domingo, 3 de marzo de 2013

El Imperio Romano y la Iglesia – III


Justiniano, un águila que se cierne en las alturas...

Plinio Corrêa de Oliveira

Si Bizancio hubiese cumplido su misión con respecto a Occidente, hubiera hecho lo que hicieron los francos después. Bizancio debería haber luchado por la restauración de la fe y la derrota de la herejía arriana en Europa. No lo hizo, pero hubo un hombre que tomó en serio esta tarea. Este hombre fue Justiniano (482-565), quien es conocido hoy como el más grande emperador del Imperio Romano de Oriente. Justiniano fue uno de esos hombres que parecen haber nacido predestinados para grandes cosas.

Tengo la impresión de que, así como hay hombres que son llamados a una santidad eminente de una edad temprana, también hay otros hombres que están llamados a realizar tareas destacadas en el orden temporal al servicio de la cristiandad, asistidos por los santos que viven en su época. Estos hombres están dotados con cualidades personales y naturales tan extraordinarias que es asombroso.

El emperador Justiniano
Justiniano fue uno de esos hombres. Él era el sobrino del emperador oriental Justino. Él reinó desde 527 hasta 565. En apariencia, era un hombre apuesto, con una gran presencia aristocrática y majestad. Era muy inteligente y un verdadero jurista. Hoy sabemos por la historia que Justiniano presidió todas las reuniones importantes de la codificación del Derecho Romano. Él tuvo un auxiliar, el magistrado Triboniano, pero fue Justiniano quien personalmente dirigió el proceso de codificación, que conservó los elementos principales del Derecho Romano que hoy conocemos.

También fue un gran constructor. Sólo en Constantinopla, construyó 25 iglesias, incluyendo la Basílica de Santa Sofía, que por sí sola podría darle a un hombre una fama inmortal.

El emperador Justino, anticipando el momento en que su sobrino ascendería al trono, se aseguró que su dotado heredero fuera bien educado en la jurisprudencia, la teología y la historia de Roma a fin de que él estuviere preparado para dirigir los asuntos de Estado.

Por otra parte, Justiniano fue un hombre de bien con una voluntad fuerte, un buen católico que tenía costumbres austeras y que siguió una clara ortodoxia en una época de muchas herejías.

La alternativa que enfrentó Justiniano

Como los Sres. pueden ver en este mapa, Constantinopla no era el centro geográfico del Imperio Romano de Oriente, que se había extendido alrededor de las regiones del Mediterráneo. Esta posición geográfica nos ayuda para ver que el emperador del Imperio Romano de Oriente tuvo una alternativa delante de sí:

1) Si él deseaba ser grande delante de Dios, él debía restaurar el Imperio Romano de Occidente, así como la defensa de la fe y de los católicos oprimidos allí. En este caso, él debería reconquistar el norte de África, Italia, España y Galia. Después reinstalar el Antiguo Imperio Romano en sus antiguas fronteras, entonces debería defender esa primera cristiandad.

2) Si él deseaba ser grande delante de los hombres, trabajando para su propia gloria, habría dejado a un lado esta tarea y en su lugar se habría preocupado Oriente. Junto con mantener las tierras del Imperio en Asia Menor, se habría esforzado por conquistar Mesopotamia y Persia, que eran tierras muy ricas y prestigiosas con una gran cultura. Sin embargo, eran paganas, tan radicalmente paganas que los pueblos allí había rechazaron casi completamente la evangelización de los Apóstoles. Lo más probable es que no se convertirían al catolicismo por medio de una acción del Imperio Romano de Oriente. La conquista de esas áreas, por lo tanto, no habría tenido un significado religioso primordial, sino más bien eran importantes como conquista política que traería gran gloria personal al emperador.

Ahora bien, frente a la alternativa de la conquista de Oriente y hacer algún bien posible para esos pueblos paganos, o reconquistar el Oeste y ayudar a los católicos oprimidos allí, la caridad exige la protección de estos últimos, no de los paganos. Justiniano se colocó claramente ante esta alternativa: marchar hacia el Oeste y salvar a los católicos, restaurando el Imperio Antiguo y la gloria de la Iglesia, o marchar hacia el Este, dejando a los católicos oprimidos bajo el yugo de los bárbaros.

Justiniano tomó un camino que era por una parte era brillante y, por la otra, lamentable. Esa águila, destinada a volar tan alto, tenía sus alas con puntas de plomo, lo que le impedía volar alto. Este plomo fue la presencia de una de las figuras más enigmáticas y deplorables de la historia antigua, la emperatriz Teodora.

El rol de Teodora

Teodora
¿Quién fue Teodora? Ella era una mujer muy hermosa, hija de un entrenador de osos de un circo en Constantinopla. Ella se convirtió en una actriz de circo. Con una personalidad fuerte y magnética, pronto se hizo conocida en el grande y numeroso círculo artístico de Constantinopla, convirtiéndose a su vez en una de las mujeres más escandalosas de la ciudad. Luego, se convirtió a la Iglesia católica, abandonó la vida teatral, y se estableció como tejedora en una casa cerca del palacio.

Ella era una hermosa tejedora penitente cuando Justiniano la conoció. Se enamoró y se casó con ella. Con ella, una maldición y perdición entró en la vida de Justiniano. Fue ella quien representó a la disolución en la vida del emperador. Ella se convirtió en enemiga de la fe y partidaria de las herejías, y se esforzó por hacer que Justiniano entrase en conflicto con la Santa Sede, al final de su vida.

Ella también fomentó intrigas entre Justiniano y sus generales de tal manera que, a pesar de que él hizo muchas cosas buenas, el resultado final fue anulado por sus maquinaciones.

Fue ella también quien influyó para que Justiniano abandonara Occidente y lo animó a marchar contra el Oriente.

Por tanto, vemos a Justiniano como un águila que comienza a elevarse y que parece alcanzar los más altos cielos, pero a mitad de camino en su vuelo ascendente comenzó a descender y acabar aterrizando en el suelo.

¿Cómo ocurrió esta tragedia?

La primera fase brillante de Justiniano

Justiniano tenía un gran general llamado Belisario. Con la intención de restaurar el Imperio Romano de Occidente por lo tanto, siguiendo ese primer plan de Dios, antes que Teodora ejerciera su influencia Justiniano envió a Belisario en el norte de África. Toda esa zona había sido tomada por los peores bárbaros, los vándalos.

Belisario, que comandaba una enorme flota y un gran ejército, tuvo una brillante victoria en el año 534 en la batalla de Tricamarum. Los bárbaros que habían destruido el Imperio Romano de Occidente fueron completamente derrotados por Belisario, quien tomó a su rey, Gelimer, como prisionero. Con Gelimer caminando con cadenas a su lado, Belisario desfiló en la gloria por las calles de Constantinopla a su regreso. Al llegar a la plaza principal, le entregó el botín de guerra al emperador, como era la costumbre de los generales romanos victoriosos. Al llevar a Gelimer consigo en cadenas, Belisario demostró que un vándalo era nada cuando se enfrentaba con un gran romano.

Con esta victoria, las tropas católicas de Belisario reconquistaron las provincias romanas del norte de África que se habían perdido por causa de los vándalos que seguían la herejía arriana. Por lo tanto, una parte del Mare Nostrum [nuestro mar, el Mediterráneo] fue restaurado para la primera cristiandad.

Con esta gran victoria Justiniano tomó el nombre de Justinianus Vandalicus Africanus, para significar que había derrotado a los vándalos y era el conquistador de África.

Por todas partes del norte de África, la Iglesia comenzó a florecer de nuevo. Los arrianos fueron encarcelados y los católicos se reorganizaron. El nombre de Cristo fue nuevamente glorificado a través de esa costa africana.

Belisario conquista a los bárbaros en Roma
Después del triunfo, Justiniano se volcó a Italia para reconquistarla a través de dos frentes de ataque. Las tropas imperiales al mando del general Mundo entraron en el norte de Italia por la vía de Iliria, el mismo camino tomado por los ostrogodos anteriores, mientras Belisario atacaba Sicilia. Después de tomarla, entró en la península y capturó Nápoles y finalmente Roma en 536. Fue un gran y simbólico triunfo. Las tropas orientales de Justiniano habían reconquistado el Oeste. Roma fue liberada del dominio bárbaro y de nuevo quedó en poder de los romanos.

Podemos imaginar la alegría y la gloria de un católico viendo las tropas romanas marchando en triunfo por las calles de Roma. Decretos fueron publicados en latín y griego, que era la lengua oficial del Imperio Romano de Oriente, para registrar y celebrar la gloria restaurada de la antigua Roma.

Continuará…

Vea también:


Tomado de TIA

sábado, 23 de febrero de 2013

El Imperio Romano y la Iglesia – II


Las élites del Imperio estaban corrompidas

Plinio Corrêa de Oliveira

En el artículo anterior hemos conjeturado que había un ángel velando sobre el Imperio Romano para protegerlo y, al mismo tiempo, afirmamos que había caído porque estaba corrompido. ¿Cómo se explica esta aparente contradicción? En otras palabras: ¿Era todo el Imperio lo que estaba corrompido y causó su caída, o fue sólo una parte de él?

Aunque no hay evidencia histórica de cada punto en particular que expondré aquí, los presento como un resumen de mis estudios sobre este tema.

Esto se debió principalmente más a las élites del Imperio Romano que estaban corrompidas que de la población real. La masa del pueblo era mejor que las elites. Encontramos la misma situación en la historia de las herejías que invadieron a la Iglesia en esa época, con las elites religiosas más corruptas que el pueblo.

Una élite religiosa cada vez más corrupta

En el Primer Concilio de Éfeso, en el año 431, que condenó el nestorianismo, el pueblo estaba mucho más entusiasmado con la nueva glorificación de la Virgen como Theotokos Madre de Dios que la mayoría de las élites religiosas. Cuando se enteraron de la noticia, la gente salió a las calles cantando para celebrar este nuevo título de Nuestra Señora.

Las élites religiosas, sin embargo, representadas por el Patriarca de Constantinopla, que no era otro que el mismo Nestorio, no quedaron satisfechas con el concilio. De hecho, Nestorio era el que le había pedido al emperador que convocara el concilio para demostrar su ortodoxia. Sabemos que hubo grandes santos en esa época y que el nestorianismo fue condenado; no obstante, una gran parte de la élite religiosa estaba corrompida. En la época del arrianismo y del semi-arrianismo, esa corrupción se había incrementado hasta el punto de que casi todos los obispos adhirieron a la herejía, y fue principalmente el pueblo el que se aferraba a la buena doctrina.

Las conspiraciones falaces de Bizancio

También observamos el mismo fenómeno de una elite corrupta en los altos dignatarios civiles, especialmente con su reacción ante los dos hombres que la Divina Providencia llamó para salvar al Imperio Romano: Stilicon y Justiniano.

Flavio Stilicon (359-408) fue un general romano durante el reinado de Honorio. Él fue un vándalo nacido en lo que hoy es Alemania, pero que se identificaba tan fuertemente con el Imperio Romano, que él mismo se consideraba un romano. Entró en el ejército y se hizo famoso por su amor por Roma. Stilicon apareció en una difícil situación en la historia de Roma: En resumen, los ostrogodos ya habían invadido el Imperio y se instalaron en la península de los Balcanes con el permiso del emperador romano de Oriente. Entre los años 378 y 395, ellos se rebelaron contra el emperador porque querían tener su propia tierra.

El emperador Zenón conspiró contra el Imperio de Occidente
Ellos bajaron desde los Balcanes hacia Bizancio para hacer sus demandas ante el emperador. En ese momento, Bizancio era una ciudad muy distinguida, tal vez sólo superada por Roma. Era una ciudad de una belleza ideal, muy elegante, el arquetipo de una sociedad refinada, de vida intelectual y modelo de los espectáculos y las artes. La entrada de los ostrogodos en Bizancio fue algo mucho peor que, por ejemplo, los soviéticos entrasen en París.

Por esta razón, el emperador del Imperio de Oriente, que era muy astuto en la política de la intriga y que tenía esa manera falaz de hacer las cosas típicas de los bizantinos, decidió no luchar contra los ostrogodos. Al darse cuenta de que carecía de la fuerza necesaria para enfrentarlos en batalla, decidió desviar a los bárbaros lejos de Bizancio y llevarlos a invadir en su lugar el Imperio Romano de Occidente. Con este fin, él tramó un subterfugio.

Illyria [hoy Croacia, Bosnia y Albania] era un territorio de disputa entre el Imperio Romano de Occidente y el de Oriente. En esa época estaba ocupado por Occidente, pero Oriente lo reivindicaba. Por lo tanto, el emperador romano de Oriente, dijo a los ostrogodos: “Yo les daré las tierras de Illyria. En la actualidad está ocupada por intrusos. Si expulsáis a estos intrusos, la tierra será vuestra”.

El general Flavius ​​Stilicon
Es así que los ostrogodos, para quienes la lucha era un tipo de entretenimiento, entraron en Illyria y derrotaron a las tropas del emperador occidental. Poco después, se dieron cuenta de que, al otro lado del Adriático estaba Italia, llena de todo tipo de riquezas, dotada de clima benigno y tierra fértil, y custodiada por tropas que eran aún menos combativas que las tropas del Imperio Romano de Oriente. Por lo tanto, les vino la idea de entrar por el norte de Italia dando la vuelta al Adriático por tierra para después cruzar los Alpes. Así fue como el emperador de Bizancio arregló el asunto.

En ese momento, el general Stilicon guardaba la línea del Rin-Danubio, que marcaba las fronteras del Imperio Romano, separándolo de las tribus germánicas. El emperador de Occidente, viendo que los bárbaros estaban atacando el norte de Italia, ordenó a Stilicon que trasladara sus tropas a Italia para defenderla. Él obedeció, pero esto dejó la línea del Rin-Danubio sin vigilancia.

Stilicon luchó contra los ostrogodos en dos grandes batallas cerca de las ciudades de Pavía y Verona. Sus victorias fueron espectaculares y acabaron con el peligro ostrogodo. Lo que quedó de sus hordas se retiraron, estableciéndose en el territorio que hoy es Suiza.

Mientras tanto, las diversas ramas de tribus visigodas, viendo que Stilicon había dejado sin vigilancia  las fronteras del Rin-Danubio, se aprovecharon de la situación. Entraron en Francia y bajaron hasta el sur de España e incluso hasta el norte de África. Por lo tanto, sin la presencia de Stilicon, el Imperio no pudo defenderse y comenzó a perder terreno.

En el 406, uno de los jefes visigodos, Radagaise, cruzó los Alpes y tomó rumbo hacia Roma. Stilicon intervino y lo derrotó en Florencia. Una vez más, el Imperio de Occidente fue salvado por Stilicon.

Con la eliminación de esta amenaza, Stilicon tuvo libertad para mover sus tropas al norte para enfrentarse con los bárbaros que habían invadido el Imperio.

En este momento, Stilicon aparece en la historia como un ángel velando sobre el Imperio de Occidente para protegerlo de todas las formas posibles de las hordas bárbaras.

Una corte romana corrupta

Ahora bien, este hombre que parece haber tenido la hermosa misión de conquistar a los bárbaros, este hombre que era él mismo un semi-bárbaro pero totalmente asimilado por la cultura y civilización romana, ¡este hombre murió asesinado por orden del emperador occidental! En el apogeo de su carrera militar, fue asesinado vilmente por orden del emperador Honorio que ni siquiera tuvo el cuidado de ocultar su crimen.

Honorio, arriba, jugando con las palomas y gallinas,
ordenó el asesinato del general Stilicon
Él ordenó ese crimen por miedo de que el mismo Stilicon se convirtiera en emperador. ¡Fue un crimen que resultó de las intrigas miserables de una corte decadente, que no entendía la grandeza de ese hombre, y el valor de su heroísmo por Roma!

Stilicon demuestra que al Imperio Romano de Occidente no le faltaron grandes generales. Tenía excelentes soldados y grandes generales. Los principales elementos que constituyen la grandeza de Roma fueron sus grandes soldados y generales. El Imperio todavía los tenía en el siglo cuarto. Lo que le faltaba al imperio, sin embargo, era un emperador que no fuera pequeño e insignificante; carecía de una corte que no fuese infame e intrigante, carecía de una élite que no faltara al cumplimiento su deber de esa manera tan miserable.

Stilicon fue asesinado de la manera más ostensible, clara y evidente en el año 408. Los visigodos, que respetaban y admiraban a Stilicon como un enemigo leal, se indignaron por su asesinato. Ya sea para ajustar las cuentas por ese vil asesinato o tal vez porque Stilicon ya no estaba allí para defender el Imperio, decidieron invadir Italia.

De hecho, en el año 409, invadieron el imperio con hordas tan diferentes, que la caída del Imperio Romano de Occidente se hizo prácticamente inevitable. Sabemos que en el año 476 el último emperador del Imperio Romano Occidental, Rómulo Augusto, fue depuesto por Odoacro, quien se convirtió en rey de Italia (467-493).

Una corte bizantina corrupta

En este escenario se produjo algo que los historiadores de hoy toman debidamente en cuenta, aunque fue ignorado en el pasado. Los bárbaros veneraban el nombre romano y creían en la idea de que el mundo debía ser gobernado por un emperador. Cuando dominaron el Imperio Romano de Occidente, ellos reunieron los símbolos e insignias del Imperio de Occidente y se los enviaron a Zenón (425-491), el emperador de Oriente.

Su delegación le dijo al emperador que en adelante ellos consideraban el Imperio para que de nuevo fuese uno solo bajo un solo emperador, Zenón. Es así que ellos hicieron una declaración oficial diciendo que habían acabado con la división del Imperio Romano en dos, y que lo consideraban como una sola realidad, como lo había sido antes de Diocleciano.

Los bárbaros pudieronn haberse convertido mucho antes
 si los emperadores romanos orientales hubiesen sido fieles
Los bárbaros adhirieron tan completamente al ideal de un Imperio único, que a partir de entonces sus monedas mostraron las efigies de Zenón y de los emperadores orientales que lo siguieron en lugar de las de sus propios reyes. En ocasiones, enviaban embajadas a Bizancio con homenajes, reconociéndose como vasallos del emperador.

¿Cuál era el valor de ese vasallaje? No era mucho, porque en primer lugar, esos bárbaros carecían de las habilidades políticas para organizar sus regiones en todo el Imperio, por ejemplo, como la British Commonwealth se organiza en torno a la Corona de Inglaterra. En segundo lugar, porque Zenón era un emperador indiferente y perezoso que no se molestó en guiar a esos bárbaros para que mejorasen, ya sea espiritual o materialmente.

En lugar de enviar misioneros católicos para convertir a los bárbaros del arrianismo, en lugar de tratar de civilizarlos, como lo hicieron después los francos, el emperador y la corrupta corte bizantina corrupta no hicieron nada.

Absorbidos por las fiestas de Bizancio, emergidos en los esplendores de la corte de Constantinopla, los emperadores no se preocuparon de lo que ellos consideraban ser un brutal desierto occidental con sus violentas, de rubios, sucios y despeinados cabellos largos.

Continuará…

Véase el artículo anterior de esta serie aquí

Tomado de TIA

martes, 19 de febrero de 2013

Marc-Andre Hamelin interpreta Liszt

En esta ocasión les dejo unas bellas piezas de piano de Franz Liszt muy bien interpretadas por el pianista y compositor franco-canadiense Marc-Andre Hamelin. Las piezas son:

01.   Apparition #1 in F sharp, S155_1
02.   Waldesrauschen, S145_1
03.   Un Sospiro, S144_3
04.   Hungarian Rhapsody #10 in E major, S244_10
05.   Hungarian Rhapsody #13 in a, S244_13
06.   Hungarian Rhapsody #2 in c sharp, S244_2
07.   Nuages gris, S199
08.   En reve - Nocturne, S207
09.   Reminiscences de Don Juan, S418
 
Para escuchar haga clic en play. Si no puede escuchar haga clic aquí

Comprar el CD aquí

sábado, 16 de febrero de 2013

El Imperio Romano y la Iglesia – I


La Primera Cristiandad

Plinio Corrêa de Oliveira

Motivado por el general interés mostrado acerca de los orígenes de la Edad Media, queremos aprovechar esta oportunidad para plantear algunas preguntas.

Sabemos que las condiciones normales de la vida y la influencia de la Iglesia deben estar apoyadas por una civilización que ella genere, un orden temporal formado y dominado por el espíritu católico que sirve como instrumento para facilitar su gran tarea de santificación y salvación de las almas. Así como Dios quiere guiar a la Iglesia en la realización de sus palabras a lo largo de la historia, así también Dios desea establecer, desarrollar y proteger una civilización católica.

Teniendo esto en cuenta, podemos preguntarnos: ¿Quiénes son las personas providenciales que pueden crear una civilización? ¿Cuáles son las situaciones, problemas, crisis y dificultades que una civilización católica tiene que enfrentar para poder existir?

A partir de aquí, otras preguntas surgen necesariamente: ¿Cuáles fueron las dificultades en los primeros intentos de crear una civilización católica? ¿Qué factores contribuyeron a su realización? ¿Qué factores presentan obstáculos a la misma?

Esto es lo que vamos a empezar a estudiar ahora mediante el análisis de la posición de la Iglesia en el Imperio Romano y, luego, su relación con un gran y un tanto enigmático personaje, el emperador Justiniano.

El Imperio Romano en su apogeo bajo Trajano, arriba,
y al final del siglo cuarto, después de haber sido dividido
El Imperio romano está representado como una entidad en el primer mapa en la parte superior derecha en la época de Trajano en el siglo segundo después de Cristo. Más tarde, en el siglo cuarto, el imperio fue dividido por el emperador Diocleciano en dos partes, Occidente y Oriente. Él también dividió el poder, manteniendo la parte oriental para sí y nombrando a Maximiano como emperador de Occidente.

Por lo tanto, había dos augustos, y cada uno tenía bajo su dirección un césar, los herederos designados de los emperadores. Esos cuatro hombres formaron una tetrarquía que teóricamente ejerció el poder absoluto sobre todo el Imperio. Por lo tanto, se estableció una diferencia entre el Imperio Romano Occidental y el Imperio Romano de Oriente.

El segundo mapa muestra todo el Imperio Romano poco después de la época en que la Iglesia salió de las catacumbas en el siglo cuarto, que muy genéricamente representa la Cristiandad en ese momento. Vemos la excepcional situación geográfica del Imperio situado en torno al Mediterráneo, que el romano llamó Mare Nostrum [Nuestro Mar]. El Imperio también abarcaba los territorios fértiles del norte de África, las zonas muy civilizadas y ricas de Asia Menor, las culturales y un tanto ricas regiones de Grecia e Italia, y, sobre todo, las zonas salvajes que formaban España, Francia, parte de Alemania y la lejana Gran Bretaña, donde la civilización aún no se había implantado.

Después que Occidente se hizo católico y Constantino declaró la fe católica como la religión del Imperio de Oriente, este Imperio representó la Cristiandad. Hasta el Edicto de Milán, firmado en 313, la Iglesia vivió en las catacumbas. Cuando salió, por desgracia, ella estaba contaminada por las herejías. Tan pronto como salió de las catacumbas, empezó a ser atacada por el nestorianismo, el arrianismo y otras herejías que vinieron después. Por lo tanto, esta Cristiandad se nos aparece, en muchos aspectos, siendo una Cristiandad corrompida.

Un ángel velando por la cristiandad naciente
Santa Teresa de Ávila tuvo una famosa visión en la cual vio un convento muy indisciplinado en la España de su tiempo, y encima de él estaba sentado un ángel. Ella le preguntó al ángel del significado de esa visión. Él le explicó que, a pesar de que era un convento relajado, todavía había algunas almas virtuosas que sostenían algunos valores. Tal es el compromiso de Dios en proteger a los justos, que envió a ese ángel para que velara por el convento.

Ahora bien, si esto se puede decir de un convento, se puede decir con mayor razón de una civilización como la que estamos estudiando aquí a lo largo de las costas del Mediterráneo. Podemos decir que el ángel de la guarda del Imperio Romano se cernía sobre él, acompañado por los ángeles que protegían a las almas justas que vivían allí.

Cuando hablamos de la corrupción del Imperio Romano, tenemos que hacer varias reservas acerca de ese estado general. En primer lugar, aunque sabemos que las emergentes herejías socavaron el catolicismo en el Imperio, también sabemos que sus representantes extirparon casi todos los restos de paganismo, destruyeron sus templos y monumentos en un movimiento muy diferente al del Renacimiento, que promovió el re-surgimiento del arte y la arquitectura pagana.

En segundo lugar, sabemos que cuando las hordas de bárbaros comenzaron su ataque contra el Imperio, el comportamiento de los dignatarios eclesiásticos fue lo opuesto al de los dignatarios civiles. Mientras que los líderes civiles huyeron vergonzosamente, las autoridades eclesiásticas permanecieron incondicionalmente en su lugar; los obispos en sus diócesis y los sacerdotes en sus parroquias. Por tanto, en cuanto el Imperio de Occidente se venía abajo, la Iglesia permaneció sólidamente en pie durante todo el cataclismo. A pesar que la Iglesia de entonces carecía de la vitalidad como para hacer una cruzada contra los bárbaros, no obstante, tuvo la energía suficiente para seguir existiendo a pesar de las invasiones y las herejías.

En tercer lugar, otro punto a destacar es que cuando Clodoveo, el primer rey de los francos que unificó todas las tribus de los francos bajo su mando, se convirtió y fue bautizado en el año 496, comenzó su acción para proteger a los católicos. Entonces, la influencia de la Iglesia Católica era lo suficientemente amplia como para dar a Clovis un prestigio internacional y presentarlo como un rey modelo y un líder. La proyección de este modelo desempeñó un papel importante en la conversión de otros bárbaros y en el establecimiento de la Cristiandad medieval.

La Catacumba de Santa Priscila, Roma
Por lo tanto, los católicos de esa época, a pesar de ser muy laxos, fueron capaces de lograr estas cosas buenas. Así vemos que, a pesar de ser una cristiandad corrompida digna de censura por la decadencia que tenía y que causó, era una cristiandad que aún era muchísimo mejor que la situación que vemos hoy en día en todos los países que hasta no mucho tiempo fueron católicos.

Podemos ver que la Cristiandad que mereció el castigo de la invasión de los bárbaros – recuerden que Atila se hacía llamar “el azote de Dios” porque él creía que Dios lo había elegido para castigar a los pueblos romanos de la época. Si esa cristiandad merecía un castigo, podemos decir que la situación de la humanidad de hoy en día es más que corrupta y, por lo tanto, está lista como para merecer otro castigo.

Continuará…

Fuente: TIA

viernes, 15 de febrero de 2013

Las increíbles recientes herejías del renunciado antipapa Benedicto XVI sobre “los ortodoxos”: Él enseña que el cisma es santo


MENSAJE DE BENEDICTO XVI CON OCASIÓN DE LA ENTRONIZACIÓN DE SU SANTIDAD EL PAPA TAWADROS II, PATRIARCA DE LA IGLESIA COPTA ORTODOXA

“A Su Santidad Tawadros II
Papa de Alejandría
Patriarca de la Sede de San Marcos

Es con alegría fraterna que envío a usted, Santidad, estos saludos con ocasión de su entronización como Papa de Alejandría y Patriarca de la Sede de San Marcos. A mi venerable hermano el cardenal Kurt Koch, presidente del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, he encomendado la tarea de transmitirle estos saludos, junto a la seguridad de mi cercanía en la oración cuando asume el alto oficio de supremo pastor de la Iglesia copta ortodoxa. Que Dios Omnipotente le conceda, Santidad, abundantes dones espirituales para fortalecerlo en su nuevo ministerio, mientras guía al clero y a los laicos por caminos de santidad, para el bien de su pueblo y la paz y la armonía de toda la sociedad.

Mi pensamiento se dirige en este momento a su venerable predecesor, Su Santidad el Papa Shenouda III, cuyo largo y devoto servicio al Señor ciertamente seguirá inspirando a usted y a todos los fieles… oro para que el Espíritu Santo le sostenga en su ministerio, a fin de que la grey encomendada a su solicitud conozca la enseñanza del Buen Pastor… Consciente de los grandes desafíos que acompañan el ministerio espiritual y pastoral que usted, Santidad, se apresta a iniciar, le garantizo mis oraciones y mi buenos deseos. Con estima y afecto fraterno, invoco las bendiciones de Dios sobre usted y sobre todos los fieles encomendados a su cuidado.

Vaticano, 14 de noviembre de 2012

BENEDICTUS PP XVI[i]

Los adherentes de las sectas “ortodoxas” rechazan la primacía y la infalibilidad papal. La Iglesia Católica siempre los ha considerado cismáticos y en camino de la condenación eterna. Sin embargo, durante años Benedicto XVI no ha dejado de prodigar alabanzas para los líderes cismáticos “ortodoxos”

Benedicto XVI enseña la herejía formal varias veces en esta carta. Él enseña herejía formal al afirmar que los cismáticos pueden seguir los “caminos de la santidad” sin la fe católica y fuera de la Iglesia. Específicamente, Benedicto XVI dice que al tomar este rol como un líder cismático, el cismático “¡guiará al clero y a los laicos por caminos de santidad!”. Es un dogma que los hombres no pueden agradar a Dios, santificarse o conseguir el perdón de los pecados sin la fe católica o fuera de la Iglesia (Trento, Bonifacio VIII, Unam Sanctam, etc.) Según el apóstata Benedicto XVI, el cisma equivale a la santidad.

Benedicto XVI también enseña la herejía formal al dirigirse repetidamente al líder cismático como llamándolo “papa” y verdadero líder jurisdiccional de la verdadera Iglesia en su área. Según el apóstata Benedicto XVI, el cismático ocupa legítimamente “la Sede de San Marcos”. Esta herejía fue condenada, entre otras cosas, en la encíclica Satis cognitum de León XIII, que enseña que todos esos obispos cismáticos están fuera de la Iglesia y por lo tanto, no pueden ejercer jurisdicción. Al igual como lo hace con otros cismáticos, Benedicto XVI también llama de “Su Santidad” a este líder cismático.

Benedicto XVI también enseña la herejía formal al afirmar que el líder cismático fallecido, el “Papa Shenouda”, fue devoto al servicio del Señor, que tuvo un rebaño de fieles a él confiados, y que su vida continúa inspirándolos. Esta es una flagrante negación del dogma de que no hay salvación fuera de la Iglesia Católica (extra ecclesiam nulla salus). Benedicto XVI afirma también que el recientemente fallecido líder cismático es “venerable”.

Entre otras de las blasfemias de Benedicto XVI, él afirma que desempeñar un rol prominente en una iglesia cismática es un “alto oficio”. Él también declara que el nuevo oficio de liderazgo cismático es un “ministerio pastoral”. Él ora para que el Espíritu Santo (el Espíritu de Verdad) ¡“sostenga” al líder cismático en su oficio de promover el cisma! También declara que los adherentes del cisma (“los ortodoxos”) son los “fieles” de la Iglesia de Dios. Como es habitual, Benedicto XVI también menciona su “estima” por el líder cismático. Benedicto XVI declara que las almas fueron “encomendadas” por Dios a seguir a (y ser espiritualmente dirigidas por) este recién instalado líder cismático. Benedicto XVI no es más que un completo antipapa cismático que se hace pasar por un papa católico.

Sala de los Papas, Viernes 25 de enero de 2013

DISCURSO DE BENEDICTO XVI A LA COMISIÓN MIXTA PARA EL DIÁLOGO TEOLÓGICO ENTRE LA IGLESIA CATÓLICA Y LAS IGLESIAS ORTODOXAS ORIENTALES

“Eminencias, excelencias, queridos hermanos en Cristo:

“Con alegría en el Señor os doy la bienvenida, miembros de la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas orientales. Por medio de vosotros, extiendo mis saludos fraternos a los jefes de todas las Iglesias ortodoxas orientales… Antes que nada deseo recordar con estima a Su Santidad Shenouda III, Papa de Alejandría y Patriarca de la Sede de San Marcos, recientemente fallecido. Recuerdo con gratitud también a Su Santidad Abuna Paulos, Patriarca de la Iglesia ortodoxa etíope Tewahedo, que el año pasado acogió el noveno encuentro de la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico en Addis Abeba, Etiopía. Me entristeció también saber de la muerte de su excelencia reverendísima Jules Mikhael Al-Jamil,… Me uno a vosotros en la oración por el eterno descanso de estos devotos servidores del SeñorQue el ejemplo y la intercesión de los innumerables mártires y santos, que durante los siglos han dado un valiente testimonio de Cristo en todas nuestras Iglesias, nos sostengan y fortalezcan a todos…”[ii].

Aquí, Benedicto XVI niega nuevamente el dogma Extra Ecclesiam nulla salus al enseñar que los herejes y cismáticos notorios pueden tener el descanso eterno. Benedicto XVI también declara que los líderes cismáticos de la “santa ortodoxia” son líderes jurisdiccionales de la verdadera Iglesia, dondequiera en el mundo en que hayan establecido iglesias cismáticas. También dice que los líderes de las iglesias cismáticas fallecidos eran “devotos servidores del Señor”. A continuación, declara que las iglesias cismáticas tienen “innumerables mártires y santos”, y que “que nos sostienen y fortalecen a todos”. ¡Qué hereje!

CARTA DE BENEDICTO XVI A S.E. SPYRIDON, METROPOLITA DE HELIÓPOLIS, CON MOTIVO DE LA MUERTE DEL PATRIARCA IGNACIO IV HAZIM

“Eminencia: Acabo de saber, con tristeza, que el Señor ha llamado consigo a Su Beatitud Ignacio IV Hazim, Patriarca greco-ortodoxo de Antioquía y de todo Oriente. Le expreso a usted, al Santo Sínodo y a todos los miembros de la Iglesia mis más sinceras condolencias y aseguro mi unión en la oración con cuantos lloran a su padre y pastor. Durante su larga vida al servicio del Evangelio, el desaparecido Patriarca ofreció un testimonio luminoso de fe y de caridad, obrando con dedicación para la elevación espiritual de la grey que se le había encomendado y por la gran causa de la reconciliación y de la paz entre los hombres… Os confirmo mi oración por los fieles de vuestra Iglesia que se encuentran sufriendo y por la paz en la región, y, ratificando toda mi participación, le ruego que acepte, eminencia, la expresión de mis sinceros saludos en Cristo.

“Vaticano, 6 de diciembre de 2012
“Benedicto PP. XVI[iii]

Benedicto XVI llama también al líder cismático de “Eminencia”. Históricamente, el título “Eminencia” ha sido un título honorífico otorgado a los cardenales de la Iglesia Católica. Benedicto XVI enseña de nuevo la herejía formal por negar el dogma Extra Ecclesiam nulla salus: él enseña que el líder no católico murió y fue donde el Señor. A continuación él declara que el cismático recientemente fallecido era el líder de la verdadera Iglesia de Antioquía “¡y de todo el Oriente!”.

Benedicto XVI afirma que este líder cismático fue ordenado debidamente por Dios para ser un “padre y pastor” de la gente, ¡a pesar de que él era un cismático! Ser un “pastor” en la verdadera Iglesia es ocupar un cargo de autoridad jurisdiccional. Esto demuestra, una vez más, que Benedicto XVI cree que un cismático tiene autoridad jurisdiccional sobre la verdadera Iglesia de Jesucristo.

Luego comete herejía formal al afirmar que este hereje y cismático que rechaza el papado “ofreció un testimonio luminoso de fe” que elevó espiritualmente a la grey.

Benedicto XVI también mutila el Evangelio diciendo que el cismático vivió una “larga vida de servicio del Evangelio”, a pesar de que el cismático niega el Evangelio (por ejemplo, Mt. 16,18-19). Benedicto termina su herético telegrama al declarar una vez más que los “ortodoxos” son fieles de la verdadera Iglesia.

MENSAJE DE BENEDICTO XVI A SU SANTIDAD BARTOLOMÉ I, PATRIARCA ECUMÉNICO, PARA LA FIESTA DE SAN ANDRÉS
“A Su Santidad Bartolomé I
Arzobispo de Constantinopla
Patriarca Ecuménico

“Animado por sentimientos de profunda alegría y de cercanía fraterna, desearía hoy hacer mío este deseo, que san Pablo dirige a la comunidad cristiana de Éfeso, para formulárselo a usted, Santidad, a los miembros del Santo Sínodo, al clero y a todos los fieles reunidos en este día de fiesta para celebrar la gran solemnidad de san Andrés. Siguiendo el ejemplo del Apóstol, también yo, como vuestro hermano en la fe, «doblo mis rodillas ante el Padre» (Ef. 3, 14), para pedir que os conceda «ser robustecidos por medio de su Espíritu» (Ef. 3, 16) y «conocer el amor de Cristo, que trasciende todo conocimiento» (Ef. 3, 19). El intercambio de delegaciones entre la Iglesia de Roma y la Iglesia de Constantinopla, que se renueva cada año con ocasión de las respectivas fiestas patronales de san Andrés en El Fanar y de san Pedro y san Pablo en Roma, testimonia de modo concreto el vínculo de cercanía fraterna que nos une

“Santidad, en este momento deseo renovarle la expresión de mi profundo reconocimiento por las palabras pronunciadas al final de la celebración por el quincuagésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II y por la apertura del Año de la fe, que se celebró en Roma en octubre, palabras mediante las cuales usted supo hacerse intérprete de los sentimientos de todos los presentes. Conservo vivos recuerdos de su visita a Roma en aquella circunstancia, durante la cual tuvimos la oportunidad de renovar los vínculos de nuestra sincera y auténtica amistad. Esta amistad sincera que ha nacido entre nosotros, con una gran visión común de las responsabilidades a las que estamos llamados como cristianos y como pastores del rebaño que Dios nos ha confiado, es motivo de gran esperanza para que se desarrolle una colaboración cada vez más intensa en la tarea urgente de dar, con renovado vigor, testimonio del mensaje evangélico al mundo contemporáneo. Le agradezco además de todo corazón a usted, Santidad, y al Santo Sínodo del Patriarcado Ecuménico, el haber querido enviar a un delegado fraterno para que participara en la Asamblea general ordinaria del Sínodo de los obispos sobre el tema: «La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana». El desafío más urgente, sobre el cual siempre hemos estado de total acuerdo con Vuestra Santidad, es hoy el de cómo hacer llegar el anuncio del amor misericordioso de Dios al hombre de nuestro tiempo,…

“Santidad, en la Divina liturgia de hoy que habéis celebrado en honor de san Andrés, patrono del Patriarcado Ecuménico, habéis orado «por la paz de todo el mundo, por la prosperidad de las santas Iglesias de Dios y por la unión de todos». Con todos los hermanos y las hermanas católicos, me uno a vuestra oración… Con estos sentimientos de sincero afecto en Cristo Señor, renuevo mis mejores deseos e intercambio con usted, Santidad, un abrazo fraterno.

“Vaticano, 23 de noviembre de 2012”[iv]

Benedicto XVI declara que el líder cismático no católico es “arzobispo”, que es un título jurisdiccional dado sólo a los obispos católicos por los Papas. Benedicto XVI de nuevo enseña la herejía formal al afirmar que las almas le fueron “confiadas” al líder cismático por Dios. Es herejía enseñar que Dios confía un rebaño a un líder cismático y herético que está fuera de la Iglesia.

Benedicto XVI se él mismo un líder cismático. Por lo tanto, cuando él piensa de otro líder cismático, él se llena de “profunda alegría y cercanía fraterna”. Benedicto XVI afirma que el líder cismático “ortodoxo” es “Santidad”. Benedicto XVI también está “unido” al cismático y que es su “hermano en la fe”. Nótese cómo Benedicto XVI expresa su gran alegría al recordar la visita del líder cismático a Roma. Él también dice que el líder cismático es un “pastor” de la iglesia verdadera. Esto es herejía formal. Benedicto XVI concluye uniendo su oración a la oración del líder cismático.

Como muchos de ustedes saben, la herética promoción del cisma y de los líderes cismáticos por Benedicto XVI y la secta del Vaticano II ha estado sucediendo desde hace bastante tiempo. Los recientes antipapas han mostrado este tipo de herejía por décadas. Es por eso que es una broma cuando los “católicos” ignorantes y de mala voluntad dicen: “¿Está usted en unión con la Roma / la Iglesia Católica?”… como si el no estar en unión con Roma o el papado significara algo para Benedicto XVI. Estos recientes ejemplos de promoción del cisma por Benedicto XVI muestran claramente, una vez más, que el no estar en unión con un “Papa católico” o la “Iglesia Católica” no significa absolutamente nada para el cismático Benedicto XVI.

Por lo tanto, la próxima vez que alguien falsamente lo acuse de no estar en unión con la Iglesia Católica (simplemente porque usted correctamente rechaza a Benedicto XVI como un malvado antipapa no católico), enróstrele una copia de la promoción más reciente del cisma por Benedicto XVI en su herética cara. Benedicto XVI se burla constantemente de la unión con el papado y con la Iglesia Católica. La mala voluntad casi universal que existe hoy en día entre los seres humanos es la razón de que la mayoría de los “católicos” no se dan cuenta de esto. Aquellos que siguen defendiendo Benedicto XVI como un Papa católico, después de ver la evidencia que demuestra que él es un hereje y un antipapa, se encontrarán en el infierno por toda la eternidad.


Véase también:



[i] L’ Osservatore Romano, 21 de noviembre de 2012, p. 6.
[ii] L’ Osservatore Romano, 30 de enero de 2013, p. 5.
[iii] L’ Osservatore Romano, 12 de diciembre de 2012, p. 4.
[iv] L’ Osservatore Romano, 5 de diciembre de 2012, p. 7.
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