jueves 29 de octubre de 2009

Elecciones presidenciales en Chile: trampas políticas y eclesiásticas

Editorial: El Cruzado
Hace unos días, el candidato presidencial Sebastián Piñera (candidato de derecha, supuestamente) lanzó un documento llamado “Acuerdo de Vida en Común” (AVC). En él, se promueve regular las uniones de hecho, situación anómala que tiende a ser un sustituto – fraudulento, por cierto – de la familia cristiana instituida por Dios y cuyo ejemplo más alto es, sin duda, la Sagrada Familia de Nuestro Señor.
Sebastián Piñera, candidato presidencial de derecha

En ese documento, se insta a legislar en varias materias las uniones entre personas de distinto o igual sexo. Al legislarse sobre las herencias y otros asuntos, para ese tipo de uniones ilegítimas, se les reconoce una cierta “institucionalidad”. Para ilustrar la gravedad de este asunto: imagine el efecto que tendría, por ejemplo, reconocer la legalidad del “sindicato de narcotraficantes”. Si bien la sindicalización o los gremios por sí mismos, en nada dañan el orden social ni se riñen con el orden jurídico, evidentemente, un reconocimiento a ese gremio perverso, sería, para ellos, un enorme avance estratégico en pos de sus planes más ambiciosos.En otras palabras: pretender que los asuntos prácticos (como legislar la materia) en nada favorecen la posición de un determinado grupo, es un sofisma que abre camino al total reconocimiento de esos grupos de lobby homosexual. Les allana el camino para ser reconocidos como “matrimonio” y por ende, a adoptar hijos.

La trampa de una derecha “progresista”

El llamado “progresismo” en la esfera política actual, no ha sido definido y ha pasado a ser un privilegio o una cualidad que denota, en quien lo luce con orgullo, estatura de “estadista”. “Progresista” parece ser una palabra-talismán capaz de conquistar un espacio ganado como legítimo en el confuso panorama ideológico de hoy. Al no definirse claramente, el término “progresista”, no ha sido desenmascarado. Tanto derechistas (seudo-derechistas a decir verdad) como izquierdistas se hacen llamar “progresistas”. A final de cuentas, sea el enredo que sea, aquella palabra viscosa, tiene la virulenta capacidad de hipnotizar a los derechistas más laicos y a los conservadores más incautos para que sea aceptada como legítima, una posición de “derecha-socialdemócrata”. Y la campaña de Sebastián Piñera parece ser la plataforma para lanzar una nueva derecha: la derecha “social-demócrata”, es decir, izquierda socialista y atea.

Las consecuencias de la nueva derecha

Una vez cautivados los incautos y adormecidos los reaccionarios de la derecha chilena, éstos optan por apoyar somnolientos a lo que algunos entienden como “el mal menor”; mal que mal, la nueva derecha, que disfruta de una alta probabilidad de triunfo en las próximas elecciones, es “lo que hay”: la única alternativa viable. En medio de la apatía generalizada de los católicos, una nueva derecha avanza para imponerse como la única opción válida para oponerse a los corruptos gobiernos de la izquierda chilena que llevan casi dos décadas. Se quiere presentar al votante de derecha una punta de diamante: o se vota por una derecha que no es tal, y que promueve la unión legal entre homosexuales y la píldora abortiva, o se ganará una serie de nuevos gobiernos de la “Concertación”: la coalición de izquierda que más ha degradado moralmente a la sociedad chilena, la cual tuvo desde sus inicios, rasgos y convicciones profundamente cristianas. Y he ahí el peligro: aceptar el sofisma de que el “mal menor” debe ser aceptado sin condiciones. Los católicos, por el contrario, deben condicionar el voto para el candidato de “derecha” a un compromiso formal con los preceptos del orden natural y cristiano: oponerse vigorosamente a la equiparación – por indirecta que sea – entre la familia y las uniones de hecho, interrumpir la difusión de la píldora abortiva en los consultorios públicos, etc. Si los católicos no actúan de esta manera- cada uno en su ámbito y de acuerdo a sus posibilidades- pasarán a la historia como aquellos que favorecieron el lanzamiento de la nueva derecha: una derecha más letal y más corrupta que el socialismo de siempre, su compañero de ruta.

La voz del clero a favor de las nuevas familias: las “seudo-familias” homosexuales

Frente a la resistencia de los sectores más conservadores de la derecha, quienes visualizan, en esta propuesta de legislar, el enorme triunfo estratégico para el lobby homosexual, el rol de los pastores ha sido, una vez más, el de acompañar el ataque del lobo contra el rebaño que Cristo les encomendó. En efecto, hace un par de días, publicamos en El Cruzado.org las declaraciones del P. Felipe Berríos SJ quien ya había mostrado una extraña afinidad con los grupos de presión “pro homosexual” a través de medios de prensa. En ese artículo, mostrábamos cómo el sacerdote, haciendo las veces de un ministro del enemigo de Dios, promovía la legislación de las parejas homosexuales porque, de lo contrario, se “produce algo injusto” (1)

martes 22 de septiembre de 2009

AFINIDADES ENTRE EL PENSAMIENTO DE JUAN PABLO II Y EL MARXISMO

por Atila sinke Guimaraes
[Los interesados en recibir una copia de este breve trabajoen PDF pueden pedirlo a nuestro email de contacto]
Los aduladores de Juan Pablo II normalmente propagan que él era un león contra el Comunismo y el Marxismo. Yo estoy en absoluto desacuerdo con esa tesis.
Antes de ser Papa, Karol Wojtyla llevó una vida de colaboración con el comunismo en Polonia; él estaba completamente comprometido con la política general Vaticana Ostpolitik. Incluso después de haber sido elevado a la Sede de Pedro, en sus varios viajes a Polonia y en las numerosas visitas de líderes comunistas polacos en el Vaticano, no escatimó esfuerzos para mantener a los sucesivos gobiernos comunistas en el poder. Igualmente, en la medida que pudo, apoyó a otros líderes comunistas para que no cayesen en sus respectivos países, como Michail Gorbatchev en la URSS y su sucesor Boris Yeltsil.
El hecho de que algunos aspectos del Comunismo hayan sido rechazados desde 1989 en adelante, estimulado por una ola de descontento en los países del Este Europeo, no significa que Juan Pablo II los haya inspirado. Menos aún fue él la causa de ese rechazo, como han sugerido varios oportunistas.
Como actor experimentado que era, siguió la evolución del estado de ánimo de la audiencia y desempeñó ante público aquello que le daría la mayoría de los aplausos y de permitiría difundir su mensaje.
Me reservo para otra ocasión la presentación de una larga crónica sobre la Ostpolitik Vaticana, que incluye el constante y sólido apoyo de Karol Wojtyla a los regímenes comunistas.
Este artículo está destinado a mostrar en algunas líneas generales las afinidades de Juan Pablo II y sus interrelacionados contra el Capitalismo en Occidente.
Poco después de 1965, cuando el Concilio Vaticano II finalizó, la Iglesia Conciliar, incluidos sus Papas, inició una serie de ataques contra las estructuras del mundo Occidental y alentó las reformas sociales en los países que estaban bajo el sistema social-económico del Capitalismo, llamado también neo-liberalismo. Los ataques directos apuntaban al sistema capitalista como tal, acusado de constituir una “estructura de pecado.” Los ataques indirectos – la oposición a la institución de la propiedad privada y la promoción de las reformas socialistas – apuntaban a erosionar las bases legítimas del sistema socio-económico Occidental e introducir leyes en sus estructuras jurídicas que permitirían hacer avanzar el Socialismo.
Paralelamente, fueron hechos aquí y allá elogios a ciertos aspectos del Marxismo, revelando una afinidad difícil de imaginar que pudiera sostener un Papa.
Estos ataques contra el Capitalismo y el apoyo dado tanto al Socialismo y al Comunismo no son características de solo Juan Pablo II. Incluso antes del Concilio, Juan XXIII en sus Encíclicas Mater et Magistra y Pacem in terrae hizo lo mismo. Posteriormente, Paulo VI en sus Encíclicas Populorum progressio y Octagesima adveniens tomaron un camino similar. No obstante, me parece que en sus osados apoyos al Marxismo y al Socialismo, Juan Pablo II fue incluso más allá que sus predecesores. Por esta razón, considero oportuno denunciar esas audacias.

Apoyo al Marxismo

En 1993, Juan Pablo II afirmó que la doctrina social de la Iglesia era el alma del Marxismo – una declaración ciertamente contraria al antiguo Magisterio de los Papas.[1] En la ciudad de Riga, en Letonia, hizo el siguiente claro elogio al Marxismo:
“Las condiciones históricas que dieron origen a este sistema [el Marxismo] fueron muy reales y serias. El sistema de explotación, al que un Capitalismo inhumano ha sometido al proletariado desde los inicios de la revolución industrial, representó una verdadera injusticia que la doctrina social de la Iglesia condenó abiertamente. En el fondo, esta última [la doctrina social de la Iglesia], fue el alma de verdad del Marxismo, gracias al cual puede presentarse de una manera fascinante en las mismas sociedades Occidentales.”[2]
Uno se pregunta, ¿de qué especie de “manera fascinante” habla Juan Pablo II? La respuesta tal vez se pueda encontrar en las palabras del Cardenal Henri de Lubac, amigo cercano de Juan Pablo II.[3] El Cardenal manifiesta una similar admiración por Marx. De Lubac expresa su entusiasmo por los objetivos del Marxismo y su posible proyección metafísica. El escribe:
“El mito concebido por Marx es ciertamente grandioso. (…) Si bien que él es socialista, Marx no es un utópico. Fue el primero en romper con la vieja tradición de las ‘Utopías’ [un lugar no existente] y las ‘Ucronías’ [un tiempo no existente] que obstruyeron el movimiento socialista en sus comienzos. (…) Por esta razón, se puede concluir con toda sinceridad que los fieles [católicos] pueden adoptar el Marxismo en su totalidad, con la condición de proyectarlo, en este caso, en el plano de la metafísica.”[4]
En otra obra, Henri de Lubac nuevamente elogia al Marxismo por supuestamente encontrar una “solución total” para el hombre:
“La idea Marxista del hombre y su destino. Vale la pena que hagamos una pausa aquí un momento, más que cualquier otra doctrina contemporánea, el Marxismo trata sobre este ‘nuevo hombre.’ (…) Más que cualquier otro, el Marxismo se considera heredero de todo movimiento científico y social de estos últimos siglos. Más que cualquier otro, también entiende cómo formular el problema del hombre en su totalidad y la forma de encontrar su solución total.”[5]
Hans Urs von Balthasar es considerado el mentor en filosofía y teología de Juan Pablo II. Al igual que de Lubac, también fue hecho Cardenal como retribución por su trabajo intelectual. Es importante conocer qué es lo que enseña sobre Marx para tener un conocimiento indirecto del pensamiento de Karol Wojtyla. Von Balthasar establece las afinidades entre el Personalismo, la doctrina filosófica a que adhería Juan Pablo II,[6] y la doctrina de Marx y Feuerbach. Von Balthasar escribe:
“Sólo en el amor por lo demás, sólo abandonando la esfera del ‘yo’ y pasando a la esfera del ‘tú’ el hombre encuentra el camino que conduce a la humanidad del hombre. Este es el punto de partida de Marx así como del personalismo religioso y el socialismo (cristiano o no) del siglo XX: Ferdinand Ebner, Martin Buber, Leonhard Ragaz. El hombre se realiza plenamente y sólo se vuelve a sí en este encuentro. En esta experiencia la verdad se revela y se manifiesta espontáneamente, libremente, gratuitamente, en las profundidades del ser del hombre, que es tan abismal que Feuerbach, y después de él, Scheler, lo igualan a lo divino.”[7]
Von Balthasar parece referirse a las tesis sobre la divinidad del filósofo ateo del siglo XIX Ludwig Feuerbach, quien en muchos aspectos, fue el mentor de Marx. En su obra La Esencia de la Cristiandad (1841), Feuerbach defiende la noción de que Dios es sólo una idea, un reflejo de la imagen de la misma esencia humana. Dios no sería más que una proyección del hombre. Feuerbach escribe:
“La esencia absoluta, el Dios del hombre, es su propia esencia. Y, en consecuencia, el poder del objeto [Dios] sobre él [hombre] no es más que el poder de la propia esencia del hombre.”[8]
Basado en esta afirmación de Feuerbcah, Marx afirma que la religión sería el “opio del pueblo.”
Friedrich Engels, co-autor del Manifiesto Comunista y quien puso orden en los confusos escritos de Marx, confirma la fuerte influencia que Feuerbach ejerció sobre Marx. Declara Engels:
“Entonces apareció La Esencia del Cristianismo de Feuerbach. (…) Uno tendría que haber experimentado personalmente los efectos liberadores de este libro para tener una idea de lo que esto significa. El entusiasmo fue general: todos éramos Feuerbachjianos. El libro La Segunda Familia de Marx refleja el entusiasmo con que recibió este nuevo concepto y cuánto (…) fue influenciado por él.”[9]
Por lo tanto, a través de Von Balthasar, se establece un vínculo entre el Personalismo de Juan Pablo II y la idea que inspiró el Marxismo: ambos centran todo en el hombre.
Pero el apoyo que Juan Pablo II dio al Marxismo no se limita a un texto. En innumerables ocasiones lo elogia explícita o implícitamente.
En su Encíclica Laborens exercens, por ejemplo, escribió palabras dignas de atención a este respecto. Tratando sobre el nacimiento de la solidaridad entre los trabajadores, elogia fuertemente el rol del Manifiesto Comunista con su famoso lema: “Proletarios del mundo, unidos.” Aunque no lo menciona de nombre, su elogio al Marxismo se desprende con claridad. Estas son las palabras de Juan Pablo II:
“Precisamente, a raíz de esta anomalía de gran alcance surgió en el siglo pasado [siglo XIX] la llamada ‘cuestión obrera,’ denominada a veces ‘cuestión proletaria.’ Tal cuestión —con los problemas anexos a ella— ha dado origen a una justa reacción social, ha hecho surgir y casi irrumpir un gran impulso de solidaridad entre los hombres del trabajo y, ante todo, entre los trabajadores de la industria. La llamada a la solidaridad y a la acción común, lanzada a los hombres del trabajo —sobre todo a los del trabajo sectorial, monótono, despersonalizador en los complejos industriales, cuando la máquina tiende a dominar sobre el hombre— tenía un importante valor y su elocuencia desde el punto de vista de la ética social. Era la reacción contra la degradación del hombre como sujeto del trabajo, y contra la inaudita y concomitante explotación en el campo de las ganancias, de las condiciones de trabajo y de previdencia hacia la persona del trabajador. Semejante reacción ha reunido al mundo obrero en una comunidad caracterizada por una gran solidaridad.
“Tras las huellas de la Encíclica Rerum novarum (…) se debe reconocer francamente que fue justificada, desde la óptica de la moral social, la reacción contra el sistema de injusticia y de daño, que pedía venganza al cielo, y que pesaba sobre el hombre del trabajo en aquel período de rápida industrialización.”[10]
Por lo tanto, vemos a Juan Pablo II elogiando el Manifiesto Comunista como una reacción justificada contra el Capitalismo en el siglo XIX. Para hacerlo, pretende hacer creer que sigue los pasos de León XIII.
Las enseñanzas de este último Pontífice, sin embargo, eran muy diferentes de las de Juan Pablo II. A continuación presentamos algunos textos específicos de León XIII contra el Comunismo y el Socialismo, que son per diametrum opuestas a los elogios hechos por Juan Pablo II.
En su Encíclica Quod apostolici muneris, León XIII enseña:
Empero, aunque los socialistas, abusando del mismo Evangelio para engañar más fácilmente a incautos, acostumbran a forzarlo adaptándolo a sus intenciones, con todo hay tan grande diferencia entre sus perversos dogmas y la purísima doctrina de Cristo, que no puede ser mayor. Porque ¿qué participación puede haber de la justicia con la iniquidad, o qué consorcio de la luz con las tinieblas? (2 Cor. VI, 14).”[11]
“Los socialistas, comunistas y nihilistas son una mortal pestilencia que serpentea por las más íntimas entrañas de la sociedad humana y la conduce al peligro extremo de ruina.”[12]
“Los socialistas, comunistas y nihilistas (…) nada dejan intacto e íntegro de lo que por las leyes humanas y divinas está sabiamente determinado para la seguridad y decoro de la vida.”[13]
Un simple contraste de ambas enseñanzas llevan a concluir que Juan Pablo II no es sólo favorable a Marx, al Manifiesto Comunista y los movimientos relacionados con él – el Comunismo y el llamado Socialismo Científico – sino también que él se sitúa lejos de la doctrina católica.
__________
[1] Documentos pontificios contra el Socialismo y el Comunismo
Pío IX: Encíclicas Nostis et nobiscum, n. 36; Quanta cura, DS 2890; Syllabus, DS 2902, 2915-18; 2977,2980 § 4.
León XIII: Encíclicas Quod apostolici muneris, nn. 62-4, 71, 77, 81, 83-4; Diuturnum illud, n. 105; Auspicatum concenssum, n. 24; Humanum genus, n. 23; Immortale Dei, nn. 32, 38; Libertas praestantissimum, n. 195; Rerum novarum, 7, 9, 22; Laetitiae sancte, n. 5; Graves de communi, nn. 2, 6, 27; Parvenu, n. 19.
San Pío X: Motu proprio del 18 de diciembre de 1903.
Benedicto XV: Encíclicas Ad beatissime, nn. 469-71;

Pío XI: Divini Redemptoris, DS 3773.
Pío XII: Discursos y radiomensajes de 7 de mayo de 1944; 24 de diciembre de 1994; 3 de junio de 1950; 2 de julio de 1951; 14 de septiembre de 1952; 7 de marzo de 1957; Carta a la Semana Social de Francia, de 14 de julio de 1954.
[2] Juan Pablo II, Discurso a los representantes del mundo académico y cultural, en Riga, el 9 de septiembre de 1993, publicado bajo el título “La dottrina sociale della Chiesa indica i principi che devono orientare una società degna dell’uomo,” L’Osservatore Romano, 11/9/1993.
[3] De Lubac escribió el prefacio de una de las ediciones de Amor y Responsabilidad de Karol Wojtyla, en ese entonces Arzobispo de Cracovia. En 1983, Juan Pablo II le retribuyó el favor a de Lubac haciéndolo Cardenal. Ellos se estimaban mucho entre sí
[4] Henri de Lubac, L’idée chrétienne de l’homme et la recherche d’un homme nouveau (Liège: La Penseé Catholique, 1948), pp. 32-33.
Más adelante, de Lubac hace una débil crítica al “absoluto” del Marxismo, que, según él, a pesar de su similitud con el Absoluto en que creen los cristianos, serían al mismo tiempo antagónicos.
[5] H. de Lubac, L’idée chrétienne de l’homme. P. 28.
[6] Para saber más sobre el Personalismo como la base de la doctrina progresista, ver la cinta “Women before and after Vatican II,” de Marian T. Horvat, Ph.D.
[7] H. U. von Balthasar, Solo l’amore è credibile (Turin: Borla, 1965), pp. 45-46.
[8] L. Feuerbach, Das Wesen des Christentums (Berlin: W. Schuffenbauer, 1956), p. 51, apud H. Küng, Vida eterna? (Madrid: Cristiandad, 1983), p. 57.
[9] F. Engels, Feuerbach und der Ausgang der Klassischen deutschen Philosophie, en Marx-Engels Werke (Berlín, 1962), vol. 21, p. 272, apud ibídem, pp. 55-56.
[10] Juan Pablo II, Encíclica Laborens exercens, 14 de septiembre de 1981, n. 8, (Librería Editrice Vaticana, 1982), p. 228
[11] León XIII, Encíclica Quod apostoloco muneris, 28 de diciembre de 1878, (Vozes), p. 8.
[12] Ibídem, p. 3.
[13] Ibídem, p. 4.

La noción socialista de la propiedad de Juan Pablo II

Gilbert Mury, un miembro del Partido Comunista Francés y experto en materias religiosas, explica la importancia fundamental del concepto de propiedad privada como fue enseñada por el Magisterio Pontificio anterior al Concilio Vaticano II. El considera que si la Iglesia Católica cesase su enseñanza sobre la propiedad privada, todos los obstáculos para el Socialismo se desvanecerían. Mury escribe:
“Si el Vaticano cesa realmente de insistir sobre la propiedad privada de los medios de producción (…) entonces ya no va a ser un obstáculo doctrinario permanente en las vías de la colaboración activa del cristiano en el establecimiento y la construcción del Socialismo.”[1]
Apoyando consciente o inconscientemente al Socialismo, los Papas posteriores al Vaticano II dejaron de enseñar la doctrina tradicional sobre la propiedad privada y comenzaron a difundir una noción socialista de la propiedad. Juan Pablo II es un ejemplo expresivo de esto. El adoptó la siguiente noción socialista de la propiedad:
“La propiedad se adquiere ante todo mediante el trabajo, para que ella sirva al trabajo. Esto se refiere de modo especial a la propiedad de los medios de producción. El considerarlos aisladamente como un conjunto de propiedades separadas con el fin de contraponerlos en la forma del «capital» al «trabajo», y más aún realizar la explotación del trabajo, es contrario a la naturaleza misma de estos medios y de su posesión. Estos no pueden ser poseídos contra el trabajo, no pueden ser ni siquiera poseídos para poseer, porque el único título legítimo para su posesión —y esto ya sea en la forma de la propiedad privada, ya sea en la de la propiedad pública o colectiva— es que sirvan al trabajo; consiguientemente que, sirviendo al trabajo, hagan posible (…) el destino universal de los bienes y el derecho a su uso común.”
“Desde ese punto de vista, pues, en consideración del trabajo humano y del acceso común a los bienes destinados al hombre, tampoco conviene excluir la socialización, en las condiciones oportunas, de ciertos medios de producción.”[2]
Hablando en sentido completamente opuesto, León XIII en su Encíclica Rerum novarum declara la legitimidad de la propiedad privada y el carácter perjudicial del Socialismo desde varios puntos de vista. Enseña el Pontífice:
“De todo lo cual se sigue claramente que debe rechazarse de plano esa fantasía del socialismo de reducir a común la propiedad privada, pues daña a esos mismos a quienes se pretende socorrer, repugna a los derechos naturales de los individuos y perturba las funciones del Estado y la tranquilidad común. Por lo tanto, cuando se plantea el problema de mejorar la condición de las clases inferiores, se ha de tener como fundamental el principio de que la propiedad privada ha de conservarse inviolable.[3]
En su Encíclica Quadragesimo anno, Pío XI condena implícitamente el socialismo del Papa Wojtyla:
“Este error [el socialismo] (…) se basa en una concepción de la sociedad humana que es completamente opuesta a la verdadera doctrina católica. Socialismo religioso, socialismo católico son términos contradictorios: nadie puede ser simultáneamente un buen católico y verdadero socialista.”[4]
Según el constante e invariable Magisterio de los Papas, la propiedad no procede del trabajo, como Juan Pablo II ha insistido, sino de la misma naturaleza del hombre, lo que supone la existencia de condiciones desiguales.
Pío XI niega claramente que el trabajo sea la única base de la propiedad tal como lo afirma Juan Pablo II. Pío XI afirma:
“Pero el Apóstol no enseña en modo alguno que el único título que da derecho a alimento o a rentas sea el trabajo.”[5]
El Papa Pío XI enseña que la propiedad deriva de la propia naturaleza del hombre:
“La división de los bienes en la propiedad privada está establecida por la naturaleza misma de manera que las cosas creadas puedan servir a las necesidades de la humanidad en un orden fijo y estable.”[6]
El Papa León XIII confirma esta enseñanza:
“La propiedad privada… se deriva del derecho natural del hombre: el ejercicio de este derecho, especialmente para aquellos que viven en sociedad, no es sólo lícito, sino absolutamente necesario.”[7]
Parece bien difícil sostener que Juan Pablo II siga la anterior doctrina social católica. Más bien parece estar siguiendo lo que ella condenó.

__________
[1] Gilberto Mury, apud, Philippe de la Trinité, Dialogue avec le marxisme? (París: Cèdre, 1966), p. 66.
[2] Juan Pablo II, Encíclica Laborens exercens, n. 14, p. 241.
[3] León XIII, Encíclica Rerum novarum, 15 de mayo de 1891, n. 11. (http://www.vatican.va/holy_father/leo_xiii/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum_sp.html)
[4] Pío XI, Encíclica Quadragesimo anno, 15 de mayo de 1931. n. xx (http://www.vatican.va/holy_father/pius_xi/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_19310515_quadragesimo-anno_sp.html)
[5] Ibídem, n. 57.
[6] Ibídem,
[7] León XIII, Encíclica Rerum novarum,(http://www.vatican.va/holy_father/leo_xiii/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum_sp.html)


Una concepción marxista del trabajo y el capital

En cuanto a las relaciones entre el trabajo y el capital, Juan Pablo II también parece adoptar la tesis marxista que un sistema socioeconómico basado en la propiedad privada y la libre iniciativa produce que los ricos se hagan cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres. En su discurso inaugural el Puebla, en la Conferencia de Obispos Latinoamericana (1979), explicando el pensamiento de Paulo VI sobre la materia, Juan Pablo II afirmó:
“Cuando Paulo VI declaró que el desarrollo es el nuevo nombre de la paz, él tenía en mente todos los vínculos que existen dentro y fuera de las naciones a un nivel universal. Se refería a los mecanismos que estaban imbuidos no con un auténtico humanismo, sino más bien con el materialismo, que a nivel internacional hace que los ricos se hagan cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres.”[1]
Analicemos el fundamento del lema de Juan Pablo II que el Capitalismo genera que “un rico se hace cada vez más rico y un pobre cada vez más pobre.”
Según la teoría marxista de la plusvalía,[2] el propietario del capital o de los medios de producción, conserva injustamente una parte de la riqueza generada por el trabajador, a quien se le paga un salario sólo de subsistencia. De aquí proviene que Marx diga que el trabajador produce la riqueza de algunos y su propia miseria.[3] Estas son las palabras de Marx:
“Cada día se hace más claro (…) que las mismas relaciones que producen la riqueza también producen miseria (…) y no producen la burguesía rica sino también (…) un proletariado cuyo número se incrementa cada vez más.”[4]
En su libro El Capital, Marx insiste en la misma idea:
“Todos los métodos para la producción de la plusvalía [surplus value] son al mismo tiempo métodos de acumulación. (…) De ello se deduce, por lo tanto, que en proporción a la acumulación del capital, la suerte del trabajador, sea su paga alta o baja, tiene que empeorar. (…) Esta es la ley que establece la fatal correlación entre la acumulación del capital y la acumulación de la miseria. En un extremo, la acumulación de riqueza es, por lo tanto, al mismo tiempo la acumulación de miseria, la agonía del trabajo, la esclavitud, la ignorancia, la brutalidad, y la degradación mental del extremo opuesto.”[5]
Esto sería supuestamente el resultado inevitablemente desolador del sistema capitalista basado en la propiedad privada y en la libre iniciativa.
Se puede ver que con respecto al Capitalismo y la pobreza no parece existir diferencia esencial entre la tesis de Marx y la que defiende Juan Pablo II.
No está de más recordar que la teoría de la plusvalía fue condenada por los Pontífices anteriores. El Papa Pío XI, por ejemplo, enseña:
“Porque ellos están muy equivocados cuando difunden el principio de que el trabajo vale en la medida en que sus productos tienen valor, y debe ser pagado como tal, y que en consecuencia, el trabajador tiene el derecho de exigir todo lo que produce a través de su trabajo. Cuán lejos está esto de la verdad es evidente por lo que ya hemos explicado al tratar sobre la propiedad y el trabajo.”[6]
Una vez más, es difícil evitar concluir que la enseñanza de Juan Pablo II coincide con el discurso marxista y cuán diferente es de la doctrina católica.
_________
[1] Juan Pablo II, Discurso de apertura en Puebla, 28 de enero de 1979, III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (BAC, Madrid, 1982), p. 398.
[2] Del latín, surplus value, defiende la idea que el trabajador debería recibir todo el beneficio de su trabajo que le da a su empleador.
[3] Die heilige Familie, Werke, vol. 2, p. 37, apud Gustavo & Luis Solimeo, As CEBs… das quais muito se fala – Comentários e documentação totais (São Paulo, Vera Cruz, 1982), p. 39.
[4] K. Marx, Das Elende der Philosophie, Werke, vol. 4, p. 141, apud ibid.
[5] Le Capital, I, 680, apud Kostas Papaionnou, Marx et les marxistes (Flammarion, París, 1972), p. 154
[6] Pío XI, Encíclica Quadragesimo anno.

Auto-realización a través del trabajo, otro concepto marxista

Se encuentran significativas similitudes entre Juan Pablo II y Marx sobre otros puntos. Por ejemplo, en la concepción de la auto-realización del hombre a través del trabajo.
El tema del trabajo, tratado por Paulo VI en Populorum progressio, fue también desarrollado en la Encíclica Laborem exercens y Sollicitudo rei socialis por Juan Pablo II.
En su visita a Módena, Italia, el Pontífice se refirió implícitamente al Marxismo cuando mencionó el “hecho nuevo,” la “revolución del trabajo” que aparece en el panorama histórico. Estas son sus palabras:
“Me gustaría hacer una exégesis de las palabras de San Benito, ‘labora et ora’ [trabaja y reza]. Creo que estas palabras, pronunciadas de esa manera, explican el significado de la enseñanza social de la Iglesia. Si bien que la realidad del trabajo humano siempre ha sido presentada en el mundo y en la historia de la humanidad, de las naciones y de los pueblos, está tomó una medida completamente nueva en los últimos siglos. El trabajo humano se convirtió en un hecho nuevo: la ‘revolución del trabajo.’ La humanidad ha vivido y sigue viviendo esta ‘revolución del trabajo.’”[1]
En Laborem exercens, Juan Pablo II da una interpretación personalista al trabajo, haciendo hincapié en su función de realizar plenamente al hombre:
“Como persona, el hombre es pues sujeto del trabajo. Como persona él trabaja, realiza varias acciones pertenecientes al proceso del trabajo; éstas, independientemente de su contenido objetivo, han de servir todas ellas a la realización de su humanidad, al perfeccionamiento de esa vocación de persona, que tiene en virtud de su misma humanidad.”[2]
Esta “auto-realización” del hombre a través del trabajo predicada por Juan Pablo II es muy similar a la “auto-creación” del hombre a través del trabajo defendida por Marx. De hecho, este último afirmó:
“Toda la llamada historia del mundo no es más que la auto creación del hombre a través del trabajo humano, nada más que el ‘llegar a ser’ [Werden] de la naturaleza para el hombre.”[3]
No pocos comentaristas favorables a Juan Pablo II, lo han considerado, no obstante, un partidario del Socialismo, debido a la similitud entre su concepto de trabajo y el de Marx. Por ejemplo, el autor italiano Rocco Buttiglione, un conservador especialista en el pensamiento de Karol Wojtyla, afirma:
“Incluso una lectura superficial de la Encíclica Laborem exercens causa sorpresa por el hecho que el varios lugares de esta encíclica se puede encontrar terminología marxista usada con precisión y presteza para explicar el mundo contemporáneo. (…) Juan Pablo II acepta el concepto de alienación así como el concepto marxista de la praxis. Marx afirmó que el hombre se crea a sí mismo, se construye a través de su propio trabajo. (…) Karol Wojtyla está de acuerdo con el hecho que el hombre, en cierto sentido, se crea a sí mismo a través de su propio trabajo.”[4]
En el mismo sentido, el teólogo progresista radical, el P. José Luis Segundo escribió:
“Lo que Marx dijo acerca de las relaciones humanas siendo representadas por el trabajo, así como sobre la libertad y el carácter vocacional que el trabajo debe tener para que el hombre pueda realizarse sin la necesidad de dedicar tiempo extra para su desarrollo espiritual y humano, es muy similar a la visión personalista y cristiana del trabajo que el Papa Juan Pablo II ha reexaminado (…) en su Encíclica Laborem exercens (…)”[5]
El P. João Batista Libânio, profesor del Centro de Estudios Superiores de Brasil, considera que esos conceptos socialistas de Juan Pablo II hacen de él el “Papa más revolucionario de la Historia.” Estas palabras del jesuita son particularmente expresivas:
“Desde el aspecto de la doctrina social, Juan Pablo II es el Papa más avant-garde de la Historia. Una lectura atenta de la Encíclica Laborem exercens de 1981 revela que el Papa defiende ciertos tipos de socialización de los medios de producción sobre una base socialista.”[6]
Por tanto, con respecto al concepto de auto-realización a través del trabajo, las similitudes entre el pensamiento de Juan Pablo II y el Marxismo claramente no es una opinión personal. Esto ha sido señalado por estudiosos de varias tendencias – de derecha, de la izquierda y del centro – en el espectro teológico.
__________
[1] L’Osservatore Romano, 5 de junio de 1988, p. 8.
[2] Laborens exercens, n. 6, (http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_14091981_laborem-exercens_sp.html)
[3] Istvan Mészáros, Marx: a teoría da alienação (Rio de Janeiro, Zahar, 1981), p. 76.
[4] R. Buttiglione, “Cultura e Filosofia,” Antropologia e praxis no pensamento de João Paulo II (Rio de Janeiro, Lumen Christi, 1985), pp. 42-3.
[5] J. L. Segundo, Teologia da Libertação – Uma advertencia à Igreja, (São Paulo: Paulinas, 1987), p. 127.
[6] João Batista de Arruda, O Estado de São Paulo, 21 de abril de 1996.


Apoyo a la Reforma Agraria socialista

El Comunismo tiene dos aspectos principales que trata de introducir en la legislación de los países occidentales. El primero, que pertenece al campo, es la reforma agraria, referente a la participación de los trabajadores de la tierra en la propiedad de los campos. El segundo aspecto, que pertenece a las ciudades, es la participación de los trabajadores industriales o comerciales en la propiedad de la empresa – la llamada autogestión en las empresas. Cuando estas dos leyes son introducidas en un país, el Comunismo tiene una cabeza de puente para conquistarlo.
Para introducir esas leyes, el Comunismo cuenta hoy en día con la valiosa colaboración de la Iglesia Conciliar que ha rebautizado los viejos principios comunistas y les ha dado una fachada “católica.” Los principios detrás de esas leyes, sin embargo, continúan siendo los mismos que dirigieron el viejo Comunismo:
una distribución universal igualitaria de los bienes, y
el acceso común a los medios de producción.
Pero ellos ahora son presentados bajo una cubierta “bíblica,” “profética,” o incluso bajo un mensaje “mesiánico” que pretende defender a los pobres, que deben ser liberados de la explotación por parte de los propietarios. Es el mismo viejo lobo con piel de oveja, o bajo una capa de pastor, para ser más preciso en la metáfora.
No sólo a través de su Teología de la Liberación sino también a través de sus voceros oficiales e instituciones, la Iglesia Conciliar ha difundido esos principios, presentados en un lenguaje “católico,” en todo el mundo. Durante los últimos 40 años, innumerables religiosos y religiosas de diferentes órdenes, teólogos, Obispos e incluso los últimos Papas se hallan, directa o indirectamente, predicando la abolición de la propiedad privada. No sólo prestan un fuerte apoyo a los objetivos del Comunismo, sino también contradicen directamente a la anterior enseñanza social católica.
En efecto, la propiedad privada es virtualmente abolida para los propietarios de tierras y empresarios urbanos cuando esos dos principios son aplicados. Con esto, las puertas quedan ampliamente abiertas para el régimen socialista o comunista para tomar el poder.

*

A continuación algunos ejemplos del apoyo otorgado por Juan Pablo II al desarrollo de una reforma agraria en los países sudamericanos.
Comentando sobre la reforma agraria durante su viaje a Ecuador en 1985, Juan Pablo II dijo:
“Sé que desde algunos años una reforma agraria ha estado en marcha en la que la Iglesia de Ecuador ha desempeñado un papel notable. Quiero alentar esta loable iniciativa.”[1]
Al visitar Bolivia, el Papa hizo otro fuerte ataque contra los propietarios y defendió la reforma agraria. Dirigiéndose a los trabajadores agrícolas en Oruro, afirmó:
“Con respecto a la distribución de la tierra, sé que Bolivia no fue el primer país latinoamericano en realizar una reforma agraria que inicialmente permitió a muchos de ustedes adquirir al menos una pequeña parcela de propiedad. Pero el inconveniente de una propiedad pequeña – en un territorio inmenso y poco habitado y la existencia de vastos latifundios han continuado creando serios problemas para los trabajadores agrícolas. Estos son problemas muy conocidos y graves que exigen soluciones audaces que hagan prevalecer la justicia.”[2]
En un viaje a Brasil, parecía aprobar la plataforma comunista cuando pronunció estas palabras en la homilía de la Misa que celebró en la ciudad de San Luiz en el Estado de Maranhão:
“Es una cuestión de distribución de propiedades que son insuficientemente cultivadas para quienes que pueden hacer de ellas productivas. En este sentido, la propiedad de la tierra se vuelve ilegitima cuando la tierra no se mejora o cuando se impide que otros la trabajen. Por el contrario, su objetivo es hacer una ganancia que no provenga de la expansión global del trabajo humano y la riqueza social, sino de la represión, de la explotación ilícita, la especulación, y la ruptura de la solidaridad en el mundo del trabajo.”
“Desde este punto de vista, se puede hablar de la alta concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos en Brasil, una situación que exige una justa reforma agraria. Esta clase de posesión no se puede justificar, y constituye un abuso delante de Dios y de los hombres.”[3]
El Pontífice reiteró su crítica socialista a los latifundistas brasileños:
“Es necesario decir que la propiedad de la tierra se vuelve ilegítima cuando la tierra no se mejora o cuando se impide que otros la trabajen. Por el contrario, su objetivo es hacer una ganancia que no provenga de la expansión global del trabajo humano y la riqueza social.”[4]
Dirigiéndose a los trabajadores del campo en Bogotá, Colombia, Juan Pablo II sugirió una audaz reforma agraria socialista:
“¿Cuántos de ustedes pasan la vida en el trabajo rudo en los campos… sin la esperanza de obtener para sí el más pequeño pedazo de tierra y sin recibir los beneficios de una audaz y efectiva reforma agraria?”[5]
Durante el mismo viaje a Colombia, el Pontífice nuevamente estimuló la reforma agraria bajo el pretexto de liberar a los campesinos de la “explotación de los grandes terratenientes.” Dirigiéndose a los trabajadores en el Santuario Mariano de Chiquinquirá, afirmó:
“Pero su dignidad como personas y el trabajo que realizan, ellos [los trabajadores] merecen (…) se les garantice formas legales de acceso a la propiedad de la tierra. Es necesario revisar objetivamente aquellas situaciones injustas a las que ellos están a menudo sometidos, sobre todo en el caso de los trabajadores rurales que se ven obligados a cultivar la tierra de otros y son explotados por los grandes terratenientes.”[6]
No parece una pérdida de tiempo detenerse un momento en este pasaje, “los trabajadores que se ven obligados a cultivar la tierra de otros y son explotados por los grandes terratenientes.” Juan Pablo II parece prestar apoyo a los objetivos igualitarios de los socialistas y comunistas que nunca cesan de proclamar que la tierra debería pertenecer a aquellos que la trabajan.
Desde esta perspectiva, el sistema de los trabajadores asalariados sería injusto y opuesto a la dignidad humana. Por consiguiente, un trabajador que depende de su empleador para vivir sería un hombre sujeto a una servidumbre humillante y a una intolerable “explotación.”
Ahora bien, según la doctrina social tradicional de la Iglesia Católica enseñada por los Papas, el sistema de salarios es justo en sí mismo, ya que respeta los derechos legítimos del propietario y los trabajadores.
En oposición directa a la tesis de Juan Pablo II, se lee en la Encíclica Quadragesimo anno del Papa Pío XI, que cita argumentos de la Rerum novarum de León XIII, lo siguiente:
“Quienes sostienen que el contrato de arriendo y alquiler de trabajo es de por sí injusto y que, por tanto, debe ser sustituido por el contrato de sociedad, afirman indudablemente una inexactitud y calumnian gravemente a nuestro predecesor [León XIII], cuya encíclica no sólo admite el "salariado", sino que incluso se detiene largamente a explicarlo según las normas de la justicia que han de regirlo.”[7]
Pío XI, en el texto arriba mencionado, también condena el error de quienes dicen que es explotación no pagar al trabajador toda la ganancia que produce su trabajo, como dice Juan Pablo II. El Papa Pío XI afirma:
“Se equivocan de medio a medio, efectivamente, quienes no vacilan en divulgar el principio según el cual el valor del trabajo y su remuneración debe fijarse en lo que se tase el valor del fruto por él producido y que, por lo mismo, asiste al trabajo el derecho de reclamar todo aquello que ha sido producido por su trabajo, error que queda evidenciado sólo con lo que antes dijimos acerca del capital y del trabajo.”[8]
Es curioso ver cómo a menudo las tesis de Juan Pablo II parecen incurrir en las condenaciones de los Papas anteriores. Vale la pena recordar que su posición con respecto a los asuntos socio económicos son muy similares a las de los comunistas y socialistas.
___________
[1] Juan Pablo II, Speech to the indigenous peoples of Latacunga, L’Osservatore Romano, 31 de enero de 1985, Suplemento, p. 26.
[2] L’Osservatore Romano, 13 de mayo de 1988, p. 6.
[3] Juan Pablo II, Homilía del 14 de octubre de 1991, apud O Estado de São Paulo, “Pontífice defende reforma agrária,” 15 de octubre, 1991; Walter Falceta, “Homilía faz defesa da reforma agrária,” ibíd.
[4] Juan Pablo II, Discurso a los Obispos brasileños en del región del sur-1, 21 de marzo de 1996, publicado bajo el título “Discurso del Papa dirigido a los Obispos paulistas,” O Estado de São Paulo, 22 de marzo de 1996; véase también Hugo Marques – Isabel de Paula, “Papa apoia denuncia de corrupção no Brasil,” O Globo, marzo de 1995.
[5] Juan Pablo II, Discurso en El parque Tunal el 3 de julio de 1986, Mensajes de S.S. Juan Pablo II a los Colombianos (Bogotá: SPEC, 1986), p. 91.
[6] Homilía de Juan Pablo II en el Parque Chiquinquirá, 3 de julio de 1986, Mensajes de S.S. Juan Pablo II a los Colombianos, p. 79.
[7] Pío XI, Encíclica Quadragesimo anno, n. 64 (http://www.vatican.va/holy_father/pius_xi/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_19310515_quadragesimo-anno_sp.html).
[8] Ibíd. n. 68.
Para responder las diversas objeciones de aquellos que apoyan la reforma agraria, así como la defensa unánime y constante que los Papas han sostenido de los principios anti-igualitarios, véase Plinio Corrêa de Oliveira, Arzob. Geraldo de Proença Sigaud, Obispo Antônio de Castro Mayer, y Luis Mendoça de Freitas, Reforma Agrária – Questão de Consciência (São Paulo, Vera Cruz, 1960), pp. 62-106.
http://www.pliniocorreadeoliveira.info/livros/1960%20-%20ReformaAgrariaQuestConciência.pdf.


Apoyo a las empresas socialistas autogestionarias

Esencialmente, la autogestión es la participación del trabajador en la propiedad de la empresa. Se trata de una división radical que implica que la propiedad pertenece a los trabajadores, que deberían dirigir la empresa en un sistema de consulta mutua. Esto representa el fin de la propiedad privada, que ha sido predicada por los socialistas por mucho tiempo. Esta plataforma fue apoyada por la Iglesia Conciliar y hoy es uno de sus objetivos comunes.
¿Qué representa la autogestión con respecto al Marxismo?
Marx transpuso el método hegeliano de buscar la verdad en el contexto histórico, político-social y económico. Este método supone una evolución filosófica por medio de una tesis, antítesis, y síntesis. Para Marx, que lo aplica a las diferencias de clases, la tesis – la hegemonía de la burguesía – se opondría a una antítesis – la dominación del proletariado – lo que generaría una síntesis, la desaparición del Estado, que sería sustituido por células autogestionarias.
Desde Lenin hasta nuestros días, el comunismo ha pretendido situarse en una segunda fase del proceso, esto es, en la dictadura del proletariado.
A juzgar por los discursos de los socialistas y comunistas después de 1989, así como de los progresistas, se podría decir que todos ellos tienen como objetivo el establecimiento de la síntesis, la etapa final del sueño marxista.
Fue en nombre de la autogestión que Juan Pablo II defendió el derecho de participación de los trabajadores agrícolas en la propiedad de los bienes durante una visita a Brasil:
“A los trabajadores de la tierra, al igual que a otros trabajadores, no se les puede negar bajo ningún pretexto el derecho de participación y comunión (…) en la vida de las empresas y organizaciones diseñadas para definir y salvaguardar sus intereses en el difícil y peligroso viaje hacia la transformación indispensable de las estructuras de la vida económica.”[1]
El repitió este mensaje extendiéndolo también a las empresas urbanas:
“Es muy importante para todos los protagonistas de la vida económica tener la posibilidad real de participar libremente y activamente en la elaboración y control de la toma de decisiones en todos los niveles que los involucra.”[2]
Al promover la autogestión, Juan Pablo II parece colocarse contra la enseñanza de Pío XII sobre la propiedad y su función social. En efecto, el Papa Pío XII afirma:
“Por esta razón, la doctrina social católica se pronuncia decididamente sobre el derecho de propiedad privada, entre otras cuestiones. Aquí también hay profundas razones de por qué los Papas de las encíclicas sociales, y Nos también, rechazamos deducir de la naturaleza del contrato de trabajo, sea directa o indirectamente, el derecho de los trabajadores a la copropiedad en el capital de la empresa y, en consecuencia, su derecho de cogestión.”[3]
Queda bastante claro que la doctrina de la autogestión propuesta por Juan Pablo II choca frontalmente con esta declaración de Pío XII. Pío XII estaba siguiendo la enseñanza constante de la Iglesia sobre la materia. Por lo tanto, Juan Pablo II va contra el pasado de la Iglesia Católica.
___________
[1] Homilía durante la Misa en Recife, 7 de julio de 1980, A palabra de João Paulo II no Brasil (São Paulo, Paulinas, 1980), p. 248.
[2] Reunión con los trabajadores en São Paulo, ibíd., p. 130.
[3] Pío XII, Radiomensaje al Katholikentag de Viena, Discorsi e Radiomenssaggi di Sua Santità Pio XII, (Editrice Poliglota Vaticana), vol. 14, p. 314.

La plataforma anti-capitalista de Juan Pablo II

Mons. Helder Câmara, el Arzobispo Rojo de Recife, Brasil, anunció que uno de los objetivos de la Iglesia Conciliar es condenar el Capitalismo por ser “un régimen intrínsecamente malvado.” El expresó este intento en una carta al comunista francés Roger Garaudy, que la transcribe en uno de sus libros:
“El siguiente paso para nosotros, los cristianos es que se proclame públicamente que no es el Socialismo, sino el Capitalismo el que es intrínsecamente malo, y que sólo el Socialismo puede ser condenado en sus perversiones.”[1]
Se puede decir que Juan Pablo II sigue esta orientación que dice la carta. En la Encíclica Sollicitudo rei socialis, él señaló que la iniciativa privada y la libre empresa – parcialmente calificada como el deseo materialista de lucro y sed de poder – es la responsable de las “estructuras de pecado.” Como solución, propone el ejercicio de una solidaridad igualitaria, muy similar al Socialismo:
“Pecado” y “estructuras de pecado”, son categorías que no se aplican frecuentemente a la situación del mundo contemporáneo (…) entre las opiniones y actitudes opuestas a la voluntad divina y al bien del prójimo y las “estructuras” que conllevan, dos parecen ser las más características: el afán de ganancia exclusiva, por una parte; y por otra, la sed de poder, con el propósito de imponer a los demás la propia voluntad. (…)
“Bajo ciertas decisiones, aparentemente inspiradas solamente por la economía o la política, se ocultan verdaderas formas de idolatría: dinero, ideología, clase social. (…)
“Los débiles, por su parte, en la misma línea de solidaridad, no deben adoptar una actitud meramente pasiva o destructiva del tejido social y, aunque reivindicando sus legítimos derechos, han de realizar lo que les corresponde, para el bien de todos. (…)
“El mismo criterio se aplica, por analogía, en las relaciones internacionales. La interdependencia debe convertirse en solidaridad, fundada en el principio de que los bienes de la creación están destinados a todos. Y lo que la industria humana produce con la elaboración de las materias primas y con la aportación del trabajo, debe servir igualmente al bien de todos.
“Superando los imperialismos de todo tipo y los propósitos por mantener la propia hegemonía, las Naciones más fuertes y más dotadas deben sentirse moralmente responsables de las otras, con el fin de instaurar un verdadero sistema internacional que se base en la igualdad de todos los pueblos y en el debido respeto de sus legítimas diferencias.”[2]
Textos análogos que identifican el Capitalismo con las “estructuras de pecado” se encuentran en muchos de los documentos de Juan Pablo II.
¿Qué reacción han causado estas tesis anti-capitalistas de Juan Pablo II entre los Obispos? Veamos algunas repercusiones en los documentos oficiales de la Conferencia de Obispos Latinoamericana (CELAM). En el documento final de su reunión en Puebla (1979), que fue inaugurada por el mismo Juan Pablo II, los Obispos del CELAM declararon:
“El temor al marxismo impide que muchos enfrente la realidad opresiva del Capitalismo liberal. Se puede decir que, ante el peligro de un sistema claramente marcado por el pecado, la gente olvida denunciar y combatir la realidad que ya ha sido implantado por otro sistema igualmente marcado por el pecado.”[3]
Citando el discurso de apertura de Juan Pablo II en la reunión de Puebla, los Obispos vuelven al ataque contra las estructuras del Capitalismo:
“Confirmamos (…) que la situación de pobreza inhumana en la que millones de Latino Americanos que viven en el más devastador y humillante flagelo. (…) Al analizar esta situación más profundamente, encontramos que esta pobreza no es apenas una fase aleatoria, sino más bien el producto de situaciones determinadas y estructuras económicas, sociales, y políticas, aunque también hay otras causas de la miseria.
“La situación interna de nuestros países tiene su origen y apoyo en mecanismos que, debido a que no están imbuidas de auténtico humanismo, sino más bien de materialismo, en el plano internacional ‘hace que los ricos sean cada vez más ricos a costa de los pobres que se hacen cada vez más pobres’ (Juan Pablo II, 3, 3, AAS, 71, p. 201).”[4]
¿Cuál fue el resultado de este estímulo Papal? El documento final de Puebla representa un fuerte respaldo a la Teología de la Liberación, que es el flagelo del Capitalismo y el promotor del Socialismo en aquel continente.
Incluso si la Teología de la Liberación ya existía en teoría y en la práctica en diversos grupos pequeños, su nacimiento simbólico tuvo lugar en 1968 cuando Paulo VI la apoyó en Medellín. En los años 70 se extendió por todo el continente. En los 80, con el apoyo de la jerarquía católica, sacudió a casi todos los regímenes latinoamericanos civiles y militares neo-liberales.
En los años 90 entró en la arena política como una especie de imán que atrae a todas las fuerzas de izquierda, que comenzaron a ganar las elecciones. En Brasil subió a la presidencia el comunista Lula, una marioneta de la Teología de la Liberación. En Argentina y Uruguay, virtualmente ha tomado el control del gobierno. En Ecuador y Bolivia ya ha tomado el poder. Venezuela se volvió comunista siguiendo un esquema diferente y en Chile ha retornado el socialismo heredero de Salvador Allende, asistido también con la complicidad de la Jerarquía Eclesiástica.
Es triste decirlo, pero en la práctica, toda Latinoamérica se está volviendo socialista, gracias, en parte considerable, al estímulo de Paulo VI en Medellín y Juan Pablo II en Puebla. En la base de esta enorme transformación está el sofisma en que el sistema neo-liberal, basado en la libre iniciativa y propiedad privada, produce que los “ricos se hagan cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.”
___________
[1] Herdel Camara, apud Roger Garaudy, Parole d’homme (París, Laffont, 1975), p. 118.
[2] Juan Pablo II, Sollicitudo rei socialis, nn. 36-39, (http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_30121987_sollicitudo-rei-socialis_sp.html)
[3] CELAM, Conclusoes de Medellín, A Igreja na atual transformação da América Latina à luz do Concilio (Petrópolis, Vozes, 1980), n. 92.
[4] CELAM, Puebla, 1979, - La evangelización en el presente y en el futuro de América Latina (Madrid, BAC, 1982), nn. 29, 30.

Objeción: el aspecto ateo del marxismo

Alguien podría objetar que el Papa y las autoridades de la Iglesia nunca apoyarían el Comunismo o el Socialismo porque son sistemas ateos.
La ingenua objeción de que el Marxismo es ateo y, por lo tanto, no puede ser aceptado por los progresistas, que profesan creer en Dios, carece de fundamento.
Debido a que el Progresismo y el Marxismo creen en la evolución universal, el proceso evolutivo es aceptado por ambos. La discusión acerca de la existencia de Dios ya no es un punto de diferencia esencial para ambos. Esta ha sido reducida a una sola materia, secundaria. Los progresistas creen que el punto final de la evolución es Dios, porque para ellos Dios está inmanente en toda la creación, y que la última etapa de la evolución es la divinidad.
Los progresistas dicen que los marxistas creen en una evolución universal, que admiten el mismo proceso evolutivo, pero que no comprenden la etapa final del proceso, que ellos designan vagamente como el “futuro.” Si los marxistas intentasen explicitar este punto final, se darían cuenta que su “futuro” no es otra cosa que lo que los progresistas llaman Dios. Por lo tanto, la presentación del argumento de que el Marxismo es ateo, para diferenciar a los progresistas de los marxistas, se reduce a una mera cuestión de palabras. De hecho, ambos adhieren a los mismos principios filosóficos, muy diferentes de lo que la Iglesia enseña sobre Dios.

Conclusión

La conclusión de este pequeño trabajo, es breve y triste: Juan Pablo II, al igual que sus dos predecesores, parecen apoyar el Marxismo por la vía de las ideas y de los hechos.
Muchas de sus enseñanzas están en abierta oposición a todo el Magisterio Pontificio sobre asuntos económicos y sociales que les precedió.
De esta exposición, se puede comprender la extensión y anchura de las palabras de la Virgen María en 1917, cuando ella predijo en Fátima que “Rusia esparcirá sus errores por el mundo entero.” Tal vez ella implicaba incluso que los Papas conciliares serían instrumentos de difusión del Comunismo.

* * *

miércoles 9 de septiembre de 2009

Obama-Clinton: “política del garrote” para Honduras y “política de sonrisas” hacia Cuba

El espíritu intervencionista del reciente comunicado del Departamento de Estado sobre Honduras no podía ser más brutal, constituyendo un ejemplo típico de vuelta de la “política del garrote”... contra el antichavismo, mientras se impulsa una suicida “política de sonrisas” hacia el “eje del mal” latinoamericano

Por Armando F. Valladares, Septiembre 8

El 3 de septiembre pp., el Departamento de Estado norteamericano, en nombre de la secretaria de Estado Hillary Clinton, dio a conocer un comunicado que tiene como objetivo visible golpear al actual gobierno provisorio de Honduras pero que, en el fondo, pretende quebrar la resistencia del heroico pueblo hondureño, en su lucha a favor de la libertad. Se trata de un comunicado que refleja un deplorable intervencionismo prochavista en los asuntos internos de otro país.
Ni más ni menos, es la cruel aplicación contra Honduras, un pequeño país centroamericano, tradicional aliado de los Estados Unidos, de la “política del garrote”, esta vez, en las manos del kerenskiano presidente Obama, quien al mismo tiempo impulsa una suicida “política de sonrisas” con relación a los totalitarismos y populismos de raíz izquierdista en las Américas, como Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.
Son dos pesos y dos medidas de una injusticia que clama a Dios.
Días atrás, el presidente Obama había calificado de "hipócritas" a aquellos que en América Latina exigían hasta hace poco que los Estados Unidos no intervinieran en los asuntos latinoamericanos, mientras que ahora imploraban que el gobierno interviniese en el caso de Honduras. No obstante, pocos días después, el presidente Obama cedía ante la "hipocritadura" chavista, tal como Kerensky cedió ante Lenin a comienzos del siglo XX, con lo cual se precipitó el desenlace histórico que todos conocemos. Ya tuve oportunidad de definir en reciente artículo lo que entiendo por "kerenskismo obamista" y, para mayor brevedad, a él remito a mis lectores (cf. "Kerenskismo obamista, Honduras y abismo chavista", Diario Las Américas, Miami, EUA, Julio 24, 2009; El Heraldo, Tegucigalpa, Honduras, Julio 23, 2009; Destaque Internacional, Internet, Julio 21, 2009; texto reproducido en Internet en varios idiomas, inclusive el lituano, en más de 30 países).
El comunicado del Departamento de Estado anunció "la suspensión de una amplia gama de ayuda al gobierno de Honduras", ante la alegada "necesidad de fuertes medidas" para quebrar la "resistencia" al "Acuerdo de San José" por parte de las actuales autoridades hondureñas, y ante lo que denomina "falta de restauración de un régimen democrático y constitucional en Honduras".
El espíritu intervencionista del texto no podía ser más brutal, constituyendo un ejemplo típico de vuelta de la diplomacia del garrote... contra el antichavismo. En efecto, un "acuerdo" significa conformidad de pareceres entre dos o más personas o instituciones. Si se pretende doblegar a cualquier precio a las instituciones y al pueblo hondureño, entonces, no se lo llame hipócritamente un "acuerdo" y sí una "imposición", un gesto de “neocolonialismo” o un "ucase" (del ruso, "ukaz", que los diccionarios traducen como "orden despótica"). El comunicado del Departamento de Estado alega salir en defensa del sistema "democrático" y "constitucional" de Honduras, pero quiere imponer un "acuerdo" que, a pesar de llevar el nombre de ese gran santo que fue San José, terminaría siendo un ucase muy poco santo y, sin lugar a dudas, sobre todo muy poco "democrático".
El comunicado estadounidense trata de justificar su intervencionismo alegando la necesidad de una "restauración" del orden democrático, pareciendo ignorar que el depuesto presidente Zelaya ya había herido gravemente ese orden democrático, a través del pisoteo de las leyes y de la propia Constitución, delante de la indiferencia del Departamento de Estado, de la OEA y de los gobiernos de las Américas que hoy farisaicamente rasgan sus vestiduras.

El presidente Obama acaba de prometer en la última Cumbre de las Américas un "nuevo comienzo" con la sanguinaria dictadura castrista; ha tendido puentes de diálogo con los regímenes populistas-totalitarios de Venezuela, Ecuador y Bolivia; ha manifestado su disposición de conversar con los regímenes islámicos más radicalmente antiestadounidenses y hasta con el tirano de Corea del Norte; en fin, ha proclamado a los cuatro vientos que el "diálogo", no la imposición, es el camino primero e indispensable para la resolución de conflictos en el orden internacional; y que los Estados Unidos han pasado a defender el multilateralismo. Pero, cuando se trata de Honduras, el lenguaje dulzuroso cambia totalmente y queda amargo, con gusto a hiel, agresivo, prepotente e intervencionista de la peor calaña.
En las líneas siguientes, los redactores del comunicado del Departamento de Estado, tal vez percibiendo el flanco de contradicción y de fraude que abrían, tratan de adoptar un aire de imparcialidad cuando dicen que se "reconoce" la "complicada naturaleza" de las acciones que llevaron a la deposición de Zelaya, el 28 de junio. No obstante, en esas acciones, de una manera increíblemente tendenciosa, solamente atribuye la responsabilidad y la culpa a la "rama legislativa", a la "rama judicial" y a "los militares", silenciando la responsabilidad primera y fundamental de la "rama ejecutiva" encabezada por Zelaya.
A pesar de ese pretendido aire imparcial, se comete la mayor de las parcialidades cuando se omite siquiera una alusión al hecho de que en Honduras, el día 28 de junio de 2009, también existía esa "rama ejecutiva", y que al frente de la misma estaba un presidente "democráticamente electo", es verdad, pero que se había apartado nítidamente de la Constitución y de las leyes, y trataba de empujar a Honduras al abismo chavista.
Es preciso insistir con invariable objetividad, en la misma proporción de la insistente parcialidad del comunicado estadounidense: es la "rama ejecutiva" encabezada por el depuesto presidente Zelaya la gran responsable por la actual encrucijada de Honduras, así como los hermanos Castro son los grandes responsables por el drama cubano, y Chávez es el gran culpable por el deterioro de las libertades en Venezuela y en otros países de la región en los que interviene como Pedro por su casa, sin que el Departamento de Estado abra la boca.
El lamentable comunicado del Departamento de Estado alude también a "complejas cuestiones legales", que no se toma el trabajo de definir y ni siquiera de mencionar. Si esas cuestiones son tan "complejas", es una razón más para definirlas o, por lo menos, enumerarlas, y pasar a analizarlas con el debido cuidado antes de adoptar medidas que, además de ser intervencionistas y garrotistas, son precipitadas e injustas contra la hermana Honduras.
El Departamento de Estado se lava las manos como Pilatos

Otra de las pruebas del garrotismo y la unilateralidad de este comunicado del Departamento de Estado es precisamente el hecho de que eluda el análisis de esa "complejidad", lavándose las manos como Pilatos.
Los indicios hablan en el sentido de que el Departamento de Estado elude abordar esa “complejidad” porque no le conviene hacerlo: la palabra "complejidad", en el contexto del comunicado del Departamento de Estado, es un eufemismo para no tocar el tema central, el de la responsabilidad enorme del depuesto presidente Zelaya, un chavista en el cual el presidente Obama y la secretaria de Estado Clinton han depositado sus esperanzas.
Se trata de una típica salida kerenskiana, entreguista, partidaria de ceder para no perder, con lo cual se protege y absuelve a Zelaya quien, como ya se dijo, fue "democráticamente electo" pero que -conviene reiterarlo hasta el cansancio, en la misma proporción en que sus defensores lo omiten también hasta el cansancio- se apartó de los principios constitucionales y de las leyes hondureñas.
No menos lamentable es el hecho de que el Departamento de Estado, abierto a "nuevos comienzos" con los más sanguinarios dictadores comunistas y con déspotas islámicos radicales, continúe negándose a dialogar con las actuales autoridades hondureñas y amenace con no "respaldar" el "resultado" de las próximas elecciones nacionales de ese país.
Se explica que, delante de lo anterior, el mayor representante latinoamericano del "eje del mal" y actual presidente-dictador de Venezuela, Hugo Chávez, con una emoción de cocodrilo, haya declarado desde Irán, donde mantenía reuniones conspiradoras contra los Estados Unidos, que "ya era hora" que el presidente Obama adoptara esas medidas, y haya manifestado su complacencia con ese lamentable comunicado del Departamento de Estado, en buena medida, fruto de sus presiones y reclamos.
En este texto del Departamento de Estado, del 3 de septiembre pp., ha quedado al descubierto la claudicación prochavista de la "rama ejecutiva" del gobierno estadounidense. Por ello, sería de desear que la "rama legislativa" de este país, Cámara de Representantes y Senado, a través de sus respectivas comisiones de Relaciones Exteriores, convoquen a los representantes del Departamento de Estado para que expliquen las flagrantes contradicciones y omisiones de este reciente engendro. Y también, que estudien la posibilidad de convidar a sus colegas representantes de la "rama legislativa" de Honduras, para que tengan oportunidad de expresar su opinión, un elemental derecho de defensa que la "rama ejecutiva" del gobierno estadounidense le está negando.
La política intervencionista del Departamento de Estado en los asuntos de Honduras debe cesar de inmediato. (foto del Congreso de los EEUU)

La política intervencionista del Departamento de Estado en los asuntos de Honduras debe cesar de inmediato. El Congreso de los Estados Unidos debería también convocar a una audiencia al embajador norteamericano en ese país, Hugo Llorens, un cubanoamericano con credenciales de moderado, que fue alto asesor de la secretaria de Estado Condoleeza Rice, pero que ahora se ha mostrado fiel y sumiso defensor del depuesto presidente chavista. Entre otras preguntas, se podría interrogar al embajador Llorens si es verdad, sí o no, que permitió a la esposa del depuesto presidente Zelaya utilizar las instalaciones diplomáticas norteamericanas para, desde allí, arengar en favor de disturbios y de violencia, mientras hacía creer que estaba resistiendo en las montañas. También podrían los congresistas convocar a la Sra. María Otero, una hispana de origen boliviano y antecedentes bolivarianos, recién nombrada Secretaria de Asuntos Globales del Departamento de Estado, para interrogarla si usó, sí o no, un teléfono de la Secretaría de Estado y, sobre todo, la influencia de su cargo para llamar por teléfono a empresarios hondureños, coaccionándolos y amenazándolos por su apoyo al actual gobierno provisorio.
Proclamar las verdades que duelen a los Goliats contemporáneos, en alta voz, claramente, con argumentos y pruebas irrefutables, de una manera invariablemente educada y respetuosa, es la más efectiva manera de ayudar al pequeño y heroico David hondureño, así como a los pueblos hermanos latinoamericanos que sufren bajo los maleficios del "eje del mal" chavista.

Armando Valladares, ex-preso político cubano, sirvió como embajador de los Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en las administraciones Reagan y Bush, habiendo recibido la Medalla Presidencial del Ciudadano y el Superior Award del Departamento de Estado. En julio pp., en Italia, fue el primer hispano honrado con el prestigioso Premio ISCHIA de periodismo internacional.

miércoles 26 de agosto de 2009

La personalidad del Carlomagno

Comentario de Plinio Corrêa de Oliveira

Extracto histórico de la Historia Universal de Juan Bautista Weis:
Einhard nos da descripción de Carlomagno: “El era grande, fuerte y de elevada estatura, aunque no desproporcionadamente alto (siete pies de altura). Su cabeza era redonda y bien formada, sus ojos muy grandes y vivaces, su nariz un poco larga, su cabello blanco y su rostro jovial. Su apariencia era siempre majestuosa y muy digna, sea que estuviese de pie o sentado… Su modo de andar era firme, todo su porte varonil y su voz clara.”[1]
Esta figura heroica estaba poseída de un espíritu jovial. El Monje de San Gall relata que todo aquel fuese triste y perturbado ante la presencia de Carlomagno se iba sereno sólo por el efecto de su presencia y algunas pocas palabras. La frescura y honestidad de su naturaleza fortalecía a todo aquel que se asociase a él. Su majestad no tenía ninguna arrogancia rígida ni ninguna desconfiada reserva; antes bien, la tranquila grandeza de su personalidad dominaba todo su alrededor, y, no obstante, era modesto y reservado.
[1] Einhard, Life of Charlemagne, (New York: Harper and Brothers, 1880), pp. 56-7.
La terrible impresión que causaba en los corazones de sus enemigos como guerrero al frente de su ejército la describe el Monje de San Gall:
“Entonces, uno podía ver el Carlomagno de hierro con su cabeza cubierta casco de hierro, sus brazos cubiertos de armaduras de hierro; en su mano izquierda llevaba una lanza de hierro y en su derecha su siempre victoriosa espada de acero. Sus músculos estaban cubiertos de armaduras de hierro, y su escudo hecho de hierro puro.”
“Cuando aparecía, los habitantes de Pavía gritaban de miedo: ¡Oh, el Hombre de Hierro! ¡Oh, el Hombre de Hierro!”

Este Hombre de Hierro tenía un corazón profundamente sensible. Carlomagno lloraba como un niño ante la muerte de un amigo. El vencedor de 100 batallas mostraba un cuidado paternal por los pobres. El hombre cuyos pasos hacían temblar a toda Europa y por cuyas grandes campañas un millón de hombres fueron conquistados por el más tierno de los padres, que nunca pudo cenar sin la presencia de alguno de sus hijos.
Fue su religión la que le dio el noble impulso de su fuerte y fecundo espíritu y le confirió la gloria de su poder. Y bajo su protección puso a los pueblos que su espada había vencido.[1]
[1] Historia Universal, Edición Española, vol. IV, pg. 790.
La magnífica estatua de Carlomagno, Roland y Olivier frente a la Catedral de Notre Dame en París
Comentario del Prof. Plinio:
Este magnífico retrato de Carlomagno me inspira dos comentarios diferentes.
El primero se refiere a Carlomagno mientras vivía; el segundo, su papel después de su muerte.
Considerando a Carlomagno durante su vida, uno se da cuenta que él fue una obra maestra de la Divina Providencia en el que Dios se complació en manifestar su gloria por la belleza y armonía. Con esto, Dios se complació en brillar con-naturalmente en él.
A menudo Dios quiere celebrar la supremacía de las almas grandes y poderosas sobre los cuerpos pequeños por el contraste: el alma parece ser casi independiente del cuerpo.
En otras ocasiones es lo contrario. Dios hace a hombres con cuerpos colosales y con inteligencias más pequeñas que se hacen conocidos por sus virtudes, demostrando que la grandeza del cuerpo no es nada sin la grandeza moral. Se dice, por ejemplo, que San Cristóbal era de enorme estatura y muy fuerte, pero muy simple de mente, muy ingenuo, incluso un poco retrasado. No obstante, de este hombre con una fuerza física súper abundante y una capacidad intelectual insuficiente, Dios hizo una obra de arte cuya rectitud de espíritu y gran fuerza corporal sirvió con encanto al Niño Jesús.
En Carlomagno, Dios puso la perfección en todo. En él, no vemos la belleza del contraste, sino la belleza de la armonía, de la coherencia en todas las cosas: una gran inteligencia animando un cuerpo grande; un gran cuerpo que refleja la inmensa grandeza de un alma que pudo llevar a cabo una obra colosal, alcanzar una alta virtud y dejar una gran memoria. La grandeza en todo fue la característica de Carlomagno.
Permítanme considerar aquí solo un aspecto: Carlomagno como guerrero. En la guerra de ese tiempo, donde la pólvora y el equipamiento técnico moderno no estaban presentes, la fuerza física de un guerrero era muy importante. Entonces, bien armado – y cubierto de hierro – aparecía en la batalla contra sus enemigos como un tanque de nuestro tiempo. El era una especie de tanque humano, atravesando y devastando a sus enemigos con su estupenda espada que nunca se quebró ni nunca falló. Cuando avanzaba, cortaba y destruía a los enemigos, dejando detrás de sí una estela a través de la cual sus hombres podían seguirlo.
De la descripción que fue leída (arriba), podemos imaginar a Carlomagno en batalla. Un hombre alto, de edad avanzada, pero todavía vigoroso, cabello blanco, ojos de acero, músculos fuertes, todo cubierto de hierro, montado en un caballo que también está con muchas ganas de atacar al enemigo. El es el padre de su pueblo, que toma sobre sí grandes riesgos para favorecer a todo el pueblo y que avanza dirigiendo a su pueblo rumbo a la victoria. Este era el hombre a quien los habitantes de Pavía veían avanzando contra ellos y que los hacía gritar de miedo: “¡Oh, el Hombre de Hierro! ¡Oh, el Hombre de Hierro!”
Sí, él era un Hombre de Hierro, pero más importante que eso él era un hombre que inspiraba un nervio de hierro en los guerreros que luchaban por él y con él. Cuando él estaba presente, todos los presentes se convertían en guerreros de hierro, y el ejército de un Emperador de Hierro fue un ejército de hierro. El fue más que un simple combatiente, él era la fuente de la combatividad en todo el ejército. El fue el hombre que luchó contra los agresores injustos del Reino de los Francos y de la Santa Iglesia Católica, de la que era el defensor.
Copa y plato de oro carolingio con incrustaciones de perlas y piedras preciosas
Terminada la batalla, el Emperador regresa al campamento cubierto de gloria, pero también cubierto de polvo, sudor y sangre. El va a su tienda y se quita el casco, algunos asistentes van junto a él y lo ayudan a quitarse su armadura. Se lava y va a comer. Podemos imaginarnos la mesa Carolingia: un tronco de madera cubierto de telas preciosas, sobre ella hay una copa de oro de forma primitiva con incrustaciones de piedras preciosas toscamente cortadas que la hacen brillar. Carlomagno pide vino y bebe uno o dos copas llenas, porque un hombre de naturaleza tan poderosa, bebe naturalmente con todo el corazón. El come, bebe, hace una revisión sin pretensiones de la batalla, agradece a la Virgen por la victoria y se retira a dormir.
El descansa en su enorme cama. Su descanso es comunicativo. Cuando Carlomagno duerme en su tienda, qué tranquilidad fluye hacia todos los que lo rodean, y de ahí se propaga en círculos concéntricos para llegar a todos los guerreros que también están descansado. Incluso en su sueño, él es el ángel de la guarda de todo el ejército que duerme. Cuán apacible es para un ejército saber que es comandado por un Emperador que es un gigante llamada el Hombre de Hierro.
El despierta y su día comienza en el campamento. Recibe a las personas que quieren hablar con él. El es amable, tranquilo, accesible, trasmitiendo su alegría y bondad para todos. El es la fuente de contentamiento de todo el campamento. El es al mismo tiempo la torre fortificada que protege a todo el mundo y la fuente de agua dulce de la que todos pueden beber. Todos quieren tomar un poco de su presencia. Así, Carlomagno es la alegría de todo el campamento el deleite del Reino de los Francos.
Carlomagno rezando en su tienda en muchas de sus campañas
Imaginemos que tres o cuatro Obispos católicos, sabiendo que Carlomagno está en la zona, se presentan ante él, para hablar con el Emperador, de pedirle algunos favores. Porque ellos conocen la fama de Carlomagno como defensor de la Iglesia, ellos no sienten ningún sentimiento de competir con él en su papel de jefe de la esfera temporal. Ellos sienten, estima, respeto y afecto. Ellos saben que son príncipes de la Iglesia de Dios, y por esta razón, Carlomagno es sólo un simple fiel delante de ellos. Pero también sabe que Dios había escogido a ese hombre como Profeta para guiar y proteger los intereses de la Iglesia y la Cristiandad y darle a Él la victoria.
Ellos se le acervan con toda seguridad sabiendo que el Emperador no cuestionará sus prerrogativas, sino que los tratará con el debido honor y respeto. Ellos también saben que pueden pedir lo que quieran – desde una cruzada hasta la construcción de un hospital – y que el Emperador les dará lo que pueda.
Podemos imaginarnos como esos hombres se presentaban, graves, dignos, serenos. Cuando llegan, el centinela hace una profunda reverencia, todos dejan de hablar y se vuelven a mirarlos. Alguien anuncia: “Los Obispos de la Santa Iglesia de Dios han llegado, ellos desean hablar con el Emperador.” Otra persona va a anunciar su llegada a Carlomagno.
La corona del Sacro Imperio Romano
El levanta su inmensa figura y recibe a los Obispos de pie. Se intercambian saludos. Carlomagno los invita a sentarse: “Mis Señores y Padres, ¿qué es lo que desean? – “Nos gustaría esto y aquello.” Carlomagno atiende sus pedidos, y les da un poco más de lo que le piden. Satisfechos, ellos se retiran. El ejército levanta el campamento y se traslada a otra batalla o regresa a Aix-la-Chapelle, por un período de descanso y tranquilidad.
Este es el gran Carlomagno: una especie de luz que intensifica el color de todo lo que lo rodea. Ante él, los Obispos se sienten más Obispos, sus hijos se sienten más hijos, las almas alegres son más alegres, los guerreros son más guerreros. Hay en él una fuerza propulsora que no es apenas un poder físico, sino también es una fuerza mental de una gran alma y, más que eso, una irradiación de gracias que emanan de él. Esto lo convierte en la fuente de vida y alegría de todo el Imperio.
Permítanme decir unas pocas palabras del rol de Carlomagno después de su muerte. Después de su muerte, muchos Obispos comprenderán mejor su propia misión, porque ellos serán formados por Obispos que conocieron a Carlomagno. Muchos guerreros serán más perfectos guerreros porque ellos conversarán y serán formados por caballeros que habían visto a Carlomagno luchando en una batalla. En muchas cortes, el esplendor será mayor porque hablaran sobre la magnificencia Carolongia y de la obra del gran Emperador. Muchos Emperadores serán más majestuosos y muchos Reyes comprenderán mejor su señorío porque la cálida irradiación de la presencia de Carlomagno podrá todavía sentirse allí.

lunes 24 de agosto de 2009

Cuba-Honduras: kerenskismo eclesiástico y kerenskismo político

El kerenskismo eclesiástico y el kerenskismo político forman en este momento, independientemente de las intenciones de sus protagonistas, los dos dientes de una misma tenaza que se esgrime contra la causa de la libertad en Honduras y Cuba, pero también en Venezuela, Bolivia y Ecuador

Por Armando F. Valladares, 24 de agosto de 2009

América Central y el Caribe viven una de las situaciones más paradójicas de toda su historia: mientras el "kerenskismo político" trata por todos los medios de doblegar a Honduras anticomunista y empujarla al abismo chavista, el "kerenskismo eclesiástico" tiende sus manos a Cuba comunista para perpetuarla en la ciénaga castrista.
Una importante comisión de eclesiásticos estadounidenses encabezada por el "moderado" cardenal Sean O’Malley, arzobispo de Boston, e integrada por monseñor Thomas Wenski, obispo de Orlando, Florida, monseñor Oscar Cantu, obispo de San Antonio, Texas, el padre Andrew Small, encargado del episcopado estadounidense para las relaciones con la Iglesia latinoamericana y caribeña, y el padre Jonathan Gaspar, acaba de hacer una prolongada visita a la isla-cárcel de Cuba, del 17 al 21 de agosto pp.
Desde su llegada a la isla-cárcel, los altos prelados cobraron del presidente Obama la promesa que hiciera de "un nuevo comienzo" en las relaciones de los Estados Unidos con Cuba comunista; añadieron que Obama está siendo "muy lento" en cumplir esa promesa de reconciliación con el régimen y le recomendaron "que no desperdicie la oportunidad" de levantar el llamado "embargo" económico estadounidense. No en vano el Granma, órgano oficial del PCC cubano, presentó esas noticias de una manera casi eufórica (cf. Granma, Cuba, Agosto 19, 2009). Al mismo tiempo, la Radio Vaticana, citando como fuente al secretario de la Conferencia de Obispos de Cuba, monseñor Juan de Dios Hernández, resaltó el "clima de amistad y cordialidad" que imperó en el encuentro de los altos prelados con Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento comunista, insistiendo en la "gran cordialidad" y "diálogo fraterno" (cf. Radio Vaticana, Agosto 22, 2009, ed. en italiano, www.oecumene.radiovaticana.org) entre los Pastores y el representante de los Lobos.
Al cardenal O’Malley, quien reveló que viaja a Cuba desde hace 20 años, poco le faltó para ver milagros en las relaciones entre la jerarquía de la Iglesia cubana y los dictadores cubanos, diciendo que existe una "mejoría notable", pero hizo silencio sobre la continuación de la persecución psicológica, política y policialesca contra los fieles católicos abandonados por sus Pastores, y contra la población en general (cf. Associated Press, Agosto 18, 2009).
Monseñor Wenski, miembro del comité de política internacional de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, pidió explícitamente el levantamiento del "embargo" externo estadounidense, sin decir una palabra sobre la causa del problema cubano, que es el implacable "embargo" interno, que ya pasa de medio siglo, contra la población cubana (cf. Associated Press, idem, ibíd.). El alto prelado invocó también la "libertad", no precisamente para los fieles católicos y el pueblo esclavizado, sino para el intercambio entre Cuba y los Estados Unidos, un medio con el cual el régimen cuenta para no sucumbir económicamente. Por fin, monseñor Wenski deseó también que "ambas partes", gobierno estadounidense y régimen comunista, lleguen a un entendimiento y concilicación, y concluyó que para ello sería preciso que "escuchen a sus mejores ángeles" (cf. Granma, idem, ibíd.).
Pío XI: "El comunismo es intrinsecamente perverso... el azote de Satanás"
¿Quiénes podrán ser los "ángeles" de los tiranos comunistas de Cuba, a los que ingenuamente monseñor Wenski invoca como mediadores-iluminadores, si consideramos que el Papa Pio XI, en su célebre Encíclica "Divini Redemptoris", calificó el comunismo no solamente como "intrínsecamente perverso", sino como "satánico azote"?
De cualquier manera, estamos en presencia de uno de los más lamentables episodios de colaboración comuno-católica, con rostro eclesiokerenskiano, que, del lado estadounidense, se remonta a los viajes a Cuba de los "conservadores" cardenales Law, de Boston y O’Connor, de Nueva York, con sus respectivas entrevistas con el dictador Castro y sus posteriores declaraciones elogiosas con relación a ese tirano. Todo ello forma parte de una sucesión de hechos que fueron narrados cronológicamente y debidamente documentados en un libro editado por exiliados cubanos, y que ahora alcanza su mayor actualidad (cf., "Dos décadas de progresivo acercamiento comuno-católico en la isla-presidio del Caribe", Cubanos Desterrados, Miami-Nueva York, 1990).
El kerenskismo eclesiástico simula ignorar la causa del problema cubano, que es el implacable "embargo interno" del régimen comunista contra toda la población cubana, y de esa manera desvía la atención y las críticas hacia uno de los efectos de la instauración del régimen comunista en la isla-cárcel, el llamado "embargo externo". Así también, el kerenskismo político finge ignorar la raíz del problema hondureño, las reiteradas acciones inconstitucionales del destituido presidente Zelaya para chavizar Honduras, con elecciones populistas al márgen de la Constitución, las leyes y el sistema electoral, que le permitirían perpetuarse en el poder e imponer el llamado "socialismo del siglo XXI", que no es sino un sucedáneo del moribundo régimen castro-comunista.
El reciente informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA sobre Honduras, que acaba de visitar ese país, es el más reciente ejemplo de una larga sucesión de parcialidades, marcadas por dos indignantes pesos y medidas que hunden en un desprestigo moral mayor aún a la OEA y a los gobiernos de los países que se prestan a esas maniobras. Si los miembros de la CIDH reconocen al destituido presidente Zelaya como el legítimo presidente, eso es una razón más para analizar con honestidad e imparcialidad no solamente las alegadas violaciones de derechos del actual gobierno, sino sobre todo para señalar la causa del problema, que radica en las actitudes inconstitucionales de Zelaya, el verdadero y gran responsable por la encrucijada en la que se encuentra Honduras, así como de similar manera los dictadores Castro son los mayores responsables por la tragedia de Cuba.
Escribo este artículo en horas previas al arribo a Honduras de una comisión de cancilleres y en momentos en que la Corte Suprema de Justicia de Honduras ha emitido un importante pronunciamiento, en el que se afirma, entre otros aspectos, que "la aplicación del plan San José solamente se puede hacer ser si se apega a la legislación nacional"; y se advierte que los juicios incoados por delitos contra la forma de gobierno, traición a la patria, abuso de autoridad y usurpación de funciones deben realizarse, porque, en caso contrario, "sería un auténtico contrasentido que la búsqueda y construcción de acuerdos en un estado de derecho se haga violentando o dejando a un lado la Constitución y las leyes" (cf. El Heraldo, Tegucigalpa, Agosto 22, 2009).
El kerenskismo político y el kerenskismo eclesiástico forman en este momento, independientemente de las intenciones de sus protagonistas, los dos dientes de una misma tenaza que se esgrime contra la causa de la libertad en Honduras y Cuba, pero también en Venezuela, Bolivia y Ecuador. Inclusive, el llamado "eje del mal" solamente ha conseguido avanzar en América Latina por la complacencia y el apoyo a veces implícito, a veces explícito del "eje kerenskista" o "eje de la moderación" de los Obamas, Insulzas, Arias y Lulas.
Alexander Fyodorovich Kerensky (1881-1970)
Alexander Fyodorovich Kerensky (1881-1970), un socialista "moderado", ocupó el cargo de último Presidente de Rusia antes de la revolución bolchevique de octubre de 1917, habiendo preparado la toma del poder por parte del comunismo con su política de concesiones y, según algunos historiadores, hasta de traiciones.
El espectro de Alexander Fyodorovich Kerensky parece haber vuelto a rondar en las Américas, por donde vaga periódicamente desde que se "encarnó" en el presidente chileno Eduardo Frei Montalva, quien pavimentó el camino al comunismo allendista y pasó por ello a la Historia con la merecida marca de "el Kerensky chileno" estampada indeleblemente en su frente. Tuve ocasión de describir un aspecto de ese delicado problema en reciente artículo "Kerenskismo obamista, Honduras y abismo chavista" (cf. Diario Las Américas, Miami, EUA, Julio 24, 2009; El Heraldo de Tegucigalpa, Honduras, Julio 23, 2009; Destaque Internacional, Internet, Julio 21, 2009; texto reproducido y multiplicado en Internet en varios idiomas, inclusive el lituano, con la ayuda de una red de voluntarios, a través de millares de blogs, twitters, facebooks, orkuts y páginas web de más de 30 países, especialmente, del Brasil).
Pero el espectro de Kerensky merodea en otros importantes gobiernos y cancillerías de las Américas, lo cual, dependiendo de las circunstancias, podrá llegar ser motivo de próximos artículos-denuncia, todos los que sean necesarios, duela a quien duela, aunque invariablemente escritos de una manera respetuosa y documentada. Que la Providencia ayude y fortalezca a los defensores de la libertad en Honduras, en Cuba y en el resto de las Américas, pero, en este momento crucial, especialmente a los hondureños, dándoles el céntuplo del espíritu que dio a David en su desigual lucha contra Goliat.

Armando Valladares, ex preso político cubano, fue embajador de Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, durante las administraciones Reagan y Bush. Acaba de recibir en Roma un importante premio de periodismo por sus artículos en favor de la libertad en Cuba y en el mundo entero. E-mail: armandovalladares2006 @ yahoo.es

domingo 23 de agosto de 2009

Elogios indiscretos del Vaticano

Mons. Joao Clá "El Ecléctico"
publicado originalmente en La Reacción Católica


Es viernes 15 de agosto. La novel Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, en Sao Paulo, Brasil, está repleta. Misa solemne para la fiesta de Nuestra Señora de la Asunción. Pero .... no es solamente a la Santísima Virgen a quien veneran los presentes. Joao Scognamiglio Clá Dias, discípulo durante décadas del Dr. Plinio Corrêa de Oliveira y fundador, a su muerte, de los denominados “Heraldos del Evangelio”, ha consentido en que la fiesta litúrgica sirva dignamente a la celebración de su cumpleaños número setenta. El Vaticano también ha querido estar presente. De acuerdo a lo noticiado por la agencia Zenit (17 de agosto del 2009), el Cardenal Fran Rodé, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, no solo presidió (como se dice ahora) la misa (según el nuevo ordo), sino que además entregó a Joao Clá la Cruz "Pro Ecclesia et Pontífice" concedida por Benedicto XVI.

Como se sabe, la condecoración "Pro Ecclesia et Pontifice" fue instituida por el Papa León XIII en 1888 para distinguir a sacerdotes o laicos por sus grandes servicios al Papado y a la Iglesia. Nos imaginamos que los títulos concretos que hacen merecedor de tal condecoración son muy altos. Y que, por eso mismo, al conceder esta condecoración a Joao Clá el Vaticano ha querido simbolizar con singular solemnidad sus agradecimientos por importantes servicios prestados.

No alcanzamos a discernir cuanto sabe Benedicto XVI de todo esto. Porque el discurso del Cardenal Fran Rodé fue más allá del galardón y elogió a Joao Clá en términos tales que equivalen a una “canonización” en vida del festejado. La Cruz "Pro Ecclesia et Pontífice", que de suyo es ya una singularísima honra, palideció ante las más espectaculares palabras del Cardenal Rodé. De hecho, el Purpurado agradeció a Joao Clá en más de diez ocasiones sus servicios a la Iglesia. Lo extraño es que tales agradecimientos no aluden a hechos concretos, sino que tejen un catálogo de virtudes abstractas, una auténtica apoteosis del galardonado, en las que uno no sabe si está en presencia de una especie de santificación ad extra decidida (sin competencia canónica) por el Prefecto de la congregación vaticana, o frente a una indiscreta expresión de sentimientos oficiales por servicios prestados que no se indican. Y que al llegar a su climax se formulan en frases parabólicas que recuerdan el estilo semítico de la literatura profética sagrada, en donde el hagiógrafo es ahora el Cardenal Rodé y el profeta resulta ser Joao Scognamiglio Clá.

Proezas muy heroicas ha de haber realizado el Sr. Clá para que el Cardenal Rodé se dirija a él con las siguientes locuciones: “instrumento dócil y clarividente del Espíritu Santo”, “héroe de la nueva caballería”, “perteneciente a la estirpe de los héroes y de los santos”; “oyente atento de lo que el Espíritu dice a la Iglesia”; varón de “santa audacia, ... de amor apasionado a la Iglesia, .. de espléndido ejemplo de vida”; “perseverante en seguir la inspiración divina”; “devoto caballero apostólico de la Reina de los Apóstoles”; “toda la Iglesia le está agradecida”.

A juzgar por la apología del Cardenal Rodé se diría que Joao Clá es esa lámpara que ha estado oculta bajo el celemín, de la que habla el Evangelio, y que ahora, en su cumpleaños número setenta, sectores del Vaticano han querido honrar. Con algo de ironía por parte de los hechos, pues un cumpleaños no es un aniversario religioso sino que puramente humano y laico..... Pero más allá de los detalles (nos podríamos detener en muchos pero a costa de la paciencia de todos), ¿cuáles son los servicios que le han merecido en vida a Joao Clá tan exuberante reconocimiento de parte del Cardenal Rodé?


1) Ciertamente no ha sido su pasado. El Prefecto de la congregación vaticana no está reconociendo en Joao Clá sus vínculos de discípulo del Dr. Plinio Corrêa de Oliveira y de socio de Tradición, Familia y Propiedad, aun cuando durante décadas formara en el interior de esta última institución las bases de la que saldrían en el futuro los “Heraldos”.

Es notable al respecto que después de la muerte del Dr. Plinio el año 1995, Joao Clá borrara de su biografía oficial (http://www.joaocladias.org.br/) aún el nombre de su antiguo maestro y amigo, así como su identificación con Tradición, Familia y Propiedad. Ahora el largo período de existencia en que Joao Cla estuvo unido al Dr. Plinio ha sido rebosado con eufemismos que evitan nombrar oficialmente a su Maestro. No sé de quién ha sido la iniciativa de este ejemplar gesto de “santa audacia” de Joao Clá, si del Vaticano o del galardonado. Pero a ambos les conviene callar el nombre del Dr. Plinio, y las alabanzas mutuas que cubren un pesado silencio están ahí como elocuente testimonio de lo que es la “nueva caballería” entendida a la luz del Concilio.

2) Tampoco es probable que el galardón y reconocimiento sean otorgados a Joao Clao por su presente, por su trayectoria en la vida sacerdotal. Sería ridículo hasta pensarlo. Joao Clá fue ordenado sacerdote recién el 15 de junio de 2005. Su experiencia sacerdotal se reduce a cuatro años.

Se me dirá que Mons. Joao Clá es una síntesis de su presente (sacerdote conciliar) y de su pasado (discípulo del Dr. Plinio). Prueba de ello es que en su discurso de agradecimiento por la condecoración recibida nombró al fin al Dr. Plinio. Sí. Mal que mal después de años de silencio sería impresentable que no lo hiciera. Pero lo hizo, observo, no sin cierto desdén para un tal “líder” llamado “Plinio Correa”..... Lo hizo deformando objetivamente su recuerdo. La postura del Doctor Plinio frente a los Papas posconciliares fue de resistencia respetuosa pero pública desde el año 1974, en la misma medida en que los Pontífices toleraban, garantizaban o activaban la autodemolición de la Iglesia. La postura de Mons. Joao Cla, en cambio, es de adhesión “incondicional” (figura que, por cierto, no existe en la doctrina católica) a estos Pontífices, como si la lucha en defensa de la Iglesia no fuese su lucha.

3) La homilía del Cardenal Rodé hace alusión al movimiento religioso que ha formado Mons. Joao Clá: los “Heraldos del Evangelio”, institución que, según ha predicado el alto dignatario eclesiástico, representa algo así como la nueva caballería de la Iglesia, análoga a aquella imaginada por San Bernardo de Claraval, pero para el siglo XXI. Sin embargo, la profesión plena de la ortodoxia (no hay otro tipo de profesión) no es la que aparentemente se desea para dicha caballería, al menos si se tiene en cuenta que a la par de San Bernardo, el Cardenal Rodé cita como modelos a Simone Weill, Hans Urs von Balthasar, Dostoiewski y al santo Cura de Ars. Una galería espléndida de literatos junto a místicos. ¿Qué más se podría pedir en el aniversario de Mons. Joao Clá, que gusta tanto de la estética y ha hecho de su grupo, desde cierto punto de vista, un compacto equipo de combatientes por la estética (yo mismo gusto de escuchar sus interpretaciones del canto gregoriano. De Haendel, debo confesarlo, me cuesta más)?

Pero tras la estética, siempre están la teología, la metafísica y la ética. Y así es como detrás de los literatos invocados por el Cardenal Rodé como puntales de los elogios a Mons. Joao Clá nos aparece una representante neta de la heterodoxia (Simone Weill) y otro del pseudo catolicismo místico (Balthasar). Ambos entonando un mismo coro con una sola voz junto a San Bernardo y al santo cura de Ars. ¿Qué mejor regalo entonces que el eclecticismo teológico y metafísico del dignatario vaticano para Mons. Joao Clá? ¿No es el ex discípulo del Dr. Plinio un modelo del ensamble ecléctico? ¿No es acaso un no-Plinio, un breve anti-Plinio, o si se quiere un nuevo De Gasperi esta vez clérigo?

4) Mirado a fondo todo este asunto es probable que lo que el Vaticano realmente esté premiando en la obra de Joao Clá –“la condecoración con la que el Santo Padre ha querido premiar vuestros méritos”- no sea la obra misma, los Heraldos, sino el talento para operar dentro de ella, para dirigirla y para encausarla. En otros términos, el Vaticano está sumamente agradecido de Joao Clá por su talento ecléctico que le ha permitido transformar gran parte del legado contra-revolucionario del Dr. Plinio Corrêa de Oliveira en un irreconocible esteticismo romántico con apariencias tradicionales al servicio de la jerarquía eclesiástica comprometida con el Concilio Vaticano II.

5) Desde una perspectiva política, es claro que Mons. Joao Clá representa, para los sectores del Vaticano más apegados a las reformas conciliares, una hábil y preciosa estrategia. De ahí el premio y el encomio a su figura, más allá de las intenciones personales que no nos compete ni conocer ni juzgar.

Monseñor Joao Clá ha logrado apagar en todos sus seguidores la llama Contra-Revolucionaria que en torno a la personalidad profética del Dr. Plinio se había alimentado, especialmente frente al progresismo dentro de la Iglesia. Y a las nuevas generaciones deseosas de tradición las está conduciendo mediante una estética pre-conciliar a los brazos demoledores de la cosmovisión pos-conciliar progresista. Los antiguos guerreros con vocación de león se han transformado en corderos. Los estandartes de la tradición han sido abatidos.

5) Dígase de paso que en estos tiempos posconciliares, no se exigen muchos requisitos para convertirse en modelo de santidad. Los promotores del actual proceso de beatificación de Alcide de Gasperi, icono de la defección católica en la política italiana y europea, parece que esperan pronto verlo en los altares. A pesar de la oposición de intelectuales católicos tan sensatos como Carlo Francesco D´Agostino. ¿Será que a este paso –de no mediar una acción purificadora de Dios- veremos pronto a Alcide de Gasperi como santo universal de los demócratacristianos y en el futuro a Mons. Joao Clá como santo de los eclécticos?
Oremos a la Santísima Virgen, Reina de la Historia, que haga oir su voz

viernes 21 de agosto de 2009

La Contra-Revolución desde la perspectiva de Fátima – 2ª Parte

por Plinio Corrêa de Oliveira
Hoy vivimos en un mundo oprimido bajo el aplastante peso de sus propios pecados. En 1917, la Virgen predijo las calamidades que le esperan al mundo moderno. En un determinado momento, este colapso vendrá a menos que haya una conversión general. La magnitud y el aspecto público de esos pecados junto con la negativa del mundo a atender los pedidos de Nuestra Señora constituyen las bases de esta tragedia. Debemos prepararnos para la tragedia que se cierne sobre el mundo moderno. Tenemos que enfrentar esta perspectiva, y luego confiar en la Virgen porque, en un sentido muy real, esta tragedia es, sobre todo, su tragedia, ya que le toca a ella de manera más profunda que a cualquiera de nosotros.
Es su tragedia porque Ella es una verdadera Madre que se apareció a sus hijos para advertirles de un castigo y de la marea de pecados que habían llegado a lo inadmisible. Ella enseguida les predijo la llegada del comunismo y la difusión de los errores de Rusia en todo el mundo. Una de las cosas que la Virgen señaló específicamente fueron las modas inmorales. Si comparamos las modas de 1917 con las que vemos hoy en día, podemos entender cuán lejos se ha descendido en la infamia.
Muchas partes de las profecías de Fátima se han cumplido. Hoy en día, ninguna parte del mundo está inmune de la influencia del comunismo que procede de Moscú. Todos ya conocen la historia de Fátima. ¿Quién no ha oído hablar del milagro del sol, que fue una manifestación simbólica de la magnitud de los castigos que vendrán si el mundo se niega a escuchar sus advertencias?
En 1917 la Virgen advirtió contra una inundación de modas inmorales. En la foto: jóvenes de hoy en una vigilia papal en Baltimore
Esta tragedia de la Virgen es la tragedia de una Madre de familia que protege, favorece y muestra afecto a sus hijos descarriados. Cuando sus peticiones son desatendidas, ella los amenaza con el castigo, como lo hizo en Fátima. Es un apelo a la justicia para aquellos que no prestan atención a sus advertencias. En cambio, para aquellos que lo escuchan, es la promesa de la restauración de un nuevo orden de cosas, un nuevo Reino en el que Ella será la Madre amorosa y nosotros sus hijos y servidores.

Compasión por Nuestra Señora
¿Cuál es la actitud correcta que debemos tomar frente a este panorama?
Una cosa es invariable. Todos los padres se preocupan de sus hijos y de su familia; se preocupan y se inquietan sobre su futura perseverancia y fidelidad. Podemos decirles que esto es natural y razonable. Creemos que la Virgen tendrá misericordia de ellos y de sus hijos. Pero vayamos un paso más allá.
Con respecto a ellos y a nosotros, ¿no deberíamos nosotros actuar también con misericordia para con Nuestra Señora? Sobre todo nosotros, que somos contra-revolucionarios, consagrados a Nuestra Señora y dedicados a su causa, ¿no deberíamos también tener para ella compasión de sus dolores y sufrimientos? ¿No deberíamos tener simpatía por ella al ver la crisis de la Iglesia y del mundo moderno? ¿No es el dolor que ella sufre mayor que el de todos nosotros juntos? San Luis de Montfort dice que Nuestra Señora nos ama a cada uno de nosotros – incluso el menos importante de todos – con un amor mayor que el de todas las madres del mundo por todos sus hijos. ¿No deberíamos abrir nuestros ojos y atender sus necesidades y suplicas a cambio? ¿No deberíamos tratar de abrir nuestros ojos a la depravación del mundo moderno?
San Luis de Montfort (1673-1716) describe su tiempo como una época de iniquidad. Desde entonces, hemos experimentado una verdadera avalancha de males: la Revolución Francesa, la Revolución Comunista, y el nuevo monstruo de la 4ª Revolución, trayendo consigo la virtual disolución de la sociedad. ¿No es hora que debamos dejar de engañarnos sobre la supuesta normalidad y bondad de quienes nos rodean y participan en esta infamia? ¿No deberíamos sentir más horror por la magnitud de la ofensa que está siendo cometida contra la Iglesia, contra la Civilización Cristiana? Frente a todo esto, ¿no deberíamos tener compasión por la Virgen, ella que estuvo al pie de la Cruz sola, llorando, la Madre de la Angustia y la Tristeza?
Debemos tener compasión por la Virgen que sufre al ver la crisis del mundo y de la Iglesia
Ella lloró al pie de la Cruz a causa del terrible crimen que se estaba cometiendo contra su Divino Hijo. Ella también lloró por las ignominias e ingratitudes del mundo hasta el fin de los tiempos frente a este sacrificio infinitamente precioso de su Divino Hijo. Ella lloró por los pecados de nuestros tiempos. Ella quiere que tengamos compasión por su dolor y su tragedia, no apenas por nuestros propios sufrimientos y tragedias. Nuestras tragedias personales son reales, ¿pero un buen hijo no debiera sufrir más al ver a su madre que sufre en sus propias desgracias?

Salvar nuestra alma no es suficiente
No es suficiente para nosotros tener como ideal de nuestras vidas sólo salvar nuestras almas y la de nuestros hijos. Esto es legítimo, santo e indispensable. Como dice San Pablo, ¿de qué le vale al hombre ganar el mundo si pierde su alma? No podemos elogiar suficiente los esfuerzos de un hombre para salvar su propia alma y la de los miembros de su familia.
Pero también tenemos que ver el deber que tenemos en frente de la totalidad de la gloria de Dios, en frente a los sufrimientos de Nuestra Señora, frente a la invitación que Ella nos hace de sufrir con Ella y de luchar por Ella. Aquellos que luchan por Ella, tomando una posición contra-revolucionaria, deberían esperar ser calumniados y maltratados por amarla a Ella.
Todos queremos abundantes gracias para nuestras almas y las almas de nuestros hijos y familiares. Entonces, una buena manera de obtenerlas es preocuparse por los demás, comprometerse en la más grande lucha por la Iglesia Católica, de manera que las almas de muchos otros se salven también. Cuando contribuimos a la salvación y progreso de toda la causa católica, nuestras almas progresan. Esto significa que debemos luchar para vencer este asalto satánico llamado Revolución y para apoyar y estimular las gracias que la Virgen quiere dar para establecer su Reino.
No debemos olvidar esas gracias que obran conversiones. El hombre no puede hacer ningún acto bueno sin la asistencia de la gracia de Dios. Cuando una acción es hecha por amor de Dios, cuando el motivo es sobrenatural, la persona que realiza esa acción, debe haber recibido una gracia.
Ahora, cuando hacemos las buenas acciones de hacer sacrificios para luchar por la Contra-Revolución, es porque hemos recibido una gracia. Por lo tanto, es Dios quien nos llama para esta causa. Es una elección gratuita y una gracia. Si somos llamados a esta lucha, entonces somos llamados a participar de las tropas de elite intelectuales y espirituales de Dios. Para esta misión sólo es necesario ser elegidos por Él y no tener títulos ilustres o cualidades brillantes.
Esta lucha es específicamente una obra sobre la opinión pública. Somos, entonces, socios en una lucha, y no deberíamos preocuparnos de las rizas y ridículos del mundo. Tenemos que ser los que van con entusiasmo a la lucha enfrentando cualquier obstáculo hacia el objetivo final.

La opinión pública y la defensa del Reino de María
El Reino de María vendrá. Vamos a ver el comienzo de otra fase de la Historia. Esto exigirá un tipo de lucha diferente para defender el orden tan costosamente ganado. En aquellos días que vendrán, tendremos que estimular a aquellos que sean débiles en resistir las nuevas tentaciones que surgirán.
La Revolución y la Contra-Revolución, dos mentalidades en oposición irreconciliable
Alguien puede preguntar: ¿Qué es esta cosa enigmática llamada opinión pública, que es nuestro campo de batalla? Se trata de un choque de mentalidades, una colisión entre nuestra manera de ser y de pensar contra-revolucionaria y los ambientes revolucionarios. En este choque, el lado opuesto está listo para ir a cualquier extremo o utilizar cualquier táctica para hacernos seguir la vía revolucionaria y ajustarla en la mayoría. De nuestro lado, queremos influenciarlos para que sigan nuestra vía, la vía de la Contra-Revolución.
Por lo tanto, tenemos dos fuerzas antagónicas en juego, la Revolución y la Contra-Revolución. Tenemos dos conjuntos de valores y principios en oposición irreconciliable. Hoy, en este choque, todo el que se atreva a actuar de manera diferente o se desvíe de las ideas revolucionarias que prevalecen es y será objeto de una persecución implacable.
Sin embargo, la presencia de una sola persona que, con toda convicción, se opone al ambiente, estilo o ideas revolucionarias, hace que todos los demás se sientan incómodos. El rompe el consenso. El efecto de un rostro adusto en una fiesta, a menudo mata la fiesta. De la misma manera, el efecto de quien se niega a acompañar la euforia de un ambiente revolucionario pone un freno en la atmósfera general. Este es un punto muy importante que recordar: la Revolución no soporta la oposición; esta vive teniendo la unanimidad de su lado.
Además, la presencia de la Contra-Revolución en cualquier panorama revolucionario, abre un nuevo polo de atracción. Abre nuevos horizontes en las mentalidades de aquellos que no están totalmente convencidos acerca de las maneras de ser revolucionarias. Produce una fisura en el aparente apoyo monolítico a la mentalidad revolucionaria. Este es el primer paso para acercar a nosotros todo un sector del público que estarán interesados en los ideales contra-revolucionarios. Este sector puede llegar al punto de adoptar nuestras maneras de ser y de actuar, que son los de la cultura romana católica.
La primera condición para mover exitosamente a la opinión pública, es que nosotros no nos avergoncemos o preocupemos de que se rían, nos persigan o ridiculicen. Debemos ponernos de pie e interrogar a la Revolución y presentar nuestros argumentos frente a sus sonrisas y ridículos. Tomando esta postura valiente, también abrimos las puertas para encontrar a aquellos que están dispuestos a ser contra-revolucionarios y participar en esta lucha por Nuestra Señora hasta el final del camino.
Lo que es necesario para este momento de la historia son almas que respondan al llamado de la Virgen, almas que se lancen en cuerpo y alma en la lucha, la Contra-Revolución y el trabajo sobre la opinión pública.

martes 18 de agosto de 2009

La cara oculta de la Revolución Francesa

El Libro Negro de la Revolución Francesa

De la persecusión religiosa al Terror judicial; de la guerra civil a la destrucción de las obras de arte, "El Libro Negro de la Revolución Francesa" revela lo que los manuales escolares nos han ocultado.

Cómo los tiempos pasan! Hace ya casi veinte años que celebramos la Revolución Francesa. Actualmente desde el punto de vista de los aniversarios estamos en pleno Imperio: si Napoleón está presente en todas las librerías, el hombre del 18 brumario ya no es celebrado oficialmente. ¿Pero de cierta manera no pertenece el Consulado y el Imperio al gran ciclo abierto en 1789? Entretanto, ha aparecido El libro negro de la Revolución Francesa. Un auténtico acontecimiento. Se trata de una suma impresionante de 882 páginas que refresca nuestra memoria.
Septiembre de 1792 :.. 1400 personas -detenidos políticos- son masacrados en París por los agentes de la Revolución. Mientras tanto, elaboraban las Declaraciones de derechos humanos ....

En 1989 la Revolución no era ya la Marianne apuesta a la que nadie en el mundo debía resistir. La sombra de la Revolución bolchevique había hecho dudar de sus atractivos. Con su desfile colorido del 14 de julio, el publicista Jean-Paul Gaude había intentado insuflarle una nueva juventud. Sin embargo, el mismo año, la caída del muro de Berlín de golpe transformaba en añeja la idea misma de "esperanza revolucionaria"...
Principalmente desde hace veinte años, una revisión radical de parte de los historiadores ha empañado gravemente la reputación de esta vieja gloria. Desde los años sesenta, Francois Furet, un hombre de izquierdas que adhirió al liberalismo, había hecho una brecha en el catecismo revolucionario de Soboul y los historiadores marxistas. Después de una larga reflexión, concluyó, justo antes de las celebraciones, en su Diccionario crítico de la Revolución Francesa, publicado en 1988, que el proceso revolucionario, en el nombre de la "soberanía indivisible", llevaba en sí los gérmenes del terror. Si la Revolución no era el "bloque" que había querido imponer Clemenceau a los Republicanos de la III República, el episodio sangriento no era solamente un resbalón a la deriva..
Entre la pléyade de autores que han contribuido al Libro Negro de la Revolución Francesa se encuentran numerosos historiadores de renombre que han participado en los últimos decenios en la "deconstrucción" de la mitología revolucionaria -Pierre Chaunu, Jean-Christian Petitfils, Jean de Viguerie, Jean Tulard o Emmanuel Le Roy Ladurie- , para no citar más que algunos; pero también excelentes plumas como Reynald Secher, Jean Sévillia, Jean des Cars o Frédéric Rouvillois. Cada uno de los artículos tienen un valor innegable y el trabajo en su conjunto se caracteriza por su riqueza y su altura de miras.
La primera parte, centrada en los hechos, trata de materias tan diversas como la soberanía, la iconografía, la herencia del terror, el 14 de julio, la divisa "libertad, igualdad, fraternidad", el vandalismo, la persecusión anti-religiosa o Saint-Just, objeto de fascinación por parte de ciertos fascistas.
Desde sus inicios la Revolución ha suscitado una intensa reflexión y ha sido objeto de muchas generalizaciones. De ahí el interés de la segunda parte, de gran originalidad, que trata del impacto de esta crisis en los espíritus. Entre los autores estudiados figuran los contra-revolucionarios, aunque no únicamente: Joseph de Maistre, Rivarol, Malesherves, Chateaubriand, Balzac, Baudelaire, Augustin Cochin, Maurras, Bainville, Péguy, Nietzsche, Hanna Arendt.
El genio literario o filosófico ha encontrado en la Revolución Francesa un objeto a su medida. Es de una crítica radical a la modernidad. Es por ello que la tercera parte presenta una antología de textos inéditos o poco accesibles.

Destruid la Vendée!.

"Destruid la Vendée" (Barrère, julio de 1793); "La Vendée debe convertirse en un cementerio nacional" (Turreau); "Serán todos exterminados" (Carrier); "Esa raza es maldita" (Lequinio). De hecho, la población vendeana sufrió un intento de erradicación espantosa. Prisiones, campos de trabajos forzados y barcos prisiones que se echaban a pique. Para acelerar los procesos se recurría a la guillotina o a los fusilamientos masivos y a los ahogamientos. Mujeres y niños no escapaban a la carnicería. Los revolucionarios mismos relataron las peores atrocidades. Sobre una problación estimada de 815.000 personas, la Vendée perdió al menos 117.000 miembros, consecuencia de un "populicidio", cuyos métodos inspiraron en el siglo XX a Lenin y a Pol Pot.
¡Cómo nos han mentido! Cerca del 80% de las víctimas de la guillotina pertenecían al pueblo...

La ambición de este Libro Negro no es "manchar" la Revolución Francesa, sino hacer hablar a los hechos. Son de una violencia increíble. Desde el punto de vista humano, financiero, económico o internacional, el balance es muy penoso. Pero, como subraya Pierre Chaunu, la pérdida en inteligencia y en capacidad creadora fueron, en proporción, para Francia, aún más elevada. En términos de poder, ella se vió debilitada de manera durable.
Es muy revelador que Le Cerf, una editorial católica de reputación universitaria, sea el origen de este proyecto, y que el editor, Renaud Escande, sea un (joven) religioso dominico. Como si un tabú o una inhibición hubiera saltado de la esfera eclesiástica a propósito de ciertas materias.
La Iglesia católica, es verdad, ha pagado un penoso tributo con la persecusión anti-religiosa, que fue de una extrema crueldad. De ella perecieron ocho mil sacerdotes, religiosas y religiosos, y muchos millares de laicos. Precisamente uno de los intereses de este libro es dar un esclarecimiento espiritual (una obra reciente se titula asimismo los orígenes religiosos de la Revolución Francesa). Otro signo de una evolución de mentalidades: el artículo del filósofo Michäel Bar-Zvi, muy crítico sobre la ambiguedad de la Revolución Francesa respecto de los judíos.
El Libro negro de la Revolución Francesa es como un eco o un prolongamiento de la obra que tanto ruido hizo hace algunos años: El Libro negro del comunismo. Los historiadores que dirigió Stéphane Courtois participaron ahora con un artículo notable sobre la Revolución Francesa como "inspiradora de la Revolución de Octubre". El modelo original explica por qué el descrédito y la caída del comunismo salpicaron bajo la forma de sospecha sobre la Revolución Francesa. De ahí viene la crisis moral e intelectual de la izquierda francesa, pues ella ha quedado sin salida.
En Francia, la Revolución ha quedado vinculada a la memoria nacional, pero de una manera edulcorada (...) Parece que nuestra Revolución, que en su tiempo fue vector de lo universal, ha devenido en una excepción francesa (...) Y es que al contrario de la política revolucionaria de la tabla rasa, nuestra herencia, en su profundidad y complejidad, es lo que es hay que saber reconquistar.

El vandalismo revolucionario

"Qué palabras -escribe Alexandre Gady- podrían expresar la emoción de la fisonomía de una Virgen con un niño del siglo XIII destruida a golpes de martillo? Qué descripción podría hacer sentir la amplitud de una catedral medieval dinamitada y reducida a un montón de piedras?. En el Libro Negro este profesor de la Sorbonne estudia el vandalismo revolucionario. No hay una iglesia, un castillo o una ciudad que no lleve su marca. Junto a los objetos y monumentos religiosos las destrucciones más sistemáticas se concentraron en las efigies reales. A excepción de una estatua de pie de Luis XIV, de Coysevox, salvada por milagro, no quedó ni una sola de las estatuas ecuestres o pedestres que ornamentaban los palacios reales y los edificios públicos. Fueron todas derribadas, destrozadas, dispersadas, fundidas.

(Le Figaro Magazine, edición del 9 de febrero del 2008, pp.70-71. La traducción es nuestra. Original en francés en http://www.scribd.com/doc/2063600/8b10-FigMag-Libreo-Negro-Revolucion-Francesa)