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domingo, 19 de octubre de 2014

Los católicos franceses en el siglo XIX - 20

Se dividen los campos

Enviado al Parlamento el proyecto de ley de enseñanza, Louis Veuillot, que cumplió la promesa hecha a Falloux de mantenerse en silencio hasta ese momento, pasó a comandar la oposición que formaba la gran mayoría de los católicos.
Muchos católicos no liberales —como el gran abad de Solesmes, Dom Guéranger— se sentían inclinados a apoyar el proyecto, pues éste representaba una cierta mejoría para la situación de la libre enseñanza, además por ser defendido por el propio jefe del partido católico, el conde Montalembert. Pero Veuillot esclarecía los espíritus con éxito cada vez mayor, mostrando que la ley concebida por Falloux chocaba de frente con los principios hasta entonces defendidos por el Parlamento; y por tanto iría a causar un profundo mal a Francia.
Montalembert, desesperado, pedía el auxilio de los católicos de proyección, suplicándoles que defendiesen públicamente el proyecto. Extrañando el silencio de Dom Guéranger, después de haber divulgado por la prensa una carta que éste le había enviado, le escribió insistiéndole para que volviese al asunto. En esa carta Montalembert desviaba completamente la cuestión, procurando demostrar que el motivo de la oposición de Veuillot no era la fidelidad a los principios, sino el espíritu de rebelión. Afirmaba que los errores del mundo moderno y el virus revolucionario habían penetrado en el seno de la Iglesia y eran la causa de toda la polémica, porque los católicos ya no querían reconocer el principio de autoridad, y que éste, y no la ley de enseñanza, era lo que estaba en juego. Acusaba a Veuillot de ser el responsable de la situación, promoviendo la rebelión contra los antiguos jefes del partido católico y los obispos que apoyaban la ley. Y alegaba que Dom Guéranger no podía ahora retirar la aprobación que había dado al proyecto, puesto que su ejemplo había contribuido para llevar a Montalembert a aprobarlo también.
En respuesta, Dom Guéranger comenzó defendiéndose, definiendo muy bien su posición:
Ahora, conversemos sobre la ley de enseñanza. No os aconsejé atacarla; solamente afirmé, si mal no recuerdo, que ella tenía aspectos que vos no podíais defender. Me acusáis de haber cambiado; si me hubiese engañado cuando aprobé la ley, no estaría por eso obligado a disculparme delante de vos, pues felizmente mis cartas no tuvieron influencia en la aprobación de estas el proyecto: ellas son posteriores.
He aquí, una vez más mi pensamiento. Si se aprueba la ley, como no colaboré en ella, consideraré un bien, porque mejora la situación abriendo camino para las escuelas católicas, y porque es tal vez la única ley posible, a pesar de sus deplorables restricciones. Pero decir que ella es buena, que yo gustaría defenderla en todos sus detalles, seguramente no. Vos mismo declarasteis  que es una transacción; luego, debe contener puntos poco agradables a ambas partes. Ahora, tomar la defensa directa de esos puntos, yo no lo haría, y lamento ver que lo hacéis. No puedo ni concebir la idea de veros consagrar para siempre la Universidad. Mi buen amigo, la Universidad es el mal, es la revolución, es la incredulidad; vos mismo nos lo demostrasteis elocuentemente.
Cuando apareció el proyecto de ley, quise ver de inmediato el extracto donde estaba formulada la libertad de las escuelas católicas; y esperaba menos de lo que encontré. Quedé tan contento, que ni pensé en profundizar el resto. Veía muy bien que la Universidad continuaba de pie. No era insensato al punto de esperar que eso no aconteciese. Me resigné de buena voluntad, y poco después os escribí. Releyendo mis cartas no encontrareis nada que consagre el conjunto del proyecto, con sus ‘consejos’, sus ‘aprobaciones’, etc. La carta que fue publicada insiste solamente sobre el bien real de que caían las barreras que hasta entonces habían impedido a la Iglesia de gozar del derecho de educar a sus hijos, sobre la ceguera que habría en pretender tener todas las facilidades para hacer el bien, sobre el tiempo perdido en luchas inútiles por una libertad abstracta. Continuo pensando de ese modo, y lamento que el “Univers”, a pesar de mis esfuerzos, no haya modificado su línea de conducta en ese sentido.
En mi viaje a París, sin renunciar a mi primer punto de vista, comprendí finalmente la ley y medí los sacrificios necesarios para gozar de sus beneficios. Eso me causó una gran pena, porque os vi comprometido. Para nosotros, católicos que no somos periodistas ni diputados; una cosa es aceptar lo que hay de bueno en la ley cuando ella hubiere sido aprobada; otra es, para un hombre influyente como vos, tener que defender todo el proyecto de ley, que tiene tanto de mal cuanto de bien”.
Más adelante el abad de Solemnes tomó la defensa de Louis Veuillot, mostrando que realmente la actitud del redactor jefe del Univers era la más perfecta:
Mi bien amigo, o no sois justo o estáis sumergido en una grave ilusión, cuando decís que fui a París como monje y volví como periodista; que la atmosfera de Veuillot y Du Lac causó en mí esa transformación. Sabed de una vez por todas que esos dos hombres excelentes no tienen principios diferentes de los vuestros y de los míos a respecto de la autoridad y del espíritu revolucionario, de la oposición y de los peligros del espíritu moderno. Ellos son católicos, por tanto deben ser amigos de la autoridad. Soy más viejo, sacerdote, religioso, y más teólogo que ellos, y no tengo miedo de dejarme envolver por su influencia. Al contrario, tal vez haya sido útil a ellos. Y si estuve en París cuando fue publicada la miserable carta del presidente a Edgard Ney, considero que el artículo de Veuillot sobre ella habría sido otro”.
Pero, querido amigo, no vamos a acusar de espíritu revolucionario a personas honestas, sólo porque no piensan como nosotros en una materia tan delicada como la ley de enseñanza. Decid antes que ellos permanecen hombres del pasado, que la aversión que tienen por la Universidad y sus amalgamas testifica una persistencia honrosa en los principios que en el fondo son más seguros, y cuyo abandono, incluso para un buen fin, nos será funesto más temprano o más tarde. Vos encontráis a esos hombres tales como los formasteis, no en vuestros cuartos de hora de liberalismo, sino en vuestros más admirables momentos de celo e impopularidad. Aun cuando considere que ellos van demasiado lejos, los amo en esa actitud. Ellos conservan las antiguas máximas, tienen tradiciones; y “L’Ami de la Religion”, quieto y contento con la ley, no las tienen”.
Dom Guéranger, como se ve, hizo concesiones y estaba dispuesto a aceptar la ley, pero no a defenderla. Muchos otros católicos adoptaron la misma línea de conducta; por ejemplo, Mons. Parisis, obispo de Langres, que fue el jefe eclesiástico del partido católico. Todo ellos, entre tanto, si no apoyaban en toda la línea la campaña de Veuillot contra la ley, desaprueban radicalmente la actitud de Mons. Dupanloup, del conde de Falloux y principalmente la de Montelembert. El rompimiento completo entre los dos grupos se iniciaría, y la ley de enseñanza puede ser considerada la divisora de aguas entre los católicos ultramontanos y los liberales.


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sábado, 18 de octubre de 2014

Almas delicadas sin debilidad, y fuertes sin brutalidad


Si en la era del romanticismo la opinión pública se inclinaba para las almas delicadas, sutiles, frágiles, exageradamente delicadas, exageradamente sutiles, diríamos exageradamente frágiles si la fragilidad ya no fuese en sí misma un defecto y una exageración, en nuestros días, cuando la lucha por la vida del alma y del cuerpo imponen un esfuerzo incesante, la admiración se vuelve más frecuentemente para las almas poderosas, fuertes, realizadoras, enérgicas. Y, como todo cuanto es humano está sujeto a la exageración, somos propensos no raras veces a glorificar las fuerza física de los boxeadores y atletas, o la fuerza casi hipnótica de ciertos dictadores, como valores absolutos y supremos.
En esto, como en todo, un sano equilibrio se impone. Y de este equilibrio la Iglesia Católica es maestra, fuente de toda virtud.
Entre la fuerza y la delicadeza de alma no hay incompatibilidad, desde que una como la otra sean entendidas rectamente. Y un alma puede al mismo tiempo ser delicadísima sin ninguna flaqueza y fuertísima sin ninguna brutalidad.
A bien decir, no hay en Brasil persona piadosa que no haya leído "El Alma de todo Apostolado", de Dom Chautard, el famoso abad trapista que vivió algún tiempo en nuestro país, donde intentó -en vano, infelizmente- fundar un monasterio de su orden en Tremembé, Estado de São Paulo. Es imposible leer las páginas admirables de ese libro que tiene una unción que recuerda a veces la "Imitación de Cristo", sin sentir los tesoros de delicadeza que su gran alma encerraba. Dom Chautard fue, entre tanto, también un gran luchador. Contemplativo por vocación, las circunstancias permitidas por la Providencia exigieron que entrase en muchas luchas. Enfrentó con éxito a Clemanceau, el célebre ministro anticlerical de Francia que pasó para la historia con el apodo de "el tigre", y que durante la primera guerra mundial como que personificó todo el coraje y la capacidad de resistencia del pueblo francés. Y de tal manera su gran alma se impuso a la de Clemanceau, que éste prestaba a Dom Chautard un respeto que conservó hasta sus últimos días. La fuerza del hombre se ve en su poderosa personalidad, impregnada de toda la calma de un contemplativo, de toda la decisión de una voluntad de hierro, y de toda la majestad de un espíritu robusto, profundo, enteramente penetrado de las cosas de Dios. La mirada como que sintetiza todas estas cualidades. Mirada noble y dominante, con que Dom Chautard hacía proezas. Durante un viaje por el Oriente, encontró un león enjaulado, lo miró atentamente, e hipnotizó a la fiera...
*   *   *
Todos los que convivieron con el gran Dom Fray Vital Maria Gonçalves de Oliveira celebraron la extraordinaria dulzura de su trato, la gran delicadeza de su alma. A lo largo de su gloriosa lucha con las autoridades masónicas, Dom Vital reveló, sin embargo, una firmeza que hizo de él uno de los mayores obispos que la Iglesia ha tenido. Larga frente noble y como que vivificada por el soplo de las grandes ideas, cejas vigorosas, de una línea implacablemente regular, ojos igualmente de una impresionante regularidad de diseño y admirable nitidez, de los cuales se desprende una mirada calmada, fuerte y profunda, que ve a lo lejos y está habituado a considerar las cosas por sus aspectos más altos, más trascendentes y, por lo tanto, más reales. Nariz que tiene una línea de indiscutible franqueza, barba espesa y varonil, porte erecto. Todo en Dom Vital indica al pastor que ama ardientemente cada una de sus ovejas, y que por esto mismo es capaz de luchar contra cualquier fiera, para expulsarla del aprisco.
Dom Chautard, trapista emérito, modelo de vida contemplativa, Dom Vital, capuchino experto, modelo de vida activa, ambos obras primas de equilíbrio entre la fuerza y la delicadeza del alma, bien muestran cuánto la fe puede vivificar con energías invencibles a los hombres, en este siglo de luchas de todos los momentos y todos los aspectos.
Plinio Corrêa de Oliveira
Catolicismo Nº 52 - Abril de 1955

miércoles, 15 de octubre de 2014

Algunas de las herejías del Antipapa Francisco desde octubre a diciembre de 2013

Hno. Miguel Dimond
Mensaje de Francisco del 4 de octubre de 2013 al Concejo mundial de Iglesias:
“Con ocasión de la X Asamblea general del Consejo mundial de Iglesias, le pido que transmita mi cordial saludo y buenos deseos a todos los que se han reunido en Busan, y en especial al secretario general, doctor Olav Fykse Tveit, y a los representantes de las comunidades cristianas presentes. Os aseguro mi gran interés pastoral por las deliberaciones de la Asamblea y ratifico de buen grado el compromiso de la Iglesia católica a proseguir su larga colaboración con el Consejo mundial de Iglesias… Por esta razón, confío que la presente Asamblea ayudará a consolidar el compromiso de todos los seguidores de Cristo a favor de una oración y una colaboración más intensas al servicio del Evangelio… aseguran una educación sólida e integral de los jóvenes y garantizan a todos el ejercicio incondicional de la libertad religiosa… Sobre todos los que se han reunido en Busan invoco las abundantes bendiciones de Dios omnipotente, fuente de toda vida y de todo don espiritual”[1].
El Antipapa Francisco promueve el no católico “Consejo mundial de Iglesias”. Él dice que tiene un “gran interés pastoral por las deliberaciones de la [herética] Asamblea”. En seguida declara que la Iglesia Católica tiene una “larga colaboración con el Consejo mundial de Iglesias”. Sólo una secta no católica tendría una “larga colaboración” con una secta herética no católica. A continuación indica que los miembros del herético “Consejo mundial de Iglesias” son “seguidores de Cristo”. Él concluye su mensaje pidiendo al herético “Consejo mundial de Iglesias” que garantice “el ejercicio incondicional de la libertad religiosa”. La herética idea de la libertad religiosa ha sido condenada específicamente por numerosos Papas. No obstante, Francisco quiere que las personas tengan un derecho “incondicional” en promover las herejías y falsas religiones. Incondicional significa “sin restricción” (http://lema.rae.es/drae/?val=incondicional).
Mensaje de Francisco del 11 de octubre de 2013 sobre el 70º aniversario de la deportación de los judíos de Roma
“Ilustre rabino jefe, estimados miembros de la Comunidad judía de Roma:
“Deseo unirme, con la cercanía espiritual y la oración, a la conmemoración del septuagésimo aniversario de la deportación de los judíos de Roma. Mientras volvemos con la memoria a aquellas trágicas horas de octubre de 1943, es nuestro deber tener presente ante nuestros ojos el destino de aquellos deportados, percibir su miedo, su dolor, su desesperación, para no olvidarlos, para mantenerlos vivos, en nuestro recuerdo y en nuestra oración, junto a sus familias, a sus parientes y amigos, que lloraron su pérdida…”[2].
Francisco considera ser “estimados” a los seguidores de la falsa religión del “judaísmo”. A continuación afirma su “cercanía espiritual” con aquellos que niegan a Jesucristo. Él termina diciendo que no debemos olvidarnos de las almas de los que murieron en el rechazo de Jesús, y por lo tanto se condenaron. Él dice que debemos “mantenerlos vivos, en nuestro recuerdo y en nuestra oración”, aun cuando Jesús reveló que tales personas no tienen la vida (Juan 3, 36: “El que cree en el Hijo tiene la vida eterna; el que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que está sobre él la ira de Dios”).
Discurso de Francisco del 11 de octubre de 2013 a los representantes de la comunidad judía de Roma:
“Queridos amigos de la Comunidad judía de Roma, ¡Shalom!
“Estoy contento de acogeros y de tener así la posibilidad de profundizar y ampliar el  primer encuentro celebrado con algunos de vuestros representantes el pasado 20 de marzo. Saludo a todos con afecto, en particular al rabino jefe, doctor Riccardo Di Segni… Como Obispo de Roma, siento particularmente cercana la vida de la Comunidad judía de la Urbe: sé que ella, con más de dos mil años de presencia ininterrumpida, puede enorgullecerse de ser la más antigua de Europa occidental. Desde hace muchos siglos, por lo tanto, la Comunidad judía y la Iglesia de Roma conviven en esta ciudad nuestra... Paradójicamente, la tragedia común de la guerra nos enseñó a caminar juntos… En su gran mayoría no estaban ciertamente al corriente de la necesidad de actualizar la comprensión cristiana del judaísmo o tal vez conocían poco la vida misma de la comunidad judía… También aquí, como frecuentemente me gusta subrayar, el Pueblo de Dios tiene un olfato propio e intuye el sendero que Dios le pide recorrer. En este caso el sendero de la amistad, de la cercanía, de la fraternidad. Espero contribuir aquí, en Roma, como Obispo, a esta cercanía y amistad, igual que tuve la gracia —porque ha sido una gracia— de hacer con la comunidad judía de Buenos Aires. Entre las muchas cosas que nos pueden reunir, está el testimonio de la verdad de las diez palabras [los diez mandamientos], del Decálogo… Queridos amigos, os doy las gracias por vuestra visita e invoco con vosotros la protección y la bendición del Altísimo para este camino nuestro común de amistad y de confianza. Que Él, en su benevolencia, conceda a nuestros días su paz. Gracias”[3].
El Antipapa Francisco se siente “cercano” de la comunidad judía que rechaza a Cristo. Él dice que camina “junto” con los judíos. Según él, tenemos que conocer más de “la vida misma de la comunidad judía”. Él cree que debemos aprender más de la vida de quienes rechazan la Vida – Jesucristo.
El Antipapa Francisco se refiere enseguida a los judíos como “el Pueblo de Dios”. Él dice que los judíos “intuyen el sendero que Dios les pide recorrer”, aun cuando, en realidad, lo rechazan (1 Juan 2, 23: “Todo el que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre”). Enseguida expresa su “cercanía” con quienes rechazan a Jesucristo. El Antipapa Francisco declara más de una vez que es una “gracia” tener trato o cercanía con aquellos que rechazan a Jesús. Francisco dice que los judíos dan “testimonio de la verdad de las diez palabras [los diez mandamientos]”. Los judíos rechazan a Jesucristo, por tanto niegan el primer mandamiento de Dios. Siendo que ellos rechazan al Hijo, no tienen al Padre, y por ende, no pueden dar testimonio de la verdad de los Diez Mandamientos. Francisco termina su mensaje de apostasía pidiendo bendiciones para el “camino común” que él sigue con las almas que rechazan a Jesucristo y la fe católica.
Discurso de Francisco del 21 de octubre de 2013 a la Federación Luterana Mundial:
“Queridos hermanos y hermanas luteranos, y queridos hermanos católicos:
“De buen grado os doy la bienvenida a todos vosotros, delegación de la Federación luterana mundial y representantes de la Comisión para la unidad luterano-católica. Este encuentro es una respuesta al encuentro, muy cordial y agradable, que mantuve con usted, estimado obispo Younan, y con el secretario de la Federación luterana mundial, reverendo Junge, con ocasión de la celebración de inicio de mi ministerio como Obispo de Roma. Contemplo con sentido de profunda gratitud al Señor Jesucristo los numerosos pasos que las relaciones entre luteranos y católicos han dado en las últimas décadas, y no sólo a través del diálogo teológico, sino también mediante la colaboración fraterna en múltiples ámbitos pastorales y, sobre todo, en el compromiso de avanzar en el ecumenismo espiritual… Este año, como resultado del diálogo teológico, que ya cumple cincuenta años, y en vista de la conmemoración del quinto centenario de la Reforma, se publicó el texto de la Comisión para la unidad luterano-católica, con el significativo título: «Del conflicto a la comunión. La interpretación luterano-católica de la Reforma en 2017». Me parece realmente importante para todos el esfuerzo de confrontarse en diálogo sobre la realidad histórica de la Reforma, sobre sus consecuencias y las respuestas que a ella se dieron… A la luz del camino de estos decenios, y de los numerosos ejemplos de comunión fraterna entre luteranos y católicos, de lo cual somos testigos, confortados por la fe en la gracia que se nos da en el Señor Jesucristo, estoy seguro de que sabremos llevar adelante nuestro camino de diálogo y de comunión…”[4].
¡Francisco promueve el ecumenismo y una positiva “conmemoración del quinto centenario de la Reforma”! La mal llamada “Reforma” fue uno de los mayores males de la historia. Ella ha hecho que innumerables almas abracen la herejía del protestantismo y se pierdan por toda la eternidad. El Antipapa Francisco expresa la “comunión” que él sostiene con los luteranos. La Iglesia católica, en cambio, ha declarado que “no hay comunión” con quienes rechazan la doctrina católica.
Papa San León Magno, sermón 129: “Dondequiera que sea, ya que fuera de la Iglesia Católica existe nada perfecto, nada puro… Nos no somos de ningún modo comparados con los que se separan de la unidad del cuerpo de Cristo; no estamos en comunión”.
Discurso de Francisco del 24 de octubre de 2013 a la delegación del Centro Simon Wiesentahl, una organización internacional judía:
“Queridos amigos:
“Doy la bienvenida a la delegación del Simon Wiesenthal Center, organización internacional judía para la defensa de los derechos humanos. Sé que esta cita había sido acordada hace ya tiempo por mi amado Predecesor Benedicto XVI, a quien habíais pedido visitarle y a quien se dirige siempre nuestro afectuoso recuerdo y nuestra oración… Hoy desearía destacar cómo el problema de la intolerancia debe ser afrontado en su conjunto: allí donde se persigue y se margina a una minoría por causa de sus convicciones religiosas o étnicas está en peligro el bien de toda una sociedad y todos debemos sentirnos implicados… sobre todo debemos ser capaces de transmitir la pasión por el encuentro y el conocimiento del otro, promoviendo una implicación activa y responsable de nuestros jóvenes. En esto, es de gran importancia el compromiso compartido al servicio de la sociedad y de los más débiles. Os aliento a seguir transmitiendo a los jóvenes el valor del esfuerzo común para rechazar los muros y construir puentes entre nuestras culturas y tradiciones de fe. Sigamos adelante con confianza, valor y esperanza. Shalom!”[5].
Francisco enseña que si las personas que promueven “convicciones religiosas” malvadas son “marginalizadas”, ¡que “está en peligro el bien de toda una sociedad”! Esta es una completa apostasía promovida por el Antipapa Francisco. Luego les habla a los judíos que rechazan a Cristo como si fueran misioneros de Dios en el mundo y guías sólidos para las almas. Este personaje es un hereje abominable.
Apelo de Francisco a la Audiencia General del 30 de octubre de 2013:
“Al final de la audiencia saludaré a una Delegación de Superintendencias iraquíes, con representantes de los diversos grupos religiosos, que constituyen la riqueza del país, acompañada por el cardenal Tauran, Presidente del Consejo pontificio para el Diálogo Interreligioso”[6].
Francisco dice que los representantes de varias religiones falsas de Irak “constituyen la riqueza del país”. Esto es apostasía.
Carta de Francisco del 25 de noviembre de 2013 al “Patriarca ecuménico” sobre la fiesta de San Andrés:
“A Su Santidad Bartolomé I
“Arzobispo de Constantinopla, Patriarca ecuménico
“A los hermanos, paz, amor y fe de parte de Dios Padre y del Señor Jesucristo (Ef 6, 23).
“Después de recibir con alegría a la delegación que Usted, Santidad, envió a Roma para la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, es con la misma alegría que transmito, a través de este mensaje confiado al cardenal Kurt Koch, presidente del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, mi cercanía espiritual en la fiesta de San Andrés, hermano de Pedro y santo patrono del Patriarcado ecuménico. Con el profundo afecto reservado a los hermanos amados, presento mis mejores deseos orantes a Usted, Santidad, a los miembros del Santo Sínodo, al clero, a los monjes y a todos los fieles y —junto a mis hermanos y hermanos [sic] católicos— me uno a vuestra oración en esta ocasión de fiesta. Santidad, amado hermano en Cristo, ésta es la primera vez que me dirijo a Usted con ocasión de la fiesta del apóstol Andrés, el primero de los llamados. Aprovecho la ocasión para asegurarle mi intención de perseguir relaciones fraternas entre la Iglesia de Roma y el Patriarcado ecuménico. Es para mí fuente de gran aliento reflexionar acerca de la profundidad y la autenticidad de los vínculos existentes entre nosotros, fruto de un camino colmado de gracia a lo largo del cual el Señor ha guiado a nuestras Iglesias desde el histórico encuentro en Jerusalén entre el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras, del cual en breve celebraremos el quincuagésimo aniversario. Dios, fuente de toda paz y amor, en estos años nos ha enseñado a considerarnos los unos a los otros como miembros de la misma familiaUnidos en Cristo, por lo tanto, experimentamos ya la alegría de ser hermanos auténticos en Cristo… Hoy, como entonces, los cristianos de Oriente y de Occidente deben dar un testimonio común, de modo que, fortalecidos por el Espíritu del Cristo resucitado, puedan difundir el mensaje de salvación en todo el mundoCon sentimientos de profunda estima y de cordial amistad en Cristo invoco abundantes bendiciones sobre Usted, Santidad, y sobre todos los fieles del Patriarcado ecuménico, pidiendo la intercesión de la Virgen Madre de Dios y de los santos apóstolos y mártires Pedro y Andrés”[7].
Francisco declara nuevamente que el líder (y los seguidores) de una iglesia herética y cismática es “santo”. Francisco incentiva el pecado mortal al decirle a los “católicos” que se unan en oración con los cismáticos. Él celebra la existencia de “vínculos” con los cismáticos. Él dice que se considera miembro “de la misma familia”. Eso claramente significa que los cismáticos están en la Iglesia de Cristo. Esto es completamente herético. Él dice que el Señor guía a la iglesia cismática. El Antipapa Francisco dice que los cismáticos son cristianos y que son “fortalecidos” por el “Espíritu”. Puesto que Dios sólo conduce a la gente a la verdad —la verdad católica que los cismáticos rechazan—, la declaración de Francisco es un insulto a Dios.
Contrariamente a lo que Francisco enseña, la Iglesia católica enseña que los herejes y cismáticos no son cristianos.
Francisco luego proclama que él y el cismático están “unidos”, y que el líder cismático difunde “el mensaje de salvación en todo el mundo”. El Antipapa Francisco es un cismático.
Discurso de Francisco del 28 de noviembre de 2013 en la reunión con los participantes de la “Plenaria del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso”:
“La Iglesia católica es consciente del valor que reviste la promoción de la amistad y del respeto entre los hombres y las mujeres de diversas tradiciones religiosas… es de particular actualidad el tema elegido para su reunión: «Miembros de diferentes tradiciones religiosas en la sociedad»… Hemos visto largamente en la historia, la tragedia de los pensamientos únicos. Por eso, es imprescindible el reconocimiento del derecho fundamental a la libertad religiosa, en todas sus dimensiones. Sobre esto, el magisterio de la Iglesia se ha expresado con gran solicitud en los últimos decenios. Estamos convencidos de que por este camino se llega a la construcción de la paz del mundo[8].
Francisco nuevamente promueve el “respeto” por las falsas religiones que llevan las almas a la condenación eterna. Una vez más, también promueve la herejía condenada de la libertad religiosa. Francisco dice que “el magisterio” ha expresado la libertad religiosa “con gran solicitud”. Sin embargo, el verdadero magisterio católico ha condenado exactamente la misma herejía que el Antipapa Francisco afirma es la enseñanza del magisterio. Francisco termina su herético discurso declarando que la paz del mundo viene del reconocimiento del “derecho” a promover las falsas creencias sobre Dios.
Discurso de Francisco del 30 de noviembre de 2013 a la comunidad greco-melquita:
“En particular, exhorto al respeto recíproco entre las diversas confesiones religiosas, para asegurar a todos un futuro basado en los derechos inalienables de la persona, incluida la libertad religiosa. Vuestra Iglesia desde hace siglos ha sabido convivir pacíficamente con otras religiones y está llamada a desempeñar un papel de fraternidad en Oriente Medio… En esta fiesta de san Andrés apóstol, hermano de san Pedro, mi pensamiento se dirige a Su Santidad Bartolomé, Patriarca de Constantinopla, y a las Iglesias ortodoxas, tantas Iglesias hermanas. Oramos al Señor para que nos ayude a proseguir el camino ecuménico, en la fidelidad a los principios del Concilio Ecuménico Vaticano II. Que os ayude a ser siempre cooperadores de la evangelización, cultivando la sensibilidad ecuménica e interreligiosa[9].
Francisco exhorta el respeto por las “confesiones religiosas” no católicas. Él dice que la Iglesia católica necesita vivir en “fraternidad” con las “otras religiones”. Él luego identifica las iglesias heréticas y cismáticas como “iglesias hermanas”. El Antipapa Francisco proclama: “Oramos al Señor” para “proseguir el camino ecuménico” y cultivar “la sensibilidad ecuménica e interreligiosa”. ¡Qué apóstata!
Telegrama de Francisco del 6 de diciembre 2013 al enterarse de la muerte de Nelson Mandela:
“Ha sido con tristeza que he sabido de la muerte del expresidente Nelson Mandela. Envío mis condolencias y oraciones a toda la familia Mandela, a los miembros del gobierno y a toda la gente de Sudáfrica. Al encomendar el alma del fallecido a la infinita misericordia de Dios Todopoderoso, pido al Señor que consuele y fortalezca a todos los que lloran su pérdida... rezo para que el ejemplo del fallecido presidente inspire a las generaciones de sudafricanos...”[10].
Francisco reza por el fallecido no católico y comunista Nelson Mandela. El Antipapa Francisco reza para que el “ejemplo” del comunista “inspire a las generaciones”.
Mensaje de Navidad Urbi et Orbi de Francisco del 25 de diciembre de 2013:
Hemos podido comprobar la fuerza de la oración. Y me alegra que hoy se unan a nuestra oración por la paz en Siria creyentes de diversas confesiones religiosas. No perdamos nunca la fuerza de la oración”[11].
Francisco le alegra que las personas que rechazan el verdadero Dios estén unidas en oración. Según Francisco, las oraciones ofrecidas por los seguidores de las falsas religiones tienen “fuerza”. Eso es lo que él proclama a la ciudad y al mundo. El Antipapa Francisco es un apóstata.
Artículo en inglés: http://www.mostholyfamilymonastery.com/catholicchurch/anti-pope-francis-heresies-october-december-2013/
Notas:
[1] L’ Osservatore Romano, 1 de noviembre de 2013, ed. ing., p. 3. – http://m2.vatican.va/content/francescomobile/es/messages/pont-messages/2013/documents/papa-francesco_20131004_world-council-churches.html
[2] L’ Osservatore Romano, 18 de octubre de 2013, ed. ing., p. 7. – http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/pont-messages/2013/documents/papa-francesco_20131011_70-deportazione-ebrei-roma.html
[3] L’ Osservatore Romano, 18 de octubre de 2013, ed. ing., p. 7. – http://mobile.vatican.va/content/francescomobile/es/speeches/2013/october/documents/papa-francesco_20131011_comunita-ebraica-roma.html
[4] L’ Osservatore Romano, 25 de octubre de 2013, ed. ing., p. 5. – http://mobile.vatican.va/content/francescomobile/es/speeches/2013/october/documents/papa-francesco_20131021_delegazione-luterana.html
[5] L’ Osservatore Romano, 1 de noviembre de 2013, ed. ing., p. 6. – http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2013/october/documents/papa-francesco_20131024_delegazione-simon-wiesenthal-center.html
[6] L’ Osservatore Romano, 1 de noviembre de 2013, ed. ing., p. 3. – http://es.radiovaticana.va/news/2013/10/30/reconciliaci%C3%B3n,_paz,_unidad_y_estabilidad_para_la_querida_naci%C3%B3n_de/spa-741987 o ver video en YouTube de la audiencia “Francisco: Recen por Irak, siempre afectado por la violencia”http://www.youtube.com/watch?v=nfjuQ8326XI
[7] L’ Osservatore Romano, 6 de diciembre de 2013, ed. ing., p. 6. – http://m2.vatican.va/content/francescomobile/es/messages/pont-messages/2013/documents/papa-francesco_20131125_messaggio-bartolomeo.html
[8] L’ Osservatore Romano, 6 de diciembre de 2013, ed. ing., p. 16. – http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2013/november/documents/papa-francesco_20131128_pc-dialogo-interreligioso.html
[9] L’ Osservatore Romano, 6 de diciembre de 2013, ed. ing., p. 5. – http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2013/november/documents/papa-francesco_20131130_greco-melchiti.html
[10] L’ Osservatore Romano, 13 de diciembre de 2013, ed. ing., p. 4. – https://www.aciprensa.com/noticias/pesame-del-papa-francisco-por-muerte-de-nelson-mandela-85822/
[11] L’ Osservatore Romano, 3 de enero de 2013, ed. ing., p. 8. – http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/urbi/documents/papa-francesco_20131225_urbi-et-orbi-natale.html

jueves, 9 de octubre de 2014

Quinto mito falso contra la Edad Media:

La Edad Media fue la “noche de mil años”, en que la cultura desapareció

Refutación:
La Edad Media fue una época de gran progreso cultural.
Las grandes sumas, y las obras de arte que aún permanecen insuperadas, lo testifican

Documentación

1. – Progreso general

“En el segundo tercio del siglo XI comenzó un progreso acelerado. Fue una fermentación de todo; florecimiento un tanto desordenado, audacia creadora, tal fue el tono del siglo XII. De un siglo XII que a mi juicio comienza en 1070 y termina por cerca de 1180, y del cual sería umbral la iglesia abacial de la Trinidad de Caen, y por fin el coro de Notre Dame de París, piedras milenarias admirables. De un siglo que formó la versión del autor de Roland, para concluir con la muerte de Chrétien de Troyes, con el nacimiento de Francisco de Asís. Del siglo de Abelardo y de San Bernardo de Claraval. Del gran siglo XII, el más fecundo de la Edad Media” (Georges Duby, op. cit., p. 63).

2. – Florecimiento de las escuelas y universidades

“En su corte de Aix-la-Chapelle, Carlomagno fundó la “Scholla Palatina”, y él mismo participó de la aulas como alumno. En el año 787, dispuso que se instalasen escuelas en todos los monasterios y municipios. Posteriormente tal disposición fue ampliada” (Friedrich Heer, op. cit., p. 117).
“Las escuelas monásticas medievales son la base y el origen de todas las escuelas de occidente, principalmente la universidad y las escuelas superiores”. Y el autor cita las principales universidades del tiempo, su fecha de fundación y su especialidad: la Sorbona, de París (1256, teología), Bolonia (siglo XI, jurisprudencia), Salerno (medicina). (Gerd Betz, “Historia de la Civilización Occidental”, Ed. Labor, Barcelona, 1966, pp. 153, 154).
Con Carlomagno y sus sucesores, los monasterios habían alcanzado una posición única de predominio intelectual, espiritual y artístico. Eran los únicos que proporcionaban maestros, escribas y diplomáticos; era los únicos que alimentaban la erudición, conservando intactos no sólo los textos de la Biblia y de los primeros Padres, sino también gran parte de la cultura del mundo clásico” (George Zarnecki, professor de História da Arte na Universidade de Londres, “La Apostación de las Ordenes”, in “La Baja Edad Media”, Ed. Labor, Barcelona, 1968, p. 63). Más sobre lasuniversidades

3. – En la Edad Media surgieron los primeros hospitales

La Edad Media se caracterizó, entre otras cosas, por “… la aparición de los hospitales, que adquirieron su función actual con la fundación de la Orden de San Juan de Jerusalén (hoy Orden de Malta) en 1099” (Friedrich Heer, “Wachau”, in “Historia de la Cultura Occidental”, ed. Labor, 1966, p. 193). Leamás sobre los hospitales

4. – El desarrollo de la música

“El Papa San Gregorio Magno dio a los cantos eclesiásticos romanos su forma y ordenación definitivas (cerca del año 600). En el siglo VIII el anglosajón Bonifacio (672-674) y Pepino II (714-768) introdujeron el canto coral gregoriano en los conventos; su continuidad fue asegurada con la “Schola Cantorum” de Metz” (Friedrich Heer, op. cit., p. 123).
Los instrumentos de la época carolingia son: órgano portátil, flautas, gaitas, trompetas y clarines, la lira, la cítara y el harpa, los címbalos, platos y timbales. A partir de 860 se introdujo también un instrumento de cuerda pequeño llamado la viella” (Friedrich Heer, op. cit., p. 123).

Continuará…
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Para que Él reine - II Parte, Cap. 2 continuación

CAPÍTULO II


LA REVOLUCIÓN

Continuación del capítulo anterior

LA REVOLUCIÓN PROVOCA LA CORRUPCIÓN MORAL…

Y no solamente corrupción que emana necesariamente de la irreligión revolucionaria, sino corrupción voluntaria y cuasi-sistemática, reconociéndose como tal en múltiples declaraciones.
“Peca fuertemente y cree más aún”. No pretendemos entablar una discusión con Lutero por este dicho. Sin embargo, fue la señal de las perversiones que mancillaron los comienzos del protestantismo. Lo que tal fórmula autorizaba, el jansenismo, a su vez (es un hecho), lo provocará. Y el jansenismo es casi la Revolución. Alianza de los peores libertinos con los herejes, más aparentemente austeros; era precisa esta coalición para quebrantar lo que se quería derruir.
Apología incondicional del placer y repulsa de toda moral, tal será la lección muy explícita de los Enciclopeditas. Nadie ignora, además, que bajo la pluma de los pretendidos “filósofos” franceses o ingleses del siglo XVIII pulularán las máximas de la inmortalidad más provocativa.
El ideal del “buen salvaje”, incesantemente propuesto, ideal imaginario, más preocupado de la propaganda por las ideas nuevas que de una exacta observación de los pueblos calificados de “salvajes”, este ideal[1] ofrecía, se estará de acuerdo, numerosos recursos a los partidarios de eso que todavía no se llamaba “unión libre”. Sabiendo es hasta dónde habían de llegar las cosas, bajo la Revolución, después de la autorización del divorcio.
Corrupción moral característica[2], podemos decir, y para algunos, propuesta sistemáticamente, como lo prueban ciertos documentos comunicados por el Vaticano a Cretineau-Joly, quien los publicó a petición de Gregorio XVI[3] y de Pío IX.
“Para propagar la luz —escribe Piccolo-Tigre en una carta del 18 de enero de 1822 a una Venta (68 bis) del Piamonte— se ha juzgado bueno y útil dar impulso a todo lo que aspira a revolverse. Lo esencial es aislar al hombre de su familia y hacerle perder la moral familiar.
“Por inclinación de su carácter está bastante dispuesto a huir de los cuidados de la casa, a correr tras placeres fáciles y gozos prohibidos. Le gustan las largas charlas de café, la ociosidad de los espectáculos. Animadle, sostenedle, dadle cierta importancia, enseñadle directamente a aburrirse en sus trabajos cotidianos; y gracias a este artificio, después de haberle separado de su mujer y de sus hijos, y de haberle hecho ver lo penosos que son todos los deberes, le inculcáis el deseo de otra existencia. Una vez que hayáis insinuado en algunas almas la repugnancia a la familia y a la religión (una va casi siempre a continuación de otra), deslizad algunas palabras que provocarán el deseo de estar afiliado a la logia más próxima. Esta vanidad del ciudadano o del burgués de enfeudarse en la francmasonería es tan universal que estoy siempre en éxtasis ante la estupidez humana”.
En el segundo volumen de su obra “L’Eglise romaine en face de la Revolution” Crétineau-Joly publica otra carta de un miembro de la alta Venta[4]: “Ni el catolicismo ni las monarquías —se lee— temen ya a los puñales mejor afilados; pero estas dos bases del orden social pueden derrumbarse bajo la corrupción: por tanto, no nos cansemos nunca de corromper. Tertuliano decía, con razón, que la sangre de los mártires engendraba cristianos. Está decidido en nuestros consejos que no queremos más cristianos; por tanto, no hagamos mártires, pero popularicemos el vicio en las multitudes. Que lo respiren por los cinco sentidos, que lo beban, que se saturen del vicio; y esta tierra, donde el Aretino ha sembrado, está siempre dispuesta a recibir lúbricas enseñanzas. Haced corazones viciosos y no tendréis más católicos. Alejad al sacerdote del trabajo del altar y de la virtud; buscad hábilmente a ocupar en otra parte sus pensamientos y sus horas; tornadle ocioso, glotón y patriota: se volverá ambicioso, intrigante y perverso. De esta forma habréis cumplido mil veces mejor vuestro deber que si hubieseis despuntado vuestros puñales sobre los huesos de algún pobre diablo…
“Hemos emprendido la corrupción en gran escala, la corrupción del pueblo por el clero y la del clero por nosotros, la corrupción que debe conducirnos a llevar un día a la Iglesia a la tumba. Oí tiempo atrás a uno de nuestros amigos reírse filosóficamente de nuestros proyectos y decirnos: “Para aniquilar el catolicismo hay que empezar por suprimir a la mujer”. La frase es cierta en un sentido, pero puesto que no podemos suprimir a la mujer, corrompámosla con la Iglesia Corruptio optimi pessima. El objetivo es bastante atrayente para tentar a hombres como nosotros. No nos apartemos del mismo por algunas miserables satisfacciones de venganza personal. El mejor puñal para herir a la Iglesia es la corrupción”.
¿Cómo no estar abrumado por tanta perfidia? Quizá alguna sospecha asalte a nuestro espíritu. Ciertamente ésta sería legítima si no fuera porque contamos con garantías seguras[5]. Aún más: la historia lo ha confirmado.
Desde que estos textos fueron publicados por vez primera la empresa o campaña de corrupción se ha desarrollado implacablemente, y para descubrirla no es preciso acudir al texto de documentos extraídos de archivos secretos, ya que se exhibe, victoriosa, a la vista de todos. ¿Por qué poner en duda el criminal proyecto cuando el crimen es manifiesto? Las pruebas, por añadidura, no faltan. En la imposibilidad en que nos encontramos de mencionarlas todas nos contentaremos con algunas.
Corrupción de la mujer, se acaba de decir. Ahora bien, en el periódico “L’Emeute”, de Lyon (del 7-XII-1883), se podía leer: “Ya es hora de reforzar nuestros batallones con todos los elementos que compartan nuestros odios… Las mujeres públicas serán poderosos auxiliares; irán a buscar hasta los regazos de sus madres a los hijos de familia para empujarles al vicio, incluso al crimen; se podrán al servicio de las hijas de los burgueses para poder inculcarles pasiones vergonzosas… Esta podrá ser la obra de las mujeres unidas a la Revolución”.
El primer autor de la ley que creó los liceos de señoritas, Camille Sée, ha declarado que la obra de descristianización de Francia no triunfaría plenamente sino cuando todas las mujeres hubieran recibido la educación laica. “Mientras que la educación de las mujeres —dijo en su informe en la Cámara de 1880— termine con la instrucción primaria, será casi imposible vencer los prejuicios, la superstición, la rutina” (entiéndase: las tradiciones católicas, el dogma, la moral).
En enero de 1906 el renegado Charbonnel tuvo una entrevista con el ministro de Instrucción Pública. El H\ Bienvenu Martin. “La Raison” dio cuenta de ello: “Viajo mucho —dijo el ministro— por una causa que siento profundamente, la educación de las jóvenes. He ido a inaugurar numerosos liceos y colegios para ellas. Arrancaremos a la mujer del convento y de la Iglesia. El hombre hace la ley, la mujer hace las costumbres. Al oír estas palabras —dijo Charbonnel— salté de júbilo”.
Ahora bien: en este caso la iniciativa había sido tomada por las logias.
El 6 de septiembre de 1900 el Convento del Gran Oriente de Francia sometió “al estudio de las logias la búsqueda de los medios más eficaces para instaurar la influencia de las ideas masónicas sobre las mujeres, intentar sustraerlas a la influencia de los sacerdotes y crear, en consecuencia, instituciones aptas para alcanzar esta finalidad”[6].
Para ejecutar esta resolución y otras semejantes el consejo de la Orden dirigió a todas las logias una circular (núm. 13), de fecha 15 de diciembre de 1902, diciéndoles: “El poder del clericalismo ha sido desarrollado y consolidado gracias a la mujer y es también gracias a ella que esta potencia malhechora se mantiene y se ejerce. Es, pues, preciso oponer a la mujer alimentada de ideas falsas y de supersticiones ridículas, la mujer fuerte, la mujer masónica”[7].
Sabemos lo que esto significa.
Ya se trate de la apología de la unión libre, de la introducción y del desarrollo del neomaltusianismo en Francia[8] y en el mundo, del desarrollo de las modas contrarias a la modestia, de la invasión de la literatura pornográfica, de la pretendida educación sexual, etc., sabemos cuál fue la acción determinante si no la complicidad de las logias. ¡Sí! Obra sistemática y continua de corrupción moral. Del ideal propuesto por Helvetius[9] a la obra reeditada por León Blum en el momento en que, en una hora típicamente revolucionaria, era el jefe del gobierno francés, es imposible no observar una voluntad de corrupción verdaderamente demasiado estable para que no se la pueda llamar “esencial” a la Revolución[10].
Hasta ahora hemos renunciado a hacer la menor referencia al comunismo. La materia sería demasiado abundante. Conozcamos, al menos, la repulsa de Lenin hacia la moral que pudiera recordar, de cerca o de lejos, al Decálogo[11]. De hecho, y a despecho de la oposición que él y los suyos pretenden levantar contra los vicios de la sociedad burguesa, en ellos se descubren las mismas infamias que la moral cristiana prohíbe tanto al burgués como a los proletarios; la santidad y la virtud no han sido nunca consideradas por la Iglesia como el monopolio de una clase[12].
No vemos nada que prohíba suscribir lo que un secretario de Mazzini, Scipion Pertrucci, tuvo la franqueza de decir a Paul Ripari el 2 de abril de 1849: “Somos un gran partido de puercos. Esto, en familia se puede decir”.

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[1] No recomendaremos nunca demasiado la lectura de la obra maestra de Paul Hazard “La crise de la conscience européenne” (Boivin, edit.) Cf. p. 13: “Como los cartógrafos antiguos dibujaban, sobre los continentes, plantas, animales y hombres, sobre el mapa intelectual del mundo (en esta época: 1680-1715) señalemos el lugar y la importancia del Buen Salvaje. No es que el personaje sea nuevo, pero en este tiempo que estudiaremos, entre uno y otro siglo, toma definitivamente su forma y se vuelve agresivo…”. Se haría mal en menospreciar la influencia de esta manía. Pero, como ha podido escribirlo Blanc de S. Bonnet: “Tomar al salvaje por el hombre primitivo, en consecuencia, imaginarse que el estado salvaje es para el hombre un estado natural o un principio y no un derecho de civilización y más tarde concluir que los pueblos se han elevado por sí mismos al estado social, tales son los yerros de este siglo…” (“Préliminaires du libre de la chute”). Sin ninguna duda, era promover una jerarquía de valores tendentes a trastocar el mismo orden de las cosas y proponer la decadencia moral como ideal. “No multiplicaremos los textos para comprobarlo. En veinte, quizás en cien lugares de sus obras, Rousseau prefiere el estado de los pueblos salvajes al de las naciones civilizadas, porque está más conforme con el estado de naturaleza. Weishaupt proclama varias veces que los salvajes son, en el más alto grado, los más esclarecidos de los hombres y quizás también los únicos libres”. Kropotkin declara que los “principios de la verdadera moral no se encuentran más que en las tribus “apartadas” los confines del mundo civilizado… La mayor parte de los autores francmasones exaltan a los salvajes con elogios singulares, aunque la mayoría que las califican así, respetaban, al menos la ley natural, pero la distancia y la imaginación permiten “realizar” entre “salvajes”, a veces teóricos, la peor licencia de costumbres que ellos sueñan. Entre todos, los nómadas gustan especialmente a los sectarios. Pero los más admirados son los que se distinguen por una gran libertad de costumbres: “En Malabar y en Madagascar, si todas las mujeres son verdaderamente mujeres (?), es porque satisfacen sin escandalo sus fantasías y tienen mil galanteadores. En el reino de Baltimera, toda mujer, fuere cual fuere su condición está incluso obligada por la ley, y bajo pena de muerte, a ceder al amor de cualquiera que la desee. Una negativa es para ella una condena de muerte”. (Helvetius, “De l’esprit”, Disc. II). La tribu de los Moïs ha conservado, sin duda, más plenamente la libertad de la naturaleza. “En ciertas tribus —decía un periódico masónico, “La pensé nouvelle” (29-12-1867)— la familia no es sino un círculo sumamente elástico del que el marido y la mujer salen cuando quieren. El método matrimonial de los Moïs, tribus de Conchinchina, es perfectamente sencillo y conforme a la naturaleza; difiere poco de la conducta ordinaria de los animales…”. ¡Los animales propuestos como ideal al hombre! Por inaudito que un tal exceso parezca, no nos faltan las citas con que poderlo ilustrar. “Los animales tienen, naturalmente, respecto de nosotros —ha dicho Voltaire—, la ventaja de la independencia”. “En ese estado natural del que gozan todos los cuadrúpedos sin domesticar, los pájaros y los reptiles —prosigue— el hombre sería tan dichoso como ellos”. Y Brisot, en sus “Recherches sur la droit de proprieté et sur le vol”: “El animal es tu semejante, ¡oh hombre! Quizá sea tu superior: lo es, si es verdad que los dichosos son los cuerdos”. (Cf. “La cité antichrétiene”, de Dom Paul Benoit, II parte, t. I, pp. 88 a 94). Nadie podrá encontrar excesivo, después de esto, el juicio de Taine sobre la Revolución: “El trastrocamiento es completo —escribe—: sometida Francia el gobierno revolucionario, se asemeja a una criatura humana a quien se obligara a caminar sobre la cabeza y a pensar con los pies”. (“La Revolution”, t. III, p. 460). Asimismo los pedagogos se mezclarán también, como parece probarlo el título de una obra recomendada por “Le Moniteur” del 17 de noviembre de 1794, para la educación de la infancia y de la juventud: “Instrucciones sacadas de ejemplos de los animales sobre los deberes de la juventud, para uso de las escuelas primarias, seguidas de observaciones sobre las ventajas de la república”.
[2] Verdad es que la inmoralidad no fue solo patrimonio de los revolucionarios, pues, desgraciadamente, demasiados católicos dieron y siguen dando buen número de tristes ejemplos. Pero éste no es un acertado planteamiento del problema. No se debe comparar más que lo comparable. Es absurdo, en consecuencia, poner en parangón tal católico malo con un revolucionario, bonachón y simpático. No autoriza formar juicio tomar lo malo de uno y lo mejor del otro. Si se ha de juzgar acertadamente, hay que hacer resaltar en ambas partes lo comparable: los hombres que se representan, de una parte y de otra, como personajes representativos, los mejores, los héroes, los grandes hombres. Del lado de la Iglesia, sabemos cuáles son. Son los santos; héroes cristianos por excelencia y que la Iglesia reconoce oficialmente como tales. Del lado de la Revolución, la duda es todavía menos posible. Las placas de nuestras calles están a menudo mancilladas de nombres cuyo recuerdo merece muy poco el ser perturbado. Basta con comparar. Ahora bien, no es posible para un espíritu, relativamente imparcial, vacilar sobre la equivalencia eventual y el análogo valor moral de un Stalin y de un San Luis, de un Lenin y de un San Ignacio, de un Robespierre y de un San Vicente de Paul, de un Ferdinand Buisson y de un San Pío X, de un Mazzini y de un Pío IX, etc. ¡Y qué decir de tantos otros que no dejan de estar ofrecidos, sin embargo, a la admiración popular al título de “grandes antepasados”! Mirabeau vendió a la corte su influencia por una pensión de 40.000 libras por semana y un ministerio o una embajada de su elección. Danton contrató compromisos semejantes por 100.000 escudos. Un mes antes de la muerte de Luis XVI, prometía trabajar para salvar al príncipe si le daban un millón. Brissot pedía doce millones en metálico, en papel en el extranjero, con un pasaporte, para impedir la insurrección del 10 de agosto. Sieyès ofreció dos veces sus servicios a la corte, la primera vez por una abadía de 12.000 libras de renta, la segunda por una abadía de 24.000. Isnard, Vergniaud, Guadet, Fouché, consentían en 1791, vender sus votos y su influencia, cada uno de ellos por una pensión de 6.000 libras al mes. La Revolución, según testimonio de Taine (“La Revolution”, t. III, p. 397), “se apoderó de los tres quintos de los bienes raíces de Francia, arrancó a las comunidades y a los particulares de diez a doce mil millones de valores mobiliarios, llevó la deuda pública, que no llegaba a cuatro mil millones en 1789, a más de cincuenta mil millones” (Cf. Dom Paul Benoit, opus cit., II parte, t. II, p. 33)
[3] Cf. monseñor Delassus, opus cit., p. 325: “Casi al final de su pontificado, el Papa Gregorio XVI, asustado al observar cómo se redoblaba la actividad en las sociedades secretas, quiso, pocos días antes de su muerte, desenmascararlas ante toda Europa. Para eso puso sus ojos en Crétineau-Joly. El 20 de mayo de 1846 le escribió a través del cardenal Lambruschini pidiéndole que fuera a Roma… Le entregó, para este trabajo, por medio del cardenal Berneti, antiguo secretario de Estado, los documentos que poseía sobre la materia y lo acreditó junto a las cortes de Viena y de Nápoles para que le facilitasen copias de otros documentos depositados en sus archivos secretos”. Mil presiones se ejercieron en seguida sobre Crétineau-Joly para forzarle al silencio. El mismo Pío IX, asustado por los peligros que atravesaba el historiador, se lo aconsejó. Y solamente en 1849, mientras el Papa estaba en Gaeta, el cardenal Fornari, nuncio en París, invitó al historiador a reemprender su trabajo. Después de muchas vicisitudes, la mayor parte de los documentos aparecieron en la “Histoire du Sonderbund” y en “L’Eglise romaine en fase de la Revolution”.
(68 bis) Venta: organización secreta contra la Iglesia.
[4] Vindice a Nubius (dos seudónimos), Castellamare, 9 de agosto de 1838. Cf. Crétineau-Joly, opus cit., t. II, p. 148.
[5] Algunos han querido poner en duda, en efecto, la autenticidad de las cartas publicadas por Crétineau-Joly, pero podemos contestar con monseñor Delassus (opus cit., p. 328) que “la declaración del secretario de “Cartas latinas” y el breve de Pío IX, impresos en el encabezamiento de la obra, en pleno reinado del santo pontífice, son para nosotros una garantía de la completa fidelidad de los documentos insertados. No sin razón, pues, Claudio-Jannet ha dicho, en su introducción a la obra del P. Deschamp, “Les sociétés secrètes el la Societé”: “Ningún documento histórico ofrece más garantía de autenticidad”. Si hiciese falta nueva prueba de sinceridad, se encontraría en el empleo que la Civilta cattolica hizo de estos documentos antes los ojos del Papa, en 1879. Se puede añadir que L. Blanc (¡incluso!) hizo entrar en su “Histoire des dix ans” cartas de uno de los miembros de la Alta Venta, Menotti, cartas dirigidas, el 29 de diciembre de 1830 y el 12 de julio de 1831, a uno de los hermanos en conjuración, Misley, y publicadas por Crétineau-Joly
[6] Memoria de la “tenida” de 1900, p. 166.
[7] Citado por Mons. Delassus, “La Conjuration Anti-Chrétienne”, p. 399. Cf.: “Para matar a la Iglesia, no hay más que coger al niño y corromper a la mujer” (Heine). – “El que tiene a la mujer lo tiene todo, primeramente porque manda en el niño, y después, igualmente en el marido” (Jules Ferry). – “Los comunistas desean que la mujer se libere lo más pronto posible de su hogar, que no se produzca en ella la maternidad más que de una forma consciente y razonada”. (P. Semard, “L’Humanité” del 8-11-24). En el congreso masónico-feminista de 1900 se pudo oír: “Nos hace falta la coeducación de los sexos. Queremos la unión libre en el amor joven y sano. El matrimonio podrá ser suprimido sin inconveniente. Libertad absoluta de aborto…, etc.” – “Hay que destruir (en la mujer) el sentimiento instintivo y egoísta del amor materno… La mujer no es más que una perra, una hembra, si quiere hijos” (Congreso comunista del 16-11-22). Ver también “La fémme et l’enfant dans la Franc-maçonnerie”, por M. de la Rive (1895).
[8] Los fascículos del 1 y 16 de abril de 1909 de la “Reforme Sociale” publicaron una memoria de Pierret, titulada “L’Oeuvre maçonnique de la dépopulation en France”, en la que quedaba establecido de forma perentoria que el movimiento neomaltusiano era querido por la masonería. “Pierre prueba —escribe monseñor Delassus— que bajo la gran protección de ésta, con la colaboración declarada de los personajes más eminente del partido masónico, se han fundado asociaciones que tienden a esta finalidad. El H\ Robin está encuadrado por todo un grupo de políticos cuyos nombres son tristemente conocidos: Aulard, Henri Berenger, Seailles, Lucipia, Merlon, Fernand Gregh, Trouillot, Jaurès, etc. Y Pierret explica cómo tomó contacto con este movimiento en una reunión de “Juventud laica” presidida por Havet, del Instituto, y cuyos principales oradores eran nada menos que Anatole France, de la Academia Francesa, el diputado Sembat y el no menos diputado Ferdinand Buisson, que ha presidido durante mucho tiempo los destinos de nuestra enseñanza oficial”. (Opus. cit., pp. 394, 395).
[9] Cf. supra, nota 66.
[10] Quizás se nos haga observar que un tal cinismo inmoralista no es unánime en todos los partidarios de la corriente revolucionaria. Esto es evidente. No es tampoco cuestión, aquí, de dejar entender que todos los revolucionarios han sido corrompidos y corruptores hasta este grado. Nos hemos limitado solamente a señalar algunas “constantes” en la enseñanza y la acción de maestros indiscutibles. Y lo mismo que se puede decir que la Iglesia es Santa (lo que no significa en absoluto que todos los católicos sean), no tememos afirmar lo mismo que la Revolución es corruptora (lo que no significa en absoluto que todos los revolucionarios lo sean en ese último grado de corrupción que implica la lógica del sistema). Pero si todos no tienen el máximo grado de corrupción, no se puede, sin embargo, negar que ésta es la enseñanza de los maestros y de los jefes de la Revolución.
[11] “¿En qué sentido negamos nosotros la moral, la ética? En el sentido que predica la burguesía, que deduce la moralidad de los Mandamientos de Dios. Decimos que no creemos en Dios, y sabemos muy bien que el clero, los hacendados, la burguesía invocan a la Divinidad para defender sus intereses de explotadores. O bien, en lugar de deducir la moralidad de los Mandamientos de la ética, de los Mandamientos de Dios, la deducen de las frases idealistas, o semiidealistas, que, en fin de cuentas, tienen igualmente el más gran parecido con los Mandamientos de Dios. Decimos que nuestra moralidad está enteramente subordinada a los intereses de la lucha de clases del proletariado”. En una palabra: la mentira no es ya un pecado. Lo es si amenaza a los intereses de la lucha de clases del proletariado. Es virtuosa, al contrario, si sirve a esos intereses. Está bien, desde entonces, lo que sirve a la Revolución; está mal lo que se opone a ella o la obstaculiza… Y nosotros decimos que una moral semejante es la negación misma de la moral y la peor corrupción.
[12] Otro ejemplo que señala bien la permanencia del mismo ideal desde Hevetius hasta los actuales comunistas, es el de ese profesor de filosofía de los Altos Pirineos denunciado, hace algunos años, por monseñor Theas en el “Boletín Religioso de la diócesis de Tarbes y Lourdes”. “El lunes, 24 de octubre, leemos en él, un profesor de filosofía de los Altos Pirineos describía ante sus alumnos los atractivos del régimen soviético, del que hay que prever el advenimiento en Francia. Será la igualdad perfecta: para todos la misma vivienda, la misma alimentación, el mismo traje, la misma cultura. El maestro prosigue: Las mujeres serán comunes. Se le dirá a un hombre: “Esta noche te acostarás con Adelaida”, y así lo hará. – “¿Y si el hombre no quiere?”, objeta un alumno. “¡Si no quiere se le fusila!” Y monseñor Theas hace observar un poco más lejos: “En la escuela está prohibido mantener un lenguaje cristiano, pero está permitido dar una enseñanza positivamente atea. En la escuela no se pueden vivificar las almas, pero se tiene el derecho de matarlas”. Tal es exactamente la obra revolucionaria: esencialmente corruptora.

martes, 7 de octubre de 2014

Nuestra Señora del Rosario – 7 de octubre

Plinio Corrêa de Oliveira

El día de la fiesta de Nuestra Señora del Rosario fue instituida por el Papa San Pío V, en conmemoración de la victoria de la batalla de Lepanto el 7 de octubre 1571 contra los turcos que amenazaban Europa. En 1716, la fiesta se extendió a toda la Iglesia en acción de gracias por la derrota de la Media Luna musulmana en Hungría.
Nuestra Señora del Rosario
La devoción del rosario fue revelada a Santo Domingo por la Virgen. Tuvo su origen, por tanto, en una revelación privada. Y sabemos que tales revelaciones son aborrecidas por los enemigos de la Iglesia – internos y externos. Aunque se trataba de una revelación privada, el rezo del rosario se extendió a toda la Iglesia católica, y fue considerado por San Luis María Grignon de Montfort como la devoción característica de las almas predestinadas.
Antes del Concilio Vaticano II, los hábitos de muchas órdenes religiosas tenían rosarios que colgaban de sus cinturas, y los buenos católicos usaban llevar el rosario con ellos todo el día. Se consideraba no sólo como un elemento para contar los Avemarías, sino como un objeto bendito, el sello de un enlace especial de la persona con la Virgen. Muchas veces, la mera presencia física del rosario repele al diablo y atrae gracias especiales. El rosario se convirtió en el objeto religioso clásico para luchar contra el diablo.
¿Qué es el rosario? El rosario es una serie de mediaciones sobre los misterios de la vida de Nuestro Señor y de Nuestra Señora. Estos misterios son simultáneamente oraciones que uno dice vocalmente y meditaciones que uno hace mentalmente. Esta mezcla de la oración vocal y la meditación es una cosa espléndida, ya que mientras los labios pronuncian una súplica, la mente se concentra en un punto del misterio. Es una actividad dual que a uno lo une íntimamente con Dios.
La práctica de rezar el rosario para pedir una gracia de Dios supone la verdad teológica de que la Virgen es la Mediadora Universal de todas las gracias. Es, por lo tanto, una pequeña obra maestra de espiritualidad y de doctrina católica que debe ser entendida. El rosario no es una costumbre religiosa de confiar en las emociones, sino más bien una práctica piadosa seria, sólida y de meditación, lo que explica por qué el rosario ha obtenido tantas gracias.
Cada misterio del rosario tiene una gracia especial que
corresponde a la meditación. La Anunciación en el
monasterio de El Paular, Madrid
Es muy hermoso y valioso meditar sobre los misterios del rosario, ya que para cada decena, uno contempla una cosa diferente con sus gracias especiales: Hay gracias particulares para el misterio de la Anunciación, otros para la Oración en el Huerto, y otros asociados con la Ascensión de Nuestro Señor. Cada una de las decenas tiene sus gracias especiales, y la persona que medita en todos ellos atrae a su alma el conjunto de las gracias de la vida de Nuestro Señor y de Nuestra Señora. Es una circunnavegación completa que aporta una plenitud sobrenatural al alma de la persona, lo que nos ayuda a comprender mejor la influencia saludable del rosario.
Un católico, cuando piensa y reflexiona sobre las cosas de la fe, debe sacar conclusiones que se acumulan unas sobre otras y constituyen una especie de construcción arquitectónica. Esta debe ser la vida espiritual de un católico. Ello se sigue en conformidad según con la manera en que Dios gobierna el universo. Él juzga sabiamente el peso y la medida de todo. Esta es otra razón por la que el rosario es una excelente devoción.
La crucifixión en el santuario del Buen Jesús, Braga, Portugal
Sabemos que la victoria de la batalla de Lepanto se logró cuando San Pío V interrumpió una reunión con los cardenales en el Vaticano y fue a la ventana y comenzó a rezar el rosario. Él estaba muy preocupado por el futuro de la Iglesia y de la cristiandad que se estaba decidiendo en esas aguas del Mediterráneo. Después de que el pontífice terminó de rezar el rosario, regresó a la reunión y dijo a los cardenales que la flota católica había salido victoriosa. Es decir, tuvo una revelación mientras rezaba el rosario. Fue la forma en que la Virgen le mostró que ella vinculó esa victoria a su rezo del rosario. Al comprender esto, San Pío V instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, la cual se extendió a toda la Iglesia en conmemoración por otra gran victoria sobre los musulmanes en 1716.
El hecho de que esta devoción está especialmente vinculada a las victorias sobre los enemigos de la Iglesia y de la Cristiandad nos induce a pensar que el rosario protegerá a todos los que luchan contra los enemigos de la causa católica. Es una devoción que muy probablemente va a perdurar hasta el final de los tiempos, cuando los enemigos de la Iglesia serán más peligrosos que nunca.
Por lo tanto, también durante el castigo predicho en Fátima, la recitación asidua del santo rosario debe ser un factor decisivo de la victoria para los que defenderían la causa católica. Los antecedentes históricos del valor del rosario son una prenda de análogas futuras victorias.
Cuando San Alfonso María de Ligorio estaba ya viejo, enfermo, y en una silla de ruedas, un hermano lego lo paseaba alrededor el claustro de su convento en la noche para que pudiera tomar un poco de aire fresco. En una ocasión San Alfonso le preguntó:

—   ¿Rezaste tu rosario hoy?
—   No lo recuerdo, respondió el hermano.
—   Entonces, recémoslo ahora, dijo el santo.
—   Pero usted ya está muy cansado. ¿Qué diferencia hace que no recemos el rosario por un día? Protestó el hermano.
—   San Alfonso respondió: Si yo no rezo el rosario por un solo día, yo temería por mi salvación eterna.

Esto es lo que un santo dijo. Me gusta este episodio porque nos enseña que debemos hacer exactamente lo mismo. El rosario de todos los días es una gran garantía de la perseverancia final y de la fidelidad por los tiempos que se avecinan, cuando se cumplirán las profecías de Fátima. La victoria en nuestro Lepanto cotidiano está vinculada con el rezo del rosario.

Pidámosle a Nuestra Señora del Rosario que bendiga esta intención de rezar el rosario todos los días y nos dé la gracia de hacerlo todos los días y siempre.
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