domingo, 3 de febrero de 2013

Rachmaninov - 24 Prelude - Steven Osborne

Estos son 3 estupendos preludios para piano del compositor ruso Serguei Rajmaninov (1873-1943). A nuestro juicio, la interpretación de Steven Osborne es notable. Los preludios son:

01.   Preludio en Do sostenido menor Op.3, No.2 (Lento)
02.   Diez preludios Op.23
03.   Trece preludios Op. 32

Esperamos que los disfruten
Comprar el DC aquí
si no puede escuchar aquí, haga clic en este enlace:

sábado, 2 de febrero de 2013

2 de Febrero: Fiesta de Nuestra Señora del Buen Suceso y de la Purificación


Plinio Correa de Oliveira
Santo del Día[i]

¡Nuestra Señora del Buen Suceso! ¡Nuestra Señora de la Purificación! ¿Qué se puede decir acerca de estas dos invocaciones? ¿En qué sentido el día de la fiesta del Buen Suceso se relaciona a la Fiesta de la Purificación? ¿Y cómo pueden estas invocaciones ser entendidas en relación con nuestra lucha en los tiempos actuales?

De acuerdo con el precepto del Antiguo Testamento, una madre después de 40 días del nacimiento de su hijo, tenía que ir al templo a presentarse para ser purificada y llevar a su niño para ofrecerlo a Dios. Este era un precepto que observaba toda buena madre israelita. Era, además, una hermosa ley que reflejaba la santidad de Dios.

La Presentación en el Templo
Un niño nace en medio de los peligros que acompañan a cada gestación. Pero, finalmente, nacía. ¡Oh, que dichoso suceso! Tan pronto como la madre se recupera lo suficiente como para viajar, ella tomaba al niño e iba al Templo. Ella iba y presentaba su hijo a Dios porque Él fue quien lo creó de manera que podía ser ofrecido a Dios y vivir para él. La Ley Antigua hizo que esta presentación fuese obligatoria.

Debido a que Ella no tenía pecado original, la Virgen estaba por encima de la Ley Antigua. Del mismo modo, el Señor, que es Dios, no estaba sujeto a la ley que Él mismo había promulgado. El legislador es superior a la ley. Así que, en principio, Él no estaba obligado a ir, y la Virgen no estaba obligada a llevarlo al Templo de Jerusalén. Pero Ella quiso hacerlo. Ella quiso hacer esto por respeto a la ley, por respeto a la tradición. Ella, porque amaba la tradición y animada por su intenso amor por Dios, tomó a su Hijo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, y lo llevó al Templo de Jerusalén.

Además, tenemos la historia de los Evangelios sobre ese episodio en el Templo. Es Dios encarnado que entra en el templo construido a adorarlo. Incluso si el Templo hubiese sido mucho más espléndido de lo que fue el Templo de Jerusalén, aún así no habría sido suficiente para que el Dios encarnado entrarse. Esa fue la mayor hora, la hora bendita, la hora perfecta. Nunca antes en su historia [la historia del Templo], la presencia de Dios fue tan intensa y completa en que el Templo como lo fue en esa hora. Se puede decir que en ese momento, los ángeles llenaron el Templo y comenzaron a cantar para celebrar el solemne momento. Nuestra Señora entró sosteniendo en sus brazos a nuestro Señor. Sin embargo, casi nadie se dio cuenta de la magnitud del evento.

La decadencia religiosa del pueblo elegido era grande en esa época. Los fieles estaban divididos en dos corrientes principales: Unos querían adaptarse a la influencia greco-romana que dominaba el mundo temporal. Eran los Saduceos, en muchos puntos análogos a los progresistas de los días presentes. La otra corriente pretendía seguir el influyente partido de los Macabeos y mantener las antiguas tradiciones de Israel. Pero, por desgracia, esta buena intención inicial se había desviado, y la mayoría de este grupo estaba simplemente practicando una religión de fórmulas y ritos, vacía de toda alma. Ellos eran los fariseos, en muchos puntos, similares a algunos falsos tradicionalistas de nuestros días. Treinta años más tarde, los jefes de los fariseos que se rebelaron en contra de la doctrina de nuestro Señor, fueron los que dirigieron el complot para crucificarle.

En la época en que nació nuestro Señor, ambas corrientes estaban muy lejos del camino de Dios. El templo estaba lleno de puestos de personas que hacían negocios de todo tipo. Casi todo estaba en ruinas, era una verdadera decadencia moral.

El profeta Simeón recibió al Niño y lo
reconoció como el Mesías
Entonces, Aquel que es el Autor de todas las cosas entró en esas ruinas espirituales. Y esos hombres de ruina no percibieron quién era Él. Él fue a cumplir el ritual de la presentación, y un profeta, Simeón, que fue el profeta elegido por Dios para este acto de recibir al Hijo de Dios en el Templo, salió a su encuentro. Al recibir al Divino Niño en sus brazos, pronunció las palabras de aquel cántico: Nunc dimittis servum tuum Domine...

“Ahora, podéis despedir a vuestro siervo en paz, oh Señor, conforme a tu palabra.
 Porque mis ojos han visto mi salvación,
 que habéis preparado ante todos los pueblos,
 una luz de la revelación para los gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel”.

Nuestra Señora, llena de júbilo, escuchó estas palabras de aquel anciano, que parecía llevar una vida amarga por una promesa que aún no se había realizado. La promesa de Dios era que él iba a ver al Mesías antes de morir. Entonces, cuando él ve al Mesías llegar, exclamó: “Ahora, Señor, puedo morir en paz, porque mis ojos han visto al Salvador.

Él los bendijo, y le habló a la madre acerca del futuro del niño. Él profetizó la Gloria y la Cruz. Él dijo: “He aquí que éste está puesto para la ruina y resurrección de muchos en Israel, y como un signo de contradicción”.

La profetisa Ana también cantó las glorias del Niño. Por inspiración divina, Simeón y Ana dieron a conocer lo que hasta entonces sólo San José y María y algunos pocos sabían: que Él era el Hijo de Dios.

Nuestra Señora del Buen Suceso
¿Cuál es la relación de este evento con Nuestra Señora del Buen Suceso? ¿De qué se trata este buen suceso? Se trata de un acontecimiento digno de mención, algo que exige atención, sacrificio y dedicación, y que da un buen resultado. Cuando este resultado es bueno, se dice que es un buen suceso. Hubo mucho buen suceso en el nacimiento de Nuestro Señor: la gestación de la Virgen fue perfecta, fue seguida por un parto bendito y feliz, y el niño era sano y perfecto. Por lo tanto, para conmemorar tal buen suceso y cumplir con el precepto de la purificación, la Virgen que lo llevó al templo.

En el más amplio sentido de la palabra, un buen suceso se aplica también a todos aquellos que llevan a cabo una labor ardua, que asumen una gran responsabilidad, que desean hacer cosas difíciles para alcanzar el resultado por el que están luchando. Cuando sus esfuerzos se llevan a cabo con el buen resultado deseado, tienen un buen suceso. La Virgen es la patrona de todos los que buscan un buen suceso en el servicio de su causa.

Los Sres. puede ver cómo ello es apropiado para nuestros días, cómo aquellos que trabajan y se esfuerzan en la oscuridad de la noche del neopaganismo de nuestros días y que verán el sol del Reinado de María, legítimamente podrán llamar al resultado, un buen suceso. ¿Acaso no se puede decir que la Virgen del Buen Suceso será la patrona tan felizmente elegida de la hora en que el Reino de María por fin nazca sobre la Tierra?

Publicado originalmente en TIA
Véase también: Preguntas básicas sobre Nuestra Señora del Buen Suceso



[i] Los Santos del Día eran unas breves reuniones en las que el Prof. Plinio ofrecía una breve reflexión o comentario relacionado con el santo o la fiesta religiosa que se celebrara en aquel día.

Aviso a los lectores:

Después de una cierta prolongada inactividad debido a causas personales, y ya pasado el motivo que nos mantuvo inactivos, esperamos retomar con más normalidad los post de este blog. Agradecemos la comprensión de nuestros fieles lectores.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Pío IX y la Inmaculada Concepción


Plinio Corrêa de Oliveira
Tomado de TIA

En la bula Ineffabilis, firmada por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, él dice:

“Nuestra boca está llena de gozo y nuestra lengua de júbilo, y damos humildísimas y grandísimas gracias a nuestro Señor Jesucristo, y siempre se las daremos, por habernos concedido aun sin merecerlo, el singular beneficio de ofrendar y decretar este honor, esta gloria y alabanza a su santísima Madre.

”Mas sentimos firmísima esperanza y confianza absoluta de que la misma Santísima Virgen, que toda hermosa e inmaculada trituró la venenosa cabeza de la cruelísima serpiente, y trajo la salud al mundo, y que es la gloria de los profetas y apóstoles, y honra de los mártires, y alegría y corona de todos los santos, y refugio segurísimo de todos los que peligran, y fidelísima auxiliadora y poderosísima mediadora y conciliadora de todo el orbe de la tierra ante su unigénito Hijo, y gloriosísima gloria y ornato de la santa Iglesia, y firmísimo baluarte que destruyó siempre todas las herejías, y libró siempre de las mayores calamidades de todas clases a los pueblos fieles y naciones, y a Nos mismo nos sacó de tantos amenazadores peligros.

”Mas sentimos firmísima esperanza y confianza absoluta de que la misma Santísima Virgen… hará con su valiosísimo patrocinio que la santa Madre católica Iglesia, remueva todas las dificultades y venza todos los errores en todos los pueblos”[i].

Estos extractos podrían parecer extraños a las generaciones presentes, por dos razones: la primera, por sus largan sentencias, y la segunda, por el uso de superlativos.

Al estilo moderno le gustan las frases cortas y pocos superlativos. El mérito de la frase larga, sin embargo, es relacionar una serie de pensamientos en una frase. Y el mérito de los superlativos ―cuando se aplican correctamente― es romper los patrones comunes en que nos movemos y hacernos comprender las realidades profundas ―que son las realidades superlativas― de las que el lenguaje humano sólo puede encontrar un superlativo para expresarlas. Todo lo invisible, todo lo sobrenatural, todo lo que es mucho más que el orden visible en el que nos movemos, es tan más grande que nosotros, que el lenguaje sólo se refiere a esas cosas con superlativos.

Y si esto es verdad de todo lo que es invisible, es particularmente verdadero de nuestra Señora, que es la reina de todas las cosas visibles e invisibles, y que está por encima de todo lo visible e invisible. Por esta razón, teniendo sólo a Dios por encima de ella, los propios superlativos se hacen añicos, y encontramos que en nuestro lenguaje no hay ninguna manera de describirla adecuadamente. Por lo tanto, añadiendo un superlativo a otro, terminamos sólo afirmando el fracaso de todos ellos para decir lo que debe decir. Pero a través de este esfuerzo, de alguna manera hacemos entender que tenemos alguna idea de la grandeza de la Virgen.

La gloria y privilegios de nuestra Señora

Pío IX acumula un número de ideas en estas sentencias. Estas largas sentencias son círculos, cada uno forma un tipo de diadema con muchas joyas que adornan la corona de la Virgen. Presentando esta serie de ideas acerca de la Inmaculada Concepción, él nos hace ver que debido a que la Virgen María fue concebida sin pecado original ―y esto en anticipación por ser ella la Madre de Dios― ella alcanzó el grado más alto de gloria en todos los órdenes.

Primero, él hace un acto de agradecimiento por el hecho de que él haya sido elegido, como Papa, para definir el dogma de la Inmaculada Concepción. Él dice: “Nuestra boca está llena de gozo y nuestra lengua de júbilo”. Toda la frase es superlativa. Y realmente, no hay lengua humana que pueda expresar suficientemente su alegría de que la Inmaculada Concepción fuese definida, tanto más cuanto es el hombre que es llamado el Príncipe de los Pastores y el sucesor de San Pedro.

De manera que la boca de Pío IX se regocija de alegría. Es una alegría que brota de sus labios y se convierte en exultación. Esta gran alegría se debe a que la Inmaculada Concepción de la Virgen fue definida, y porque él fue el instrumento para esa definición.

Él explica, diciendo que él da “humildísimas y grandísimas gracias” ―todo es superlativo― “a nuestro Señor Jesucristo… por singular beneficio” ―no se trata de una gracia normal, sino de una sin igual― “Él nos ha concedido, aunque nosotros seamos indignos, decretar y ofrecer este honor, gloria y alabanza a Su Santísima Madre”.

El poder del papado que puede definir un dogma

Aquí vemos la grandeza de un Papa, la grandeza del pontificado romano, que es el Poder de las Llaves. Nuestra Señora está por encima de todos los ángeles y todos los santos. Ella está, por decirlo así, sentada en un trono al lado de nuestro Señor Jesucristo.

Pero un Papa, un simple hombre viviendo en esta tierra, puede decir que él definió y decretó este título que da nuevo honor, alabanza y gloria a la Santísima Madre de Dios. Es decir, ¡el Poder de las Llaves le dio los medios para colocar una nueva corona en la frente de aquella que está tan por encima de él! Ese es el inmenso poder y la grandeza del papado.

Una Virgen bella e inmaculada

Este es su primer pensamiento. Es seguido por un segundo ―que nuestra Señora, por ser Inmaculada, aplastó la cabeza del diablo: “Sentimos firmísima esperanza y confianza absoluta de que la misma Santísima Virgen, que toda hermosa e inmaculada trituró la venenosa cabeza de la cruelísima serpiente, y trajo la salud al mundo”.

Su pensamiento es muy claro aquí. Ser impecable y hermosa, nuestra Señora trituró la cabeza del diablo. Podemos ver que estas ideas son inseparables. El Papa piensa en la belleza de la Virgen y en su poder. A modo de contraste, él inmediatamente piensa en la cruelísima serpiente que es triturada por ella. Es decir, su belleza no sería completa si no fuese una belleza triunfal que aplasta al demonio.

Porque ella es tan pura, tan hermosa, no es suficiente que todas las criaturas de este mundo y del cielo y el purgatorio le rindan homenaje. Es necesario que el enemigo sea vencido bajo sus pies.

Por lo tanto, toda la idea de su gloria conlleva la idea de encadenar al demonio, aplastado y humillado, con la cara al suelo, porque así lo deseó ella y porque ella fue el instrumento de Dios para realizarlo. Esta es parte de su belleza. También es otra manifestación de la idea de que el hombre sólo puede comprender todo el esplendor de la verdad, de la belleza y da la bondad cuando se coloca en contraste con el error, el mal y la fealdad. Esto queda muy claro en la imagen de la Inmaculada Concepción.

Su intercesión por los pecadores arrepentidos

A continuación, el Papa dice, “confiamos toda nuestra esperanza en ella”. Esto se debe a que ella es hermosa e inmaculada, pero también porque ella aplasta al demonio. ¡Si tan sólo pudiéramos recordar esto en los momentos de la tentación! Tenemos la tentación, el diablo está tratando de sacarnos algún mal, tenemos miedo de fracasar cayendo en el pecado. Nuestra Señora aplastó la cabeza de Satanás y, por lo tanto, puede salvar a cualquier pecador de sus garras. Ella puede arrebatar cualquier alma tentada de su influencia y su imperio. Esta es una razón para confiar en ella y debería animarnos en nuestra vida espiritual.

Por lo tanto debemos considerar primero cómo nuestra Señora, por ser Inmaculada y hermosa, aplastó la cabeza del diablo;

Segundo, cómo ella, siendo Inmaculada, es la gloria de los profetas y de los apóstoles, el honor de los mártires, el gozo y la gloria de todos los santos. Ella no sólo aplastó al diablo, sino también ella es la alegría y la belleza de los cielos. Ella es “junto a su Hijo unigénito “la fidelísima auxiliadora y poderosísima mediadora y conciliadora de todo el orbe de la tierra”. Aquí hay un pensamiento que ya no se refiere sólo a los individuos, sino toda la sociedad humana como tal; ella reconcilia a toda la humanidad, a todos los Estados, naciones y al orden público.

Tercero, como ella es el refugio más seguro y el más fiel apoyo para todos los que están en peligro. Aquí una vez más, encontramos superlativos; nuestra Señora no es sólo un refugio o apoyo fiel. No, ella es el refugio más seguro, el más fiel apoyo para quienes están en peligro.

¿Qué relación tiene esto con la Inmaculada Concepción? Nuestra Señora, que nunca experimentó tal peligro porque ella fue confirmada en gracia desde el primer instante de su ser, tiene una enorme compasión por sus hijos que están sujetos a estos peligros en este mundo. No existe en este mundo una verdadera madre católica que no abriga temor acerca de lo que les puede pasar a sus hijos. Ahora, nuestra Señora discierne este peligro mucho más claramente. Podemos decir que cuanto más “afligida” ella esté por nuestra situación, con mayor seguridad podemos ser rescatados cuando le rezamos a ella. Esto es lo que se entiende aquí.

Su protección y poderosa intercesión contra la herejía

Ella es “gloriosísima gloria y ornato de la santa Iglesia, y firmísimo baluarte”. Ella es, entonces, el terror de los demonios, el honor y la gloria del cielo, la protectora de los hombres y el ornamento de la Iglesia. ¿Por qué? Porque la Iglesia es un paraíso, una prefigura del paraíso celestial, y si ella es el honor del paraíso celestial, ella tiene que ser el honor de la Iglesia Católica.

El Papa continúa: “sentimos firmísima esperanza y confianza absoluta en ella que destruyó siempre todas las herejías”. Todas las herejías, dice, incluyendo las que nos causan el mayor angustia. Ella ha salvado a los fieles de los mayores males de todo tipo, incluidos aquellos que más nos alarman, y nos libra de los muchos peligros que nos amenazan.

Debemos confiar en que, con su eficacísima protección, ella desea hacer que nuestra Santa Madre Iglesia venza todas las dificultades, incluyendo el más inesperadas y enormes. Por lo tanto, después de aplastar todos los errores ―incluso aquellos que la gente puede abrazar incidentemente, como los que vemos en los periódicos de hoy― la Iglesia Católica pueda florecer cada día más y más en medio de todos los pueblos y en todos los lugares.

Nuestra Señora, la conversión del mundo y el Reino de María

Esta afirmación de que la Iglesia debería prosperar en medio de todos los pueblos y en todas partes parece ser un anticipo del Reino de María.

¿Qué es lo que debemos pedir a la Virgen el día de hoy, día de la Inmaculada Concepción? Tengo la impresión de que deberíamos decirle: “Que venga tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”. Deberíamos pedir que su Reino venga pronto y que este estado de cosas termine donde su voluntad no se hace sobre la tierra. Incluso en lugares donde uno esperaría que su deseo se cumpliera, no hay tal cumplimiento. Cuando el hombre cumple su voluntad en esta tierra, éste será su Reino.


[i] El texto completo de la bula se puede leer haciendo clic aquí.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Recientes escandalosas herejías de Benedicto XVI sobre el islam y otras falsas religiones

Discurso de Benedicto XVI en Aeropuerto Internacional Rafik Hariri, Beirut, Líbano, 16 de septiembre de 2012:
“Gracias de corazón a las venerables Iglesias hermanas y a las comunidades protestantes. Gracias en particular a los representantes de las comunidades musulmanas. Durante toda mi estancia, he podido constatar cuánto vuestra presencia ha contribuido al éxito de mi viaje. El mundo árabe y el mundo entero habrán visto, en estos momentos de turbación, a los cristianos y a los musulmanes reunidos para celebrar la paz. Es tradición de Oriente Medio recibir al huésped de paso con consideración y respeto, y vosotros lo habéis hecho. Os lo agradezco a todos… Doy gracias a Dios por estas ocasiones que él ha permitido, por los importantes encuentros que he podido tener, y por la oración de todos por todos los libaneses y el Medio Oriente, cualquiera que sea el origen o la confesión religiosa de cada uno… Pido a Dios por el Líbano, para que viva en paz y resista con valentía todo lo que pueda destruirla o minarla. Deseo que el Líbano siga permitiendo la pluralidad de las tradiciones religiosas, sin dejarse llevar por la voz de aquellos que se lo quieren impedir. Le deseo que fortalezca la comunión entre todos sus habitantes, cualquiera que sea su comunidad o su religión, rechazando resueltamente todo lo que pueda llevar a la desunión y optando con determinación por la fraternidad. He aquí las flores que agradan a Dios, las virtudes posibles y que convendría consolidar enraizándolas más[1].

Este discurso de Benedicto XVI es un claro respaldo a la idolatría. Él a gradece a Dios por las oraciones ofrecidas por la gente “cualquiera que sea la confesión religiosa”. Por lo tanto, él está agradecido por las oraciones a los dioses falsos o incluso al diablo. Esto es una herejía y apostasía. Benedicto XVI afirma también que cristianos y musulmanes están unidos. Benedicto XVI luego promueve la muy condenada herejía de que se debe permitir y promover que las religiones falsas promuevan públicamente sus creencias falsas[2]. Incluso dice a la gente dejarse llevar por la voz de aquellos que no quieren ver a las religiones falsas promovidas públicamente en la sociedad. En consonancia con su indiferentismo, Benedicto XVI dice que debemos rechazar todo lo que pueda dar lugar a cualquier desunión entre las personas de diferentes religiones. Él luego describe este indiferentismo y falsa “hermandad” interreligiosa como virtudes y “flores que agradan a Dios”.

Benedicto XVI 11 de octubre 2012, homilía de apertura “del Año de la Fe”:
“El segundo documento que sería importante para el encuentro de la Iglesia con la modernidad surgió casi por casualidad y se desarrolló en varias fases. Me refiero a la declaración Nostra aetate sobre la relación de la Iglesia con las religiones no cristianas. En un principio la intención era redactar una declaración sobre las relaciones entre la Iglesia y el judaísmo, un texto que se había hecho intrínsecamente necesario después de los horrores de la Shoah. Los Padres del concilio provenientes de los países árabes no se opusieron al texto, pero ellos explicaron que si había una intención de hablar del judaísmo, entonces también debía haber algunas palabras sobre el islam. Cuánta razón tenían, nosotros en Occidente sólo lo llegamos a comprender gradualmente. Por último, creció la comprensión de que también era apropiado hablar de otras dos grandes religiones el hinduismo y el budismo―, así como el tema de la religión en general. Luego, siguiendo naturalmente, vino una breve indicación respecto al diálogo y la colaboración con las religiones, cuyos valores espirituales, morales y socio-culturales deben ser respetados, protegidos y alentados[3].

Benedicto XVI dice que el hinduismo y el budismo son grades religiones. ¡A continuación dice que debemos colaborar con las falsas religiones y que sus valores espirituales deben ser “respetados, protegidos y alentados”! Esta es una escandalosa herejía que ha sido condenada por los verdaderos Papas católicos a lo largo de la historia de la Iglesia[4].

Benedicto XVI, 14 de septiembre 2012, discurso en la basílica de Harissa: “Me alegro también de la presencia de las delegaciones ortodoxas, musulmanas y drusas, así como del mundo de la cultura y la sociedad civil. La buena convivencia del islam y el cristianismo, dos religiones que han contribuido a crear grandes culturas, constituyen la originalidad de la vida social, política y religiosa del Líbano. Solo es posible alegrarse por esta realidad que es necesario animar. Confío este deseo a los responsables religiosos de vuestro país”[5].

Benedicto XVI se alegra de estar en presencia de los seguidores de varias religiones falsas. Benedicto XVI habla en términos positivos acerca de cómo la falsa religión del islam “ha contribuido a crear grandes culturas” y “vida religiosa”. Esto es una blasfemia y apostasía.

Telegrama de Benedicto XVI al Gran Rabino de Roma, Riccardo Di Segni por la fiesta judía de Rosh Ha-Shanah, Yom Kipur y Sucot: “En las festivas ocasiones del Rosh Ha-Shanah 5773, Yom Kipur y Sucot, les dirijo sinceros deseos de paz y buena voluntad a vosotros y a toda la comunidad judía de Roma, pidiendo al Todopoderoso abundantes bendiciones para el nuevo año y con la esperanza de que judíos y cristianos, a medida que crecen en el respeto mutuo y amistad, den testimonio en el mundo de los valores que vienen de la adoración del único Dios.
Benedicto, PP. XVI”[6].

Benedicto XVI se asegura de enviarles un telegrama a los judíos negadores de Cristo para felicitarlos por la celebración de sus fiestas sin Cristo de la falsa religión del judaísmo. El Concilio de Florencia[7] enseñó infaliblemente que los que practican la antigua ley u observan el judaísmo, serán condenados por toda la eternidad. Benedicto XVI también dice que los judíos adoran al único Dios verdadero, lo que es una negación de la Trinidad, herejía y apostasía.

Benedicto XVI, 14 de septiembre de 2012, discurso a las autoridades políticas, civiles y religiosas libaneses: “Sólo el perdón, dado y recibido, pueden sentar bases duraderas para la reconciliación y la paz universal. Sólo de esta manera puede haber desarrollo en la comprensión y armonía entre culturas y religiones, y en la genuina estima mutua y el respeto de los derechos de todos. En el Líbano, el cristianismo y el islam han vivido juntos durante siglos. No es raro ver a las dos religiones dentro de la misma familia. Si esto es posible dentro de una misma familia, ¿por qué no habría de ser posible a nivel de toda la sociedad? El carácter particular del Oriente Medio consiste en la mezcla centenaria de diversos elementos. Es cierto que han luchado entre sí, por desgracia eso también es cierto. Una sociedad pluralista sólo puede existir sobre la base del respeto mutuo, el deseo de conocer al otro y el diálogo continuo. Este diálogo sólo es posible cuando las partes son conscientes de la existencia de los valores que son comunes a todas las grandes culturas, porque están arraigados en la naturaleza de la persona humana. Este sustrato de valores expresa la verdadera humanidad del hombre. Estos valores son inseparables de los derechos de todos y de cada ser humano. Al defender su existencia, las diferentes religiones hacen una decisiva contribución. No se puede olvidar que la libertad religiosa es un derecho básico sobre el cual dependen muchos otros derechos. La libertad de profesar y practicar la propia religión sin peligro para la vida y la libertad debe ser posible para todos. La pérdida o atenuación de esta libertad priva a la persona de su derecho sagrado a una vida espiritual integrada… Sin la apertura a la trascendencia, lo que hace que sea posible encontrar respuestas a sus preguntas más profundas sobre el sentido de la vida y la conducta moralmente recta, los hombres y las mujeres se vuelven incapaces de actuar con justicia y trabajar por la paz. ¡La libertad religiosa tiene una dimensión social y política que es indispensable para la paz! Ella promueve una vida armoniosa para los individuos y las comunidades por un compromiso compartido con las causas nobles ... Así los creyentes hoy en día tienen un papel esencial, el de dar testimonio de la paz que viene de Dios y es un don concedido a todos nosotros ...”[8].

Benedicto XVI pide por el respeto mutuo y la estima entre las diferentes religiones. Los católicos no respetan ni estiman a las religiones falsas, que son religiones que conducen a la condenación eterna. Benedicto XVI dice que él cree que varias religiones falsas permiten a la gente vivir “una vida espiritualmente integrada” y hacen que las personas a conozcan a Dios. Luego dice estas religiones falsas dan la respuesta a las “preguntas más profundas sobre el sentido de la vida” y hace que las personas se comprometan en “una conducta moralmente recta”. Él cierra su herético discurso llamando a los seguidores de las diferentes religiones falsas “creyentes”. ¡Qué apóstata!

Respuestas de Benedicto XVI 14 a las preguntas en el vuelo al Líbano del 14 de septiembre 2012: “El fundamentalismo es siempre una falsificación de la religión. Va en contra de la esencia de la religión, que quiere reconciliar y crear la paz de Dios en el mundo. Por lo tanto, la tarea de la Iglesia y de las religiones es purificarse; una alta purificación de estas tentaciones por parte de la religión es siempre necesaria. Es tarea nuestra iluminar y purificar las conciencias y mostrar claramente que cada hombre es imagen de Dios; y debemos respetar en el otro, no solamente su alteridad, sino en la alteridad y en la real esencia común… deberíamos importar ideas de paz, creatividad, encontrar soluciones para aceptar a cada uno en su alteridad; debemos por tanto hacer visible en el mundo el respeto de las religiones, las unas por las otras, el respeto del hombre como criatura de Dios, el amor al prójimo como fundamento para todas las religiones”[9].

Benedicto XVI dice que las diferentes falsas religiones “puede crear la paz de Dios en el mundo” y tienen una “¡tarea de iluminar y purificar las conciencias!” Él afirma que las religiones falsas pueden comprometerse en “alta purificación de la religión”. El apóstata Benedicto XVI afirma que tenemos que aceptar y respetar las religiones falsas.

Benedicto XVI, Discurso en Ceremonia de despedida en el aeropuerto de Beirut Rafic Hariri International en el Líbano, 16 de septiembre 2012: “Durante mi visita, el pueblo del Líbano y del Oriente Medio ―los católicos, los representantes de las otras Iglesias y comunidades eclesiales y de las diversas comunidades musulmanas― experimentaron con entusiasmo y en un ambiente sereno y constructivo un momento importante de respeto mutuo, entendimiento y hermandad. Esta es una sólida señal de esperanza para toda la humanidad... Los musulmanes me recibieron con gran respeto y sincera estima; su constante participación me permitió enviar un mensaje de diálogo y colaboración entre el cristianismo y el islam. Parece que ha llegado el momento de dar testimonio en contra de la división... En este mismo día tuve una reunión con los líderes de la comunidad religiosa musulmana, que se realizó en un espíritu de diálogo y recíproca buena voluntad. Doy gracias a Dios por este encuentro. El mundo de hoy necesita señales claras y fuertes de diálogo y colaboración... Al ver a los jóvenes cristianos y musulmanes celebrando en gran armonía, les insto a construir juntos el futuro del Líbano y de Oriente Medio... Luego tuve la alegría de un encuentro ecuménico fraterno con los ortodoxos y los patriarcas ortodoxos orientales y los representantes de las Iglesias, así como de las comunidades eclesiales”[10].

Benedicto XVI afirma que la hermandad y el respeto por la falsa religión del islam, “¡es una sólida señal de esperanza para toda la humanidad!”. Luego afirma que los musulmanes deben ayudar a construir el futuro del Líbano y del Oriente Medio. Los musulmanes rechazan la Trinidad y la divinidad de Cristo. La doctrina católica enseña que el islam es una abominación y una secta diabólica[11]. Los musulmanes son incrédulos (infieles) que necesitan ser convertidos para su salvación; por lo tanto, mientras ellos sigan siendo musulmanes no son una esperanza para la humanidad ni menos se puede construir con ellos el Reino de Cristo. Nada más herético que lo que dice Benedicto XVI.

Benedicto XVI, Discurso a los jóvenes de Líbano y otros países de Oriente Medio, 15 de septiembre de 2012: “Quiero saludar ahora a los jóvenes musulmanes que están con nosotros esta noche. Agradezco vuestra presencia que es tan importante. Vosotros sois, con los jóvenes cristianos, el futuro de este maravilloso País y de todo el Oriente Medio. Buscad construirlo juntos. Y cuando seáis adultos, continuad a vivir la concordia en la unidad con los cristianos. Porque la belleza del Líbano se encuentra en esta bella simbiosis. Es necesario que todo el Oriente Medio, viéndoles, comprenda que los musulmanes y los cristianos, el islam y el cristianismo, pueden vivir juntos sin odios, respetando las creencias de cada uno, para construir juntos una sociedad libre y humana… Es el momento en que musulmanes y cristianos se unan…”[12].

Benedicto XVI menciona cuánto él respeta las creencias de cada persona y le agradece a los musulmanes por su presencia diciendo que “es tan importante”. Respetar una religión falsa es una herejía condenada[13]. Benedicto XVI habla de la presencia de los musulmanes como algo maravilloso. Benedicto XVI pide a los musulmanes que vivan “en la unidad con los cristianos”. Él promueve la mentira de que las personas pueden tener unidad con gente que niega la divinidad de Jesucristo”[14].

[Nota del traductor: No tradujimos todas las aberraciones dichas por Bto. XVI en esta gira. Creemos que con las aquí presentadas es más que suficiente para probar que Benedicto XVI es un hereje manifiesto y, por lo tanto, no es el Papa[15]]


[1] L’ Osservatore Romano, 19 de septiembre de 2012, p. 16.
[2] Papa Pío IX, Syllabus de errores, 8 de diciembre de 1864, # 77: “En nuestra edad no conviene ya que la religión católica sea tenida como la única religión del Estado, con exclusión de cualquiera otros cultos”.Condenado
Papa Pío IX, Syllabus de errores, # 78: “De ahí que laudablemente se ha provisto por ley en algunas regiones católicas que los hombres que allá inmigran puedan públicamente ejercer su propio culto cualquiera que fuere. – Condenado
Papa Pío IX, Quanta cura, # 3, 8 de diciembre de 1864: “Partiendo de esta idea, totalmente falsa, del régimen social, no temen favorecer LA ERRÓNEA OPINIÓN, sobremanera perniciosa a la Iglesia Católica y a la salvación de las almas, calificada de ‘delirio’ por nuestro antecesor Gregorio XVI, de feliz memoria, DE QUE ‘LA LIBERTAD DE CONCIENCIA Y DE CULTOS ES DERECHO PROPIO DE CADA HOMBRE, QUE DEBE SER PROCLAMADO Y ASEGURADO POR LA LEY EN TODA SOCIEDAD BIEN CONSTITUIDA…”.
[3] L’ Osservatore Romano, 17 de octubre de 2012, p. 14.
[4] Papa Pío XI, Ad salutem, #27, 20 de abril de 1930: “… toda compulsión y locura, todo ultraje y lujuria, son introducidos en la vida del hombre por los demonios a través de la adoración de dioses falsos”.
Salmo 95, 5: “Todos los dioses de los gentiles son demonios…”.
1 Corintios 10, 20: “Antes bien, digo que lo que sacrifican los gentiles, a los demonios y no a Dios lo sacrifican. Y no quiero yo que vosotros tengáis parte con los demonios”.
[5] L’ Osservatore Romano, 19 de septiembre de 2012, p. 5.
[6] L’ Osservatore Romano, 26 de septiembre de 2012, p. 5.
[7] Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, bula Cantate Domino, 1441, ex cátedra: “[La Santa Iglesia Romana] firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia Católica, no sólo los paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles (Mat. 25, 41)”.
Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, 1441, ex cathedra: “La Santa Iglesia Romana firmemente cree, profesa y enseña que las legalidades del Antiguo Testamento, o sea, de la Ley de Moisés,… cesaron una vez venido nuestro Señor Jesucristo… y empezaron los sacramentos del Nuevo Testamento. … Denuncia consiguientemente como ajenos a la fe de Cristo a todos los que, después de aquel tiempo (la promulgación del Evangelio), observan la circuncisión y el sábado y guardan las demás prescripciones legales y que en modo alguno pueden ser partícipes de la salvación eterna…”.
[8] L’ Osservatore Romano, 19 de septiembre de 2012, p. 7.
[9] L’ Osservatore Romano, 19 de septiembre de 2012, p. 3
[10] L’ Osservatore Romano, 26 de septiembre de 2012, pp. 10-11.
[11] Papa Calixto III: “Yo prometo… exaltar la fe verdadera, y exterminar la secta diabólica de los reprobados e infieles de Mahoma [islam] en el Oriente” (Von Pastor, Historia de los Papas, II, 346; citado por Warren H. Carroll, Una Historia de la Cristiandad, vol. 3 (La Gloria de la Cristiandad), Front Royal, VA: Christendom Press, p. 571).
[12] L’ Osservatore Romano, 19 de septiembre de 2012, p. 12.
[13] Papa Clemente IV, Concilio de Vienne, 1311-1312: “Es un insulto para el nombre santo y una desgracia para la fe cristiana que en ciertas partes del mundo se sometan a los príncipes cristianos donde viven los sarracenos [es decir, los seguidores del Islam, también llamados musulmanes], a veces separadamente, a veces mezclados con los cristianos, los sacerdotes sarracenos, comúnmente llamados zabazala, en sus templos o mezquitas, en las que los sarracenos se reúnen para adorar al infiel Mahoma, invocando cada día a ciertas horas en voz alta y ensalzando su nombre desde un lugar elevado… Esto acarrea un descrédito para nuestra fe y causa gran escándalo a los fieles. Estas prácticas no pueden ser toleradas sin disgustar a la majestad divina. Por lo tanto, con la aprobación del sagrado Concilio, Nos prohibimos estrictamente a partir de ahora esas prácticas en tierras cristianas. Ordenamos a los príncipes católicos, a todos y cada unoSe les prohíbe expresamente la invocación pública del nombre sacrílego de Mahoma… Aquellos que presuman actuar de otra manera serán castigados por los príncipes por su irreverencia, para que los otros puedan sentirse desalentados para un tal atrevimiento”.
[14] Papa Pío XI, Mortalium animos, # 9, 6 de enero de 1928: Nadie, ciertamente, ignora que San Juan, el Apóstol mismo de la caridad, el cual en su Evangelio parece descubrirnos los secretos del Corazón Santísimo de Jesús, y que solía inculcar continuamente a sus discípulos el nuevo precepto ‘Amaos los unos a los otros’, prohibió absolutamente todo trato y comunicación con aquellos que no profesaran, íntegra y pura, la doctrina de Jesucristo: ‘Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no le recibáis en casa, y ni siquiera le saludéis’ (2 Juan 10)”.
[15] San Roberto Belarmino, cardenal y Doctor de la Iglesia, De Romano Pontifice, II, 30: Un Papa que se manifieste hereje, por ese mismo hecho (per se) cesa de ser Papa y cabeza, así como por lo mismo deja de ser un cristiano y miembro de la Iglesia… Esta es la enseñanza de todos los Padres antiguos, que enseñaban que los herejes manifiestos pierden inmediatamente toda jurisdicción”.
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