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miércoles 29 de abril de 2009

La Conjuración Anticristiana: Corrupción de las ideas - Iniciaciones

Este libro lo publicamos por capítulos. Los interesados en recibir el libro por email escriba a la dirección de contacto escribiendo simplemente: La Conjuración Anticristiana.

LA CONJURACION ANTICRISTIANA
EL TEMPLO MASONICO LEVANTADOSOBRE LAS RUINAS DE LA IGLESIA CATOLICA
Mons. Henri Delassus, Doctor en Teología. 1910
Société Saint Augustin – Desclée, De Brouwer et Cia., Lille, 41, Rue du Metz
CAPÍTULO XXX
CORRUPCIÓN DE LAS IDEAS (continuación)
II.- INICIACIONES
Al atraer a alguien para su seno, si la masonería comenzase dándole a conocer y mostrarle claramente su objetivo, en la mayoría de las veces, causaría en el neófito un espanto e incluso un pavor tales, que éste buscaría evadirse. Por eso, procede con más prudencia. Inicialmente, el discípulo de las logias se encuentra ahí en una atmosfera que no puede respirar por mucho tiempo sin que su alma quede intoxicada. “Las logias, dice Piccolo-Tigre, discurren sin cesar sobre los peligros del fanatismo, sobre la felicidad de la igualdad social y sobre los grandes principios de la libertad religiosa. Entre dos festines ella tienen anatemas fulminantes contra la intolerancia y la persecución.”
Las iniciaciones hacen a los aspirantes entrar en el espíritu de la masonería, mejor aún de que los discursos que ellos oyen.
El primer objetivo de la iniciación es purificar al aprendiz de toda mentalidad cristiana, si es que posee una. El compañero, habiendo retornado así al estado de naturaleza, sin preconceptos religiosos y sociales, será capaz, haciéndose maestre, de adquirir una nueva mentalidad.
Un niño criado en la sociedad cristiana ve, juzga, y actúa cristianamente; el masón, nacido a la luz del templo verá, juzgará y actuará masónicamente. No es necesario sugerirle los actos. El Maestro Perfecto, en la presencia de un juicio a hacer, de una decisión a tomar, juzgará y actuará por instinto, siguiendo los preceptos de la masonería, para el bien de la Orden; la disciplina cristiana habrá sido sustituida por la esclavitud masónica.
Desde los primeros pasos dados en la sociedad, ella le dice que posee un secreto para obtener la felicidad de la humanidad y el soberano bien de sus miembros, y que ellos no pueden llegar al conocimiento de ese secreto sino a través de sucesivas iniciaciones. Esas iniciaciones son hechas a través de escenas simbólicas sabiamente graduadas. En una comunicación confidencial fechada el 1 de marzo de 1902, por el Gran Colegio de los Ritos, Supremo Consejo del Gran Oriente de Francia, a los Consejos Filosóficos y a los Capítulos de la Federación, se dice:
“Nuestros símbolos representan antes de todo procedimientos de educación filosófica y al mismo tiempo de unión. Bajo formas materiales, ellos expresan por medio de emblemas un cierto número de verdades morales aceptadas por todos nuestros adeptos, y que es conveniente recordarles incesantemente, dirigiéndolos simultáneamente a su buen sentido y a su razón…
“Las oficinas superiores deben ser, de alguna manera, como las escuelas normales de la Orden; escuelas que deben consagrarse antes que todo al estudio de la ciencia masónica. Sus miembros irán en seguida a llevar para las logias lo que hubieren aprendido ahí. Ellos lo harán con tacto y prudencia.”[1]
__________
[1] Esta circular fue publicada, por entero, por Bidegain en su libro Le Grand-Orient de France, pp. 142-152.
En cada iniciación los candidatos son atentamente observados. Hay los que se detienen en las apariencias exteriores, que no buscan darse cuenta de sus significados, en penetrar en el misterio. Esos son dejados en la ingenuidad y forman la primera fila de la sociedad, a la cual, no obstante, prestan importantes servicios.
Aquellos cuya inteligencia penetra más allá del velo de los símbolos, y que dan testimonio de que su espíritu se abre a los ideales masónicos, son convidados a subir más alto.
“Las ceremonias son simbólicas – decía el F:. Regnier en una sesión común de las logias, realizada en Lyon, el día 3 de mayo de 1882 –, practicadas por masones inteligentes; su significación produce sus frutos.” Y en el discurso de clausura de la Convención de 1883 del Gran Oriente de Francia, el F:. Blatin también decía: “La Francmasonería, en su simbolismo perfeccionado por una larga tradición, y que ella puede aun modernizar a su bien placer sin ofender a su propia Orden, posee la contrapartida saludable y el contraveneno del simbolismo religioso.”
Esos símbolos son simultáneamente luz y tinieblas; son conceptos de tal manera que iluminan a estos y ciegan a aquellos. Gerbet, después obispo de Perpignan, publicó en 1832, en el Mémorial Catholique, los documentos de un jefe de las sociedades secretas, aprendidos después de su muerte, dice él, “por un personaje de alta posición.” Después de haber explicado en lo que constituye la libertad y la igualdad en el sentido masónico, dice: “Tal es la fuerza de nuestra doctrina. Pero persuadámonos bien de que no podemos jamás exponerla súbitamente a la luz del día, ni en términos tan formales a todos los aspirantes. Un espíritu perspicaz podría deducir consecuencias muy funestas a las intenciones que ella esconde. Así, apenas lo hayamos hecho oír esas dos palabras sagradas: Libertad, Igualdad,[1] y luego debemos saber prevenir o por lo menos parar el curso de sus reflexiones, contra las cuales nuestros emblemas y nuestros símbolos ofrecen un remedio cierto, empleándolos inmediatamente para distraer intencionalmente el espíritu del aspirante a través de la variedad de asuntos que se le presentan: recurso admirable y fruto de la política refinada de nuestro célebre autor (fundador), por demás versado en el conocimiento del corazón humano para tenernos preparado, con toda astucia imaginable, la taza encantadora y misteriosa que debemos presentar y hacer pasar sin cesar en el alma de cada hermano, siempre oculta y bajo una forma inocente, que disfraza su verdadero sentido.”
En seguida el autor distingue entre los espíritus penetrantes, los espíritus inquietos y los imbéciles. “Debemos, dice él, poner cada una de esas categorías a la par de nuestra doctrina, pero no comunicarla a cada uno al mismo tiempo ni de la misma manera. A los primeros, el verdadero sentido no tarda en ser conocido. Los segundos no deben ser llevados a ese alto conocimiento sino por grados, por emblemas que se le proponen a la adivinación. De los últimos no se exige otra cosa que no sea seguir ciegamente y sin reserva, siempre manteniéndolos presos por el miedo de la violación del juramento sagrado.”
Esas reglas de conducta son religiosamente observadas. Después de cada iniciación, se concede al iniciado un plazo de quince días para preparar la explicación que él debe dar al respecto del grado que recibió, para descubrir el sentido de la ceremonia de la cual fue el héroe. Lo que quiera que él diga, siempre se lo complementa, sin darle a conocer lo que se piensa de su exposición. Si no comprende, se lo deja donde está, a menos, entre tanto, que no sea de aquellos en los cuales se colocó alguna especie de esperanza. En ese caso, lo hacen pasar por nuevas pruebas, bajo el pretexto de nuevos grados que le serán conferidos, que adelgazarán poco a poco el velo que cubre el misterio.
Esas pruebas han variado con el tiempo, con las obediencias y también con los fines más inmediatos a los que se proponían los jefes. Es lo que el F:. Blatin acaba de decir.
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[1] He aquí que reaparecen esas dos palabras, que son exactamente no el secreto, sino el alma de la Francmasonería.
En el momento actual, he aquí en qué consiste, en medio de muchas otras, la prueba fundamental:
Se conduce al masón a ser iniciado delante de un ataúd; más aún, lo hacen acostarse en el ataúd.
Allí el oye decir que está muerto, bien muerto, podrido, que su carne sale de sus huesos. Y con miedo de que él olvide eso, se le da por seña, que él repetirá la vida entera, cada vez que entre en una logia, una palabra hebrea que significa, a lo que se dice: la carne sale de los huesos: Mac-Benac. En otro rito, se da la palabra Mahabone o Moabon: hijo de la putrefacción.
Cada vez que él entra en la logia, dará algunos pasos de aspecto extravagante, que constituyen el simulacro de pasar por encima de un ataúd. Lo declaran entonces resucitado, el aparato fúnebre de la logia cede lugar a alegres iluminaciones, y se dice al nuevo maestro que él es, en persona, el maestro Hiram resucitado. Ese Hiram es para los francmasones el arquitecto del Templo de Salomón. Este símbolo de la reconstrucción del Templo de Salomón – en su sentido último, en aquél que jamás se revela públicamente – anuncia la reconstitución del pueblo judío como nación, pero en nación transformada en maestra del universo.
Ahora, ese Templo de Salomón no será construido, la Iglesia no le cederá el lugar, el Dios de los cristianos no será vencido, a no ser por una condición: esa condición es la de que el mundo entero, y por completo, descienda al ataúd simbólico del Hiram para ahí recibir una vida nueva, después de la muerte absoluta, la disolución definitiva de lo que nosotros vemos existir y vivir hoy en día.
El sentido social de la iniciación es, pues, la colocación del mundo cristiano en el ataúd y la resurrección del mundo hebreo. Y como medio para alcanzar ese objetivo, único medio, revelado en la propia iniciación como siendo su precepto más inmediato, más transparente: la destrucción de todo el orden de cosas establecido sobre los principios del cristianismo.
El sentido personal, reside en que el iniciado, colocado en el ataúd, está bien muerto en cuanto cristiano, en cuanto ciudadano del mundo en el cual Cristo es conocido y adorado. Ningún átomo de carne que aún mantenga la vida según el orden de Dios, del Dios de los cristianos, permanece en él. Sabemos que Dios es el camino, la verdad y la vida. Es en ese sentido que se declara haber el iniciado perdido la vida, tan realmente cuanto la vida animal deja un cadáver cuya carne se descompone. El nombre hebreo que se le da al ser levantado, al ser festejada su resurrección, revela al mundo nuevo del cual se volvió ciudadano, la nueva civilización a cuyo triunfo él se debe dedicar.
Aquel que comprende esas cosas es notado por las logias de retaguardia, en las cuales el número, la composición y la misión señalada a cada uno varían según las circunstancias, la marcha de la Revolución, los progresos obtenidos en la construcción del Templo.
Las logias de retaguardia, estando así compuestas, emisarios traen en el tiempo oportuno las directrices y órdenes de un consejo central y superior, al mismo tiempo en que se colocan en contactos constantes todos los Grandes Orientes. Esos emisarios son casi todos judíos. Ocurre que el pueblo judío encuentra en su organización nacional facilidades de que nadie más dispone para desempeñar ese papel. Hay, en efecto, en todas partes aquello que el Kabal llama de carteros, agentes del gobierno oculto de los israelitas que intervienen de un extremo a otro del mundo en las compras y ventas, en los procesos de sus correligionarios, que actúan junto a las administraciones en todo lo que es de interés de la raza, secundando o paralizando los proyectos de los gobiernos etc. Ellos son admirablemente propios a ser los carteros-viajantes de la Francmasonería y de la Revolución. Los documentos de la Gran Logia nos muestran a Piccolo-Tigre en París, Londres, Viena, Berlín; aquí él parece hidalgo, allá banquero, más adelante negociante, corrector e incluso pequeño vendedor ambulante; en todas partes, el cartero-viajante contratado por el odio contra Aquel que sus ancestros crucificaron.
Bakumine traza ese retrato del masón verdaderamente iniciado, admitido en las sociedades más secretas: “El revolucionario es un hombre consagrado. El no tiene intereses personales, sentimientos, negocios, preferencias, bienes, ni incluso nombre. Todo en él está absorbido por un interés único y exclusivo, por un pensamiento único, por una pasión única: la Revolución. No solamente por sus palabras, no solamente por sus actos, más aun en el propio fondo de su ser, él rompió para siempre con el orden público, con el mundo civilizado entero. Frío en relación a sí mismo, él debe serlo también relativamente a otros. Todos los sentimientos de afecto, de amor, de gratitud deben ser ahogados en su alma por la pasión única y calma de la obra revolucionaria. Noche y día, él debe tener un único pensamiento, perseguir un solo objetivo: la destrucción implacable. Y realizando esa obra fríamente y sin descanso, él debe estar pronto a morir y a estrangular con sus propias manos quien quiera que oponga obstáculo a sus designios.”

Próxima publicación: Capítulo 31 - CORRUPCION DE LAS IDEAS (continuación) - III. - LA MAQUINA DE CORROMPER

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Sinceramente pienso que estás equivocado. He accedido a tu blog por curiosidad.

Mahabon no es hijo de la putrefacción. Se trata de una clave: Mah-ha-bone. Se dice que proviene del hebreo mahabone y en modo de pregunta se ha traducido como "¿quien es el constructor?".

Se utiliza en el rito de acceso al tercer grado.

Vamos, que no soy masón, y lo sé. Tampoco es que sea tan dificil investigar un poco. ¿No?.

Anónimo dijo...

No hay nada mas hermoso en la vida que el AMOR a Dios, es un amor limpio, es tener fe, esperanza, vida,Dios existe, en la sonrisa de un niño, en las arrugas de un anciano, Dios es como el aire, sabemos que esta con nosotros pero no lo vemos. El hombre se ha encargado de inventar cuantas religiones piense, pero lo mas importante es creer que existe un JESUSCRISTO, que en algun momento nos salvara.! Desde Venezuela.!

Anónimo dijo...

Desgraciadamente existe información mal intensionada, erronea y no se a quien pretenden engañar! pero buen intento para ingenuos. si van a engañar a alguien hagan algo mejor que esto...

Anónimo dijo...

"sinceramente pienso que estas equivocado", "desgraciadamente existe información mal intencionada, a quien quieren engañar".
JAJA, ya mariquitas masonsos,nosotros no queremos engañar a nadie, si quiesieramos eso, estariamos con ustedes ya que ustedes son los expertos en eso. ¿Quién les va a creer el cuento de que son iluminados y paladines de la libertad? Ustedes se creen sabios y no se dan cuenta que solo les escurre estupidez al hablar; se quejan tanto que parecen niñas chifladas que no quieren ser disciplinadas y forjadas en la sabia obediencia. Así no van a poder destruir a la iglesia ehh!! Ja Animales.

Anónimo dijo...

"sinceramente pienso que estas equivocado", "desgraciadamente existe información mal intencionada, a quien quieren engañar".
JAJA, ya mariquitas masonsos,nosotros no queremos engañar a nadie, si quiesieramos eso, estariamos con ustedes ya que ustedes son los expertos en eso. ¿Quién les va a creer el cuento de que son iluminados y paladines de la libertad? Ustedes se creen sabios y no se dan cuenta que solo les escurre estupidez al hablar; se quejan tanto que parecen niñas chifladas que no quieren ser disciplinadas y forjadas en la sabia obediencia. Así no van a poder destruir a la iglesia ehh!! Ja Animales.


Este comentario es la prueba fehaciente de la ignorancia casi general, me atrevo a decir, de las personas ultra religiosas. Ademas de todas las incoherencias que esta persona escribió, se le hace totalmente necesario insultar, como "se les escurre estupidez al hablar", "niñas chifladas", entre otras. La masoneria no va en contra del cristianismo, ni de ninguna otra religion, y mucho menos desea destruir a la iglesia. La "santa" iglesia se esta destruyendo a si misma con las aberraciones en todos los ambitos que cometen a diario con impunidad y engaños descarados. Abrir un poco la mente y dejar los perjuicios de lado, no hace daño.

greydreamer dijo...

la masonería no es una religión, por lo cual no busca alejarnos de lo que creemos, trata de darte las herramientas para alcanzar el conocimiento que es el mismo propósito que tiene el cristianismo con la biblia. la masonería inclusive actua en conjunto con la iglesia y acepta además a las distintas religiones ¿de que religión se puede decir lo mismo?

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