miércoles, 1 de febrero de 2012

La Planificación Familiar Natural es un contraconceptivo pecaminoso

Debido a la polémica desatada por el artículo publicado originalmente en el sitio web El Cruzado y reproducido en nuestro blog bajo el título “Perder la fe en nombre de la fe”, publicamos un artículo más extenso sobre la misma materia obtenido del libro “The Truth About What Realy Happened to the Catholic Church After Vatican II” [La verdad de lo que le ocurrió realmente a la Iglesia Católica después del Vaticano II] de los monjes benedictinos Hnos. Miguel Dimond OSB y Pedro Dimond OSB. Esperamos que los lectores puedan conocer bien la verdad enseñada siempre en la Iglesia Católica y comprender el por qué todo tipo de planificación familiar (natural o artificial) es contrario a la ley natural y a la enseñanza de la Sagrada Escritura y de la Iglesia Católica, lo cual constituye PECADO GRAVE.

En este artículo:

- ¿Qué es la Planificación Familiar Natural?

- ¿Por qué es mala la PFN?

- La enseñanza del magisterio católico papal

- La palabra de Dios

- Las personas saben que la PFN es un pecado

- La Planificación Familiar y la PFN son de la misma tela

- La PFN tiene eternas e infinitas consecuencias

- Objeciones

- Conclusión

¿Qué es la Planificación Familiar Natural?

La Planificación Familiar Natural (PFN) es la práctica de restringir deliberadamente el acto matrimonial exclusivamente a los momentos en que la esposa es infecunda para evitar la concepción de un niño. La PFN se utiliza por las mismas razones que otros utilizan los anticonceptivos artificiales: evitar deliberadamente la concepción mientras se realiza el acto conyugal.

El antipapa Pablo VI, cuando promovió su encíclica Humanae vitae, explicó correctamente que la PFN es un método anticonceptivo.

Pablo VI, Humanae vitae, # 16, 25 de julio de 1968:

“… es lícito tener en cuenta los ritmos naturales inmanentes a las funciones
generadoras para usar del matrimonio sólo en los periodos infecundos y así regular la natalidad sin ofender los principios morales que acabamos de recordar
[1].

¿Por qué es mala la PFN?

La PFN es mala porque es una regulación de la natalidad; va en contra de la concepción. Quienes lo utilizan se niegan a tener los hijos que Dios tiene planeado enviarles. En su propósito, no es diferente del contraconceptivo artificial, y, por lo tanto, es moralmente malvado, al igual que la anticoncepción artificial.

La enseñanza del magisterio católico papal

El Papa Pío XI habló desde la Cátedra de Pedro en su encíclica de 1931 Casti connubii acerca del matrimonio cristiano. Su enseñanza nos muestra que todas las formas que eviten la natalidad son malas. Citamos un largo fragmento de su encíclica que resume bien este asunto.

Papa Pío XI, Casti connubii, # 53-56, 31 de diciembre de 1930: “Viniendo ahora a tratar, Venerables Hermanos, de cada uno de los aspectos que se oponen a los bienes del matrimonio, hemos de hablar, en primer lugar, de la prole [los hijos, descendencia, etc.], la cual muchos se atreven a llamar pesada carga del matrimonio, por lo que los cónyuges han de evitarla con toda diligencia, y ello, no ciertamente por medio de una honesta continencia (permitida también en el matrimonio, supuesto el consentimiento de ambos esposos), sino viciando el acto conyugal. Criminal licencia ésta, que algunos se arrogan tan sólo porque, aborreciendo la prole, no pretenden sino satisfacer su voluptuosidad, pero sin ninguna carga; otros, en cambio, alegan como excusa propia el que no pueden, en modo alguno, admitir más hijos a causa de sus propias necesidades, de las de la madre o de las económicas de la familia.

Ningún motivo, sin embargo, aun cuando sea gravísimo, puede hacer que lo que va intrínsecamente contra la naturaleza sea honesto y conforme a la misma naturaleza; y estando destinado el acto conyugal, por su misma naturaleza, a la generación de los hijos, los que en el ejercicio del mismo lo destituyen adrede de su naturaleza y virtud, obran contra la naturaleza y cometen una acción torpe e intrínsecamente deshonesta.

“Por lo cual no es de admirar que las mismas Sagradas Letras atestigüen con cuánto aborrecimiento la Divina Majestad ha perseguido este nefasto delito, castigándolo a veces con la pena de muerte, como recuerda San Agustín: Porque ilícita e impúdicamente yace, aun con su legítima mujer, el que evita la concepción de la prole’. Que es lo que hizo Onán, hijo de Judas, por lo cual Dios le quitó la vida (Génesis 38, 8-10).

“Habiéndose, pues, algunos manifiestamente separado de la doctrina cristiana, enseñada desde el principio y transmitida en todo tiempo sin interrupción, y habiendo pretendido públicamente proclamar otra doctrina, la Iglesia católica, a quien el mismo Dios ha confiado la enseñanza y defensa de la integridad y honestidad de costumbres, colocada, en medio de esta ruina moral, para conservar inmune de tan ignominiosa mancha la castidad de la unión nupcial, en señal de su divina legación, eleva solemne su voz por Nuestros labios y una vez más promulga que cualquier uso del matrimonio, en el que maliciosamente quede el acto destituido de su propia y natural virtud procreativa, va contra la ley de Dios y contra la ley natural, y los que tal cometen, se hacen culpables de un grave pecado[2].

Vemos que el Papa Pío XI condena como pecado mortal toda forma de anticoncepción porque ello frustra el acto conyugal. ¿Esto condena la PFN? Claro que sí, pero los defensores de la Planificación Familiar Natural dicen que “no”. Ellos argumentan que al utilizar la Planificación Familiar Natural para evitar la concepción no se está frustrando adrede el acto matrimonial o no se lo está privando deliberadamente de su propia y natural virtud procreativa, como se hace con los anticonceptivos artificiales. Ellos argumentan que la PFN es “natural”.

El sentido común debe hacerles entender a quienes consideran profundamente este tema, que estos argumentos son engañosos puesto que la PFN tiene como propósito evitar la concepción. Sin embargo, el intento de justificar la PFN – decir que no interfiere con el acto conyugal en sí y que, por lo tanto, es lícito – debe ser refutado específicamente. Esto se refuta específicamente viendo cuidadosamente la enseñanza de la Iglesia católica acerca del fin primario del matrimonio (y el fin primario del acto conyugal), que condena la PFN.

El dogma católico nos enseña que el fin primario del matrimonio (y del acto conyugal) es la procreación y educación de la prole.

Papa Pío XI, Casti connubii, # 17, 31 de diciembre de 1930: El fin primario del matrimonio es la procreación y educación de la prole[3].

Papa Pío XI, Casti connubii, # 54, 31 de diciembre de 1930:

“… estando destinado el acto conyugal, por su misma naturaleza, a la generación de los hijos, los que en el ejercicio del mismo lo destituyen adrede de su naturaleza y virtud, obran contra la naturaleza y cometen una acción torpe e intrínsecamente deshonesta”[4].

Además de este fin primario, también hay fines secundarios del matrimonio, como el auxilio mutuo, el fomento del amor recíproco y la sedación de la concupiscencia. Sin embargo, estos fines secundarios deben permanecer siempre subordinados al fin primario del matrimonio (la procreación y la educación de la prole). Este es un punto clave que se debe considerar en una discusión sobre la PFN.

Papa Pío XI, Casti connubii, # 59, 31 de diciembre de 1930: “Hay, pues, tanto en el mismo matrimonio como en el uso del derecho matrimonial, fines secundarios ―verbigracia [por ejemplo], el auxilio mutuo, el fomento del amor recíproco y la sedación de la concupiscencia―, cuya consecución en manera alguna está vedada a los esposos, SIEMPRE QUE QUEDE a salvo la naturaleza intrínseca del acto y, por ende, SU SUBORDINACIÓN AL FIN PRIMARIO[5].

Por lo tanto, si bien la PFN no interfiere directamente con el acto conyugal en sí, como afirman sus defensores, eso no hace la diferencia. La PFN es mala porque su práctica subordina el fin (o propósito) primario del matrimonio y el acto conyugal (que es la procreación y la educación de la prole) a los fines secundarios.

La PFN hace que quede subordinado el fin primario del matrimonio a otras cosas por intentar deliberadamente evitar la prole (es decir, evitar el fin primario) al tiempo que se tienen relaciones matrimoniales. La PFN, por lo tanto, invierte el orden querido por Dios. Se hace precisamente lo que el Papa Pío XI solemnemente enseñó que no es lícito hacer. Y este punto refuta todos los argumentos esgrimidos por quienes defienden la PFN, porque todos sus argumentos se enfocan en el acto conyugal en sí, mientras ignoran el hecho que no hay ninguna diferencia si una pareja no interfiere con el acto mismo si ellos subordinan o frustran el FIN primario del matrimonio.

En resumen: la única diferencia entre la anticoncepción artificial y la PFN es que la anticoncepción artificial frustra el poder del acto conyugal en sí, mientras que la PFN frustra su fin primario (haciendo que quede subordinada la procreación de la prole a otras cosas).

La palabra de Dios

No es un tema complicado entender que es malo usar la Planificación Familiar Natural para evitar el embarazo. Está escrito en el corazón del hombre que dicha actividad es mala.

Génesis 30, 1-2: “Pero Raquel, viéndose estéril, tenía envidia de su hermana, y así dijo a Jacob: Dame hijos, de otra manera yo me muero. A la cual Jacob enojado respondió: ¿Por ventura estoy yo en lugar de Dios, que te ha privado de la fecundidad?”.

Todos sabemos que Dios es el único que da la fecundidad, el único que da y quita la vida.

Génesis 30, 22: “Asimismo acordándose el Señor de Raquel, oyó sus ruegos, y la hizo fecunda”.

1 Reyes 2, 6: “Porque el Señor es el que da la muerte y da la vida; el que conduce al sepulcro y libra de él”.

Entonces, ¿por qué una mujer que desea cumplir la voluntad de Dios hace un esfuerzo sistemático por evitar que Dios le envié una nueva vida? ¿Qué pretexto podrá tener dicha persona yendo más allá al calcular cómo tener relaciones conyugales sin embarazarse con un hijo que Dios le iba enviar? ¿Por qué una mujer (o un hombre), que cree que Dios da la fecundidad, intentaría evitar que Él fecunde haciendo un meticuloso y organizado esfuerzo, el cual involucra tablas de gráficos, ciclos, y termómetros? La respuesta es que aquellos que se involucran en una actividad como la PFN se oponen a Dios (lo cual es la esencia del pecado) y se niegan a abrirse a su voluntad.

Cuando los esposos hacen todo lo posible para evitar la prole, evitando deliberadamente los momentos fértiles y restringiendo el acto matrimonial exclusivamente a los tiempos infecundos, ellos están cometiendo un pecado contra la ley natural – están pecando contra el Dios que ellos saben es quien manda la vida. La PFN es, por lo tanto, un pecado contra la ley natural ya que Dios es el autor de la vida y la PFN frustra sus designios.

La gente sabe que la PFN es un pecado

A continuación presentamos unos testimonios muy interesantes de personas que, o utilizaron la PFN o se les enseñó la PFN. Sus comentarios fueron tomados de la sección “Cartas al editor” de una publicación que llevaba un artículo acerca de la PFN[6]. (Sus nombres aparecen en las cartas originales). Estas cartas demuestran que la mujer que usa la PFN (como también los hombres que la toleran o cooperan en ella) está convencida que es pecaminoso por la ley natural que está escrita en su corazón. Quienes usan la PFN saben que están frustrando la voluntad de Dios y practicando la anticoncepción.

“Estimado editor… Yo era una divorciada pagana sin religión antes de conocer a mi esposo quien, en aquel entonces, era un católico muy poco practicante. Yo me hice católica en 1993 y nos casamos en 1994. Yo no tenía idea que en aquel tiempo se les permitía a los católicos hacer alguna cosa para evitar la prole. Yo nunca había oído hablar de la PFN hasta que el sacerdote con quien nos reunimos por seis meses antes de nuestro matrimonio, me dio un paquete de papeles y básicamente me dijo ‘tenga, usted querrá aprender esto’. Cuando llegue a casa, brevemente ojeé los papeles. Vi los calendarios, calcomanías, y gráficos. Para ser honesta, me pareció totalmente alucinante que las personas hicieran todo esfuerzo para tener relaciones íntimas sin consecuencias. ¡También fue impactante para mí que esto lo promovieran incluso antes que tomara mis votos en el día de mi boda! El paquete lo tire a la basura y nunca volví a verlo. Estoy agradecida que nunca aprendí la PFN (…) Me pregunto ¿cuál de mis hijos no estaría aquí si hubiese decidido quedarme con esos papeles y hubiera aprendido la PFN?”.

“Estimado editor… Soy madre de siete hijos y puedo compartir mis propias experiencias. La PFN no ayudó en mi matrimonio. Luché con reconciliarme a mí misma con el hecho que las Escrituras declaran que el marido y la mujer deben ser sumisos y no separarse salvo en la oración. Estábamos evitando el embarazo (…) simple y llanamente. No puede haber nada espiritual en decirle al esposo que no puedes participar en el abrazo conyugal, por temor a que un niño sea concebido. El diccionario de Webster define la anticoncepción como: ‘prevención deliberada de la concepción o fecundación’. Registrar y revisar sistemáticamente cuáles son los días fértiles es evitar deliberadamente la concepción. Yo conozco a amigas que la usan. He hablado con ellas de manera muy personal. Ellas no quieren más hijos. Ellas están usando la PFN como un control de la natalidad, puesto que eso es lo que es. Y una amiga lo ha estado usando por 11 años y ‘no ha tenido ningún accidente’. (…) Puedo expresar que San Agustín tenía toda la razón cuando escribió en Las costumbres de los maniqueos: ‘El matrimonio, como proclaman las mismas tablas del matrimonio, une al varón y la mujer para la procreación de la prole. El que dice que procrear hijos es un pecado peor que la copulación, con ello prohíbe el propósito del matrimonio; y hace que la mujer no sea más una esposa, sino una ramera que se une con el marido para satisfacer su lujuria cuando recibe ciertos obsequios de él. Si hay esposa, hay matrimonio. Pero no hay matrimonio donde se evita la maternidad, puesto que entonces no habría esposa’. (…) Mi comentario favorito fue hecho recientemente por otro autor donde comparó la PFN a un cultivador que planta su maíz en pleno invierno como para evitar una cosecha fructífera”.

“Estimado editor… Permítame simplificar el debate de la PFN: si vuestra intención es evitar la prole en realidad no importa que método utilicéis. Ya cometisteis el pecado. Sin embargo, si utilizáis el anticonceptivo como vuestro método preferible, añadís un segundo pecado al primero. En cuanto a la tan repetida mantra de ‘graves motivos’, permítaseme decir lo siguiente: nombradme uno. Miraos bien dentro de vuestro corazón y nombradme uno que sea pero verdaderamente grave (…) Nosotros hicimos la PFN por algún tiempo (…) y he sentido una repugnancia desde entonces. Durante ese tiempo podríamos haber tenido al menos dos hijos más”.

“Al editor: La PFN es una de las infiltraciones principales de la secta del sexo new-age dentro de la Iglesia, junto con la educación sexual y la inmodestia en el vestir (…) A medida que los católicos modernos han sido condicionados a abrazar al mismo tiempo ideas contradictorias a la vez que las defienden como consonantes, se han dejado engañar fácilmente por la noción de que la PFN, como se practica comúnmente, es, de alguna manera, diferente del control de la natalidad. No tengo formación en teología moral, no obstante, yo sé incluso que el objetivo de una acción es lo que determina su substancia. Cuando una pareja se une en relaciones deliberadamente estériles, se conoce como un anticonceptivo, así de claro y simple”.

La Planificación Familiar y la PFN son de la misma tela

¿Habéis notado las similitudes entre el Planificación Familiar – el mayor proveedor de abortos del mundo – y la Plantificación Familiar Natural? Los anticonceptivos artificiales y abortivos se encuentran en las tiendas marcados como “Planificación Familiar”. Al igual que los abortistas, los planeadores de familia consideran a la prole como algo indeseable, al menos temporalmente; mientras que los verdaderos fieles siempre los han considerado como una bendición innegable de Dios mismo, planeado por su providencia desde toda la eternidad. “Don del Señor son los hijos; es merced (suya) el fruto del vientre. (…) ¡Dichoso el que llenó de ellos su aljaba! No serán confundidos…” (Salmo 126, 3,5).

En las publicaciones que promueven la PFN, el periodo fértil de la esposa a veces es clasificado como “no seguro” y “peligroso”, ¡como si el engendrar nueva vida fuere considerado una seria violación a la seguridad nacional y el pequeño infante fuese un traicionero criminal! Esto es realmente abominable.

¿Podría ser más claro que aquellos que se suscriben a este tipo de comportamiento y a este método excluyen de sí a Dios y a la prole, reemplazándolos con su propia agenda egoísta?

Tobías 6, 17: “Los que abrazan con tal disposición el matrimonio, que apartan de sí y de su mente a Dios, entregándose a su pasión, como el caballo y el mulo que no tienen entendimiento; ésos son sobre quienes tiene poder el demonio. Mas tú, cuando la hubieres tomado por esposa, entrando en el aposento, no llegarás a ella en tres días, y no te ocuparás en otra cosa sino en hacer oración en compañía de ella. (…) Pasada la tercera noche, te juntarás con la doncella, en el temor del Señor, llevado más bien del deseo de tener hijos, que de la concupiscencia…”.

La palabra matrimonio significa “el oficio de la maternidad”. Aquellos que participan en la PFN evitan el matrimonio (el oficio de la maternidad) y excluyen a Dios de sí mismos.

San Cesáreo de Arlés: “Cada vez que él se une a su esposa sin un deseo de tener hijos (…) sin lugar a dudas que comete pecado”[7].

De los errores condenados por el Papa Inocencio XI: “9. El acto del matrimonio, practicado por el solo placer, carece absolutamente de toda culpa y de defecto venial” – Condenado[8].

La PFN tiene consecuencias eternas e infinitas

Los siguientes hechos quizás sean los más incriminatorios para la práctica de la “Planificación Familiar Natural”.

Si los planificadores de la familiar se salieran con la suya, nunca hubiéremos tenido a una Santa Bernadette de Lourdes, quien nació en una cárcel; ni hubiésemos tenido a Santa Teresita de Lisieux, quien nació de una madre enferma que había perdido tres hijos seguidos; ni al gran San Ignacio de Loyola, el decimotercer hijo[9]; y ciertamente nunca hubiere existido Santa Catalina de Siena, ¡que fue la hija vigésima quinta de una familia de veinticinco hijos[10]!

Se podrían multiplicar las páginas de ejemplos de santos que fueron los últimos de muchísimos hijos. Santa Catalina de Siena y el resto de los santos que habrían sido eliminados de la existencia por la PFN se levantarán en el juicio contra la generación de la PFN. Quienes practican la Planificación Familiar Natural no habrían dudado en decirle a la madre de Santa Catalina que no había motivo alguno de tener cinco hijos (¡mucho menos veinticinco!), y que ella estaba perdiendo su tiempo padeciendo todos esos embarazos.

Sólo en la eternidad sabremos a cuántas almas inmortales se les negó la oportunidad de ir al cielo por causa de este comportamiento egoísta. La única cosa que pueda frustrar la voluntad del Dios Todopoderoso es la voluntad de sus creaturas insignificantes; porque Él no va forzar a nadie a engendrar hijos, puesto que Él no violará el libre albedrío de nadie. La PFN es un crimen de proporciones incalculables. (Sólo considere un segundo pensamiento: ¿qué tal si vuestra madre hubiese decidido no haberlo(a) tenido a usted?).

Si los planificadores de la familia hicieran las cosas a su modo, las apariciones de Nuestra de Fátima nunca hubieran ocurrido, puesto que Ella se les apareció a Lucía (la última de siete hijos), a Francisco (el octavo de nueve hijos) y Jacinta (la última de nueve hijos). Los planificadores de la familia, que por su egoísmo frustran la voluntad de Dios, habrían eliminado de la historia de la humanidad todo el mensaje de Fátima, así como el increíble milagro del sol, y las vidas extraordinarias de estos tres niños pastorcitos, y todas las gracias de conversión que fueron obtenidas por sus sacrificios heroicos. ¿Cuántos santos, conversiones y milagros habrán sido eliminados por esta práctica abominable del control de la natalidad? Sólo Dios lo sabe.

Una madre de muchos hijos, que estaba a punto de ser madre una vez más, fue a Ars (el lugar donde vivía San Juan Vianney) para pedirle ánimo. Ella le dijo: “¡Oh, estoy tan avanzada en años, Padre!”. San Juan Vianney le respondió: “¡Consuélate, hija mía, si supieras de esas mujeres que se van al infierno porque no trajeron al mundo esos niños que debían de haber nacido!”.

1 Timoteo 2, 15: Verdad es que se salvará por medio de la buena crianza de los hijos, si persevera en la fe y en la caridad, en santa y arreglada vida”.

La Escritura nos enseña que la mujer se salvará por medio de la buena crianza de los hijos (si ella es católica y muere en el estado de gracia). Pero los defensores de la PFN quieren hacernos creer que la mujer puede salvarse por medio de la no crianza de los hijos. Por otra parte, así como la mujer cumple con la voluntad de Dios y mantiene el estado de gracia en el estado de matrimonio se salva por su maternidad, de la misma manera muchísimas mujeres se condenan por no haber tenido los hijos que Dios quería que tuviesen.

“Así que buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas se os darán por añadidura” (Mt. 6, 33).

Objeciones

1ª Objeción) La Planificación Familiar Natural es una práctica justificable de control de la natalidad porque no va contra el poder natural de la procreación.

Respuesta: Ya hemos respondido a esta objeción anteriormente. No lo vamos a repetir todo aquí. Simplemente resumiremos de nuevo que la PFN está condenada porque subordina el FIN primario del matrimonio y el acto conyugal a otras cosas. Esto hace irrelevante el hecho que la PFN no hace nada para frustrar el mismo acto matrimonial, puesto que con ella se está frustrando que el fin primario del matrimonio.

2ª Objeción) El Papa Pío XII enseñó que la PFN es lícita al menos por ciertas razones. Así que no tienen derecho a condenarla, ya que él era el Papa.

Respuesta: Es cierto que el Papa Pío XII enseñó que la Planificación Familiar Natural era lícita por ciertas razones en una serie de discursos falibles en los 1950s. Sin embargo, esto no justifica la PFN. Los discursos de Pío XII fueron falibles y, por ende, eran vulnerables al error.

En el estudio de los errores papales a través de la historia como parte de los preparativos para la declaración dogmática de la infalibilidad papal, los teólogos del Vaticano I encontraron que más de 40 Papas sostuvieron opiniones teológicas erradas. En un caso bien conocido de error papal, el Papa Juan XXII sostuvo la falsa opinión de que los justos del Antiguo Testamento no recibirían la visión beatífica hasta después del Juicio Final. El Papa Honorio I, un Romano Pontífice válidamente elegido, fue condenado por el III Concilio de Constantinopla por fomentar la herejía monotelita (la creencia que Cristo sólo tenía una voluntad). Pero ninguno de esos errores fueron enseñados por los Papas desde la Cátedra de San Pedro. Del mismo modo, el discurso del Papa Pío XII a las parteras italianas no es una declaración desde la Cátedra de San Pedro.

Tal vez el caso más claro de error papal en la historia de la Iglesia fue el “sínodo cadavérico” de 897. Este fue donde el cuerpo del fallecido Papa Formoso – que a todas luces era un Papa santo y devoto – fue condenado después de su muerte por el Papa Esteban VII por una serie de supuestas violaciones de ley canónica[11]. Esta condenación del Papa Formoso por el Papa Esteban VII fue anulada por el Papa Teodoro II y por el Papa Juan IX, pero favorecida por el Papa Sergio III. Esto debería mostrarnos muy claramente que no todas las decisiones, discursos, opiniones o juicios de un Papa son infalibles.

Se puede argumentar que Pío XII fue uno de los Papas más débiles en la historia de la Iglesia. (No hablamos de los antipapas del Vaticano II ya que ellos no fueron Papas). Por nombrar unos pocos ejemplos, Pío XII permitió que floreciera la herejía y el modernismo; modernizó la liturgia de la semana santa; enseñó que la evolución teísta podía ser sostenida y enseñada por sacerdotes y teólogos católicos; y permitió que se desarrollara extendidamente la negación del dogma fuera de la Iglesia no hay salvación. Fue un Papa válido, pero en realidad fue el puente al apóstata Segundo Concilio Vaticano y de los antipapas que lo impusieron. Se engañan aquellos que creen que pueden estar seguros con seguir algo simplemente porque fue aprobado por teólogos pre-Vaticano II o por el Papa Pío XII en su capacidad falible. Si bien la Gran Apostasía estalló en el Vaticano II, su impulso para una deserción de la fe ya estaba en movimiento mucho antes del Vaticano II, como es evidente de muchos libros previos al Vaticano II donde se promueven las condenadas herejías y el modernismo. La mayoría de los sacerdotes ya habían caído en la herejía en la década de 1950s, como se prueba por el hecho que casi todos ellos aceptaron y abrazaron la nueva religión de la Iglesia del Vaticano II una vez que fue introducida.

El punto clave es que es una enseñanza infalible de la Iglesia católica que el fin primario del matrimonio (y del acto conyugal) es la procreación y la educación de la prole. La Planificación Familiar Natural subordina el fin primario del matrimonio y del acto conyugal a otras cosas y, por lo tanto, es gravemente pecaminosa.

3ª Objeción) Yo sé que la PFN es siempre mala, con la excepción de ciertas razones, y en estos casos es permitido.

Respuesta: Citaremos nuevamente al Papa Pío XI para responder a esta objeción.

Papa Pío XI, Casti connubii, # 54, 31 de diciembre de 1930:

Ningún motivo, sin embargo, aun cuando sea gravísimo, puede hacer que lo que va intrínsecamente contra la naturaleza sea honesto y conforme a la misma naturaleza; y estando destinado el acto conyugal, por su misma naturaleza, a la generación de los hijos, los que en el ejercicio del mismo lo destituyen adrede de su naturaleza y virtud, obran contra la naturaleza y cometen una acción torpe e intrínsecamente deshonesta[12].

Ningún motivo, aun cuando sea gravísimo, puede hacer que algo que es intrínsecamente malo pueda convertirse en algo honesto y bueno. La PFN subordina el fin primario del acto conyugal (la procreación y educación de la prole) a otras cosas y, por ende, está prohibida.

Y esto nos lleva a otro punto. Si la PFN no fuese pecado – si meramente fuese “natural” como dicen – entonces, ¿por qué los esposos no pueden usar la PFN durante todo su matrimonio y no tener ningún hijo? Si la PFN no fuese pecado, entonces todas las mujeres estarían perfectamente libres de usar este método de control de la natalidad para eliminar la existencia de todo niño, de modo que ni uno solo pueda nacer. Sin embargo, básicamente todos los defensores de la PFN admitirían que sería inmoral y gravemente pecaminoso usar la PFN para evitar toda nueva vida. Sin embargo, cuando ellos reconocen esto, ellos están admitiendo que la PFN es un pecado; de lo contrario, que admitan que se puede usar la PFN por todos los esposos por cualquier motivo para evitar toda prole.

4ª Objeción) En la misma Casti connubii el Papa Pío XI enseñó que las parejas casadas pueden usar los periodos cuando la mujer no puede quedar embarazada.

Papa Pío XI, Casti connubii, # 59, 31 de diciembre de 1930: “Ni se puede decir que obren contra el orden de la naturaleza los esposos que hacen uso de su derecho siguiendo la recta razón natural, aunque por ciertas causas naturales, ya de tiempo, ya de otros defectos, no se siga de ello el nacimiento de un nuevo viviente. Hay, pues, tanto en el mismo matrimonio como en el uso del derecho matrimonial, fines secundarios ―verbigracia, el auxilio mutuo, el fomento del amor recíproco y la sedación de la concupiscencia―, cuya consecución en manera alguna está vedada a los esposos, SIEMPRE QUE QUEDE A SALVO la naturaleza intrínseca del acto y, por ende, SU SUBORDINACIÓN AL FIN PRIMARIO[13].

Respuesta: El Papa Pío XI sí enseñó que los esposos pueden hacer uso de su derecho matrimonial en tiempos infértiles de la mujer (o cuando haya defecto de la naturaleza o la edad o tiempo que impide el nacimiento de un nuevo viviente). Sin embargo, él no enseñó que se pueda restringir intencionalmente el acto conyugal a los tiempos infértiles para evitar el embarazo, como lo hace la Planificación Familiar Natural.

Por esta razón, en el mismo pasaje citado anteriormente, el Papa Pío XI reitera que todo uso del derecho matrimonial – incluyendo cuando la nueva vida no se puede concebir debido al tiempo de infertilidad o a defectos naturales – ¡debe mantener los fines secundarios del matrimonio subordinados al fin primario! Esta enseñanza es un golpe mortal contra la PFN, ya que la misma PFN hace subordinar el fin primario del matrimonio (la procreación y educación de la prole) a otras cosas. Por lo tanto, en resumen, el pasaje citado anteriormente no enseña la PFN, sino meramente enuncia el principio que los esposos pueden utilizar su derecho en cualquier momento. Además, en el mismo párrafo, el mismísimo que los defensores de la PFN erradamente tuercen para justificar su pecaminosa practica de control de la natalidad, el Papa Pío XI condena la PFN reafirmando la enseñanza del fin primario del matrimonio, el cual la PFN subordina a otras cosas.

5ª Objeción) Todos admiten que la “Planificación Familiar Natural” puede usarse para ayudar a la esposa a lograr un embarazo. Por lo tanto, el mismo método se puede usar para evitar el embarazo.

Respuesta: Si los esposos usan la Planificación Familiar Natural para realizar un embarazo, entonces ello es lícito porque en este caso están haciendo todo lo posible para cumplir con el fin primario del matrimonio (la procreación y educación de la prole). Si los esposos usan la Planificación Familiar Natural para evitar el embarazo, es ilícito porque, en este caso, están haciendo todo lo posible para evitar el fin primario del matrimonio (la procreación y educación de la prole).

6ª Objeción) Pero mi sacerdote tradicional me instruyó en la PFN.

Respuesta: Cuando un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo (Mateo 15, 14). Los esposos que usan la PFN saben que están cometiendo pecado. Está escrito en sus corazones. Ellos no necesitan que un sacerdote les diga que ello es malo. Sí, los sacerdotes que obstinadamente instruyen a las personas acerca de la PFN como algo bueno y defienden este método de control de natalidad también son culpables, pero esto no quita la responsabilidad a los esposos que siguen su mal consejo.

Por eso hacemos hincapié que aquellos que aportan dinero a los sacerdotes “tradicionalistas” que promueven o aceptan la PFN deben dejar de hacerlo inmediatamente si es que no quieren tomar parte de su pecado y seguirlos al infierno, ya que estos sacerdotes están llevando almas al infierno.

Esto incluye a los sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, la Sociedad San Pío V, la C.M.R.I. y casi todos los sacerdotes independientes en esta época de la Gran Apostasía.

Conclusión

Los esposos que han utilizado la PFN, pero que están dispuestos a cambiar, no deben desesperar. La PFN es malvada, pero Dios es misericordioso y perdonará a los que están firmemente resueltos a cambiar sus vidas y confesar sus pecados. Los que han usado la PFN necesitan arrepentirse de su pecado y confesar a un sacerdote válidamente ordenado que practicaron el control de la natalidad (debe mencionarse por cuánto tiempo se usó). Tanto la esposa como el marido que estuvieron de acuerdo en usar la PFN tienen que confesarlo. Deben abrirse a la voluntad de Dios. Que Él decida cuántos hijos desea enviarles – sin preocupaciones o conocimiento de gráficos, ciclos fértiles o estériles –, buscando primero el reino de Dios y su justicia, dejando que Dios planifique su familia.

Notas:



[1] The Papal Encyclicals [Las Encíclicas Papales], de Claudia Carlen, Raleigh: The Pierian Press, vol. 5, p. 227.

[2] The Papal Encyclicals, vol. 3 (1903-1939), pp. 399-400.

[3] The Papal Encyclicals, vol. 3 (1903-1939), p. 394.

[4] The Papal Encyclicals, vol. 3 (1903-1939), p. 399.

[5] The Papal Encyclicals, vol. 3 (1903-1939), p. 394.

[6] http://www.seattlecatholic.com

[7] Jurgens, The Faith of the Early Fathers [La Fe de los Primeros Padres], Collegeville, MN, The Liturgical Press, 1970, vol. 3:2233.

[8] Denzinger, The Sources of Catholic Dogma, B. Herder Book. Co., Thirtieth Edition, 1957, no. 1159.

[9] John. J. Delaney, Pocket Dictionary of Saints [Diccionario pequeño de los santos] (edición íntegra inglesa), New York: Double Day, 1980, p. 251.

[10] John. J. Delaney, Pocket Dictionary of Saints (abridged edition), 110.

[11] Warren H. Carroll, A History of Christendom [Una Historia de la Cristiandad], vol. 2 (The Building of Christendom [Construyendo la Cristiandad]), 1987, p. 387.

[12] The Papal Encyclicals, vol. 3 (1903-1939), p. 399.

[13] The Papal Encyclicals, vol. 3 (1903-1939), p. 394.

lunes, 30 de enero de 2012

DISCERNIENDO EL DINAMISMO DE LOS DE LOS INDIVIDUOS Y DE LOS PUEBLOS

Plinio Corrêa de Oliveira

Es posible distinguir los lados buenos y malos en el alma humana, o, si se quiere, el hombre nuevo y el viejo. En el hombre viejo se encuentras varios defectos; en el hombre nuevo, cualidades. Los aspectos buenos se alimentan recíprocamente entre sí, de la misma manera que los malos. Además, las cualidades se oponen a los vicios de manera tal que siempre están en batalla continua. A veces, sin embargo, esta lucha se da en una relación de coexistencia.

Por ejemplo, imaginemos a un hombre que es tentado de asesinar a alguien. Para luchar contra esta tentación, él distrae su mente pensando en algo agradable, digamos, él pretende que se gana la lotería. En cuanto huye de la primera tentación, él cae, sin embargo, en la indolencia de un sueño imaginario de la riqueza, que es otra tentación, aunque más sutil que la primera.

Al darse cuenta de esto, desvía de nuevo su atención tomando un libro sobre los héroes medievales. Sin embargo, la vanidad lo lleva a colocarse en el papel de cada uno de esos grandes personajes. Al hacer esto, cae en una especie de adoración de sí mismo.

Aquí podemos ver cómo los diferentes defectos se interrelacionan entre sí, aun cuando sea buena la intención de la persona de luchar contra la tentación. Su vida espiritual está tan deteriorada es incapaz de dar un paso sin que su lado malo lo capture de alguna manera u otra. Por lo tanto, él no marcha de lo malo a lo bueno, sino que de un mal mayor a un mal menor, y termina siendo vencido por sus defectos.

Por el contrario, si él reprime su mala tendencia de asesinar apelando al honor, y no al deseo de placer, otras buenas cualidades que él tiene despiertan y afloran con plena nitidez. Por ejemplo, mientras piensa en su honor su fe se incrementa y brevemente recurrirá a lo sobrenatural, más oración, etc.

De esa manera, los diferentes estados de espíritu de un hombre encuentran en él correlaciones y apoyos mutuos u oposiciones y luchas.

De manera análoga, esto mismo ocurre en una nación. Yo creo que el conocimiento de esto es indispensable para entender la revolución tendencial (*). La fibra misma de la vida de una nación está formada por las interrelaciones llevadas a cabo por sus defectos y cualidades.

Si bien que el aspecto moral de este análisis es el más importante, también hay aspectos intelectuales y culturales que se deben considerar, como también las formas en que un pueblo ejerce su voluntad o actúa. Es necesario añadir al cuadro estos factores para así tener una visión objetiva de la psicología de un pueblo.

Pero uno no debe quedarse en una especie de análisis estático como el de una foto que revela el momento presente de esa psicología. Es necesario observar las corrientes subrepticias de interinfluencias psicológicas no apenas para comprender el presente, sino también para conocer lo que un pueblo va a hacer y pensar en el futuro. La capacidad de discernir esos elementos en la psicología de un pueblo es una forma de profetismo que permite a una persona comprender los aspectos más sutiles de la realidad en el presente, como también la dirección por la cual un pueblo se dirige. Con esta comprensión, él es capaz tanto de estimular ese curso para el futuro o detenerlo.

El dinamismo del pueblo elegido brilló especialmente en el rey Salomón

Esto no es algo que se aprehende partiendo de la zona cero, como un estudiante que aprende a ser abogado asistiendo a una escuela de leyes. Esta es una vocación que Dios da a algunos hombres. Lo que debe hacer todo hombre que ha sido llamado a esto es comprender y amar su vocación y realizarla en su propio rol. Si lo hace así, las cosas comienzan a ordenarse en el lugar que corresponde y él puede avanzar. El primer presupuesto de la cuestión, su ABC, es que se debe ser uno mismo más que imitar a otros, o fomentar el respeto humano, o soñar con el éxito mundano o ceder a las tentaciones de impureza.

Lo que sigue a continuación es un intento para que nos animemos a asumir el rol al cual fuimos llamados a desempeñar en esta orientación de las personas y los pueblos.

El dinamismo de los individuos, familias y naciones

En la inmensa partida de ajedrez de la historia, Dios decide dar a los hombres diferentes tipos de dinamismos, por medio de los ángeles que actúan en la naturaleza. Como en un tablero de ajedrez, aquí hay un caballo que es más poderoso, allí hay un alfil que es más débil, por allá una torre que parece indestructible pero que puede ser socavada por las termitas (peones). En cada momento de la historia se está jugando una partida de ajedrez gigante, formada por millones de partidas de ajedrez más pequeñas. Dios distribuye los dinamismos y las gracias de forma tal que en gran medida Él orienta el juego, sin limitar la voluntad libre de los humanos participantes.

Por lo tanto, el conocimiento de lo que sucederá en el futuro supone una comprensión de esos diferentes dinamismos: lo qué son, quién los tiene, y cómo se desarrollan. Los individuos, las familias, las ciudades, los estados, los países y las civilizaciones tienen sus diferentes dinamismos.

Por ejemplo, en la civilización occidental, había dos enormes dinamismos que actuaban en Europa: su historia fue impulsada por un buen ciclón, las Cruzadas; y también por uno malo, las invasiones musulmanas. La fuerza de esos ciclones condicionó la dirección de la historia durante siglos.

Las Cruzadas, un dinamismo bueno que se siente hasta hoy

Hay hombres que corresponden a la gracia y cumplen con su vocación arrastrando con ellos toda una época histórica y hay otros cuyos pecados tienen consecuencias análogas. Ellos desataron dinamismos, reunieron cargas de energía que estaban dispersas, impulsándolas hacia adelante. Carlomagno fue uno de esos hombres. Él sintetizó de tal manera el heroísmo, la grandeza, la majestad, la magnanimidad, la generosidad para con los pobres y la dedicación por la Iglesia que, hasta hoy, esas cualidades en él brillan y nos influencian en el buen sentido.

Esto no es un mito o una fantasía. Es la realidad que podemos sentir en nuestras almas. Aquellos que dicen que es un mito son aquellos incapaces de ver nada de esto. Es como el hombre sordo, que dice que toda la música es un mito, porque es incapaz de escuchar. Él sería más humilde y prestaría un mejor servicio a todos con sólo admitir que, “soy sordo”.

Un hombre que personificó el ideal de un rey fue Luis XIV de Francia. Nosotros sabemos que su vida moral fue gravemente censurable, pero también lo fue Salomón en el Antiguo Testamento. Luis XIV desempeña un rol en la historia. En su tiempo, todos los reyes de Europa siguieren sus acciones y trataron de imitarlo. Esto no fue porque ellos querían imitarlo movimos por lo mundano; ellos lo miraban a él por la fuerza del dinamismo que Dios le había dado que influyó en todo su siglo.

También podemos ver este dinamismo en los roles que Dios asigna a los pueblos en la historia. Es muy hermoso ver cuando un dinamismo entra en un pueblo y lo ilumina desde el interior; de ahí en adelante, todo lo que el pueblo hace es tomado por un brillo especial. Esto puede ser un fenómeno natural, sobrenatural o preternatural. Como consecuencia de ese dinamismo, un pueblo se vuelve esplendoroso.

En el Antiguo Testamento, esto ocurrió con el pueblo elegido en la etapa de oro de su historia, esto es, durante los reinados de David y Salomón. El episodio de la reina de Saba viajando de lejos para ver al rey Salomón fue una repercusión de la brillantez de la vocación que Dios le dio a todo el pueblo que brilló especialmente en él.

Luis XIV personificó el ideal de rey

En la historia del Nuevo Testamento, el pueblo francés recibió una gracia similar de predilección en el bautismo de Clovis, cuando Francia se convirtió en la hija primogénita de la Iglesia.

La historia de un pueblo es en muchos sentidos la historia de ese esplendor que habita en él. En determinado momento, sin embargo, el esplendor comienza a disminuir, como lo hizo Francia después de la Revolución francesa. O alguien reenciende ese esplendor o el dinamismo desaparece y nada avanza más. Estos son algunos ejemplos de los misteriosos crescendos y descrecendos de la historia.

Esta es una visión general de lo que yo considero el estrato más profundo de la realidad con una indicación de los roles desempeñados por lo natural, lo sobrenatural y lo preternatural en ella.

Continuará con la parte II, titulada: DISCERNIENDO EL ROL HISTÓRICO DE LAS NACIONES

Publicado originalmente en: TIA

(*) En la Revolución podemos distinguir tres profundidades, que cronológicamente hasta cierto punto se interpenetran. La primera, esto es, la más profunda, consiste en las tendencias. Esas tendencias desordenadas, que por su naturaleza luchan por realizarse, no conformándose ya con todo un orden de cosas que les es contrario, comienzan por modificar las mentalidades, los modos de ser, las expresiones artísticas y las costumbres, sin, desde luego, tocar de modo directo ―habitualmente por lo menos― en las ideas. (Revolución y Contra-Revolución, Parte I, cap. V. 1)

Lo Peor del Aborto: Matar a un NO inocente

El Diablo celebra cada vez más el MERCADO DEL ABORTO.

Con él mata varios pájaros de un tiro:

1º Roba almas que fueron pensadas y creadas por el que las formó desde el seno de su madre: “Por Ti he sido sustentado desde el vientre” (Salmo 71, 6). Pero además,

2º induce al HOMICIDIO. Tanto los padres, los doctores, los políticos, los periodistas, los opinólogos que consintieron de una manera u otra con algún aborto, con muchos o con todos; sufren la pena de estar excomulgados y en pecado mortal; del que si no se arrepienten a tiempo, irán al Infierno con NO SÓLO las penas de daño, que es el dolor de estar separado para siempre de Dios (como el que padecerán los niños nonatos que directa o indirectamente ASESINARON); sino también con las penas del fuego y del dolor tremendamente profundo y eterno del Infierno.

3º Sustenta el peor crimen: LA HEREJÍA. Recordando la sentencia infalible del Papa San Pío X en Editae Sapae: “Es un hecho cierto y bien establecido que no hay ningún otro crimen que ofenda tan gravemente a Dios ni le cause su gran ira, como lo hace el vicio de la herejía”; deberíamos recordar la facilidad con la que el demonio, por medio de sensibilidad carnal, el respeto humano, el desorden doctrinal o de valores (que siempre terminan anteponiendo el hombre al Dios que merece el primer lugar en todo) puede arrojarnos al "infierno" en tierra de la herejía y de la apostasía.

Basta ver el ECUMENISMO, el SINCRETISMO y la COMMUNICATIO IN SACRIS con herejes, cismáticos e idólatras que, como prácticas enemigas de Dios y de su Iglesia, solemnemente censuradas y castigadas, afloran por doquier para hacer de una repulsión compartida una “causa” común. Pues sépase que no hay otra causa y fundamento del bien que la Verdad; y sin ésta, temerario es todo consorcio y acción conjunta.

Cuántos son los protestantes con los falsos católicos que hacen de la “SANGRE INOCENTE” que tantas veces acusa la Biblia; la traslación herética a los niños abortados.

¡Los niños abortados no se salvan! Ellos no son concebidos y engendrados inocentes. Ellos pierden a Dios porque el pecado original, que sólo se lava con las aguas del Bautismo, no les fue borrado. Quien dice lo contrario es un HEREJE. Y ser un hereje acarrea un infierno con peores castigos que el de perder sólo a Dios.

¿O diremos como Rousseau que el hombre nace bueno y la sociedad lo pervierte? ¿Caeremos en esa subversiva filosofía y en esa antigua herejía del pelagianismo? Negar el pecado original es negar la NECESIDAD ABSOLUTA DEL BAUTISMO, es negar la Encarnación de Cristo, es negar la Cruz redentora y todos los tesoros que la misericordia de Dios, con tanto amor, nos regaló a través de su Hijo Jesucristo y de su Iglesia, que es su Cuerpo.

El alma que muere sin bautismo no nace a la Vida. Pero aquel que sostiene la herejía de afirmar inocencia (en sentido literal) en cualquier persona manchada con el pecado original, aún de días de gestación; se hace acreedor a un infierno mucho más terrible.

Por eso enseña la Iglesia infaliblemente:

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, sesión 11, 4 de febrero de 1442, ex cathedra: “En cuanto a los niños advierte que, por razón del peligro de muerte, que con frecuencia puede acontecerles, como quiera que no puede socorrérseles con otro remedio que con el bautismo, por el que son librados del dominio del diablo [el pecado original] y adoptados por hijos de Dios, no ha de diferirse el sagrado bautismo por espacio de cuarenta o de ochenta días o por otro tiempo según la observancia de algunos…”.

Papa Martín V, Concilio de Constanza, sesión 15, 6 de julio de 1415 – Condenando los artículos de Juan Wiclef – Proposición 6: “Los que afirman que los hijos de los fieles que mueren sin bautismo sacramental no serán salvos, son estúpidos e impertinentes por decir esto”. – Condenado

Papa San Zosimo, Concilio de Cartago, Canon sobre Pecado y Gracia, 417: “También se ha decidido, que si alguno dijese que por esta razón el Señor dijo: ‘En la casa de mi Padre hay muchas moradas’ [Juan 14, 2], que ello puede entenderse que en el reino de los cielos habrá algún lugar intermedio o cualquier otro lugar donde viven los niños benditos que partieron de esta vida sin el bautismo, sin el cual no pueden entrar en el reino de los cielos, que es la vida eterna, sea anatema”.

Papa Pablo III, Concilio de Trento, del Pecado Original, sesión V, ex cathedra: “Si alguno niega que hayan de ser bautizados los niños recién salidos del seno de su madre, aun cuando procedan de padres bautizados, o dice que son bautizados para la remisión de los pecados, pero que de Adán no contraen nada del pecado original que haya necesidad de ser expiado en el lavatorio de la regeneración para conseguir la vida eterna, de donde se sigue que la forma del bautismo para la remisión de los pecados se entiende en ellos no como verdadera, sino como falsa: sea anatema”.

Lo cual significa que el lavatorio de la regeneración, que es el santo sacramento del bautismo, es de absoluta necesidad para todas las almas que viven desde la promulgación del Evangelio. Quien lo niega no siente como siente la Iglesia.

Es necesario nacer por el agua para entrar en el Reino de Dios. Pero para el Segundo Nacimiento, es necesario el Primero. Es necesario NACER. Entonces lo que dijo Jesús en Jn 3, 5: “El que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios”; podría también decirse: “El que no nace (...) no puede entrar en el reino de Dios”. Por eso la Iglesia siempre bendijo los vientres de las embarazadas, y hay tantas oraciones para la “Dulce Espera”. He ahí la importancia del natalicio, y las tragedias de la acción diabólica y el desorden que ha causado el pecado original en el mundo, los que frustran absolutamente todos los nacimientos. Cristo murió por TODOS para salvar a MUCHOS (que son la minoría de TODOS). Cristo murió para que todos se salven, para que todos nazcan; pero si se pierden, si no nacen; es por el pecado de los padres o porque Dios en su Omniciencia evitó peores condenaciones, o por diversas adversidades que jamás son hijas de la voluntad Divina. Dios en su infinita misericordia, de todo mal que permite (Él no crea el mal) siempre permite justamente el mal menor: ¿Quién puede juzgar sus designios por aquellos no nacidos, más aún en estos tiempos de apostasía y de tremendas y numerosísimas condenaciones infernales? Por algo dijo del traidor: “Más le valdría no haber nacido” (Mt 26, 24; Mc 14, 21). Pues es preferible no haber nacido que convertirse en un apóstata y un hereje.

No en vano dice el Hno Pedro Dimond OSB:

“La peor parte del aborto es el hecho de que a estos niños se les impide la entrada al cielo; no lo es el que no lleguen a vivir en este mundo pagano. Satanás se deleita en el aborto porque sabe que sin el sacramento del bautismo estas almas nunca podrán ir al cielo. Si los niños abortados fuesen directamente al cielo sin el sacramento del bautismo, como muchos creen hoy, entonces Satanás no estaría detrás de los abortos”.

Publicado originalmente en: La Puerta Angosta

miércoles, 25 de enero de 2012

Perder la fe en nombre de la fe

Hace un par de semanas, uno de nuestros lectores nos preguntaba por la doctrina de la Iglesia sobre los métodos de anti-concepción. Citamos, en el correo de respuesta, la encíclica Castii Connubii de SS. Pio XI, sobre el matrimonio cristiano. En ese documento pontificio, se explican los fundamentos del sacramento del matrimonio, contexto en el cual el santo padre explica los fines primarios y secundarios del matrimonio, así como otros aspectos relevantes del sacramento.

El manual de anti-concepción “natural”

Nuestra lectora, quien asistía regularmente a los círculos de “formación” del Opus Dei, contra-argumentaba diciendo que no solamente había aprendido el método de anticoncepción “natural” (la contracepción de suyo va contra la “naturaleza” del acto matrimonial) llamado el método Billings, sino que en ese movimiento modernista había recibido un manual en el cual puede seguir paso a paso este método, documento recibido en la Universidad de los Andes. Vea foto adjunta.

Manual promovido en la Universidad de Los Andes, dirigida por el Opus Dei


Contenido del manual

La introducción y los sofismas para justificar el error
Los monitores le enseñaban este método indicando que había sido aprobado por el magisterio de la Iglesia. Más aún se reafirmaba en ella esta convicción toda vez que el anti-papa Benedicto XVI en su libro herético “Luz del mundo, entrevista con Peter Seewald” afirma que la anticoncepción llamada “natural” (¡!) es una forma de vida:
“Pregunta – Pero, ¿en realidad la Iglesia rechaza cualquier tipo de regulación de la concepción ? Respuesta – No . Después de todo, todo el mundo sabe que la Iglesia afirma la regulación natural de la concepción, que no sólo es un método, sino también una forma de vida”, Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 147.

La doctrina católica es diametralmente opuesta a la herejía promovida por el anti-papa Benedicto XVI y del Opus Dei

Esta lectora nos pidió que explicáramos por qué la posición católica es diametralmente opuesta a lo que ese movimiento religioso herético le enseña. Y la respuesta es muy simple: el magisterio de la Iglesia define la práctica de ese método “natural” como un vicio contra el fin primario del matrimonio, el llamado “onanismo conyugal”. Onán, en el Antiguo Testamento, hacía una práctica similar al método Billings ya que no quería que su mujer quedase embarazada. La respuesta de Dios fue inmediata: lo mató. Con esto la Iglesia demuestra – al contrario de lo que sostienen los seudo católicos que promueven una fe cuyos dogmas son exclusivamente los gustos individuales – que Dios aborrece el onanismo conyugal, vicio que impide el fin primario del matrimonio: la procreación, “Creced y multiplicaos y llenad la tierra”, Gen 1, 28.

Los argumentos contra la fe

Luego de consultar a los monitores del “círculo” de formación del Opus Dei por este punto doctrinario, nos comentó que la aprobación de la Iglesia al método “natural” se explicaría porque la mayoría de las familias no podrían sostener una prole numerosa. Y la Iglesia, entendiendo el problema económico del hombre moderno, aceptaba en consecuencia esta práctica. Si por un segundo le diésemos la razón a esos supuestos “católicos” nos veríamos, por lógica, forzados a aceptar alguna de estas dos absurdas consecuencias:
Primero, cuando Dios dice en el Génesis al hombre, “Creced y multiplicaos” sencillamente se habría equivocado, se requeriría algo más preciso como “multiplicaos sólo si dispones del dinero para hacerlo”. ¿No es acaso una ofensa a Dios pensar así?
Segundo, Dios le pediría al hombre algo que este no podría dar. Le pediría tener una descendencia numerosa a la cual él no podría dar sustento: el resultado sería que la prole moriría en la escasez y miseria total. Incluso los paganos reconocen, por un principio conforme al orden natural, que se falta a la justicia con quien se le exige algo que no puede dar. En otras palabras, si exigiéramos a un infante de 5 años que rindiera un examen de graduación en una facultad de economía, aún a las conciencias más deformadas por la pastoral moderna, les resultaría fácil reconocer que esa exigencia “no sería justa”
El Papa Pio XI en su encíclica Castii Connubii, por definición del Concilio Vaticano I, hace uso de la infalibilidad pontificia. Es dogma de fe que el Santo Padre es infalible cuando hace uso del oficio de doctor y pastor de la Iglesia y enseña a la Iglesia universal materias de fe o moral. Todos estos requisitos se cumplen en Castii Connubii, lo que coloca a los falsos católicos del Opus Dei frente a la disyuntiva de obedecer o rechazar lo que infaliblemente enseña la Iglesia. ¿Qué hacer? ¿Obedecer con filial obediencia o revelarse con el orgullo de la serpiente? Es lamentable constatar la irrefutable realidad: este grupo seudo-católico sigue adelante enseñando el error a sabiendas y así, va haciendo que los fieles pierdan la fe, en nombre de la fe: una de las peores atrocidades de la historia de la civilización cristiana.
Fuente: http://elcruzado.org
Descargue aquí la Enciclica Casti Connubii PP Pio XI

sábado, 24 de diciembre de 2011

Feliz Navidad a todos los verdaderos católicos!

A todos los verdaderos católicos que defienden la verdadera fe tradicional y que rechazan a la falsa Iglesia apóstata nacida del Vaticano II, les dejo estos bellos cantos navideños tradicionales.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Vejez: ¿decrepitud o apogeo?

Plinio Corrêa de Oliveira

Cómo se engaña el mundo moderno cuando sólo ve en el envejecimiento una decadencia. Cuando se sabe apreciar más los valores del espíritu de que los del cuerpo, envejecer es crecer en lo que el hombre tiene de más noble, que es el alma, si bien que signifique la decadencia del cuerpo, que es apenas el elemento material de la persona humana.

¡Y que decadencia! Es verdad que el cuerpo pierde su belleza y vigor. Pero éste se enriquece con la transparencia de un alma que a lo largo de la vida supo desarrollarse y creer. Transparencia esta que constituye la más alta belleza de que la fisonomía humana sea capaz.

Santa María Eufrasia Pelletier, nació en La Vandée, Francia en 1796, fundadora de una Congregación docente femenina, falleció en 1868. Su fiesta se celebra el día 24 de abril.

Nada de lo que signifique hermosura le faltó en su juventud, la perfección de los trazos, la belleza de los ojos y del cutis, la distinción de su fisonomía, la nobleza de porte, la elegancia y la gracia de la juventud.

Agregamos: el esplendor de un alma clara, lógica, vigorosa, pura, reflejándose fuertemente en su faz.

Es el tipo magnífico de joven cristiana

Veámosla en su ancianidad. Del encanto de los viejos tiempos, resta apenas un vago perfume. Pero otra hermosura más alta brilla en este semblante admirable. ¡La mirada ganó en profundidad, una serenidad noble e imperturbable parece preanunciar en ella algo de la nobleza trascendente y definitiva de los bienaventurados en la gloria celestial!

El rostro conserva el vestigio de las arduas batallas de la vida interior y apostólica de los Santos. Alcanzó algo de fuerte, de completo, de inmutable: es la madurez en el más bello sentido de la palabra. La boca es un trazo rectilíneo, fino, expresivo, que trae la nota típica de una templanza de hierro. Una gran paz, una bondad sin romanticismo ni ilusión, con algún resto de la antigua belleza, refleja aún esta fisonomía.

El cuerpo decayó, pero el alma creció tanto, que ya está toda en Dios, y hace pensar en la palabra de San Agustín: nuestro corazón, Señor, fue creado para Vos, y sólo está en paz, cuando reposa en Vos.

¿Quién osaría afirmar que, para Santa María Eufrasia, envejecer fue lo mismo que decaer?

domingo, 27 de noviembre de 2011

La verdadera santidad es fuerza de alma y no debilidad sentimental

Plinio Corrêa de Oliveira

La Iglesia enseña que la verdadera y plena santidad es el heroísmo de la virtud. La honra de los altares no es concedida a las almas hipersensibles, débiles, que huyen de los pensamientos profundos, del sufrimiento pungente, de la lucha, en fin, de la cruz de Nuestro Señor Jesucristo. Acordándose de las palabras de su Divino Fundador, “el Reino de los Cielos es de los violentos” (Mt. 11, 12), la Iglesia sólo canoniza a los que en vida combatieron auténticamente el buen combate, arrancando el propio ojo o cortando el propio pie cuando causaba­ escándalo, y sacrificando todo para seguir únicamente a Nuestro Señor Jesucristo.

En realidad, la santificación implica el mayor de los heroísmos, pues supone no sólo la resolución firme y seria de sacrificar la vida si fuere necesario, para conservar la fidelidad a Jesucristo, sino más todavía, la de vivir en la tierra una existencia prolongada, si ello le place a Dios, renunciando en todo momento a lo que más se quiere, para apegarse apenas a la divina voluntad.

Cierta iconografía, lamentablemente muy frecuente, presenta a los santos bajo un aspecto muy diferente: criaturas blandas, sentimentales, sin personalidad ni fuerza de carácter, incapaces de ideas serias, sólidas y coherentes, almas llevadas apenas por sus emociones y por ello totalmente inadecuadas para las grandes luchas que la vida terrena trae siempre consigo.

* * *

La figura de Santa Teresita del Niño Jesús fue especialmente deformada por la mala iconografía. Rosas, sonrisas, sentimentalismo inconsistente, vida suave, despreocupada, huesos de azúcar y sangre de miel, es la idea que nos dan de la grande, de la incomparable santa.

¡Cómo todo esto difiere del espíritu vasto y profundo como el firmamento, rutilante y ardiente como el sol, y sin embargo tan humilde, tan filial, con que se toma contacto cuando se lee la Historia de una Alma!

* * *

Nuestros dos clichés presentan, por así decir, a dos “teresitas”­ diferentes y hasta opuestas una de la otra. La primera nada tiene de heroico: es la Teresita insignificante, superficial, almibarada, de la iconografía romántica y sentimental. La segunda es la Teresita auténtica, fotografiada poco antes de su muerte. La fisonomía está marcada por la paz profunda de las grandes e irrevocables renuncias. Los trazos tienen una nitidez, una fuerza, una armonía que sólo las almas de una lógica de hierro poseen.

La mirada habla de dolores tremendos, experimentados en lo que el alma tiene de más recóndito, pero al mismo tiempo deja ver el fuego, el aliento de un corazón heroico, dispuesto a avanzar cueste lo que cueste.

Contemplando esta fisonomía fuerte y profunda, como sólo la gracia de Dios puede transformar el alma humana, se piensa en otra Faz: la del Santo Sudario de Turín, que ningún hombre podría imaginar y tal vez ninguno ose describir. Entre la Faz del Señor muerto, que es de una paz, una fuerza, una profundidad y un dolor que las palabras humanas no consiguen expresar, y el rostro de Santa Teresita, hay una semejanza imponderable pero inmensamente real.

¿Y qué tendrá de extraño que la Santa Faz haya impreso algo de sí en el rostro y en el alma de aquella que en religión se llamó precisamente Teresa del Niño Jesús y de la Sagrada­ Faz?

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