sábado, 28 de julio de 2012

María Callas - La Divina

Aquí les dejo una selección de la famosa soprano griega María Callas. Su voz simplemente es impresionante y con justo título se la llama "la divina". De este CD hemos seleccionado las siguientes 7 interpretaciones de esta maravillosa voz (La Wally es nuestra preferida):
1) Gianni Schicchi, O mio babbino caro - Puccini
2) Carmen, L'amour est un oiseau rebelle (habanera) - Bizet
3) Roméo et Juliette - Ah! Je veux vivre - Gounod
4) Norma, opera: Act I: Casta Div -Vincenzo Bellini
5) La bohème, opera- Act I- Sì, mi chiamano Mimì - Giacomo Puccini
6) Il barbiere di Siviglia - Gioachino Rossini
7) La Wally, opera: Act I: Ebben? - Alfredo Catalani
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El Siniestro Simbolismo De DisneyTV

Este es otro interesante video hecho por el mexicano de CallOfDuty que está censurado en youtube y que recomendamos ver, sobre todo para los padres.
video

La admiración y el afecto en la familia


Plinio Corrêa de Oliveira
Por lo que he podido observar, es la admiración lo que realmente hace que las personas se unan para formar grupos.
Cada uno de nosotros fue creado sobre todo para adorar a Dios en un aspecto especial de su perfección. Durante nuestras vidas, ya consciente o inconscientemente, de una manera más o menos definida, buscamos a una o varias personas que estén impregnadas por esa perfección que vive en Dios. Cuando consideramos esa perfección como un reflejo de Dios, ello despierta simultáneamente una gran admiración y un enorme afecto. La admiración y el afecto nacen de la misma raíz.
Cuando alguien que está en este camino encuentra ya sea a una persona, grupo, institución, ambiente o incluso un simple libro que lo alimenta o confirma en esa admiración que él siente por una perfección particular de Dios, entonces se siente que está realmente haciendo lo que debería hacer en su vida y adquiere una gran paz. Movido por su inocencia, la persona ya está buscando en esta vida la satisfacción por aquella profunda predisposición del alma.
Rothenburg, una ciudad construida sobre la admiración común por
la inocencia y la seriedad
A menudo la persona viaja en un peregrinaje personal e inconsciente buscando otras personas que le proporcionen un argumento o le den una respuesta para satisfacer lo que él está buscando en Dios. Muchas veces no se da cuenta que está buscando a Dios. Él busca una cierta perfección, una cierta excelencia humana que refleje una perfección y una excelencia de Dios. Cuando lo encuentra, él la admira.
Según el orden natural, los que están llamados reflejar una perfección similar de Dios son los miembros de una misma familia. Sin embargo, este no es siempre el caso. Por ejemplo, la vida de San Francisco de Asís y Santo Tomás de Aquino nos muestran que sus familias trataron de desviarlos de la admiración a la que estaban llamados a poseer por la pobreza y la sabiduría respectivamente. No obstante, la tendencia natural es encontrar esta afinidad en la propia familia. La vida de San Isidoro de Sevilla, que fue el hermano de San Leandro de Sevilla, San Fulgencio de Cartagena y Santa Florentina, proporcionan un ejemplo que nos muestra cómo esta regla de la naturaleza se aplica y cómo la familia puede favorecer una mutua admiración por las perfecciones de Dios.
Cuando una familia está bien ordenada, ella o conoce, o se esfuerza instintivamente por encontrar su luz primordial, es decir, aquella especial virtud o perfección que está llamada a reflejar de Dios. Entonces ella admira esa perfección y se esfuerza por favorecer esa admiración tanto como sea posible. La admiración en común es la mejor manera de mantener una familia unida. La admiración genera dedicación y un sentido de sacrificio por ese ideal.
Cuando el padre, la madre, los hijos y por extensión la familia se esfuerzan todos por la realización de un ideal, este ideal se convierte en un muy gran principio orientador para la familia. Los problemas se hacen mucho más fáciles de resolver. La paciencia mutua, el respeto, la fidelidad de los esposos, y la obediencia de los hijos son las consecuencias naturales de esta admiración común. Cada miembro de la familia está volcado hacia un objetivo religioso o metafísico más alto, en vez de estar simplemente volcados hacia sí mismos.
San Agustín y Santa Mónica: un afecto mutuo fortalecido
por el deseo de realizar un reflejo especial de Dios
Hay familias, sin embargo, que no construyen sus vidas sobre una admiración común, sino que la construyen sólo en el afecto. El afecto es, sin duda, un sentimiento muy noble. Sin embargo, el afecto da lo mejor de sí mismo cuando está subordinado a la admiración. Un afecto que nace de la admiración por un ideal común es un afecto profundo, estable y que se mantiene en el tiempo.
El afecto es la relación placentera que disfrutan dos personas porque comparten los mismos principios e ideales más altos que los de carácter personal. Ellos también valoran y aprecian lo que tales principios e ideales tienen de digno e importante.
Incluso los afectos paterno y filial nacidos de la naturaleza ―por ejemplo, la paternidad y maternidad son la causa inmediata del hijo― deben elevarse a la altura de esta común admiración de principios e ideales. De lo contrario, incluso estos afectos naturales decaerán.
Un padre cuyos hijos tienen esta admiración católica podrá darse cuenta que la fidelidad que ellos tienen a ese ideal no constreñirá la personalidad de los hijos, sino más bien ampliará sus horizontes, lo que hará que los hijos superen sus incompatibilidades, y se unan en una gran armonía con el paso del tiempo.
Las familias que construyen sus vidas basadas sólo en el afecto, sin admiración, por lo general enfrentan más problemas. El afecto sin admiración es un sentimiento que se vuelve egoísta. Por lo tanto, la vida familiar se convierte en un conjunto de relaciones en las que la madre ―por lo general son las madres las que hacen esto― trata de crear un ambiente de afecto para mantener la familia unida. Pero las madres a menudo no se dan cuenta de que esta relación carece de principios, carece de ideales. Sin ellos, el afecto se convierte en un fin en sí mismo, un pote de miel que no atrae a los miembros de la familia. La casa se convierte en un lugar donde sus miembros se reúnen para comer y dormir, pero cada vez menos un lugar para "”estar en casa”, para descansar y vivir. Los hijos van a sus juegos, las hijas a sus compromisos, y muchas veces el marido también se va para su club. Y la madre se queda sola en casa y frustrada tratando de descubrir qué hizo mal.
Este afecto sin principios también se deja abrir a todo tipo de concesiones con respecto a las malas acciones de los miembros de la familia. Los padres que no tienen principios creen que si no consienten con las malas acciones o actitudes de los miembros de la familia, hará que las cosas empeoren aún más. Luego, o ellos consienten o cierran sus ojos a esas malas relaciones, esos malos modales, inmoralidades, actitudes igualitarias, etc., a fin de mantener la familia unida. Pero esto realmente no funciona porque cuando los hijos ven que la vida familiar no tiene nada superior que dar, ellos pierden el respeto por ella, y siguen su propio camino.
Es completamente diferente cuando una familia se centra en la admiración y en la realización del valor especial que Dios la llamó a realizar, y ello da a sus hijos una formación volcada hacia la admiración de ese valor, en vez de la mera ternura.

El presente texto es una adaptación resumida de la transcripción de la grabación de una conferencia del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira y no fue revisada por el autor.
Si el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira estuviese vivo, ciertamente pediría que se colocase explícita mención de su filial disposición a rectificar cualquier discrepancia en relación al magisterio de la Iglesia. Es lo que referimos aquí, con sus propias palabras:
“Católico apostólico romano, el autor de este texto se somete con filial celo a la enseñanza tradicional de la Santa Iglesia. Si, por lapso, se expresa algo que no está conforme a aquella enseñanza, desde ya lo rechaza categóricamente”.
Las palabras “Revolución” y “Contra-Revolución”, son aquí empleadas en el sentido que les da el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira en su libro “Revolución y Contra-Revolución”, cuya primera edición fue publicada en el Nº 100 de "Catolicismo", en abril de 1959.

miércoles, 25 de julio de 2012

Ataque de falsa bandera en las olimpiadas de Londres?

Siguen apareciendo más fuentes independientes que están advirtiendo de un atentado de falsa bandera durante los juegos olímpicos. Al publicar esta información no estamos diciendo que con certeza ocurrirá. Este es un plan que es posible que falle, y mientras más personas estén advertidas e informadas al respecto, más difícil es que se pueda realizar. Por lo tanto, una manera eficaz de evitarlo es advertir y difundir esta información. Un plan como este es un recurso muy útil para la implementación del nuevo orden mundial, también puede servir de excusa para iniciar una guerra global, acusando a Siria o Irán de tal atentado. Este video está en inglés, pero si encontramos una versión traducida o subtitulada la publicaremos también.

Este es otro video, vean los mensajes ocultos que hay detrás de la publicidad de los juegos olímpicos y la eurocopa 2012. También han aparecido programas de TV, películas, etc. que sugieren un ataque en Londres, como también ocurrió antes del 9/11 en New York.






domingo, 22 de julio de 2012

Los “papas” por la evolución – II


[Véase la advertencia al final del artículo]

Desde Juan Pablo II a Benedicto XVI


  En el artículo anterior de los “papas por la evolución” presentamos la dudosa posición de Pío XII, quien, por una parte, condenó genéricamente la Nouvelle Theologie, pero, por otra, abrió las puertas para la evolución. También mencionamos el efectivo apoyo que Paulo VI dio a las teorías de Pierre Teilhard de Chardin al afirmar que su sistema es un modelo para encontrar a Dios en el universo. Hoy cerraremos este tema analizando las posiciones de Juan Pablo II y de Benedicto XVI.

Juan Pablo II
Juan Pablo II complace a los científicos evolucionistas en el
Instituto Pontificio al abril las puertas a la evolución
Juan Pablo II abrió completamente las puertas de la Iglesia al cambio de la doctrina acerca del pecado original. En un mensaje a la Academia Pontificia de las Ciencias en 1996, él afirmó que la teoría de la evolución era algo más que una mera hipótesis, ya que había sido reforzada por los estudios y descubrimientos científicos desde Charles Darwin, y que la evolución es compatible con la fe cristiana.
Juan Pablo II afirmó: “Hoy, casi medio siglo después de la publicación de la encíclica [Humani generis de Pío XII], el nuevo conocimiento ha llevado al reconocimiento de la teoría de la evolución como algo más que una hipótesis. De hecho, es notable que esta teoría ha sido aceptada progresivamente por los investigadores, tras una serie de descubrimientos en varios campos del conocimiento. La convergencia ―ni buscada ni fabricada― de los resultados del trabajo realizado independientemente es en sí misma un argumento significativo a favor de la teoría”[1].
La evolución, una teoría que Pío XII sólo reconoció como una posibilidad, es aceptada, 46 años más tarde por Juan Pablo II como un hecho efectivamente comprobado.

Benedicto XVI
Fue el “cardenal” Joseph Ratsinger quien extraoficialmente, aunque efectivamente, rehabilitó la enseñanza de Theilard de Chardin.
Como “cardenal” y “papa”, él dejó claro que no veía ninguna contradicción entre la fe y la “ciencia”, esto es, la evolución. En una obra de 1988 el “cardenal” Ratzinger llamó a la evolución una “realidad” que es complementaria al relato del Génesis: “La historia del polvo de la tierra y el aliento de Dios ―que acabamos de escuchar― no explica, de hecho, cómo llegaron  las personas a ser seres humanos, sino más bien que ellas lo son. … Y, viceversa, la teoría de la evolución trata de comprender y describir la evolución biológica. … En este sentido, nos encontramos aquí con dos realidades que, en vez de ser mutuamente excluyentes, son complementarias”[2].
Benedicto XVI siempre ha sido favorable a la evolución
En esa misma obra, el “cardenal” niega efectivamente el pecado original: “El relato [del Génesis] dice que el pecado engendra el pecado y, por lo tanto, todos los pecados de la historia están interrelacionados. La teología se refiere a este estado de cosas con el término engañoso e impreciso de ‘pecado original’. ¿Qué significa esto? Nada nos parece hoy, de hecho, más extraño y absurdo que insistir en el pecado original, dado que, según nuestra manera de pensar, la culpa sólo puede ser algo muy personal, y por la razón de que Dios no maneja un campo de concentración, en el que están presos los familiares de uno, porque Él es un Dios liberador del amor, que llama a cada uno por su nombre”[3].
En otro trabajo, encontramos al “cardenal” Ratzinger reafirmando que los capítulos sobre la creación en el Génesis son sólorelatos paganos de la creación en los que en parte se basa la historia bíblica”[4].
La Comisión Teológica Internacional, en una declaración de julio de 2004 aprobada por el “cardenal” Ratzinger, en uno de sus párrafos apoya el supuesto “consenso general entre los científicos” de que el mundo tiene una antigüedad de entre 3,5 a 4 millones de años, y que todos los seres vivos descienden de un primer organismo. Dice así:
“La evidencia convergente de muchos estudios en las ciencias físicas y biológicas proporciona la base de una teoría de la evolución para explicar el desarrollo y diversificación de la vida en la tierra, si bien que continúa la controversia sobre el ritmo y los mecanismos de la evolución”[5].
En un discurso en el norte de Italia del 25 de julio de 2007, Benedicto XVI calificó de “absurdo” el encarnizado debate en algunos países entre el creacionismo y la evolución, ya que la evolución puede coexistir con la fe. Él declara:
“Ellos [el creacionismo y el evolucionismo] se presentan como alternativas mutuamente excluyentes. … Esta yuxtaposición es absurda porque, por una parte, son muchas las pruebas científicas que apoyan la evolución como una realidad que debemos reconocer y que enriquece nuestra comprensión de la vida y el ser como tal”[6].
Aunque Benedicto XVI defiende una evolución teísta ―donde Dios supuestamente habría intervenido en algún momento en el largo proceso evolutivo dando racionalidad al hombre―, esto sigue siendo una negación efectiva del relato del Génesis y un rechazo del pecado original.

El “cardenal” Pell: Adán y Eva son un mito
En vista de este fuerte apoyo de la evolución y de la negación del relato de la creación del Génesis por los “papas”, no debería sorprender que importantes “prelados” de la Iglesia [falsa Iglesia conciliar, diríamos nosotros taxativamente[7]] hagan declaraciones símiles que niegan el dogma del pecado original.
Adán y Eva son un "mito"
Algunos católicos se mostraron sorprendidos cuando en 2005, el “cardenal” Christoph Schönborn (un cercano discípulo de Benedicto XVI), apareció dando apoyo al Diseño Inteligente en un ensayo titulado “Encontrando el Diseño en la Naturaleza”[8]. Pero, ¿por qué deberían estar sorprendidos cuando él está sólo haciendo un eco fiel a su mentor?
Recientemente el “cardenal” George Pell de Australia, de quien por lo general se piensa que es un “conservador” debido a sus posturas anti-aborto, anti-homosexual y favorable al matrimonio tradicional, sorprendió al medio católico al declarar que Adán y Eva no existieron. Cuando se le preguntó acerca de la evolución en un programa de la cadena de televisión ABC con el biólogo ateo Richard Dawkins, el “cardenal” Pell se refirió a la narración bíblica del Génesis como siendo un mito[9].
Sus comentarios causaron una explosión entre los católicos, que quedaron choqueados de que él haya negado el dogma de la Iglesia. Una vez más, ¿por qué la sorpresa en vista del firme apoyo de varios “papas” [conciliares] por la misma tesis heterodoxa?

La negación de los dogmas de la fe
Sobre el Origen de las Especies de Darwin fue publicado en 1859, durante la época de Pío IX, quien presidió el Concilio Vaticano I. El concilio tiene una sección sobre “Fe y Razón” que dice lo siguiente:
“Por eso, no sólo se prohíbe a todos los fieles cristianos defender como legítimas conclusiones de la ciencia las opiniones que se reconocen como contrarias a la doctrina de la fe, sobre todo si han sido reprobadas por la Iglesia, sino que están absolutamente obligados a tenerlas más bien por errores que ostentan la falaz apariencia de la verdad” (Denz. 1798).
A pesar de esta condenación, hemos visto “eclesiásticos” que niegan el pecado original, uno de los dogmas más básicos de la fe católica. ¿Cómo es esto posible?
Vuelvo a la cita del “cardenal” Ciappi, quien leyó el contenido del Tercer Secreto de Fátima y declaró lo siguiente acerca de su contenido: “En el Tercer Secreto se predice, entre otras cosas, que la gran apostasía en la Iglesia comenzará por lo alto”[10].

Conclusión de La Denuncia Profética: Terminada esta serie de tres artículos, creemos necesario decir algo que el autor de estos artículos omite, y es lo siguiente: No se puede negar que todas estas negaciones del dogma pecado original y a favor de la evolución son herejía manifiesta. Por lo tanto, los católicos que quieren permanecer fieles a la Iglesia y a la fe católica y que toman conciencia de estos hechos, deben rechazar a los “prelados” y/o “papas” que las apoyan, y que, por lo tanto, ellos no son ni prelados ni papas de la Iglesia Católica. De no hacerlo, ellos estarían diciendo que se puede ser hereje y católico al mismo tiempo, cayendo en flagrante contradicción y negando la doctrina de la Iglesia, haciéndose, de esta manera herejes igual que ellos.

Aclaración del traductor: Somos de la convicción de que la posición católica más coherente en los días actuales es la sedevacante, esto es, que la Sede de Pedro está vacante desde 1958, año en que falleció el Papa Pío XII. Esta posición se fundamenta en la doctrina católica que sostiene que los herejes manifiestos no tienen jurisdicción en la Iglesia Católica, puesto que un hereje no es miembro de la Iglesia (vea haciendo clic aquí). Ahora bien, ya es bastante evidente que los “papas” conciliares (desde Juan XXIII hasta el actual Benedicto XVI) son herejes manifiestos (pruebas de esto son más que abundantes), y, por lo tanto, no son papas de la Iglesia, sino antipapas. Además, creemos que la Iglesia conciliar (esto es, la Iglesia nacida del Concilio Vaticano II) no puede ser la verdadera Iglesia Católica, puesto que la Iglesia no puede enseñar oficialmente el error. Sí así fuera, entonces habría que admitir que el Espíritu Santo no guía a la Iglesia ni la preserva del error. El autor de este artículo que hemos traducido no toma esta posición. No obstante lo anterior, y habiendo hecho esta aclaración, consideramos que este artículo es sumamente interesante para servir de denuncia de las falsedades y errores de la Iglesia conciliar, razón por la cual lo hemos traducido y publicado en el blog La Denuncia Profética. Por último, para mantener la coherencia en nuestra posición, cada vez que en este artículo se nombra a algún miembro de la jerarquía de la falsa Iglesia conciliar, escribimos su cargo entre comillas, para dejar bien claro que no lo consideramos ―también basados en la doctrina católica― un miembro de la verdadera jerarquía de la Iglesia Católica: un hereje no pertenece a la Iglesia ni menos puede ejercer gobierno en un cuerpo del cual no forma parte (ver aquí).


[1] “El Papa refuerza el apoyo de la Iglesia por la evolución”, Chicago Tribune, 25 de noviembre de 1996.
[2] Joseph Ratzinger, In the Beginning: A Catholic Understanding of the Story of Creation and the Fall, Eerdmans, 1995, p. 50.
[3] Ibid., p. 72.
[4] A New Song for the Lord, Crossroad Publishing, 1996, p. 86.
[5] “Communion and Stewardship: Human Persons Created in the Image of God”, sesión plenaria realizada en Rome 2000–2002, publicado en julio de 2004, § 63.
[6] Pope Benedict XVI: Creation Vs. Evolution an ‘Absurdity,’MSNBC News Services, July 25, 2007.
[7] Comentario de La Denuncia Profética.
[8] Cardinal Christoph Schönborn, “Finding Design in Nature”, publicado en el The New York Times, 7 de julio de 2005. http://www.catholiceducation.org/articles/science/sc0060.html .
[9] “Pell Says Adam and Eve Didn’t Exist,” Yahoo7 News online, April 10, 2012
http://au.news.yahoo.com/nsw/latest/a/-/newshome/13381016/pell-says-adam-and-eve-didnt-exist/
[10] Paul Kramer, The Devil’s Final Battle, Terryville, CT: The Missionary Ass., 2002, p. i.
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