mismo: “¿No os parece este Lutero un hombre extravagante? Para mí lo tengo como Dios. Si no, ¿cómo podrían tener sus es­critos y su nombre la potencia de trans­formar mendigos en señores, asnos en doctores, falsificadores en santos, lodo en perlas?” (ed. de Wittenberg, 1551, tomo IV, pág. 378; cfr. op. cit., pág. 190).
7. Otras veces la opinión que Lutero tenía de sí mismo era mucho más objeti­va: “Soy un hombre expuesto y compro­metido en la sociedad, en la crápula, en los impulsos carnales, en la negligencia y otras molestias, a las que se vienen a juntar las de mi propio oficio” (“Briefe, Sendschreiben und Bedenken”, ed. De Wette, I, pág. 232; cfr. op. cit., pág. 198). Excomulgado en Worms en 1521, Lutero se entregó al ocio y a la indolencia. Y el 13 de julio escribió a Melanchton, otro prócer protestante: “Yo aquí me hallo, insensato y endurecido, establecido en el ocio; ¡oh, dolor!, rezando poco y dejando de gemir por la Iglesia de Dios, porque mi carne indómita arde en grandes llamas. En suma, yo, que debo tener fervor de espíritu, tengo el fervor de la carne, de la lascivia, de la pereza, del ocio y de la somnolencia” (“Briefe, Sendschreiben und Bedenken”, ed. De Wette, II, pág. 22; cfr. op. cit. pág. 198).
En un sermón predicado en 1532: “En cuanto a mí, confieso, y muchos otros pueden sin duda hacer igual confesión, que soy descuidado tanto en la disciplina cuanto en el celo. Soy mucho más negli­gente ahora que bajo el Papado; ahora nadie tiene por el Evangelio el ardor que se vela otrora” (“Saemtiliche Werke”, ed. de Plochman-Irmischer, XVIII, 2, pág. 353; cfr. op. cit., pág. 441).
Así todo, ¿qué puede encontrarse en común entre esta moral y la de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana?

Evidencias del Nuevo Orden Mundial

Estos son dos videos que contienen datos interesante al respecto del NOM (o NWO en inglés). El segundo video está en portugués, pero no es difícil entenderlo. Es recomendable ver ambos.

lunes, 4 de junio de 2012

Club Bilderberg 2012


La reunión del club Bilderberg, ha terminado, poco se sabe de sus conclusiones, no obstante sospechamos que esta es una de las reuniones más importantes y transcendentales efectuadas durante los últimos años.
En el siguiente vídeo hablamos con Javier Pérez Nieto (JPN) y hacemos unas reflexiones sobre los asistentes, las conclusiones ha las que han podido llegar y sus objetivos.

domingo, 3 de junio de 2012

Los nephilim -Gigantes de la antiguedad


Este es un video que nos parece interesante y controvertido. Dice que la raza de "gigantes" que habría existido en la antigüedad fue una raza "creada" artificialmente por los dioses (en nuestra opinión por demonios, como demonios son los supuestos "extraterrestres" o "reptilianos" que nos visitan o viven entre nosotros).

Confianza filial en nuestra Señora, punto de partida para una viva devoción a Ella


Plinio Corrêa de Oliveira
Santo del Día[1] 18 de mayo de 1964
Estamos en la novena de la bienaventurada Virgen María Auxilio de los Cristianos. Son tantos los puntos de vista bajo los cuales nuestra Señora es el auxilio de los cristianos, que casi se podría hacer una enciclopedia sobre este tema. Pero tengo la impresión de que hay un aspecto que podríamos muy bien considerar y que, a mi ver, es la parte más viva de la devoción a nuestra Señora.
La devoción viva a nuestra Señora comienza, en general, por un auxilio de Ella que hace despertar en las almas una aurora de confianza
La imagen de María Auxiliadora que se mensiona en esta reunión
En general, toda persona que tiene una verdadera devoción viva a nuestra Señora ha notado que esa devoción comenzó por una especie de favores que nuestra Señora le concedió a la persona.
La persona se ve en apuros ―sean espirituales, temporales, o de cualquier otro tipo― y pide a nuestra Señora para librarse de ellos. Y nuestra Señora, al mismo tiempo que salva a la persona de tales dificultades, opera algo en el alma, en el orden imponderable y en el orden de la gracia, que la persona adquiere como que una vivencia de la condescendencia maternal, sonriente, afable, bondadosa de nuestra Señora y con eso queda con la esperanza viva de que en otras circunstancias difíciles será atendido de nuevo.
Ese “pedir-pedir” de todas las gracias ―sobre todo del amor a Dios, que es por la que más se debe suplicar― acaba yendo en un crescendo de tal manera que nuestra Señora se va haciendo más exorable, más materna, de una asistencia más meticulosa, a medida que la persona va creciendo en esa especie de vivencia de la providencia sonriente y afable de Ella para con cada uno.
De tal manera que las personas, a veces, acaban pidiendo a nuestra Señora verdaderas bagatelas, cositas que son insignificantes y que Ella da como una madre desea dar a los hijos cosas grandes y pequeñas, y que tiene una sonrisa particularmente afectuosa para las cosas pequeñas que se le piden.
Hay una especie de aurora de la confianza, de aurora de la verdadera comprensión de cuáles son nuestras relaciones con nuestra Señora, y aunque el alma pase por probaciones muy largas, muy duras, periodos de arideces, periodos de dificultades, algo de eso queda. Es como una luz que acompaña a la persona la vida entera, inclusive en los últimos y más amargos transes de la muerte.
Yo recomendaría mucho que hicieran esto: pidan a nuestra Señora por lo menos la gracia de que Ella, por medio de algunas concesiones, los coloque en esta vía, que es toda amorosa, toda especial de esos pequeños pedidos, de esas pequeñas condescendencias, de esa especie de intimidad con Ella. Y en que, a veces, Ella hasta hace con nosotros lo siguiente: pedimos una cosa que no está en sus designios conceder, porque es una prueba por la cual tenemos que pasar y nuestra Señora quiere que sea de ese modo. Pues bien, Ella no da lo que la persona pide, pero nos concede una fuerza para soportar lo que viene, que es mucho mayor de lo que suponíamos. Y, después de todo, acaba dando alguna otra cosa mejor que aquello que la persona pidió.
Las leyendas medievales presentan el verdadero aspecto de nuestra Señora
Aquellos devocionarios medievales y aquellas leyendas sobre la devoción a nuestra Señora en la Edad Media, algunas verdaderas y otras imaginadas, presentan esta especie de gracia, de gentileza de María Santísima en el trato con las almas y de modo indeciblemente ameno, interesante.
No nos interesa saber si el hecho es verdadero cuanto a los hombres que habrían participado de ellas, porque la leyenda es verdadera cuanto a nuestra Señora, porque muestra un aspecto verdadero de Ella. Por lo tanto, aunque sean leyendas, como son teológicas y mariales, nos hacen sentir bien quien es nuestra Señora.
Me acuerdo de un hecho que, si no me engaño, está en Las Glorias de María de San Alfonso de Ligorio.
Una persona, en la Edad Media tenía unas ganas enormes de ver a nuestra Señora y daba todo para obtener eso, aunque tuviese que quedar ciego. Entonces, tuvo una inspiración, o vino un ángel, que le hizo saber que si él aceptase después quedar ciego durante la vida entera, tendría la gracia de ver a nuestra Señora. Él aceptó. Nuestra Señora se le apareció en una hermosura resplandeciente, inmensamente bondadosa, regia, condescendiente, con que quedó extasiado. Cuando la visión cesó, verificó que estaba ciego de un ojo, no de los dos. Entonces, quedó con aquella nostalgia de nuestra Señora…
Pidió de nuevo y la pregunta: “¿usted acepta quedar ciego del otro ojo?” – Él quedó en la duda…: “Acepto, respondió, tengo tantos deseos de verla una vez más, que consiento en quedar ciego del otro ojo”. Entonces nuestra Señora se le apareció, habló con él, y cuando la visión se disipó, estaba con los dos ojos en perfecto estado…
Yo no me intereso en saber si el hecho es verdadero o no, porque lo que yo sé es que nuestra Señora es así. O sea, Ella puede hacernos pasar por un cierto apuro para probar el amor y por lo tanto quitar una vista, hacer pasar por estas angustias, pero en último análisis Ella acaba sonriendo y, aun cuando se pasa por las necesarias probaciones, todo se termina con su sonrisa.
Otro caso mucho más conocido, que todos ciertamente se recuerdan, pero es apenas por el placer de mencionarlo: es el famoso juglar de Notre-Dame. Un hombre que conocía el arte de los juegos, y no sabía otra cosa sino, digamos, jugar con cinco bolas en las manos, o cualquier cosa por el estilo. Él, no sabiendo hacer otra cosa para nuestra Señora, queriendo agradarla, en una iglesia vacía, en una hora en que no había nadie, se puso a hacerle sus juegos, y nuestra Señora se le apareció sonriendo, demostrándole cómo aquello le había agradado.
El punto de partida para una devoción viva a nuestra Señora: una confianza filial en Ella
Así también nosotros: al presentarle nuestras ofrendas a nuestra Señora, por pequeñas que sean, debemos hacerlo con entera confianza de que Ella será condescendiente con eso.
Si no lo hacemos así, va a ocurrir que nuestra devoción para con Ella nunca será perfectamente verdadera. Debemos tener para con nuestra Señora una especie de aisance, de desembarazo, de intimidad de hijo que a veces hasta cuando la contrista a Ella, se le presenta con toda la confianza, con la seguridad de obtener su auxilio y su sonrisa.
Este es el punto de partida inefablemente suave de una devoción viva a nuestra Señora.
Estoy lejos de decir que esto basta. La persona, en la medida en que sus recursos intelectuales lo permitan, debe estudiar los fundamentos de la devoción a nuestra Señora, debe raciocinarlos, armados de manera que representen una convicción profunda, basada en el dogma. No hay duda. Pero una cosa es la formación intelectual, y otra es la vida de devoción. Ambas se completan. ¡Esta unión es magnífica! Esto explica exactamente por qué un tan gran Doctor de la Iglesia, como San Alfonso de Ligorio, haya escrito su libro Las Glorias de María ilustrando varias tesis doctrinarias con hechos concretos.
De manera que no es malo que en esta noche de preparación de la novena de Nuestra Señora Auxiliadora ―nos que debemos rezarle a Ella todos los días y que tenemos su imagen en nuestra capilla― recordemos esto para pedirle que nos de esa gracia de esta dulzura especial en la devoción, que es una especie de flor del catolicismo, del que, por ejemplo, un alma protestante no es capaz.
________________________________________________________________________________
El presente texto es una adaptación resumida de la transcripción de la grabación de una conferencia del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, no ha sido revisada por el autor.
Si el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira estuviese vivo, ciertamente pediría que se colocase explícita mención de su filial disposición a rectificar cualquier discrepancia en relación al magisterio de la Iglesia. Es lo que referimos aquí, con sus propias palabras:
“Católico apostólico romano, el autor de este texto se somete con filial celo a la enseñanza tradicional de la Santa Iglesia. Si, por lapso, ocurra que algo no está conforme a aquella enseñanza, desde ya la rechaza categóricamente”.
Las palabras “Revolución” y “Contra-Revolución”, son aquí empleadas en el sentido que les da el Prof. Plínio Corrêa de Oliveira en su libro “Revolución y Contra-Revolución”, cuya primera edición fue publicada en el Nº 100 de "Catolicismo", en abril de 1959.


[1] Los Santos del Día eran unas breves reuniones en las que el Prof. Plinio ofrecía una reflexión o comentario relacionado con el santo o fiesta religiosa que se celebraba aquel día.

sábado, 2 de junio de 2012

Entrevista Daniel Estulin sobre reunión Club Bilderberg 2012



Confrontan a Henry Kissinger por reuniones de Bildelberg


Club Bilderberg y colapso financiero global
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...