miércoles, 12 de diciembre de 2007

El Espíritu Santo y el Concilio Vaticano II


Para cualquiera que tenga un mínimo de honestidad intelectual, no puede sino reconocer que hay una tremenda contradicción entre el magisterio de la Iglesia anterior al Concilio Vaticano II y el posterior a éste. Es clarísima la coherencia doctrinaria del magisterio de los papas y de todos los concilios anteriores al Vaticano II. Siempre se ha enseñado que en los concilios de la Iglesia obra de manera extraordinaria el Espíritu Santo. Entonces uno se preguntará, el Espíritu Santo no se puede contradecir, porque es Dios, y Dios es la Verdad, y la Verdad no se contradice, luego, ¿en el Vaticano II obró el Espíritu Santo? Gracias a Dios, es el concilio Vaticano I (imagen arriba)quien nos da la respuesta, dice:

“En cumplir este cargo pastoral, nuestros antecesores pusieron empeño incansable, a fin de que la saludable doctrina de Cristo se propagara por todos los pueblos de la tierra, y con igual cuidado vigilaron que allí donde hubiera sido recibida, se conservara sincera y pura”... “pues no fue prometido a los sucesores de Pedro el Espíritu Santo para que por revelación suya manifestaran una nueva doctrina, sino para que, con su asistencia, santamente custodiaran y fielmente expusieran la revelación trasmitida por los Apóstoles, es decir el depósito de la fe”.

Luego, podemos dormir tranquilos, y nadie nos puede venir con la cantinela de que hay que aceptar ese concilio ya que en él obró el Espíritu Santo, porque eso es mentira.

6 comentarios:

psicologo dijo...

Estimado Juan:
he leído tus comentarios del Concilio. Pero quisiera decirte que no es más que eso: un comentario, sin profundidad doctrinaria, ni base documental. El Concilio es lo mejor que le pudo pasar a la Iglesia. La queremos moderna, abierta al mundo pero siempre dentro de la tradición. Eso es ser moderno!
El Vaticano II no es más que la continuación del Vaticano I en asuntos pastorales. Sin él, no se comprende el Papa bueno, Juan XXIII, ni el Papa magno, Juan Pablo II, ni el Papa Benedicto XVI, pontífice de sumo equilibrio.
Lamento que creas que la Iglesia se ha equivocado durante cuarenta años. Confundes los abusos del Concilio con el Concilio mismo, inspirado evidentemente -¿podría ser de otra forma?- por el Espíritu Santo. Lo contrario es una impostura religiosa. Sé coherente!!!
Con todo el amor del Señor,
Pancracius

rogelio dijo...

No cacho nada de lo que hablas del Concilio, pero si fue así está bien para todos. Pienso que lo único que nos tiene que unir es el amor sin discriminación. Ama a tu enemigo, pon la otra mejilla, creo que eso es lo que quiere el maestro Jesús. Si lo que había antes del concilio era eso, está bien. Y si después del Concilio es eso, también está bien.
Quizás yo no sea tan letrada como tu, pero lo que me ha enseñado la vida es a respetar.
Y espero que no me censures este mail, porque sino el diálogo se hace imposible.
Nefertitis

Juan Valdivieso dijo...

Estimado Pancracius
Lamento tener que decirte que no puedo estar de acuerdo contigo. Lo que yo digo no es un simple comentario sino que es una constatación que es ineludible. Es que sí hay contradicción entre el Magisterio pre y post-conciliar. Es cosa de darse el tiempo de estudiarlo un poco. Aquí no tengo el espacio de demostrártelo pero estoy preparando un artículo que sí lo demuestra y que verás publicado en breve. En segundo lugar, no todo lo que sea moderno tiene que ser necesariamente bueno. En tercer lugar, que la Iglesia sea abierta al mundo es una contradicción con la misma doctrina de Jesucristo que dijo que él mundo lo odiaba y San Pablo dice en una de sus cartas "No os conforméis con el mundo", etc. No es el mundo quien debe convertir a la Iglesia, sino que es la Iglesia que debe convertir al mundo como lo hizo al convertir a los paganos, al imperio romano, al formar la edad media, la cristiandad y al expandirse por todo el globo. Por lo tanto, buscar acuerdos con el mundo no es parte de la tradición de la Iglesia, como lo puede constatar cualquiera que estudie la historia y lea los Evangelios. Por eso Cristo dijo "Yo no vine a traer paz a la tierra sino que espada" "Quien no está conmigo, está contra mí", etc.
El Vaticano II no es la continuación del I y eso lo declaran los mismo que lo realizaron como probaré en el artículo que estoy preparando. Llamar a Juan XXIII el papa bueno es simplemente una apelativo publicitado por los medios, para favorecer la revolución dentro de la Iglesia. Porque de bueno no tuvo nada. Papa magno Juan Pablo II también es una etiqueta de los medios que lo admiran porque lo único que hizo es buscar acuerdos con todo lo que no sea católico utilizando una estrategia "aparentemente conservadora". Y lo que parece querer intentar hacer Benedicto XVI es dar un paso más allá y buscar conciliar tradición con revolución. Por último, son 40 años contrastado con 1960 años de tradición. ¿Será que la Iglesia se equivocó durante casi veinte siglos? Por eso el Vaticano II no siguió las luces del Espíritu Santo, porque éste no se puede contradecir. Además, por los frutos se conoce el árbol, y los frutos del concilio no son nada de alentadores y esto ha sido reconocido por los mismos papas de este período.
Saludos sinceros
Juan

Juan Valdivieso dijo...

Estimada Nefertitis
Este espacio no da para más que un comentario. Por eso, tratando de ser breve sólo puedo decirte que uno debe amar la verdad y el bien. No puede amar el error ni el pecado. Dios, tampoco ama el error y el pecado, ama al pecador mientras exista el él la posibilidad de que se arrepienta y se enmiende. Dios no ama al demonio ni a los condenados en el infierno porque ya ellos no se pueden arrepentir. Uno debe tratar de seguir lo que Jesucristo nos dijo: "sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto". Luego, debemos amar lo que El ama, y odiar lo que El odia.
Las otras dudas que tengas las puedes expresar por este blog si quieres, yo no sensuro a nadie, pero no callo lo que creo.

Tomás dijo...

El "concilio" aprobó y Montini promulgó el "derecho" a libertad religiosa ("Dignitatis humanae", ensenia que la Iglesia de Cristo no es la Iglesia Católica, sino solamente subsiste en ella ("Lumen gentium"), sectas heréticas y cismáticas son parte de la Iglesia e incluso vías de salvación ("Unitatis redintegratio"), los cristianos y musulmanes adoramos al mismo "dios" ("Lumen gentium" y "nostrae aetate") y la Iglesia no es gobernada por el Papa, sino por él y los obispos ("Lumen gentium").
Con ello el "concilio" niega el dogma de la Realeza Social de Cristo, la Unidad de la Iglesia en la Fe, la Santísima Trinidad y el primado universal del Papa.
O sea, que los decretos "conciliares" contienen como mínimo cuatro herejías y una blasfemia (la equiparación de Dios con el ídolo alá).
Dado que los decretos de un Concilio general de la Iglesia son parte del Magisterio extraordinario que es infalible, es imposible que el vaticano 2 haya sido un Concilio.
Aquellos que reconocen el vaticano 2 están negando la infabilidad de los Concilios y son con ello herejes.

Anónimo dijo...

jajajajajajajaja eres muy chistoso Tomás jajajaja deberias horar antes de leer el concilio vaticano II

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